CAMINO AL PURGATORIO – parte 20

Jueves 25 de Enero de 2018

Belo Horizonte, Brasil

¡Día de compras! Algo hay que decir que justifique quedarme en Belo Horizonte, ayer otro huésped que vive en el hostel me paso la dirección de una casa de motos y me levante con esa intención, ver qué hay de novedad y qué puedo comprar.

Desayune con calma y bastante para que alcanzara para todo el día, como la estadía lo incluía aproveche. Prepare el GPS con la dirección y salí hacia allí, a una velocidad de paseo para poder mirar el entorno. Me Había dicho que en esa casa de accesorios había de todo y barato.

Lo “de todo” fue cierto, pero lo de “barato” ni ahí. Lo único que compre y porque todos acá lo tienen son esas antenitas para cortar los hilos de los barriletes. Hay que fijarse en los “motoqueros” y los policías para entender como es la idiosincrasia de una ciudad y tratar de imitarlos para no tener problemas.

 

Acá todos la usan, incluso he visto motos que tienen hasta dos de ellas pero creo que es más una histeria colectiva. No conozco ningún caso y a los que les pregunto tampoco pueden referir alguno. Al menos ahora jade tiene algo más para tirar facha y contar historias.

De camino al centro me metí en un shopping bastante grande para ver si conseguía reponer el hidratador ya que la ruta esta complicada por el calor en estos lados. Ni noticias tenían sobre ese producto. Me fui para el centro a ver qué onda allí.

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En Brasil también se llevan las motos.

¡Cómo me joden los shopping! Nunca hay nada que me interese, todo tiene un precio exorbitante y siempre me sacan plata aunque sea por el estacionamiento. A esto hay que sumarle que contrariamente a lo que cualquiera pensaría nunca hay conexión a WiFi en esos lugares.

Conclusión: me fui con las manos vacías y renegado por haber gastado plata en un estacionamiento que no necesitaba. Está no la aprendo más, me paso en Argentina, Chile y ahora acá.

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Los brasileros son tan expresivos para hablar y el portugués esta tan lleno de sonidos que paso una pareja hablando y parecía que ella lo estaba cagando a pedos mal… tal vez lo hacía.

Belo Horizonte me tiene desconcertado, no sé si es más grande que Buenos Aires o no. Para llegar a un lugar hay que dar muchas vueltas: tomas autopistas y después empalmas con otra y así varias veces.

De camino hacia el centro vi una casa de motos grande. Empecé a parar despacio para que no me llevaran puesto y terminé de hacerlo como a la media cuadra. Ni en pedo ponía el GPS para que me llevara allí porque ya que sabía por experiencia que haríamos un cuadrado de 1 km por lado. Acá es imposible dar la vuelta manzana. Simplemente no se puede.

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Mientras buscaba alguna solución veo que pasa un motero caminando por la vereda con su moto de tiro. Sin pensarla mucho me puse a hacer lo mismo, pero no es igual llevar una Honda Fan que hacerlo con Jade a medio cargar. Con algo de esfuerzo finalmente llegue.

Me hicieron entrar la moto para que no la dejara en la puerta porque me harían la multa. El lugar resulto tan raro como genial. Era casa de repuestos y accesorios, también era gomería y taller mecánico.

Los precios estaban igual que la otra casa pero acá había más onda. Lo primero que pedí fue una funda “térmica” para el asiento que hacía rato le tenía ganas. Las tienen en Chile y Brasil pero cuando anduve anteriormente me olvide de buscarla.

 

La compre en china pero todo lo que viene de allí siempre es chico, por más que te den los talles y las medidas es al pedo, siempre resultara pequeño.

Para probarla me hicieron llevar la moto para el taller. Ahí nomas se vinieron como diez a ver a JADE, hablaban todos al mismo tiempo haciendo preguntas y yo en el medio. ¡Ya se imaginaran con qué cara!

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Al fin se ordenaron y comenzaron a hablar de a uno, entonces pudimos entendernos. Me llevaron a un lugar especial para que ponga mi stiker. Cuando les conté de mi página dos se fueron a verla en la computadora.

Mientras tanto uno se encargaba de tapizar con la nueva funda el asiento. Las cachas las saque yo porque tienen mañana y no quería un disgusto. Finalmente quedó espectacular.

Seguí mirando por el local y me compre unos guantes y una red ya que las mías están medio vencidas. Los dos que estaban mirando la página en la compu volvieron para hacer más preguntas pero ahora de mis viajes a chile y de las fotos que vieron. Era una locura.

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Cuando pagué y estoy por irme me acordé que los otros días al ajustar la cadena de puro cavernícola que soy le barrí la rosca (yo pensé que al eje pero resulto que fue a la tuerca). Aproveche el taller y me la cambiaron al toque. Ya no me quedan preocupaciones por JADE. Sé que está perfecta y sin detalles, preparada para llevarme al fin del mundo.

Al preguntarle a los chicos de ahí sobre lo que andaba buscando me recomendaron un “bolishopping” en el centro, y hacia allí me dirigí. Es igual que los de Argentina pero con chinos en vez de bolivianos. Ahí me sentí como en casa: se moverme y negociar, se mirar y encuentro las boludeces que me gustan al precio que quiero.

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Después de buscar un poco y para poder hacerlo le pedí al que atendía un puesto que me escribiera en un papel lo siguiente: “Camelbak, mochila de hidratación”, entonces andaba por allí mostrando un papelito como los que se hacen los mudos para pedir limosnas.

Cuando aprendí adonde tenía que mirar finalmente lo conseguí, más caro que en Paraguay por supuesto. También le compre un regalo a mi amor, algo que ella necesita pero todavía no lo sabe.

Me compre una linterna porque tenía que reponer las que se fue con el hidratador, y un cargador de celular. Ese no sé dónde lo deje.

Cuando termine pude relajarme y almorcé allí, eran como a las 17 hs. y retorne al hostel antes que cerraran los comercios para no comerme los embotellamientos. Se nota a la legua que son diarios.

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Después de darme un chapuzón en la pileta para quitarme el calor del día y ducharme para calentarme un poco estaba listo para hacer las compras domésticas. Pedí referencias y me dijeron: “allá dobla y luego vuelve a doblar y llega al supermercado”.

Eso hice. Doble y volví a doblar… y no había nada. Digan que tengo alma de explorador, me puse a caminar usando el método PPS (Paro Pregunto y Sigo) tan popular en los moteros.

Luego de varias cuadras y curvas al fin llegue. Espectacular el súper, si hasta el changuito tenía una tablet que te va dando las ofertas. Por mirarla me distraje y le di un golpe a la pila de uvas envasada, quedaron todas desparramadas por el piso. Por lo que vi después es común que la gente se lleve puestas las cosas mirando la pantalla.

 

Ir al súper fue muy cansador, el hostel se encuentra en la cima de una colina. La vereda está muy inclinada, entonces todas las cuadras tienen una pendiente importante y es muy penoso recorrerlas. Para colmo equivoque el camino e hice dos cuadras de más. No me gustó nada por el esfuerzo realizado y volví bastante enojado.

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Quiero descansar y planificar mis siguientes etapas. Sé que puedo cortar camino en diagonal hacia Bahía pero necesito playa. Así que seguramente tomaré rumbo al este.

Mañana les cuento como fue. Hasta ese momento.firma

 

 


Kilómetros viajados hoy: 0 km.

Kilómetros viajados totales: 4630 km.

Días viajando: 20 días.

recorrido


Links de las:  Parte 19   |    Parte 21

4 comentarios en “CAMINO AL PURGATORIO – parte 20”

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