La moto siempre se me cae

La moto siempre se me cae

¡La moto siempre se me cae! Esta frase es una verdad contundente. Lo hace porque la estaciono muy parada, o el viento me la tira, o porque llueve y se afloja el terreno sobre el que está apoyada, o por lo que sea. Pero se me cae. Es una especie de karma o algo parecido.

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Como presupuestar un viaje en moto

Como presupuestar un viaje en moto

Uno de los puntos más complicados al planificar un viaje es poder presupuestar correctamente el costo que tendrá el recorrido imaginado.

Al planear un viaje tenemos dos factores intervinientes fundamentales, el primero es el tiempo y el segundo es la plata necesaria para realizarlo. El tiempo es algo perfectamente acotado ya que generalmente realizaremos la travesía durante nuestras vacaciones.

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¡Pa´que me creen si saben cómo me pongo con la moto!

¡Pa´que me creen si saben cómo me pongo con la moto!

¿Recuerdan esta publicación y especialmente el comentario?

Bueno, no es cierto, seguí haciéndole cosas a la moto.

Vivo un viaje no solo como un trayecto sino como el desarrollo de distintas etapas, comenzando por la idea de algún destino y finalizando con la llegada… tal vez debería decir con el retorno y la vuelta a casa.

En el medio hay muchas etapas que por ahí pasan desapercibidas. Si bien realizo viajes frecuentemente y tengo casi todo preparado para los mismos, me gusta “perfeccionar” y por lo tanto pienso y diseño nuevas soluciones a situaciones creadas a veces por mí mismo.

Es por esto que la moto nunca esta “terminada”, siempre hay algún detalle para hacerle o un accesorio nuevo que ponerle. Entiendo que esto va en detrimento del peso y por lo tanto en consumo. Pero es algo que disfruto mucho y no dejare de hacerlo.

En la foto que antecede varias personas se intrigaron por lo que estaría llevando, bueno, acá te lo muestro, una caja de herramientas marca Robust que venden en Easy.

Lo transforme en un top case para mi nuevo viaje. Tuve que darle más base así alargue la estructura de la moto. No espero que sea algo bueno ya que no tiene fortaleza ni es de una sola pieza. Voy a tener que cuidarlo mucho del agua ya que internamente tiene una lámina de madera. Por el mismo motivo no podré cargarlo mucho y requerirá mucha atención.

Entonces surgen las siguientes preguntas: ¿Necesita un Top case? ¿Acaso no tiene uno? ¿Porque no usa un Top case de moto en vez de una caja de herramientas, acaso no puede comprarse uno? Etc.

En respuesta a todas estas preguntas les contaré que actualmente tengo cuatro baúles, cada uno de distinta capacidad, todos muy fuertes y confiables y ya probados en distintos viajes.

Por lo tanto todo se reduce a esto: ¿Por qué lo hace?

Acá la respuesta no es tan simple, empezaría diciendo que es parte del viaje y me gusta planear y construir cosas. También podría decir que “en la variedad está el gusto”. Pero en última instancia está en juego el conocimiento: poder saber por experiencia propia sobre las cosas, en este caso un top case.

Recordemos que el fracaso es el camino al conocimiento, ya que si no resulta no me quedare con el pensamiento “hay que cambiarlo”. Reflexionare sobre porque, que hay que mejorar, etc.

Algún distraído pensara que busco pasarla mal, tener problemas en mis viajes. Esto no es así, está muy lejos de la verdad. Pero tampoco me escondo de las situaciones que se presentan. Sé que esto que hoy es un “problema” mañana es la anécdota que contare en algún asado.

Un lugar entre la moto y los baúles lo aproveche para llevar aceite (cuatro litros) ya que en el viaje del verano planifico realizar tres services. Tal vez te preguntes porque no lo compro en el camino y esto es fácil: POR COMODIDAD, así de simple.

