CRONICAS DE UN PASEO – Parte 2

Mar del Plata

Sábado 30 de Septiembre de 2017

¡Que noche insoportable! Ya venía complicado con el calor del día que no aflojo con el correr de las horas. El servicio meteorológico registró una marca a las 12 de la noche de 30° y ni pizca de viento. Así que tire un colchón en el balcón y solo me dormí por el cansancio que traía.

Ni bien aclaro, ¡plin! Los ojos como platos. Entonces arranque muy temprano.

Ayer les comentaba que tenía un motivo muy importante para venir a Mar del Plata, muchas excusas pero uno fundamental. Acá vive mi amigo el Dr. Juan Francisco Rotundo, kinesiólogo para más datos. Uno de los hermanos que la Tekken me dio.

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Ya antes del viaje que hicimos con “los tekkeneros” a Villa Gesell hice un mal movimiento con el hombro y me dolía, pero como soy macho me chupe las lágrimas y seguí para adelante. En esa ocasión me dijo que tenía un desplazamiento del tendón del bíceps. Si con un movimiento se salió con otro volvería al lugar, eso sí, el precio era un fuerte dolor.

Listo, algo fácil y “arreglable”. Lo deje pasar y así pasaron los meses, con determinados movimientos me dolía pero ya les hable de mi “machura”. Con la preparación del viaje a Brasil no solo hay que prestarle atención a la moto y dejarla lo mejor posible sino que también al cuerpo, es así que me doy cuenta que el dolor se incrementaba y por lo tanto tome cartas en el asunto. Esto decidió el viaje a la costa para consultarlo como profesional.

Como será de amigo gaucho que me recibió en su consultorio a las 8 de la mañana. Cuando me reviso me hizo poner las manos extendidas por delante a la altura de los hombros y me dice “si, se ve descolocado” a lo que pensé que con su ojo clínico veía cosas imperceptibles.

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Cuando te lo muestran es fácil verlo.

Me llevo frente a un espejo y me mostro, quede impresionado por la deformación que vi en el hombro, a partir de ahí comencé a prestar atención y realmente vengo mal.

Lo llama “hombro congelado”, o sea, no lo puedo mover. Estoy peor de lo que pensé pero Juan me da ánimos, dice que lo vamos a resolver y en el confío. Me trato con un montón de aparatos y a un ritmo acelerado, me hizo sentir un atleta de alto rendimiento con tantas atenciones.

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Como el servicio fue exclusivo cuando termino me llevo a pasear a Balcarce, ciudad que no conocía. Muy linda la ruta RN 226, autopista y toda en perfecto estado. Me había contado que estaba rodeada de lindos paisajes, ya que va pasando por elevaciones rocosas que son de la sierra de Los Padres y que terminan en Playa Chica y los acantilados de Mar del Plata.

Desde media mañana el tiempo venia desmejorando pero hacia el medio día había en la ruta un viento cruzado bastante fuerte, venía empujando nubes que juraban lluvia.

Llegamos a destino y fuimos directamente al Museo Fangio, está en el centro de la ciudad. A mí los autos mucho no me gustan pero parece que es obligación ir al museo si vas a Balcarce, para colmo me chusmean que el protagonista solo era buen corredor. En otros aspectos dejaba bastante que desear.

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El museo es una playa de estacionamiento de varios pisos, no sé si lo edificaron especialmente o si reformaron algo que existía. Al frente hay un bar o algo parecido y al fondo tiene la entrada propiamente dicha, había una reja por la mitad entonces no se sabía si estaba cerrado o abierto, ante la duda pasamos. Estuvo bueno ya que pudimos recorrerlo tranquilos y en solitario.

Me llamaron mucho la atención unos autos viejos, especialmente una catramina de 1906, un sulky con motor, los que la anduvieron realmente eran aventureros. Entiéndase bien, lo viejo no me gusta más que en esos aspectos, incluidas las motos.

Saque varias fotos y a otra cosa, a algo más importante, o sea almorzar. Lo hicimos en una parrillita muy linda donde además había 3 motos a la sombra, una Tornado 250, un V-strom 1000 y una Africa Twin flamante, ¡por fin algo lindo! Pero cuando estacionamos las Tekken al costado no tuvieron que envidiar nada, cada una es bella en lo suyo.

Después del almuerzo y con un pequeño chispeo de lluvia retornamos a Mardel, otra vez al consultorio para seguir con el tratamiento. Juan me hizo otros procedimientos a ver si el hombro mejoraba en algo. El lugar está en medio del Barrio Los troncos, rodeados de edificaciones realmente maravillosas y las calles con árboles imponentes, si bien desde chico vengo a esta ciudad nunca estuve en el corazón de este barrio.

Al terminar aproveche la tarde y me fui directo al mástil que está sobre el campo de golf, hice unas fotos muy lindas con esa bandera impresionante, el viento que había ayudaba mucho para que las tomas fueron grandiosas.

Desde esa rotonda se puede ver la Base Naval de Mar del Plata, siempre iba a mirar los barcos y principalmente los submarinos, que siempre estaban los tres amarrados. Los veía tan obsoletos que pensaba que no funcionaban, que eran algún tipo de buque escuela o museo o algo parecido. Al mirar para abajo me di cuenta que algo falta y lo que falta duele.

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Donde esta la flecha atracaba el submarino ARA San Juan

Vaya mi respeto y reconocimiento a estas personas que desde su rol trataron de hacer una patria más grande, una nación. Si me pongo filosófico con el tema apuntare en el mismo sentido a cada una de las personas y empresas que conozco que intentan día a día crecer y con ello hacer un país mejor para todos. A ellos mi apoyo y agradecimiento, si prestan atención sabrán en quienes pienso.

Hasta mañana esperando el fin de año.firma

 

 


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