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¿Cómo te puede gustar viajar en moto?

El siguiente es un texto realizado por Wanda, una joven de 17 años que luego de realizar un viaje con su padre Julio supo plasmar con las palabras justas lo que produce un viaje en moto.


 

¿Cómo te puede gustar viajar en moto?

Cuando viajas en auto, dormís, jugas con el teléfono, te despreocupas de la ruta y por lo tanto te pierdes el paisaje.

Si, vas a un lugar. Pero no vas conociendo el camino. Llegas a una estación de servicio y no interactúas con la gente del lugar, baño, agua caliente y subís al auto, nadie sabe lo que estás haciendo y no sabes cómo viven los del lugar.

En auto vas a conocer el mismo lugar que yo en moto, pero yo voy a conocer el camino, voy a ser parte del paisaje, voy a sentir olores, voy a sentir frío o calor. Yo no voy encerrado con aire o calefacción, yo si sé cómo estaba la ruta.

¿Y si me duermo? Me caigo, es sencillo. Yo no juego con el celu en el viaje, yo miro la ruta, el paisaje y lo mejor aún. Cuando me bajo la gente me pregunta de dónde soy, a dónde voy, cómo está la ruta, si estoy cansada.

¿Y sabes algo más?

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Cada vez que paro alguien se acerca y me pregunta si necesito algo. Cuántas veces paraste en auto en una estación de servicios y alguien te pregunto si ibas cansada o si necesitabas algo.

Viajar en moto cansa, pero no me canso de conocer gente y lugares. Porque por cada lugar que la moto pasa, yo lo vi y lo conozco.”

 

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Wanda Beltran
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Córdoba – parte 3

La Falda (Córdoba) – La Serranita (Córdoba)

Otra vez la misma historia, despertarse tarde y remolonear en la cama. Por poco casi nos perdemos el desayuno.

Nuevamente salimos casi mediodía. El primer destino era muy cerca: Cosquín, a 20 km de distancia. La ruta 38 que une estas ciudades es una sucesión de construcciones turísticas donde  casi no se advierte cuando termina una localidad y comienza la otra.

Hay que otear el horizonte para poder ver las sierras y un poco de naturaleza. El camino es de doble mano y la velocidad de los vehículos es constante, no hay forma de sobrepasar. Entonces la velocidad la determina el más lento. Es una verdadera tortura romana si toca ir detrás de algún camión viejo o auto de la época del 70.

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Mucho no me quejo ya que el mío también era casi de la misma época y cuando anduve por estos lugares era el más lento, realmente uno va sufriendo ya que sabe que detrás la gente comienza a ponerse nerviosa. ¿Pero que se le puede hacer? Si el auto no da, no da.

En Cosquín fuimos a la plaza Prospero Molina que es donde está ubicado el famoso escenario. No lo hicimos por la tradición del festival sino porque allí funciona la oficina de información turística.

Conseguí un mapa carretero muy lindo de la provincia de Córdoba. Me encantan estos mapas, los voy coleccionando viaje a viaje.

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Y lo más importante: me orientaron para agarrar el camino de tierra que llevaba a Tanti, va por las sierras. El GPS me quería llevar a toda costa por la ruta de cemento, está configurado para que me oriente por el camino más rápido, eso hace que sus elecciones se basen en autopistas, rutas o avenidas.

Si por el contrario lo configurara como el camino más rápido, entonces sus elecciones tendrían la prioridad las distancias sin importar el tipo de ruta que sea.

El camino a medida que fue subiendo iba revelando paisajes muy bonitos. No es complicado de hacerlo y es bastante transitado.

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A mitad del recorrido un arroyo cruzaba por un badén. Paramos a tomar mates y disfrutar del momento, iba a escribir “de la paz del lugar” pero eso no fue cierto ya que ni bien nos sentamos aparecieron unos patos que a los gritos reclamaban comida.

Le tire un par de patadas tipo kung fu y los grité como hincha de futbol pero ni mu, se nota que están re acostumbrados a que la gente los alimente.

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Nos ganaron por cansancio y se terminaron comiendo la mitad del paquete de bizcochitos. Debo reconocer que son muy buenos negociantes.

Picamos algo en Tanti a modo de almuerzo y nos pusimos a mirar el mapa, como estábamos de paseo no teníamos nada planeado. Nos daba lo mismo ir para un lado tanto como para el otro.

