UN VIAJE AL INFIERNO – parte 14

Viernes 19 de Enero de 2018

Minga Guazú, Paraguay

Viajar al infierno tiene consecuencias, una de ellas es el sufrimiento. Te aseguro que este fue uno de los peores días de nuestras vidas, déjame que te lo cuente cronológicamente.

Nos despertamos relativamente temprano pero sin apuros ya que habíamos combinado con Isaac que vendría al mediodía para llevarnos a Puerto Iguazú, muy sobrados de tiempo ya que el avión salía a las 16:30 hs.

La noche anterior nos quedamos armando las valijas y pesándolas, quitando de aquí y poniéndolo allá para que tengan el peso reglamentario de la aerolínea y no nos cobren extra, es una de las famosas low-cost y en el recargo te matan con el precio.

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Teníamos todo listo y desayunamos tranquilos, enseguida vino Eduardo y entre tema y tema salió la posibilidad de que vaya para Sao Pablo y el brote de fiebre amarilla. Dijo que podía ir a la salita sanitaria y que ahí me vacunarían, para allá fuimos.

Allí hablo con una mujer que parecía la encargada o algo por el estilo y nos llevó hacia un consultorio que había una enfermera. Hablaban bastante guaraní así que pescaba la mitad o menos de lo que decían. Me pidieron los datos y llenaron una libreta, al terminar me dicen “listo”.

¿¡Como listo?! ¿Acaso le muestro la libreta a los mosquitos y salen espantados o qué? Resulto que no tenían la vacuna y me llenaron la libreta como que estaba vacunado para que me dejen pasar en la frontera si me la pedían. La que sí me aplicaron fue la antitetánica, la que dura 10 años y en Argentina sale una fortuna, algo bueno tuvo la visita.

Con Eduardo estipulamos que me metería en Brasil y a medida que me acerque a la ciudad buscaría vacunarme por ahí. Ya veremos qué pasa.

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Puntual Isaac nos pasó a buscar al medio día, Vale se despidió del padre y partimos con rumbo a Ciudad del Este. Pensábamos almorzar en un restaurante de sushis que a Vale tanto le gustan. La variedad étnica que tienen de colectividades y su gastronomía se pueden probar platos típicos, además teníamos tiempo de sobra.

En cuanto nos acercamos a la ciudad Isaac se desvía de la ruta y comienza a agarrar calles paralelas, al interrogarlo dice que el puente esta congestionado y era cierto, los autos estaban parando.

Íbamos a acercarnos por los laterales, la ventaja de tener un guía local. A medida que entrabamos en la ciudad se ponía peor. Las maniobras eran cada vez más milimétricas y la pelea por el espacio era terrible, si un auto metía “la uña” detrás de él entraban otros 20 hasta que alguno no aceleraba lo suficiente y se podía volver a avanzar.

Era una lucha encarnizada, pudimos adelantar de a poco, cada vez menos, hasta que al final nos detuvimos y ya no avanzábamos, el que sí lo hacía era el reloj.

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Valeria comenzó a ponerse nerviosa porque pasó media hora y no nos movimos ni un centímetro. Yo por dentro pensaba lo mismo pero no podía exteriorizarlo o se generaría la histeria. Isaac ponía la mejor onda, pero se notaba que no sabía cuánto duraría aquel atascamiento.

Nos contó que a veces pasa eso porque los inspectores lo atoran a propósito para hacer un negociado con los que “cortan”. Unos tipos que aparecen y te dicen que por unos guaraníes te llevan por un camino mágico que te saca de ahí. Otras veces el atascamiento lo generan los de la frontera de Brasil, se ponen a inspeccionar detenidamente auto por auto, lo hacen en represalia por algo de Paraguay o algún tema interno.

La pregunta del millón es porque no se hizo otro puente. No hay que ser muy lúcido para entender que es súper necesario. Dice que hace 30 años está proyectado, pero ninguno de los dos lados avanza en el proyecto.

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La triple frontera, izquierda Argentina, derecha Brasil, al fondo Paraguay

Mientras tanto ahí estábamos nosotros, cada vez peor. Valeria pidió un baño ya que de los nervios se descompuso. La lleve al shopping que estaba en la cuadra. Entramos, averiguamos donde eran, fuimos, hicimos, volvimos y el auto seguía en el mismo lugar.

Obviamente la idea del almuerzo estaba descartada, estuvimos dos horas en el lugar. Viendo que todo estaba parado, pensando alternativas pero no había ninguna válida. Proyectábamos la pérdida del avión y las consecuencias de ello. Realmente era una situación que no se la deseo a nadie.

De pronto y muy de a poco empezamos a movernos, los autos que estaban perpendiculares al tránsito tratando de meterse te apoyaban a ver si podían entrar detrás de nosotros. Había que tener mucha decisión y muñeca para manejar en esas circunstancias. Y un cierto desinterés por las consecuencias hacia el vehículo.

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Imagen ampliada de la triple Frontera

Por fin estuvimos en el puente y salimos de Paraguay, parecía que allí se había terminado todo, que el sufrimiento que causaba la preocupación al fin terminaban, pero muy lejos de eso.

Paramos del lado brasileño para hacer la salida. Hicimos religiosamente la cola mirando el reloj, normalmente es un trámite rápido pero hoy estábamos muy pendientes de los segundos.

Cuando finalmente llegamos a la ventanilla nos dicen que ese trámite lo teníamos que hacer en el puente con Argentina. Un garrón, precioso tiempo perdido al pedo. Ya ni para ser delicado estábamos.

Valeria se ponía cada vez peor y no podía ocultarlo, yo que trataba de poner paños fríos (aunque por dentro estaba aterrado) ya que notaba que Isaac estaba mal y aceleraba aun a costa de las multas. Recuerden que Brasil está lleno de radares.

