Paseo por Villa Gesell – parte 1

Día 0 y 1

14 de Octubre de 2017

Primero lo primero. A ningún lado se puede ir si no hay moto. Así que la prioridad fue ir a buscarla. Entonces el viernes hice el camino inverso y me tome un micro hacia Buenos Aires.

Paree que era el día de los olores. Ni bien me subo en el asiento de al lado viajaba un hombre que tenía sobre su falda un perro caniche hermoso. Color gris, dos añitos y muy buenito. Se estaba muy quieto y daban ganas de acariciarlo.

El tema es que era muy pedorrero. Se tiraba uno y todos se reían festejando para no matarlo. Tanto el dueño como el chofer se pasaron todo el viaje tirando perfume, del berreta por supuesto. Con toda esa mezcla de olores el mareo era importante.

En zarate hago trasbordo a un micro que salía de la terminal. Ahí la cosa empeoro porque el chofer lo había limpiado con algún perfume barato de esos que te agarran la nariz y te la estrujan. Esta vez yo no era el más oloroso del pasaje.

Voy a buscar a Jade. Nuevamente todo vestido de moto. Campera y pantalón con protecciones. Equipo completo. Pero esta vez le agregamos dos baúles laterales. Los llevo para colocarlos y dejarla lista para el viaje de mañana a Villa Gesell.

La ilusión de reencontrarme con la moto mantiene mi alegría alta. Superando los olores o ese día gris.

Luego con Jade fuimos a la fabrica JAWA a buscar unos repuestos por las dudas. Una cadena extra por si a la que tiene le pasa algo. En la ruta es mas fácil reemplazarla que repararla. Después distintos tramites en bs as. Volver a San Pedro de noche. Cargar y armar todo para salir al otro día bien temprano. Hay 600 km. Por delante.

Parece que tome el micro equivocado. En vez de uno directo me tome “el lechero”. Por dios que manera de dar vueltas. Pasea más que un tour turístico.

Al final toda salió genial. Jade quedo espectacular. La salida de Bs As estuvo complicada y termine llegando muy tarde. Después entre revisarla y empezar a cargarla se me hizo las 2 de la mañana. Así que a dormir algo.

Hoy sábado me desperté a las 7 y a seguir armando. Chequeando todo y a la ruta. Tan mal no estuvo ya que salí solo una hora después de lo planificado. O sea a las 9 hs.

Tome la ruta 41 hasta San Andrés de Giles para encontrarme con Alex y su mujer, de Zárate. Próxima parada: San Miguel del Monte. Ahí se sumaron Ángel y Carlos. De Escobar y José C. Paz respectivamente.

 Seguimos por esta ruta hasta empalmar con la ruta 2. Preguntándonos todos como venimos con las multas ya que la primera cámara ni la vimos, la segunda la vimos pero nada hicimos. Y la tercera la pasamos como corresponde.

Reflexiono para que piden motos rápidas. ¿Dónde las van a usar? Justamente esta semana hablaba con un amigo que los brasileros están vendiendo esos bichos gigantes que tienen y compran máximo un 250. Ya no pueden más con las multas.

En la autopista 2 y la que te lleva a Gesell tuvimos más cuidado. La reglamentación argentina a veces es irrisoria. Un poco más si la llevas de tiro capaz que consideran exceso de velocidad y te enchufan una multa. Así estamos.

Algunas veces la comunicación es algo extraña. Te podes pasar la tarde hablando y explicando algo y tal vez no te entiendas. Otras veces dos gestos y todo clarito. Ejemplificando esto: pasábamos por una cámara, bien despacito, y al lado nos pasa un auto a las chapas. Entonces Carlos desde la otra moto me lo señala (primer gesto). A continuación cierra el puño y lo empuja hacia adelante pero por el lado del meñique… clarito como el agua: “a ese se la ponen”, dijo.

Llegamos a Mar Azul ya que nos dijeron que Gesell hay muchos controles a las motos y queremos meterlas en las dunas. Si alguien conoce este hermoso pueblito sabrá que todo es arena. Ni bien la pisamos con la moto toda cargada nos dimos cuenta que no es joda.

Llegamos al camping como pudimos. Las patas abiertas como quién quiere atajar un penal. Hicimos los tramites y entramos a encontrarnos con el resto de los amigos.

Y ahí la primera caída de Ángel. Y por lo viso la última. Se rompió el ligamento colateral interno (LCI). Fuuuuaaaaaaa qué diagnostico, ¿no?. Te preguntaras como lo sabemos. Fácil. En el grupo hay un traumatólogo muy afamado. Juan.

Somos muy organizados y ya sabemos que habrán caídas y vinimos preparados. A la enfermera no pudimos convencerla.

Aproveche la movida y lo consulte por un dolor en el hombro que me tiene mal. En mi ciudad ni lo digo a ver si me suspenden la moto por un tiempo. Parece que no es tan grave.

Ahora estamos todos en el quincho: Daniel; Guido; “el conejo”; Edgardo y los que ya he nombrado. Estamos juagando al truco y haciendo asado. Creo que no hay mejor manera de terminar un día y empezar una aventura.

Mañana iremos al faro Querandi. Veremos como nos trata la arena. Mañana les cuento.

Buenas noches.

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