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Decidimos ir para Alta Gracia ya que nos quedaba bien para ir emprendiendo el regreso. Estaríamos por el Sur de la capital y cerca de la ruta hacia Rosario.

El trayecto es todo de asfalto y mayormente autopista. Había un viento muy fuerte y cruzado que aparecía por ráfagas, había que extremar las precauciones.

Dimos unas vueltas por la ciudad de Alta Gracia para conocer un poco y nos dirigimos a la oficina de turismo para ver que opciones de plazas tenían.

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Al estacionar la moto en un lugar marcado como exclusivo veo una parejita que estaba vendiendo artesanías. Les pregunte el precio de unas “malas” (rosario budista) y me puse a conversar un rato.

Se sorprendieron mucho cuando les dije que éramos de San Pedro ya que él también lo era. Se llama Julián y es el hermano menor de una persona que conozco. Los otros días justamente me estuvieron hablando de su hermano “el trotamundos”, me contaban en qué lugares estuvo y lo que hacía.

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A veces las casualidades me sorprenden, venir a encontrar la persona de quien hablaste pero que no conozco justo donde estaciono la moto en medio de una ciudad a la que no planeaba venir es demasiado. El destino trabaja de maneras misteriosas.

Este viaje estuvo lleno de este tipo de eventos, personas con las que hablaba por las redes sociales  de pronto estaban estacionadas donde yo lo hacía.

Buscar alojamiento estuvo muy complicado. No había en toda la ciudad y el que había lo cobraban como si fuera un refugio atómico. Antes duermo en una plaza que pagarles esas cifras a estos avivados.

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Cuando ya nos entraba la desesperación dijimos que mejor era tomárselo con soda y nos fuimos a un bar para consultar tranquilos internet. Allí relajamos y pudimos encontrar un hospedaje a 10 km. En un lugar llamado “La Serranita”.

Llegamos rápido al destino pero ahí se nos complicó ya que estos pueblitos de la sierra no tienen dos calles paralelas. Es como que todas se cruzaran con todas y así cuesta ubicarse.

Al final tuvimos que usar el PPS (Paro Pregunto Sigo) y por fin pudimos encontrar el hostal.

Así termino un día, mañana será otro.

Hasta entonces.firma

 

 

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UN VIAJE AL INFIERNO – parte 9

Domingo 14 de Enero de 2018

Florianópolis, Brasil

Hoy hicimos doblete, el día amaneció mejor que ayer y como siempre me levante antes que mi mujer. Entonces empiezo a dar vueltas, me paro y me siento en un pequeño tronquito. Doy más vueltas, a sentarme y pararme nuevamente.

Cualquier cosa sirve para que pase el tiempo y esperar a que ella se despierte. No soy tan malo como para hacerlo, son sus vacaciones y merece descansar. Intenté ponerme al día con el Blog pero ya ven que no pude.

Al fin salió de la carpa y desayunamos bajo una sombra de un árbol muy grande, era temprano pero el calor ya pega fuerte. No era como ayer que el sol estaba tapado por nubes, hoy está completamente despejado.

Rápidamente fuimos a la playa y lo primero que hicimos fue asegurarnos de llevábamos el protector solar. Cuando llegamos ya estaba insoportable, la poca gente que había estaba refugiada bajo sus sombrillas. Ya saben que en la moto llevo de todo pero tampoco exagero, un sombrilla no llevé.

El día anterior había visto una “cuevita” que hacia la vegetación, nos dirigimos hacia allí. Cuando llegamos veo que adentro había a unas personas, me hago el “zota” y sigo caminando a la siguiente y ultima que había visto, también ocupada.

No quedo otra que ir a la playa y apechugarla. Protector y al agua. Siempre controlando si los ocupantes de la cueva se iban.

Al rato salen dos personas, vale me dice: “vamos que no hay nadie”. Me había parecido contar que eran tres, pero con intentarlo no perdíamos nada.

Cuando estábamos por entrar vemos que hay una persona adentro, nuevamente cara de póker y a seguir caminando. El ocupante me llama y dice que es clara la intención de entrar ahí y que él no tenía ningún problema en compartirla.

Me pongo a “tantearlo” para determinar qué tipo de persona era ya que no quería exponer a mi mujer a ninguna situación fea. Charlamos un poco y fui a decirle a Valeria que viniera, que valía la pena hablar con el desconocido.