Estoy poniendo más luces traseras para hacer la moto más visible en la oscuridad, sobre todo en los extremos para marcar el ancho de la misma.

Está quedando como me gusta, que si la ves de noche no sepas si es una moto, un auto, un camión… o un OVNI.

Hasta la próxima.

¡No hay sistema!.. o un viaje corto

¡No hay sistema!.. o un viaje corto

Te voy a contar lo que viví en mis dos últimos viajes, después sacare una conclusión. El primero fue a Buenos Aires para realizar algunos trámites.

Parecía que la consigna del día era justamente “no hay sistema”. Necesitaba cargar crédito al celular, pare en muchas estaciones de servicio para hacerlo y en todas la misma frase.

Te aseguro que no fueron dos o tres, fueron unas diez estaciones, tenía que comunicarme y no conseguía cargarlo.

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Pensaba que era un boicot a las empresas de celulares por el terrible negocio que se montaron con esto de la carga virtual, todos sabemos que se la llevan solo ellos y no participan con nada a las terminales, de allí que anden cobrando un extra por el servicio.

La verdad es que no llegue a ninguna conclusión, eso no es importante. Lo real fue que no cargue el celular y al no poder combinar entrevistas varias no pude hacerlas.

Hasta acá es una historia simple y muchos ya estarán puteando porque otra vez estoy contando pavadas. Tal vez tengan razón, pero tengo más para decir.

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En la semana tuve que hacerle el service a la moto para el viaje que tenía programado. La rutina de siempre, quitar el tapón para cambiar el aceite, mientras tanto reemplace la cadena por otra “más fachera”. Sacar y sopletear el filtro de aire porque se banca un tiempo más, etc.

El viernes, ya casi con todo preparado empiezo a armar la moto, pero… cuando fui a poner el tapón del aceite lo ajuste a lo cavernícola, ¡como resultado se rompió! Ahí me agarro la desesperación, ¿de donde saco uno ahora? me preguntaba, ¡seguro no lo consigo!, decía, y toda una sarta de malos pensamientos sin contar las groserías que me dije por bruto. El viaje estaba suspendido.

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Automáticamente hago lo de siempre en estos casos, llamé a Jawa, hable con Emilio y le conté la situación, sobre todo la urgencia, combinamos y quede en mandarle un comisionista para retirar el repuesto, recuerden que vivo a 170 km de Buenos Aires, estaba difícil que pudiera hacerlo porque era mediodía y los comisionistas ya tenían su itinerario.

Pero al final todo resulto bien, me llego el repuesto, pude armar la moto y salir hacia Victoria, Entre Ríos.

Estos dos hechos separados me hicieron pensar en “el sistema”, una definición dice: “Manera como se hace algo o medio que se emplea para hacerlo.”

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Mi primera reflexión es sobre los gigantes de la comunicación, terribles empresas llenas de empleados y recursos, en mi opinión dan un servicio al menos deficiente: caro y no muy bueno.

La segunda está dirigida hacia Jawa, una pequeña empresa que a pulmón y enfrentando distintas crisis sigue tratando de hacer las cosas bien.

Cuando algún problema se presenta con la primera, el único canal que tengo es un #nosecuanto y me atiende normalmente algún centro americano que con toda cortesía y paciencia me manda al carajo. Me quedo con mi problema, sin solución y más caliente que antes.

Cuando la situación es con la moto, instintivamente llamo a Jawa, si el horario no es el comercial llamo AL DUEÑO de Jawa, no porque tenga coronita, sino porque él mismo fomenta que los usuarios ante algún inconveniente lo llamen a su celular personal.

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Como buen mal educado lo he llamado un sábado a las 10 de la noche porque tenía un viaje al otro día. Muy gentilmente me atendió en medio de una fiesta y tratamos de solucionar la situación, dos moteros que estaban conmigo son testigo de esto último.

