Epílogo

Paseo por Villa Gesell – Lunes 15 de Octubre – Día 3

Dejamos la arena con la promesa no volver más. En lo profundo sabemos que es mentira, cuando el cuerpo se acomode nuevamente y las ganas reaparezcan volveremos.

Una experiencia maravillosa, el grupo la disfruto y sufrió al mismo tiempo. Cosas locas que pasan.

La mañana empezó muy temprano con la partida de los que tenían que llegar al medio día, y después poco a poco los demás fueron despidiéndose. Yo me quede con los “chicos” que todavía tenían ganas de jugar con las motos en la arena. Aproveche para hacer tomas aéreas con el dron y practicar para cuando tenga que hacerlo todo solo.

Así que partimos a la playa a ver que salía, ir caminando es igual de trabajoso que ir en moto, esa arena blanda que no te deja avanzar es un suplicio.

Estuvimos hasta que la gente empezó a ir hacia la playa, así que sacamos las motos de allí. Conseguimos unas muy lindas fotos y videos.

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Desarmamos el campamento y nos despedimos con pocas ganas. Qué lugar lindo es Mar Azul y el camping está perfecto para disfrutarlo. Solo quedábamos cuatro motos para volver, ahí nomás una se fue al piso, con esta cerramos el tanteador de caídas.

El arranque estuvo lento, no por el tráfico que ya se notaba iba a ser intenso, sino porque cada pocos kilómetros alguien pedía parar, o porque le faltaba nafta, o porque quería revisar la moto porque escuchaba un ruido o ya ni me acuerdo porque más. Pero fueron muchas.

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En medio de la ruta se agregó otro viajero que viajaba solo, señas y un bocinazo bastaron para sumar un nuevo compañero.

Había mucho viento en contra con lo que las motos iban muy frenadas, todos muy cargados así que tuvimos que hacer acopio de paciencia, pero mucha más tuvieron que tener los autos que venían detrás, la cola se hizo realmente larga.

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En un momento pido parar para devolverle a la naturaleza tanta agua tomada y aprovechamos para dejar pasar a los autos que estábamos congestionando.

Esto se resolvió cuando la ruta se convirtió en carril doble, en Castelli nos separamos de las motos que iban para Buenos Aires, nosotros tomamos la ruta 41 que termina en Baradero y de allí a San Pedro son apenas 30 km.

Antoine de Saint-Exúpery dijo: “Vivir es nacer lentamente. ¡Sería demasiado cómodo habitar de entrada en almas concluidas!”, fue viajero y piloto de guerra, estuvo en nuestras tierras y algunos paisajes lo inspiraron para escribir El Principito.

Creo que la frase describe totalmente el sentir de los moteros, con cada viaje y paseo el alma se llena y la persona se construye. De pronto se presentan situaciones, algunas nos asustan por lo graves y otras por lo inesperadas, pero al superarlas nos redescubrimos como individuos, nos revalorizamos.

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Todo eso fue lo que encontramos en la arena, hubo caídas y algunos contratiempos, también frustraciones y miedos, pero al ver a una persona de 60 años intentarlo y superar la prueba nos llena de orgullo y da fe que podemos. Que somos más de los que nos pensamos.

También se incrementó la comunión con nuestra moto, la sometimos a pruebas realmente duras, para ella y para nosotros, y salimos exitosos. Todos conformes con las motos y su desempeño.

Ahora viene la parte más difícil, lavar y limpiar para quietar todos los restos de sal y arena, evitar por cualquier modo la oxidación, los tiempos que se vienen serán de mucho control hasta asegurarnos que el paseo no trajo consecuencias indeseadas.

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Esta semana será de desarmado y control, preparándola para el viaje del fin de semana que viene. Iré a Buenos Aires por las elecciones, son relativamente pocos kilómetros para preocuparse, pero solo basta un metro para tener un percance. Hay que hacer lo posible para que no pase. Muchos se quejan de las motos chinas, pero manteniéndolas como corresponde pueden llevarnos al fin del mundo.

Hasta ese viaje te dejo mi cariño hermano, que alguna ruta nos cruce es mi deseo.

 

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El Faro Querandi.

Paseo por Villa Gesell – parte 2

Día 2

15 de Octubre de 2017

 

Acá en Mar Azul hay mucha fauna, ayer a la noche había un zorro buscando comida y por lo visto el Sargento García roncaba en la carpa de al lado. A las 5.30 de la mañana ya estaba despierto por el canto de los pájaros.

