Nieve en el desierto

Bitácora de ruta

WINTER ADVENTURE 2017

 

DIA 3.

Domingo 17 de Julio de 2017

Salida: Simoca (Tucumán)

Llegada: Cachi (Salta)

Km recorridos: 361 km

Km totales: 1408 km

Rutas: Ruta Provincial 325, 307 y Ruta Nacional 40 (RN 40)

Dia 3

Parte 1 – 13.30 Amaicha del Valle (Tucumán)

Pasé la noche bastante bien. No tanto frío, si lo comparamos con las noches anteriores, pero igual es una cosa seria y por lo tanto, sabiendo que subiría de altura, reforcé con más ropa térmica, sobre todo con las medias de neopreno que son fantásticas.

Me tomé la salida con calma, porque a partir de ahí comenzaba el paseo.

Tomé la RP 325 y después la RP 307 que va hacia Tafí del Valle, Tucumán. Ya me habían contado que la última era un espectáculo. Camino ascendente, curvas y contra curvas. De pronto apareció una vegetación tan densa que me hizo acordar a una ruta de Brasil, muy cerca de Misiones para que se ubiquen.

Ahí bajó mucho la temperatura: todo estaba en sombra. De pronto comenzó a verse nieve, primero en las copas de los árboles y después sobre el piso. Tuve que ir con precaución no fuera el caso de que hubiera hielo en la ruta. ¡Porque entonces, sí! Patinazo y salgo como boleadora rota.

Cuando la nieve cubría toda la vegetación, esta dejó de ser tan tupida dándole pasos a los árboles. Es cosa de no creer, cómo casi a la vuelta de una curva, el paisaje pasa de ser una selva a un desierto: las montañas no dejan pasar las nubes hacia el otro lado. Pero es así, el clima cambia.

Se hace más cálido y seco y comienzan a aparecer los primeros cactus. No el de las macetas, sino esos gigantes llamados Cardones. Tienen unas espinas tan grandes, que agradecés que sean firmes. Si se volaran, ya veríamos quién es el valiente que pasa en moto por esta ruta, ¡ja!

Y así aparece Tafí del Valle… en un valle… la ves desde arriba y te vas acercando. Cuando la pasás, volvés a elevarte para verla del otro lado como si fuera distinta. Y lo es realmente, ya que a estas alturas todo el paisaje es desértico (seguro hay un nombre más específico para este terreno, mi vieja se va a enojar, fue mi profesora de geografía… ella me enseñó muy bien, el problema fui yo, que no aprendí un carajo).

Después se toma la emblemática ruta 40. Se van sucediendo los pueblitos y aparece Cafayate… no voy a opinar nada de esta ciudad, ya todos la conocen, sobre todo por sus bodegas. El tema es que la moto y el vino se llevan realmente mal entonces la pasé por alto como alambre caído.

Va siendo hora de parar a comer. Lo hago en una parrilla al costado de la ruta, en el pueblo de Amaicha del Valle.

Pido un pollo con ensalada de lechuga y tomate (de tomate tiene poco), pero la pechuga que trajeron es digna de una foto. Desconfío que sea pollo, para mí es el pecho de un cóndor o tal vez la pata de un chancho. ¡Qué grande por dios! Pero bueno, hay hambre y la ajusticiamos como corresponde.

Provecho y a seguir viaje.

Parte 2 – 00 hs. Cachi (Salta)

No los voy a aburrir contándoles la sucesión de pueblos que hay en la ruta 40. Me adelanto hasta que se convierte en ripio. Paro un poco antes y le bajo la presión a los neumáticos, los dejo en 20 libras. Me meto en la ruta y, como siempre que retomo viaje, empiezo despacio para acostumbrarme a la situación. Después, de a poco, voy agarrando ritmo.

Hago un alto y voy a hablar un poco de Jade (mi moto, una Jawa Tekken 250 cc). Se dice que las motos son nuestras mujeres, nuestras novias, nuestras amantes, lo que sea, pero mujeres al fin. Haciéndose eco de esto, Jade se comporta como tal, a veces se levanta “mosqueada” y no quiere arrancar. Son esos momentos en los que puteo como loco.

Otras veces, cuando le gusta lo que le propongo es una seda, se comió unas heladas bárbaras y al otro día arrancaba de una. El caso es que le encanta el ripio, realmente se disfruta manejarla en estos terrenos y hoy, particularmente, estaba cómo que se meaba de la manera que corría. ¡Un espectáculo!

Jade había estado antes en ripio, pero fueron ocasiones donde estaba mojado y lloviendo, o había un viento que daba pelea.

Hoy estaba perfecto el clima, así que pudo sacar todo lo que tiene. No me canso de pensarlo, ¡impresionante!

Había partes donde el ripio dejaba paso a la arena, ningún problema, nos paramos en los estribos y a no soltar el acelerador. Una velocidad entre 50 y 60 km/h, y cuando tenía que trepar, si ponía tercera la mal educada empezaba a tirar piedras para todos lados. ¡Así es Jade!

Qué puedo decir de los paisajes que veía, valió la pena todos los fríos que viví para llegar hasta acá. No puedo describirlos. Más tarde subiré imágenes para mostrárselos. Paré mucho a sacar fotos.

En una de esas paradas había una casa abandonada muy pintoresca. Un chico bajaba corriendo del cerro. Aproveché y lo llamé para que me sacara unas fotos. Con el celular todo bien, pero le encantó hacerlo con la Nikkon.

Hablamos un poco y me contó que venía de la escuela que estaba del otro lado. Que cursaba la primaria en su último año y que concurrían unos veinticinco chicos. Después, dijo, iba ir a la secundaria. Yo miraba lo desolado que eran los alrededores, preguntándome dónde estarían. Ahí me hice un nuevo amigo, Sebastián se llama.

En la moto sólo se lleva lo imprescindible, así que no tenía para darle más que una botella de jugo, ahí está la foto con él sonriendo.

Seguí viaje. Ya les comenté que todo es muy desértico, de pronto, en medio de la nada aparecieron unos juegos infantiles, de esos que tienen todas las plazas. Pero acá están en una loma pelada. Aunque no la veamos, intuyo que los alrededores está lleno de gente.

Entre tanta fotito y charla se me hizo tarde y terminé manejando los últimos 30 km de noche. No me gustó hacerlo, pero Jade tiene unos poderosos faros auxiliares que iluminaban todo. Con precaución llegué a un pueblito muy pintoresco llamado Cachi.

Allí conocí a un motero de esos que tienen muchos kilómetros encima. Después de los saludos quedamos para desayunar.

Ahora estoy escribiendo estas líneas en el camping municipal. Ya armada la carpa, aproveché y me di un baño espectacular. Me afeité para salir lindo en las fotos del fisbuk. Como hay electricidad aprovecho para cargar todas las baterías. ¿Qué más puedo pedir?, nada, me duermo feliz.

Buenas noches.

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