Sumando Kilómetros

Bitácora de ruta

WINTER ADVENTURE 2017

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DIA 2.

Domingo 16 de Julio de 2017

Salida: Jesús María (Córdoba)

Llegada Simoca (Tucumán)

Km recorridos: 451 km

Km totales: 1047 km

Rutas: Ruta 60 y Ruta 157

 Dia 2

Parte 1 – 13 hs. – Recreo, Catamarca.

Estoy almorzando en una fondita en la ciudad de Recreo. Es tan pintoresca que me trajeron tres platos y ninguno hacia juego.

Pero empecemos por el principio, la noche. ¡Uf! ¿Cómo contarla? Llegó un momento en que pensé: “Estuve despierto toda la noche”, pero en realidad me dormía y despertaba a cada rato por el frío que hacía.

Un frío como hacía rato no sentía, y de puro vago no busqué la ropa de abrigo para no desarmar la alforja. Puse el despertador a las 7 am, y cuando sonó seguía siendo de noche.

Como no podía dormirme nuevamente, después de dar algunas vueltas en la bolsa, decidí empezar el día. Hasta acá las malas noticias.

Una de las buenas: detrás de la estación de servicio hay una panadería. En el aire flotaba un olor a pan recién cocinado delicioso. El desayuno fue té con pan caliente.

La otra buena fue el dato que me dio una persona que se acercó a saludarme. Iba en auto y hablando del frío que hacía, me contó que el tablero del auto le marcaba 0°. Pensé: “Bueno, peor que esto no se pondrá”. (Ya los días siguientes me mostrarían lo equivocado que estaba).

Cuando agarré la ruta el paisaje había cambiado. Iba mejorando, ¡bah!, tal vez no mejoraba, sólo es distinto a la pampa húmeda que estoy acostumbrado a ver siempre. Con campos de soja uno al lado del otro. Y eso no cambia. Hasta que llega un momento que la vista se cansa.

Aparecieron sierras a los lados. Pasé por una salina al lado de la ruta 60, hice un par de fotos, pal’feisbuk obviamente: los resultados son lamentables. No “garpan”… en realidad lo que no garpa es la cara de loco acobardado de frío que tengo. Totalmente destruido.

Esto recién empieza.

Hora de retomar el viaje.

Parte 2 – 20.30 hs – Simoca, Tucumán.

Hace un rato que llegué a este pueblo, que está a 50 km de Tucumán. Acá desvío mañana hacia el oeste buscando la ruta 40 para ir a Salta. Otra vez empecé por el final. Volvamos a Recreo que es donde me quedé.

Cuando salí del restaurante donde almorcé, que estaba a la salida del pueblo, luego de una curva, había un “control policial”. Lo digo entre comillas, porque delante mío había un auto al que  le hacen señas para que se dirija hacia la banquina. El conductor no sé qué dice y ahí el “policía” exclama: “…pero me hubieras echo señas de luces…”.

Me pongo a mirar detenidamente el procedimiento, me extrañó porque paraban a todos los autos (a mi me dejaron pasar tranquilo), normalmente en un control policial paran a un auto cada tanto, y a veces ni eso.

Acá, a todos los bajaban a la banquina y con un folleto de educación vial le pedían colaboración. Vestían uniforme azul escasamente oficial. El coche de los bomberos, o algo así, con luces en el techo y un par de conos, armaron un lindo “kioskito”.

Al poco de retomar la ruta el paisaje se convirtió en algo muy desolado. Hacía frío y tenía el viento de cola. Lo bueno de la “vela” que tengo por baúl es que a veces te frena, pero en otras, en días como hoy, te empuja haciéndote el viaje más fácil. Con decir que iba a 100 km/h a sólo 6500 rpm.

La ruta se convirtió en esos paisajes en que lo único que podés contar son los kilómetros. Entonces la mente se te va, te ponés a pensar cualquier cosa. Reflexionaba, por ejemplo, cómo sufriría mi mujer si me hubiera acompañado: es tan friolenta. A veces uno hace cosas no solo porque puede sino también porque lo dejan, ¿no?

Y así iban pasando los kilómetros, sin penas ni glorias hasta que en medio de la ruta vi un perro comiendo algo. Bajé la velocidad, cuando se dió cuenta de que venía, amagó a cruzarse. Lo esquivé limpiamente. Detrás mío venía una camioneta y de frente un colectivo. Elijo no mirar por el espejo retrovisor, para no amargarme con un posible drama. Qué pasó con el perrito, será otra de las dudas que quedarán toda mi vida.

Bueno, el día de hoy no tuvo tantas anécdotas.

Jade se comporta espectacular, arrancó enseguida, aún después del frío que se comió a la intemperie, y eso que viene floja de batería.

¡Ah!, no se los había mencionado, fue uno de los interrogantes a resolver antes de salir. Al fin, opté por ir viendo y de última la cambiaba por el camino. También le ajusté mucho el amortiguador trasero, según la opinión de varios amigos que respeto mucho, y la verdad es que el comportamiento de la moto cambió notablemente. Se hamaca suavemente como si fuera navegando.

Ahora me toca armar la carpa y hacer la cena. Espero prepararme mejor para soportar el frío que se viene.

Buenas noches.

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