Temprano empezó la actividad en el campamento, hubo que ir hasta Villa Gesell a ponerle nafta a las motos y algún que otro tramite. Sirvió de mucho porque nos permitió recorrer calles con arena e ir tomando confianza en el comportamiento de las Tekken.

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A media mañana y después de sacarle accesorios a las motos partimos primero hacia la playa y desde allí poner rumbo hacia el Faro.

Antes de entrar y abriendo el marcador del día me fui al piso. Los demás se metieron como pudieron. A los ponchazos y preguntándose de quien fue la idea. ¡Claro! De Pascual fue y conociendo el paño no vino, dice que tenía compromisos, desconfío.

No habíamos hecho cien metros cuando nos mirábamos entre todos para ver quién era el valiente que pegaba la vuelta, el primero siempre es el más difícil. Atrás lo escoltaríamos todos. Como nadie lo hizo tuvimos que seguir hacia la playa.

Ahí la cosa mejoro, la arena más firme y las motos no se movían tanto, le pelotón de vanguardia abría el camino y sorprendía a los turistas, pero los de atrás se comieron las broncas que les tiraban la gente.

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Más adelante nos detuvo un móvil de los guarda parques y nos explicaron por dónde circular y por dónde no. Si, acertaron, nos mandaron de nuevo a la arena suelta.

¡Qué manera de bailar! Las motos se enterraban, y si las acelerabas lo hacían aún más. Casi tenemos que llevarlas de tiro. Poco a poco las fuimos sacando y seguimos adelante. En tramos mejoraba por unos arroyos que se dirigían al mar y la confianza aumentaba.

Lo que también crecía era el tanteador de caídos. Pero como íbamos concentrados en lo nuestro ni nos enterábamos. Para juntar nuevamente el pelotón esperábamos a los rezagados y aprovechábamos para hacer fotos y videos.

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Al fin divisamos a lo lejos el famoso faro, el camino se hacía eterno por la lentitud del avance. Cuando llegamos el almuerzo fue a la sombra de un puestito de guardavidas que hay allí. Frutas y agua.

Buscamos un camino para llegar a la base del faro y de tanto andar descubrimos una pequeña laguna, allí los más chicos se sacaron las ganas de trepar y tirarse desde la cima de las dunas, los más viejos apenas nos quedaban fuerzas para aplaudir.

La vuelta se hizo más corta, aunque igualmente complicada. Algunos ya con toda la confianza encima le dábamos al acelerador. Las motos se enroscaban cuando perdían velocidad y tendían a enterrarse, pero cuando ponías 4ta e ibas a 50 km/h o más flotaban.

A mitad de camino nos reencontramos con los guarda parques, les consultamos sobre caminos alternativos ya que algunos compañeros venían realmente cansados, nos dijeron el de “la arenera”. Preferimos seguir por la playa ya que había que atravesar una laguna un poco profunda. Salíamos de Guatemala y nos metíamos en Guatepeor.

Hacia las 15 hs ya estábamos en el campamento, todos exhaustos pero inmensamente contentos, compartiendo fotos y videos, comentando maniobras. Algunos parecían pescadores de como mentían.

El que no viene más porque trabajo más que en la semana es Juan, el traumatólogo”, tuvo que arreglar varios cuerpos, una quemadura de segundo grado por levantar una moto con pantalones cortos (no digan anda, es un amigo), y un dedo del pie quebrado en un golpe de ayer.

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Ya de noche siguen las mentiras con el truco y otros preparan el asado, fin de semana soñado y para coronar esto todos contento con la moto, pregunte quien se la compraría nuevamente y la respuesta fue unánime, todos.

Mañana a retornar a nuestras casas, soñando con el próximo encuentro, será Las Cañas, Uruguay, iremos al país vecino a mostrar las Tekken y hacerlas desear.

Un punto aparte es Jade, no deja de impresionarme esta moto, la comparaba con las demás, el kilometraje iba de los 3000 km a los 10000 km, nada con comparado con los 26.000 km que ya suma ella. Y se comporta de la misma manera, aclaremos que no cambie piñón y seguí con el de 14 cuando otras tenían el de 13.

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Sé que no es la moto sino lo que el piloto puede hacer con ella. Esto es totalmente cierto en algunos aspectos y sobre todo en las actitudes, pero la confianza la moto se la tiene que ganar. Por lo pronto no me interesa otra moto que no sea mi Tekken.