Creo que con todo lo dicho he respondido claramente porque no uso celular y porque tengo puesta la camiseta de Jawa. El sistema de ellos funciona y me permite viajar tranquilo.

Esto tal vez te parezca una propaganda, pero es mi forma de agradecer que pueda seguir con mi pasión sintiendo que no estoy solo, que al menos una empresa me apoya.

Deseando que alguna ruta nos cruce, hasta ese momento te dejo mi cariño.

¡Las motos te matan!

¡Las motos te matan!

¿Crees que el título es un poco drástico? Yo no. Estoy en la cama, afiebrado, con dolor de cabeza y ningún otro síntoma. Tal vez este incubando algo dirá un “matasanos” pero a mi me cierra más que desde el sábado no tengo la moto (si querés enterarte porque acá lo conté).

Diagnostico que estoy transitando el bajón por abstinencia. Ir de peatón por la vida no es lo mejor que le puede pasar a un motero. Otra dolencia parecida que veo en los foros es la falta de ruta. Tener la moto lista, las ganas y el destino pero no contar con plata o el tiempo.

Entonces los post se vuelven lacrimógenos. Muy tristes y se hace catarsis con otros en la misma situación. Esto empeora cuando algún viajero pone fotos de los lugares por donde anda. Ahí sí de pedo no te pegas un tiro. Hay que ser muy machito para seguir al otro día.

Faltan solo un par de días para que me entreguen a Jade y ya la ansiedad me esta pasando factura. Veremos como sigo.

Las motos matan, realmente lo pienso. Y nos han matado a mí y a todos los que leen y tienen una. Te preguntas en que sentido lo digo, pues en el literal. Solo que de forma no tan sangrienta.

Podes cómprate un auto, un barco, un avión, hasta una patineta o una bici. Pero estos vehículos no tienen nada que ver con comprarse una moto. La moto te da extras que los demás no.

Comenzás a viajar distinto, los colores y olores se hacen más presentes. Disfrutas más todo. Conoces un montón de gente genial. Las rutas se llenan de hermanos. Por todo esto y mucho más te digo: la persona que eras antes de comprarte la moto MURIO, ¡Se finit!, ¡Kaput!, ¡Sanseacabo!

La moto por su sola existencia mato esa persona y en su lugar creo una nueva, que como todo necesita de un tiempo para crecer y desarrollarse.

Con los sentidos más alerta. Mas dispuesto a ayudar a los demás. La generosidad se incrementa. También se desarrolla mucho la confianza en sí mismo y muchos etcéteras más.

Te propongo que mires como eras antes y después de habértela comprado. Cuando te uniste por primera vez a algún grupo. O te hiciste amigo de alguien solo porque compartía tu modelo de moto.
A veces esto cambia y otras no. O es una mezcla de todo. ¿Pero te imaginas ahora sin moto?

Tal vez termines en cama como yo. Con algún virus en el cuerpo pero la convicción que el tema viene por otro lado. Por una vida incompleta o la libertad que Jade me da.

Como sea. Acá estoy escribiendo esto. Otra boludez como alguien pregunto: ¿y que paso? ¡Nada! Solo no tengo la moto y para algunos será otra tontería más de las que escribo.

Te mando la mejor y espero que la ruta nos una en algún cruce.

Buenas noches. 

(Añadido posteriormente)
Sólo tengo una indigestión terrible, otra vez nada paso.

Eugenio Casasnovas

Eugenio Casasnovas

Conclusiones de mi viaje de Córdoba a Ushuaia en moto

Si sos uno de los privilegiados que hizo un viaje de varios días en moto, todo lo que sigue no será ninguna novedad para vos. Ya lo viviste. Ya lo sabés.