Un poco renuente pero finalmente fue, más que nada porque confía en mi criterio. Entramos, acomodamos la lona y nos presentamos. Él se llama Joaquín, tiene 23 años, es muy flaco y alto, estaba todo recogido en ese lugar pequeño. Estaba con un sombrerito de fieltro muy hippie, con barbita cuidada y anteojos redondos. En la mano sostenía el libro “Las venas abiertas de América Latina” del escritor uruguayo Eduardo Galeano. Con ver lo que estaba leyendo ya sabía el tipo de pensamiento que tenía, y de ahí deduje que sería interesante conocerlo.

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Nos contó que andaba en bicicleta, había salido de su ciudad natal Tucumán hacia un año. En Brasil hacía ocho meses que estaba y en Floripa dos. Ya había recorrido la isla completamente.

Su viaje lo comenzó cargando una mochila, no pedaleando. En Misiones se encontró con cuatro uruguayos que andaban en bicicleta y uno de ellos no soportaba más y quería dejar la bici y agarrar una mochila. Hicieron el intercambio y así fue como empezó a recorrer con movilidad propia. Hacía rato venía pensándolo ya que estaba cansado de depender de otros para avanzar, de si paran o no, si van para dónde pretendías, etc.

¡Como son de distintas las realidades según las personas! El intercambio lo ve desde el punto de vista económico y piensa que el uruguayo salió perdiendo. Pero cuando estas en la ruta las prioridades cambian y desde esa mirada los dos salieron ganado.

Le preguntamos como arranco y lo que todos quieren saber siempre: con cuanto y como hace para sostener económicamente el viaje. Dijo que trabajo un mes y medio en una ART, estaba estudiando psicología y junto unos 40.000 pesos. Con eso partió hacia la aventura.

Ahora tiene un presupuesto de 10 reales diarios (Floripa es más caro, sino serían 5 reales). El lugar en el camping lo troco por trabajo, hace dos horas diarias y con eso puede quedarse, tiene que recoger papeles y pequeñas basuras (micro lixo lo llamó).

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La charla y el lugar daba para encender un cigarrillo, yo no fumo pero Valeria sí. Joaquín prefirió armarse uno y entre pitada y pitada siguió contando: ellos son cinco hermanos, a la madre hace mucho que no la ve, al padre lo vio hace poco porque vino a vacacionar por estos lados. A veces extraña, a veces no.

Más al norte trabajó como pescador, también hizo otras changas. Está buscando la forma de conseguir un flujo de dinero estable para continuar viajando. Con la bicicleta hace 100 km diarios, la mayor parte a la mañana, para y almuerza. El resto los hace más tranquilo por la tarde.

Cuando termino de fumar ya era cerca del mediodía y se fue tranquilo. Nos quedamos solos en el refugio, le dije a vale que se quedara que me iría a la ciudad a buscar frutas. Las comimos y eran una delicia.

Por la tarde se encapoto feo, no sabíamos si se iba a largar o no. Tal vez sea puro trueno como el otro día. Esperando ver qué pasaba nos pusimos a matear.

Barajamos la posibilidad de que mañana arranquemos hacia Puerto Iguazú donde vale tiene que tomarse un avión para volver a casa, yo a partir de ahí seguiré solo.

Veremos que depara el destino. Hasta mañana.firma

 

 


Kilómetros viajados hoy: 0 km.

Kilómetros viajados totales: 1967 km.

Días viajando: 9 días.

recorrido


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¡Pa´que me creen si saben cómo me pongo con la moto!

¿Recuerdan esta publicación y especialmente el comentario?

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Bueno, no es cierto, seguí haciéndole cosas a la moto.

Vivo un viaje no solo como un trayecto sino como el desarrollo de distintas etapas, comenzando por la idea de algún destino y finalizando con la llegada… tal vez debería decir con el retorno y la vuelta a casa.

En el medio hay muchas etapas que por ahí pasan desapercibidas. Si bien realizo viajes frecuentemente y tengo casi todo preparado para los mismos, me gusta “perfeccionar” y por lo tanto pienso y diseño nuevas soluciones a situaciones creadas a veces por mí mismo.

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Es por esto que la moto nunca esta “terminada”, siempre hay algún detalle para hacerle o un accesorio nuevo que ponerle. Entiendo que esto va en detrimento del peso y por lo tanto en consumo. Pero es algo que disfruto mucho y no dejare de hacerlo.

En la foto que antecede varias personas se intrigaron por lo que estaría llevando, bueno, acá te lo muestro, una caja de herramientas marca Robust que venden en Easy.