Recuento de la aventura: 5 hs. para hacer 20 km.

Tanteador de caídas:

“El conejo” —> 2 caídas y una quemada

Daniel —> 4 caídas y un dedo quebrado.

Edgardo —> 0 caídas

Guido —> 1 caída

Juan —> 6 caídas

Misha —> 0 caídas

Lucas —> 5 caídas (1 tiro la moto para ir a ayudar a otro, pero cuenta igual, la moto toco el piso)

Fernando  —> 1 caída

Alejandro —> 1 caída

Carlos —> 1 caída

Angel —> no pudo participar por la lesión de ayer.

No estuvo tan mal, ¿No?

Hasta mañana que les cuento el regreso.

 

 

 

 

 

Paseo por Villa Gesell – parte 1

Día 0 y 1

14 de Octubre de 2017

Primero lo primero. A ningún lado se puede ir si no hay moto. Así que la prioridad fue ir a buscarla. Entonces el viernes hice el camino inverso y me tome un micro hacia Buenos Aires.

Paree que era el día de los olores. Ni bien me subo en el asiento de al lado viajaba un hombre que tenía sobre su falda un perro caniche hermoso. Color gris, dos añitos y muy buenito. Se estaba muy quieto y daban ganas de acariciarlo.

El tema es que era muy pedorrero. Se tiraba uno y todos se reían festejando para no matarlo. Tanto el dueño como el chofer se pasaron todo el viaje tirando perfume, del berreta por supuesto. Con toda esa mezcla de olores el mareo era importante.

En zarate hago trasbordo a un micro que salía de la terminal. Ahí la cosa empeoro porque el chofer lo había limpiado con algún perfume barato de esos que te agarran la nariz y te la estrujan. Esta vez yo no era el más oloroso del pasaje.

Voy a buscar a Jade. Nuevamente todo vestido de moto. Campera y pantalón con protecciones. Equipo completo. Pero esta vez le agregamos dos baúles laterales. Los llevo para colocarlos y dejarla lista para el viaje de mañana a Villa Gesell.

La ilusión de reencontrarme con la moto mantiene mi alegría alta. Superando los olores o ese día gris.

Luego con Jade fuimos a la fabrica JAWA a buscar unos repuestos por las dudas. Una cadena extra por si a la que tiene le pasa algo. En la ruta es mas fácil reemplazarla que repararla. Después distintos tramites en bs as. Volver a San Pedro de noche. Cargar y armar todo para salir al otro día bien temprano. Hay 600 km. Por delante.

Parece que tome el micro equivocado. En vez de uno directo me tome “el lechero”. Por dios que manera de dar vueltas. Pasea más que un tour turístico.

Al final toda salió genial. Jade quedo espectacular. La salida de Bs As estuvo complicada y termine llegando muy tarde. Después entre revisarla y empezar a cargarla se me hizo las 2 de la mañana. Así que a dormir algo.

Hoy sábado me desperté a las 7 y a seguir armando. Chequeando todo y a la ruta. Tan mal no estuvo ya que salí solo una hora después de lo planificado. O sea a las 9 hs.

Tome la ruta 41 hasta San Andrés de Giles para encontrarme con Alex y su mujer, de Zárate. Próxima parada: San Miguel del Monte. Ahí se sumaron Ángel y Carlos. De Escobar y José C. Paz respectivamente.

 Seguimos por esta ruta hasta empalmar con la ruta 2. Preguntándonos todos como venimos con las multas ya que la primera cámara ni la vimos, la segunda la vimos pero nada hicimos. Y la tercera la pasamos como corresponde.

Reflexiono para que piden motos rápidas. ¿Dónde las van a usar? Justamente esta semana hablaba con un amigo que los brasileros están vendiendo esos bichos gigantes que tienen y compran máximo un 250. Ya no pueden más con las multas.

En la autopista 2 y la que te lleva a Gesell tuvimos más cuidado. La reglamentación argentina a veces es irrisoria. Un poco más si la llevas de tiro capaz que consideran exceso de velocidad y te enchufan una multa. Así estamos.

Algunas veces la comunicación es algo extraña. Te podes pasar la tarde hablando y explicando algo y tal vez no te entiendas. Otras veces dos gestos y todo clarito. Ejemplificando esto: pasábamos por una cámara, bien despacito, y al lado nos pasa un auto a las chapas. Entonces Carlos desde la otra moto me lo señala (primer gesto). A continuación cierra el puño y lo empuja hacia adelante pero por el lado del meñique… clarito como el agua: “a ese se la ponen”, dijo.