Pero si sos de esos que tiene la “idea loca” de cargar tus bártulos en tu moto y viajar mas allá del horizonte, creo que lo que te escribo te puede ser útil. El destino en sí es la excusa. Pero hay que tener en cuenta que pueden haber mil imponderables por lo que no se llegue a el destino previsto. No importa. Sean cien, mil o diez mil kilómetros, la experiencia comienza desde el momento en que verificas que tenés todo listo y prendés la moto para irte de tu casa. Cuando abandonás temprano tu ciudad y de a poco empezás a recorrer lugares que cada vez te son menos familiares, hasta que llegás a esos en que todo es nuevo. Ver carteles en la ruta con nombres de ciudades que solo viste en fotos de otros viajeros o en el mapa y ahora estas por pasar vos.

Viajar solo tiene su “mística”. Viajar acompañado simplifica mucho el viaje. Hay un montón de momentos en que es bueno tener quien se quede a “cuidar” las motos mientras otro hace algún trámite o averiguación. Viajar de a dos motos puede disminuir mucho la carga por moto. Por ejemplo: se puede llevar una carpa y un kit de camping cada dos motos. Igual para las herramientas, kit de reparación de cubiertas, aceite lubricante para cadenas, botiquín, etc.

Si nunca lo hiciste y se te presenta la oportunidad: no lo dudes… ¡Hacelo! Es una experiencia que te va a quedar para toda la vida.

Espero que los datos que doy acá sirvan.

Datos del viaje:

Trayecto: Córdoba – Río Colorado – Trelew – Comodoro Rivadavia – Río Gallegos – Río Grande – Ushuaia – Río Grande – Río Gallegos – Río Turbio – Puerto Natales – Parque Nac. Torres del Paine – El Calafate – Glaciar Perito Moreno – Bariloche – Neuquén – La Pampa – Córdoba

tito

Mi moto: Yamaha Fazer YS 250 modelo 2012

Kms a la partida: 14.000

Kms. Recorridos: 8.000

Fecha: enero 2016

Duración: 24 días

Costo del viaje (aprox.) : $18.000 (nafta, alojamiento, comida y extras) –sin los gastos de preparar la moto-

Modificaciones y accesorios de la moto:

  • Parabrisas pro-screen
  • Cubiertas: Metzeler Enduro 3 110/90-17 adelante y 130/80-17 atrás (con slime las dos).
  • Luz principal: led 18-24w
  • Faros auxiliares: led 10w c/u Toma 12 voltios
  • Puños calefaccionados marca Oxford
  • Voltímetro para controlar el consumo y la carga de la batería
  • Chapón protector de carter y defensas hechas a medida.
  • Baulera Givi grande
  • Alforjas Givi
  • Bolso sobre asiento Ridercraft. Lo voy a cambiar por uno cilíndrico estanco. Este no me resultó o tal vez lo cargué demasiado.
  • Bolso sobre tanque Ridercraft (muy práctico)
  • Bidón 8 litros (no me hizo falta. 8 lts. son muchos para mi moto, cuando mucho hubiera llevado uno de 3 lts.)

Lo mas práctico:

  • El control de “velocidad crucero” que descansa muchísimo la mano derecha.
  • El chaleco eléctrico Sraggio y los puños calefaccionado Oxford: me cubrieron del frío.
  • Las cubiertas con tacos me ayudaron mucho en los 500 kms que hice en ripio y no afectaron en nada el andar en asfalto. Tal vez sea sicológico o inseguridad mía ya que mi compañero Rogelio hizo ripio en su YS 250 con las Sport Demon llevando a su novia y no tuvo ningún problema. Como observación de las cubiertas debo decir que se notó en el viaje con la moto cargada y con mucho viento que la cubierta trasera es mas grande y debería haber modificado la transmisión para compensar eso. Cambiar el piñón de 15 dientes por uno de 14 hubiera sido suficiente. No es algo de gran relevancia, ya que la moto se la bancó sin problemas, pero si alguien va a hacer lo que hice de cambiar por una cubierta, sería bueno que lo tomara en cuenta. Las motos de baja cilindrada acusan mucho la carga y el viento.
  • Aceite WD40: lubricó la bisagra del casco que se había endurecido por la tierra, y los cierres de las alforjas que se habían puesto duros por lo mismo
  • El medidor de presión de las cubiertas y el compresor.
  • El suplemento para el pié de apoyo de la moto ya que todas las banquinas tienen ripio y se afirma mucho mejor la moto con el peso extra de la carga. Ni hablar en caso de barro.
  • Lo que menos usé:
  • El termo de 1 litro. No lo usé en todo el viaje.
  • El bidón de nafta no fue necesario en ningún momento. Podría, eventualmente, llevar uno mas chico, pero no uno de 8 lts.
  • La carpa y el equipo de camping (colchón inflable, bolsa de dormir, calentador, etc.) la usé solo 2 noches en El Calafate.