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Lo transforme en un top case para mi nuevo viaje. Tuve que darle más base así alargue la estructura de la moto. No espero que sea algo bueno ya que no tiene fortaleza ni es de una sola pieza. Voy a tener que cuidarlo mucho del agua ya que internamente tiene una lámina de madera. Por el mismo motivo no podré cargarlo mucho y requerirá mucha atención.

Entonces surgen las siguientes preguntas: ¿Necesita un Top case? ¿Acaso no tiene uno? ¿Porque no usa un Top case de moto en vez de una caja de herramientas, acaso no puede comprarse uno? Etc.

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En respuesta a todas estas preguntas les contaré que actualmente tengo cuatro baúles, cada uno de distinta capacidad, todos muy fuertes y confiables y ya probados en distintos viajes.

Por lo tanto todo se reduce a esto: ¿Por qué lo hace?

Acá la respuesta no es tan simple, empezaría diciendo que es parte del viaje y me gusta planear y construir cosas. También podría decir que “en la variedad está el gusto”. Pero en última instancia está en juego el conocimiento: poder saber por experiencia propia sobre las cosas, en este caso un top case.

Recordemos que el fracaso es el camino al conocimiento, ya que si no resulta no me quedare con el pensamiento “hay que cambiarlo”. Reflexionare sobre porque, que hay que mejorar, etc.

Algún distraído pensara que busco pasarla mal, tener problemas en mis viajes. Esto no es así, está muy lejos de la verdad. Pero tampoco me escondo de las situaciones que se presentan. Sé que esto que hoy es un “problema” mañana es la anécdota que contare en algún asado.

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Un lugar entre la moto y los baúles lo aproveche para llevar aceite (cuatro litros) ya que en el viaje del verano planifico realizar tres services. Tal vez te preguntes porque no lo compro en el camino y esto es fácil: POR COMODIDAD, así de simple.

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Estoy poniendo más luces traseras para hacer la moto más visible en la oscuridad, sobre todo en los extremos para marcar el ancho de la misma.

Está quedando como me gusta, que si la ves de noche no sepas si es una moto, un auto, un camión… o un OVNI.

Hasta la próxima.firma

 

 

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Aventura VERANO 2018

Amigos, les quería contar que me encuentro en pleno proceso de preparar la Aventura VERANO 2018, la llame LA RUTA DEL INFIERNO.

Devil Face Cartoon

Esta ruta se encuentra en Brasil, es la 101 que recorre la costa atlántica del país, pero el tramo que va desde Sâo José do Norte hasta Capivari do Sul. Se la conoce precisamente con este nombre.

El porqué es muy simple, desde Porto Alegre, pasando por Pelotas y llegando a Río Grande do Sul, existe la ruta 176, si vemos en el mapa pasa del lado oeste de la Laguna de los Patos, un espejo de agua dulce de más de 250 km de largo.

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Por lo tanto esta ruta es la que se utiliza normalmente para viajar entre esas ciudades, el recorrido está muy cuidado como todas las vías Brasileñas.

Excepto la 101, está abandonada a la buena de dios, por lo tanto ya los pozos tienen dimensiones de cráteres, me imagino que hasta figuran en algún registro histórico. Los camiones no solo se  pasan a tu carril sino que te encaran por tu banquina.

Creo que por esto y por el calor a esa ruta se conoce con este nombre.

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Tiene tres pueblo importantes: Sâo José do Norte, Bojuru y Mostardas, con una distancia de aproximadamente 80 km entre ellos. El primero es el más grande ya que esta frente a Rio Grande y existe un ferry que los une.

La ruta también pasa por el Parque Nacional Lagoa da Pesixes (Laguna de los peces) muy poblados de flamencos.

El tramo tiene aproximadamente 300 km de extensión y 30 km de ancho aunque varía en ciertos lugares. 15 km para un lado tenemos agua dulce, y para el otro agua salada. Para llegar a esta tendremos que pasar un océano de médanos y a veces esto se complica porque el camino se borra por el viento.

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La playa es la más larga del mundo ya que tiene una extensión de más de 400 km llegando hasta las cercanías de Florianópolis. Arena muy fina y un mar basto, si la recorremos podremos encontrarnos pequeños pueblitos de pescadores que a la mañana salen con sus barcos y al regreso se les puede comprar pescado fresco.