En la aduana Brasileña los trámites fueron rapidísimos, parecía que estábamos echando buena, corrimos hasta el auto y pasamos el puente.

Cuando nos acercamos a la frontera Argentina, ¡Otra cola!

Esta era la definitiva, ya no teníamos tiempo. ¡Habíamos perdido el avión! Mi desconsuelo era total mirando el estado en que estaba Valeria, juraba y rejuraba que nunca más saldría del país. Me sentía responsable y realmente lo era.

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Punto exacto del límite entre Argentina y Brasil

Isaac se puso a manejar por la banquina y adelantamos hasta donde está el control, ahí estaciono en el free-shopping y combinamos que pasábamos caminando porque sería más rápido. Después tomaríamos un taxi y nos encontraríamos en el aeropuerto.

Al acercarnos a la cola de los que iban en micro vemos que era larguísima, Valeria ya no podía de los nervios y yo otro tanto sumado a que no podía clamarla. Realmente una situación de mierda. Me preguntaba cómo se resolvería el asunto, si conseguiríamos pasaje para algún otro avión.

Realmente muy estresante todo. Estábamos en la cola, tocan bocina insistentemente y gritan ¡¡¡PICASSO!!! Era Isaac, no sé qué maniobra hizo pero estaba a tres autos del control, nos metimos nuevamente al auto.

Menos mal porque el bolso pesaba 15 kg exactos y con los nervios se hacía más pesado. No hubiera podido lidiar con él.

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Migraciones fue rápido, presentación de documentos, ingresar los datos a la computadora, escanear los DNI y pasamos. Después viene la aduana, ahí es una lotería. Depende del agente de turno, puede enroscarse revisando todo y entonces saca el mate porque va para largo.

Rezábamos para que no pasara eso, nos hicieron abrir el baúl y vieron el bolso gigante. Isaac tiene el típico acento paraguayo, ese castellano entonado como guaraní. Eso generó la desconfianza porque llevaba a dos “porteños” de compras.

El agente se acercó y pregunto si habíamos comprado algo de electrónica, dijimos que no (era verdad, el que compro y la tiene soy yo). Pregunto que habíamos comprado y vale le dice cosas de mujeres: cremas y perfumes.

Dijo que siguiéramos y respiramos un poquitito porque estábamos con lo justo. No había sido tan bravo. Al fin pasamos y rumbeamos para el aeropuerto. Era más lejos de lo que lo recordaba, no llegábamos más y ya eran casi las 16 hs. Isaac aceleraba y pasaba autos.

Valeria preguntaba a cada rato cuanto faltaba. Y yo, que se yo, trataba de alivianar la situación hablando de pavada. Creo que en ese auto todos nos volvimos religiosos silenciosamente, cada uno rezándole al dios de su preferencia para llegar a tiempo.

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¡Por fin llegamos! El aeropuerto está pasando las cataratas, bastante cerca a decir verdad. Hicimos el pre-embarque perfectamente y hasta nos sobro un tiempito para despedirnos. Nunca alcanza en estos momentos, uno quiere que nunca llegue el instante de la separación.

Pero llego y muy rápido, se me hizo un nudo en la garganta. Nos separamos y ni siquiera se puede ver el avión despegar, no hay un mirador. Así fue todo, de golpe desapareció de mi realidad.

Retornamos por los puentes, ya íbamos relajados y aprovechamos a hacer algunas fotos. Pasamos Brasil y entramos en Paraguay, solo hice la salida de Argentina. La mano contraria seguía embotellada pero la nuestra estaba desierta, Ciudad del Este trabaja desde las 6 de la mañana hasta las 16 hs, todo cierra y termina en ese horario. Cuando pasamos serían las 18 hs. y todo era un desierto.

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Fuimos a almorzar a un lugar que venden lomitos árabes. Muy ricos, con una salsa de ajo que todavía la estoy repitiendo. Nuestro almuerzo fue a las 19 hs.

En la casa estaba Eduardo que me esperaba para mudarme, estoy instalado en la casa de él viendo la posibilidad de mañana retomar ruta en Brasil hacia el norte.

Tengo que hacerle algunas cosas que Jade está necesitando: el cargador de 12 donde conecto el GPS esta en corto y cuando lo muevo quema el fusible, en varias estaciones de servicio tuve que reemplazarlo.

También tengo que reparar unos contratos del cargador de USB múltiple, solo llevo este que carga 12 dispositivos al mismo tiempo. Tiene un falso contacto y no funciona.

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Ahora viendo el próximo destino y el clima: lluvia como todos los días ¡Ya ni se para que miro! Termino de escribir esto y siento un vacío tremendo al no tener a Valeria conmigo. Rápidamente agarrare ruta para entretenerme un poco y hacerlo más llevadero.

Me gustaría escribir mejor para poder transmitirte el infierno por el que pasamos, pero no puedo. Lo siento, hasta mañana.firma

 

 


Kilómetros viajados hoy: 0 km.

Kilómetros viajados totales: 2330 km.

Días viajando: 14 días.

recorrido


Links de las:  Parte 13   |    Parte 15

8 comentarios en “UN VIAJE AL INFIERNO – parte 14”

  1. no entiendo por que los comentarios son de sufrimiento, si estas viajando es disfrutar de todo lo que te da la vida….y lo malo se aprende y se agradece…es mi punto de vista,,,,desde el infierno!!!

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  2. Piccasso volveeeeee.
    Queremos maaaaaasssss!!!!
    No nos podes dejar así….sin mas relatos.
    Valería ya volvió y queremos saber que fue de vos y para donde seguiste.
    Dale volveeeee

    Me gusta

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