Repuestos:

  • Un juego de transmisión completo. En realidad hubiera llevado solo la cadena –que sí se puede llegar a romper-, ya que el piñón y la corona estaban en buen estado.
  • Bujía.
  • Lámpara principal halógena.
  • Pilas para el control remoto de la alarma.
  • Precintos varios.
  • Cinta autoadhesiva.
  • Un filtro de aceite (el aceite es fácil de conseguir, el filtro no).

Seguridad:

  • Alarma en la moto
  • Traba de disco con alarma
  • Cadena de seguridad con llave.

Costumbres personales:

  • Usar mapa en papel y no tengo GPS en el instrumental de la moto.
  • No escucho música mientras viajo
  • Consulto eventualmente el mapa del GPS en el celular en caso de alguna duda puntual. Tengo los mapas descargados ya en el celu y no necesito internet para verlos.
  • No manejo de noche –salvo que no quede otra-.

Manual del Moto Viajero agradece la colaboración de Eugenio Casasnovas contándonos su experiencia.

Si tenés la tuya y querés compartirla mandános un mail. Te lo vamos a agradecer.

¿Viajar solo o acompañado?

¿Viajar solo o acompañado?

Una frase del filósofo Heráclito dice: “nadie puede bañarse dos veces del mismo río”. Aunque nos confunda, habla del cambio.
Cada viaje tiene su particularidad. Siempre son distintos: las rutas, el clima, los paisajes, nuestro ánimo. ¡Todo!

Hay que tener un espíritu especial para emprender una aventura en solitario, transitar caminos inhóspitos donde claramente hace tiempo nadie circula. Nos llena de interrogantes sobre lo que pasara, si podremos resolverlo, si necesitaremos ayuda, etc.

Afrontar los miedos y seguir camino, exitosamente o no, nos marcará. Al llegar a destino generará un sentimiento de superación.
Entonces el viaje se convierte en una introspección, una profunda exploración de lo que somos y pensamos. Pasan los kilómetros y en el encierro de nuestro casco nos hacemos preguntas y nos contestamos, tal vez impostando voces. Otras veces cantamos.

Suele pasar que durante el trayecto escribamos el libro de nuestras vidas, las ideas fluyen. ¡Son fantásticas! Pero cuando paramos, nos olvidamos totalmente de esos pensamientos: son tan efímeros como los paisajes.

Algunas veces estos son tan imponentes que nuestros ojos no alcanzan a verlo todo. Necesitamos la ayuda de alguien para poder hacerlo. Surge la necesidad de compartir el momento.

Cuando viajamos acompañados o a la par de otra moto. Nace un sentimiento de camaradería y protección. Las vivencias compartidas son las que realmente recordaremos de la aventura.

Hace un tiempo encontré a mi compañera, mi socia, mi norte… desde ese instante los viajes dejaron de ser solitarios, se convirtieron en algo sublime. Vividos plenamente con todos los sentidos.

Por cuestiones de horarios laborales a veces no me acompaña, pero siempre está presente. Tal vez esto sea una declaración de amor.

¿Vos cómo viajas?