Buscando a Pepe (Mujica) – parte 1

Esta aventura empezó como todas, no cumpliéndose nada de lo que planee. Comenzando porque al medio día me puse a armar la moto en vez de salir bien temprano.

Ni bien arranque me agarro el sol bien fuerte por lo que decidí cambiar el equipo y ponerme el de verano. Fue el primer error y quedó demostrado a los primeros kilómetros. Empecé a tener frío.

Como buen motero y bien machote me la aguante hasta llegar a Zárate donde hice la primera parada para encontrarme con unos amigos. Ahí aproveche y me puse una campera de softshell debajo de la de moto, santo remedio.

Nuevamente la desorganización se hizo presente: mensaje de mi amigo que me esperaba pasando el puente, en la estación de servicio que estaba “ahí nomás”. Resulto ser la Axion que está a 30 km del destino.

Finalmente pude encontrarme con mi amigo Ricky y me presento 3 moteros más. Ni bien llegué admire sus máquinas, principalmente el KLR que está muy preparado para ruta. Luego me comentarían que en un mes salen de viaje y su destino será el mundo entero.

Ya sumado a la caravana de 3 motos tomamos ruta nuevamente con destino al camping de una agrupación. Pero antes de llegar varias cosas pasaron.

Durante el viaje vi varias veces una moto Triumph roja, una clásica. No sé en qué momento me pasaba pero siempre la encontraba parada al costado del camino. La última vez que la vi estaba tirada en medio de una calle de Gualeguaychú.

Al parecer el piloto piso una grieta que le mordió la rueda delantera haciéndolo caer. Con mis compañeros cortamos el tránsito, lo ayudamos a correr la moto y pedí una escoba para barrer los pedazos de vidrio que estaban sobre la calzada.

El que menos idea tenía de nuestro destino era yo así que iba al fondo del pelotón, me dejaba llevar tranquilamente. Pasamos por la costanera y luego por el puente poniendo rumbo hacia el camping Ñandubaysal, ya estaba anocheciendo bastante.

En una parte del camino hicimos el famoso PPS (Paro-Pregunto-Sigo) y parece que andábamos bastante errados. Solo teníamos “una foto” de pantalla del Google Maps marcando el destino, o sea que de mucho no servía.

Utilice la vieja técnica de poner el GPS en el modo mapa y buscar la zona a ojo hasta encontrar un punto y decirle “quiero ir ahí”. De esa manera nos orientamos y encaramos.

Ya era de noche y bastante oscura. Calles de tierra, tenía miedo por una moto tipo pista que venía en el grupo pero finalmente llegamos y pudimos armar carpas. Ya había otras montadas pero sus ocupantes no estaban.

Cuando el campamento estuvo armado cenamos lo que cada uno había llevado. Algunos decidieron ir a la ciudad a ver qué onda. Ricky se quedó conmigo hablando de todo un poco, arreglamos el mundo en un par de horas, particularmente el de los motociclistas.

Pienso que uno sale a la ruta buscando estas conversaciones, sentado bajo las estrellas y hablando tranquilamente con un amigo, escuchando y compartiendo. Son momentos que quedan grabados.

Cerca de la media noche volvieron todos, incluidos los de las carpas vecinas. Presentación va, presentación viene, de pronto empiezo a reconocer caras o motos. Algunos los seguía por Facebook pero no los conocía personalmente.

Incluso había gente de ciudades vecinas a la mía. Nueva ronda de charla y por último cada uno a su espacio a dormir. El viento soplo toda la noche y arrullaba el sueño.

Mañana será otro día.

Hasta entonces

Parte 2

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