El Faro Querandi.

Paseo por Villa Gesell – parte 2

Día 2

15 de Octubre de 2017

 

Acá en Mar Azul hay mucha fauna, ayer a la noche había un zorro buscando comida y por lo visto el Sargento García roncaba en la carpa de al lado. A las 5.30 de la mañana ya estaba despierto por el canto de los pájaros.

Temprano empezó la actividad en el campamento, hubo que ir hasta Villa Gesell a ponerle nafta a las motos y algún que otro tramite. Sirvió de mucho porque nos permitió recorrer calles con arena e ir tomando confianza en el comportamiento de las Tekken.

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A media mañana y después de sacarle accesorios a las motos partimos primero hacia la playa y desde allí poner rumbo hacia el Faro.

Antes de entrar y abriendo el marcador del día me fui al piso. Los demás se metieron como pudieron. A los ponchazos y preguntándose de quien fue la idea. ¡Claro! De Pascual fue y conociendo el paño no vino, dice que tenía compromisos, desconfío.

No habíamos hecho cien metros cuando nos mirábamos entre todos para ver quién era el valiente que pegaba la vuelta, el primero siempre es el más difícil. Atrás lo escoltaríamos todos. Como nadie lo hizo tuvimos que seguir hacia la playa.

Ahí la cosa mejoro, la arena más firme y las motos no se movían tanto, le pelotón de vanguardia abría el camino y sorprendía a los turistas, pero los de atrás se comieron las broncas que les tiraban la gente.

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Más adelante nos detuvo un móvil de los guarda parques y nos explicaron por dónde circular y por dónde no. Si, acertaron, nos mandaron de nuevo a la arena suelta.

¡Qué manera de bailar! Las motos se enterraban, y si las acelerabas lo hacían aún más. Casi tenemos que llevarlas de tiro. Poco a poco las fuimos sacando y seguimos adelante. En tramos mejoraba por unos arroyos que se dirigían al mar y la confianza aumentaba.

Lo que también crecía era el tanteador de caídos. Pero como íbamos concentrados en lo nuestro ni nos enterábamos. Para juntar nuevamente el pelotón esperábamos a los rezagados y aprovechábamos para hacer fotos y videos.

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Al fin divisamos a lo lejos el famoso faro, el camino se hacía eterno por la lentitud del avance. Cuando llegamos el almuerzo fue a la sombra de un puestito de guardavidas que hay allí. Frutas y agua.

Buscamos un camino para llegar a la base del faro y de tanto andar descubrimos una pequeña laguna, allí los más chicos se sacaron las ganas de trepar y tirarse desde la cima de las dunas, los más viejos apenas nos quedaban fuerzas para aplaudir.

La vuelta se hizo más corta, aunque igualmente complicada. Algunos ya con toda la confianza encima le dábamos al acelerador. Las motos se enroscaban cuando perdían velocidad y tendían a enterrarse, pero cuando ponías 4ta e ibas a 50 km/h o más flotaban.

A mitad de camino nos reencontramos con los guarda parques, les consultamos sobre caminos alternativos ya que algunos compañeros venían realmente cansados, nos dijeron el de “la arenera”. Preferimos seguir por la playa ya que había que atravesar una laguna un poco profunda. Salíamos de Guatemala y nos metíamos en Guatepeor.

Hacia las 15 hs ya estábamos en el campamento, todos exhaustos pero inmensamente contentos, compartiendo fotos y videos, comentando maniobras. Algunos parecían pescadores de como mentían.

El que no viene más porque trabajo más que en la semana es Juan, el traumatólogo”, tuvo que arreglar varios cuerpos, una quemadura de segundo grado por levantar una moto con pantalones cortos (no digan anda, es un amigo), y un dedo del pie quebrado en un golpe de ayer.

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Ya de noche siguen las mentiras con el truco y otros preparan el asado, fin de semana soñado y para coronar esto todos contento con la moto, pregunte quien se la compraría nuevamente y la respuesta fue unánime, todos.

Mañana a retornar a nuestras casas, soñando con el próximo encuentro, será Las Cañas, Uruguay, iremos al país vecino a mostrar las Tekken y hacerlas desear.

Un punto aparte es Jade, no deja de impresionarme esta moto, la comparaba con las demás, el kilometraje iba de los 3000 km a los 10000 km, nada con comparado con los 26.000 km que ya suma ella. Y se comporta de la misma manera, aclaremos que no cambie piñón y seguí con el de 14 cuando otras tenían el de 13.

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Sé que no es la moto sino lo que el piloto puede hacer con ella. Esto es totalmente cierto en algunos aspectos y sobre todo en las actitudes, pero la confianza la moto se la tiene que ganar. Por lo pronto no me interesa otra moto que no sea mi Tekken.

Recuento de la aventura: 5 hs. para hacer 20 km.

Tanteador de caídas:

“El conejo” —> 2 caídas y una quemada

Daniel —> 4 caídas y un dedo quebrado.

Edgardo —> 0 caídas

Guido —> 1 caída

Juan —> 6 caídas

Misha —> 0 caídas

Lucas —> 5 caídas (1 tiro la moto para ir a ayudar a otro, pero cuenta igual, la moto toco el piso)

Fernando  —> 1 caída

Alejandro —> 1 caída

Carlos —> 1 caída

Angel —> no pudo participar por la lesión de ayer.

No estuvo tan mal, ¿No?

Hasta mañana que les cuento el regreso.

 

 

 

 

 

2 comentarios en “El Faro Querandi.”

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