UN VIAJE AL INFIERNO – parte 8

Sábado 13 de Enero de 2018

Florianópolis, Brasil

¡SALIO EL SOL! Con este grito de guerra que hice en un suspiro salí de la carpa por el calor que ya hacia adentro, insoportable. Bah, por lo visto tanto no hacía porque Valeria estaba durmiendo muy plácidamente.

Cuando finalmente despertó, tire la lona a la sombra y dispusimos las cosas para desayunar. Dispuestos a disfrutar lo máximo posible ese regalo que era un día sin lluvia, al menos por el momento, más allá de lo que estaba pronosticado.

Emprendimos el sendero de 500m y Valeria sabiendo que para mí era un esfuerzo grande llevarla cargada por su miedo a lo que podría haber en el agua hizo de tripas corazón y despacito me siguió.

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Este tipo de gestos son los que me dicen que estoy con la persona correcta, no porque no tenga miedos, sino porque es lo suficientemente valiente para enfrentarlos, la he visto hacer eso reiteradas veces y realmente puedo afirmar que es una gran mujer.

Como somos los humanos al no reconocernos en estos aspectos, minimizarlos y tal vez en otros valorarlos. Tener miedos y aun así enfrentarlos no solo es de valientes, sino de personas sanas. El miedo no es para impedirnos hacer las cosas, es una llamada de alerta sobre algún posible peligro. Prestamos atención y realizamos la acción con seguridad, eso es valor y valorable.

Cuando llegamos a la playa estaba desierta, toda para nosotros, totalmente disfrutable. Comenzamos con el ritual de todo turista oceánico: miramos para un lado, luego para el otro; Seleccionamos el mejor lugar de la playa aunque la arena es igual en todos lados; Extendemos la lona y nos sentamos; Volvemos a mirar a todos lados buscando vaya a saber qué; Nos disponemos a tomar sol para después bien acalorados meternos al mar; Buscamos el protector para ponernos y… oh, oh, oh, con la emoción se nos olvidó en el campamento.

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Ninguno de los dos pensaba volver a buscarlo por miedo a que el tiempo cambie y de pronto se largue a llover. Al hecho pecho y a tomar sol a lo indio, que si nos flechamos al menos la gente sabrá que estuvimos en la playa.

Hasta este momento la única marca de sol que teníamos era en las muñecas de Valeria, una pequeña separación entre el guante y la campera dejaba expuesta la piel y se le quemo mucho después de tantos días de viajar en moto. Sumado a eso tenía un redondel arriba de la mano producto de un agujero que hace el guante antes del cierre. Se veía bastante ridículo pero me abstuve de comentarlo.

Volver blancos sin la marca de la mallas es una vergüenza. Había sol pero esta velado por algunas nubes. El mar esta frío y además lleno de ramitas y hojitas que las lluvias le arrancaron a los árboles y terminaron en la orilla.

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Paso la mañana, para el medio día ya estábamos cansados de estar como lagartos y nos fuimos para la carpa. Debajo de los arboles tomamos unos mates y sirvieron como almuerzo.

Por la tarde volvimos a la playa, esta vez poniendo mucha atención de llevar el protector. Ya se sentía la piel tirante, realmente es muy fuerte el sol por estos lares.

Cuando consideramos que tuvimos suficiente volvimos al camping. Aprovechamos para darnos un baño refrescante y ponernos crema, ante estas situaciones me hago el minusválido y dejo que mi mujer me ponga, me quedo calladito y quietito no sea cosa que se corten los mimos. A veces le señalo partes donde no la pasó para prolongarlos.

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Me preguntaba qué haría cuando no estuviera ella para hacerlo ya que me conozco y soy muy vago para ponerme protector o cremas humectantes. Cosas de bruto nomás, pero creo que todos los hombres somos un poco así, inconscientes.

Me puse a mirar un poco el circuito eléctrico de JADE (mi moto RVM Tekken 250) ya que se quema el fusible de los cargadores de 12 v que le puse, mire un poco por arriba y lo deje para más adelante, ya habrá tiempo.

Hora de ir a comer, iremos para Barra de Lagoa, el caserío que queda cerca, a conocerlo y ver si encontramos donde cenar.

Hasta mañana.firma

 

 


Kilómetros viajados hoy: 0 km.

Kilómetros viajados totales: 1967 km.

Días viajando: 8 días.

recorrido


Links de las:  Parte 7   |    Parte 9

4 comentarios en “UN VIAJE AL INFIERNO – parte 8”

  1. Locos, que cosa linda como describen sus aventuras en dos ruedas…. Soy motero e hice viajes así con mi novia de acompañante y tmb en SU moto (Rouser 220f y Rouser 220n) Esta muy bien redactado y dan ganas de seguir leyendo (leí 9 dias en voz alta a mi novia en un rato.. Jaja) Los felicito y espero que sigan viviendo esas locuras hermosas que se viviendo en 2 ruedas, carpa, paisajes y por sobretodo una mujer que te siga Hasta el fin del mundo. Éxitos!!

    -El Galle-

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