Lo que dejo la Expo Moto Gualeguaychú 2017 – Parte 3

Lunes 20 de Noviembre de 2017

Todo tiene un final y para mí la expo había terminado. El día anterior me despedí de todos, desmonte el stand y me fui a dormir sabiendo que sería un día relajado para desarmar el campamento y muy tranquilos emprender el regreso.

A veces lo que se planifica no sale ¡va, la mayoría de las veces no me sale! Y esta vez no sería la excepción.

Nuevamente me desperté temprano, al salir me doy cuenta que junto a la carpa había otra y reconocí la Zanella Sapucay de Guille, llegaron después que nosotros y nunca los sentimos, así de profundo nos dormimos. Se instalaron muy cerca compartiendo el arbolito que nos protegía.

111111
(fotografía: Guillermo Horacio Iñiguez)

Pero, …entonces, ¿de quién era aquella carpa?

No hubo tiempo para muchas reflexiones, los rosarinos habían arrancado la ronda de mates y estaban preparando de a poco las cosas para la partida. En el grupo hay varias Tekken y aprovechamos para hacer algunas fotos copadas.

Cuando al final lo hicieron comencé a preparar mi ronda de mates, se fue sumando guille, o “guillo”, como la confianza permitía, y Laura, su mujer. Nos pusimos a  conversar de las cosas profundas que tiene la vida, de amaneceres y ocasos.

Caminando hacia los baños aparece el misterioso ocupante de la carpa vecina.

–  Buenos días, digo.

– Buenos días, responde.

– ¿De dónde venís? lo interrogo.

– De por ahí, me dice.

– ¿Queres un mate?, convido. Y así se sumó al grupo.

Se presentó como Rodrigo Patané. Comenzamos a charlar y se definió como “poeta en motocicleta”. Nuestro interés crecía, más cuando nos enteramos que estaba ruteando con una Honda Biz 110 cc.

1

Ya iban 3 años de recorrer Latinoamérica y lo hacía en un círculo grande para llegar a su ciudad a festejar con su madre cada navidad. Te imaginarás la lluvia de preguntas que tuvo que contestar.

Lo más interesante siempre es como se las ingenian los nómades para bancar sus aventuras. En el caso del poeta no podía ser de otra manera: vendía libros.

11
(fotografía: Guillermo Horacio Iñiguez)

Nos dejó algunos como presentes. Cuando los tuvimos en las manos no podíamos dejar de verlos como pequeñas piezas de un arte exquisito. El destino quiso que el mío tratara sobre viajes.

Nos contó su historia, que es la de muchos: terminar el secundario y por inercia seguir estudios superiores; No encontrarse y sentirse cada vez más incómodos; Probar otra cosa hasta que un día se dice “basta”; Cortar con todo y buscar las rutas para encontrarse.

111
(fotografía: Guillermo Horacio Iñiguez)

“El poeta” tiene una historia tan rica que dejare acá este relato para hacer uno específico más adelante. Acá te dejo el link de su Facebook, y acá está el de su página para que lo sigas.

Te seguiré contando como siguió el día porque las sorpresas no se terminaban.

Después de varias horas de charla donde también se había sumado Valeria, mi mujer, nos fuimos despidiendo y poniendo rumbo a nuestros destinos. “Guillo” quiso pasar por la Expo nuevamente a saludar y despedirse, nosotros desarmamos el campamento y encaramos el regreso.

1111
Vale, Fer, “el Poeta”, Laura y “Guillo” (el dueño de las fotos)

Rodrigo se quedó solo en el camping, era el medio día y ya nadie había. Una imagen muy interesante verlo allá, sentado frente a su carpa con su soledad y sus cosas.

En la ruta el tiempo empeoro rápidamente. A los pocos kilómetros se largó la tormenta. Estaba pronosticada como un chaparrón, eso hizo que decidiera no llevar los trajes de lluvia, total una mojadita de primavera no le viene mal a nadie.

Era una tormenta en todas las de la ley, agua como para inundar un desierto. Todas las motos que salieron después la una de la tarde pasaron por esta experiencia. No es de lo más agradable, pero es parte de las motos, hasta ahora no vi ninguna con techo.

Cruzamos los dos puentes de Zárate con diluvio, mi compañera me dijo que sobre el último nos cayó un poco de piedra. Con la concentración que llevaba no me entere de nada. Si mire un poco hacia los costados en la cima para ver el río, realmente imponente.

1111

Llegamos a la estación de servicio YPF que está cerca del empalme con la ruta 9. Estaba llena de motos. Todos esperando a ver si despejaba o aprovechando a tomarse un café y calentar el alma.

Al rato paro un auto que habíamos pasado y saludado. Esta vez tuve la oportunidad de poder fotografiarlo ya que es bastante raro y tiene la leyenda “la casa rodante más pequeña del mundo”, lo creo ya que es un “escarabajo” Volkswagen.

11

Iba una parejita de peruanos, me acerco a saludarlos y les pregunté hacia donde se dirigían. Me dicen que hacia Estados Unidos. Te equivocaste macho, estas yendo hacia el sur le digo. Me responde que están dirigiéndose hacia la fábrica de VW porque el motor les hace ruido, parece que los bancan en su travesía.

Bastante mala onda el peruano. Pero bué, dice el dicho que hay de todo en las rutas del Señor.

111.jpg

Después de un rato largo y con el ánimo renovado para volver a enfrentar la tormenta encaramos los 70 km que nos faltaban para llegar a San Pedro. Lo hicimos todos mojados y con frío, un poco cansados pero como siempre que un viaje termina el alma rebosa felicidad.

Cuando estaba en casa tratando de relajar me pongo a pispear que onda las redes sociales y veo que en el grupo de los “tekkeneros”, había un miembro que se había quedado con su moto en San Pedro.

Me extraño que no me llamara, después me entero que se había quedado sin celular. Averigüe con quien estaba porque acá nos conocemos todos, particularmente si tiene una Jawa. Lo llame y combinamos en ir a ver la moto.

A las 10 de la noche estaba en la estación de servicio viendo porqué la moto no arrancaba, y si lo hacía era a los tirones. Empecemos por la base: chispa, chispa tenía, medio pijotera. Al probar con bujía nueva nada cambió.

Sigamos, nafta, carburador, y fui desarmando la moto hasta las 12 hs que pude descubrir donde estaba el quilombo, un falso contacto en la bobina de alta, ya ese problema me trajo de los pelos más de una vez y se nota que no aprendí nada, tendría que haber empezado por ahí, pero bueno, la moto otra vez era una poderosa Tekken ronroneando para salir a la ruta.

3

Como era tarde invite a Edgardo, que así se llama el tekkenero a dormir a casa así mañana salía temprano rumbo a su vida y yo nuevamente al colegio a dar clases.

¿Qué me dejo Gualeguaychú? ¡Esto!, un montón más de amigos. Gente de 10 que van sumándose a los anteriores y de a poco nos rodeamos de la mejor de las energías.

Deseando que esto te pase a vos también me despido hasta la próxima. Ya estoy planeando mi nueva aventura.firma

 

Si queres leer la Parte 1, acá – Parte 2, acá.

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s