Llegamos a Mar Azul ya que nos dijeron que Gesell hay muchos controles a las motos y queremos meterlas en las dunas. Si alguien conoce este hermoso pueblito sabrá que todo es arena. Ni bien la pisamos con la moto toda cargada nos dimos cuenta que no es joda.

Llegamos al camping como pudimos. Las patas abiertas como quién quiere atajar un penal. Hicimos los tramites y entramos a encontrarnos con el resto de los amigos.

Y ahí la primera caída de Ángel. Y por lo viso la última. Se rompió el ligamento colateral interno (LCI). Fuuuuaaaaaaa qué diagnostico, ¿no?. Te preguntaras como lo sabemos. Fácil. En el grupo hay un traumatólogo muy afamado. Juan.

Somos muy organizados y ya sabemos que habrán caídas y vinimos preparados. A la enfermera no pudimos convencerla.

Aproveche la movida y lo consulte por un dolor en el hombro que me tiene mal. En mi ciudad ni lo digo a ver si me suspenden la moto por un tiempo. Parece que no es tan grave.

Ahora estamos todos en el quincho: Daniel; Guido; “el conejo”; Edgardo y los que ya he nombrado. Estamos juagando al truco y haciendo asado. Creo que no hay mejor manera de terminar un día y empezar una aventura.

Mañana iremos al faro Querandi. Veremos como nos trata la arena. Mañana les cuento.

Buenas noches.

¡Las motos te matan!

¿Crees que el título es un poco drástico? Yo no. Estoy en la cama, afiebrado, con dolor de cabeza y ningún otro síntoma. Tal vez este incubando algo dirá un “matasanos” pero a mi me cierra más que desde el sábado no tengo la moto (si querés enterarte porque acá lo conté).

Diagnostico que estoy transitando el bajón por abstinencia. Ir de peatón por la vida no es lo mejor que le puede pasar a un motero. Otra dolencia parecida que veo en los foros es la falta de ruta. Tener la moto lista, las ganas y el destino pero no contar con plata o el tiempo.

Entonces los post se vuelven lacrimógenos. Muy tristes y se hace catarsis con otros en la misma situación. Esto empeora cuando algún viajero pone fotos de los lugares por donde anda. Ahí sí de pedo no te pegas un tiro. Hay que ser muy machito para seguir al otro día.

Faltan solo un par de días para que me entreguen a Jade y ya la ansiedad me esta pasando factura. Veremos como sigo.

Las motos matan, realmente lo pienso. Y nos han matado a mí y a todos los que leen y tienen una. Te preguntas en que sentido lo digo, pues en el literal. Solo que de forma no tan sangrienta.

Podes cómprate un auto, un barco, un avión, hasta una patineta o una bici. Pero estos vehículos no tienen nada que ver con comprarse una moto. La moto te da extras que los demás no.

Comenzás a viajar distinto, los colores y olores se hacen más presentes. Disfrutas más todo. Conoces un montón de gente genial. Las rutas se llenan de hermanos. Por todo esto y mucho más te digo: la persona que eras antes de comprarte la moto MURIO, ¡Se finit!, ¡Kaput!, ¡Sanseacabo!

La moto por su sola existencia mato esa persona y en su lugar creo una nueva, que como todo necesita de un tiempo para crecer y desarrollarse.

Con los sentidos más alerta. Mas dispuesto a ayudar a los demás. La generosidad se incrementa. También se desarrolla mucho la confianza en sí mismo y muchos etcéteras más.

Te propongo que mires como eras antes y después de habértela comprado. Cuando te uniste por primera vez a algún grupo. O te hiciste amigo de alguien solo porque compartía tu modelo de moto.

A veces esto cambia y otras no. O es una mezcla de todo. ¿Pero te imaginas ahora sin moto?

Tal vez termines en cama como yo. Con algún virus en el cuerpo pero la convicción que el tema viene por otro lado. Por una vida incompleta o la libertad que Jade me da.

Como sea. Acá estoy escribiendo esto. Otra boludez como alguien pregunto: ¿y que paso? ¡Nada! Solo no tengo la moto y para algunos será otra tontería más de las que escribo.

Te mando la mejor y espero que la ruta nos una en algún cruce.

Buenas noches.firma

 

 

 

(Añadido posteriormente)
Sólo tengo una indigestión terrible, otra vez nada paso.

 

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