Se puede acampar en la playa y los lugareños son muy hospitalarios, ya que nunca reciben turistas abren sus puertas y sus corazones, realmente un lugar para conocer.

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Este es el recorrido APROXIMADO que haremos, recordar que viajo con UN RUMBO PERO SIN UN DESTINO, por lo tanto puede tener variaciones en el trayecto. Al acercarme a los lugares pregunto mucho, veo el entorno y entonces decido la ruta.

Esta forma de viajar es de las más aventureras, más si transitamos caminos inhóspitos, pero tiene consecuencias: pasar por alto lugares imperdibles. Ya me ha pasado y me pasará nuevamente, pero al menos es una excusa para volver.

Acepto cualquier sugerencia de lugares a conocer, tomare nota y veré de integrarlos al recorrido. La idea de este viaje es hacer mucha playa, buscar lugares pode se pueda acampar al lado del océano.

Acá les dejo el link de la ruta que hasta el momento tengo

Ya les iré pasando detalles a medida que los tenga, hasta ese momento.

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Logotipo nuevo

Después de un poco de trabajo y muchas indecisiones opte por someter los logos a una votación en los distintos foros que publico.

Hay que entender que cada logotipo es un hijo, es muy difícil elegir uno por sobre el otro. Si no hay médico que pueda curarse a sí mismo, mucho menos un diseñador que pueda hacer correctamente su marca.

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Elegí dos logos (los más votados) uno para llevarlo como emblema en el parabrisas en mi moto y el otro para realizar una animación que será la intro de los videos.

También voy a utilizar el más simple para ponerlo como firma en las publicaciones del Blog y justamente lo inauguro en esta publicación.

Los resultados finales fueron los siguientes, sin considerar que todavía algunos siguen votando.

logo picasso

Les agradezco a todos la onda por participar. Espero que la utilización de los mismos sea de su agrado.

Hasta la próxima.

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¡No hay sistema!.. o un viaje corto

Te voy a contar lo que viví en mis dos últimos viajes, después sacare una conclusión. El primero fue a Buenos Aires para realizar algunos trámites.

Parecía que la consigna del día era justamente “no hay sistema”. Necesitaba cargar crédito al celular, pare en muchas estaciones de servicio para hacerlo y en todas la misma frase.

Te aseguro que no fueron dos o tres, fueron unas diez estaciones, tenía que comunicarme y no conseguía cargarlo.

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Pensaba que era un boicot a las empresas de celulares por el terrible negocio que se montaron con esto de la carga virtual, todos sabemos que se la llevan solo ellos y no participan con nada a las terminales, de allí que anden cobrando un extra por el servicio.

La verdad es que no llegue a ninguna conclusión, eso no es importante. Lo real fue que no cargue el celular y al no poder combinar entrevistas varias no pude hacerlas.

Hasta acá es una historia simple y muchos ya estarán puteando porque otra vez estoy contando pavadas. Tal vez tengan razón, pero tengo más para decir.

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En la semana tuve que hacerle el service a la moto para el viaje que tenía programado. La rutina de siempre, quitar el tapón para cambiar el aceite, mientras tanto reemplace la cadena por otra “más fachera”. Sacar y sopletear el filtro de aire porque se banca un tiempo más, etc.

El viernes, ya casi con todo preparado empiezo a armar la moto, pero… cuando fui a poner el tapón del aceite lo ajuste a lo cavernícola, ¡como resultado se rompió! Ahí me agarro la desesperación, ¿de donde saco uno ahora? me preguntaba, ¡seguro no lo consigo!, decía, y toda una sarta de malos pensamientos sin contar las groserías que me dije por bruto. El viaje estaba suspendido.

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Automáticamente hago lo de siempre en estos casos, llamé a Jawa, hable con Emilio y le conté la situación, sobre todo la urgencia, combinamos y quede en mandarle un comisionista para retirar el repuesto, recuerden que vivo a 170 km de Buenos Aires, estaba difícil que pudiera hacerlo porque era mediodía y los comisionistas ya tenían su itinerario.

Pero al final todo resulto bien, me llego el repuesto, pude armar la moto y salir hacia Victoria, Entre Ríos.

Estos dos hechos separados me hicieron pensar en “el sistema”, una definición dice: “Manera como se hace algo o medio que se emplea para hacerlo.”

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Mi primera reflexión es sobre los gigantes de la comunicación, terribles empresas llenas de empleados y recursos, en mi opinión dan un servicio al menos deficiente: caro y no muy bueno.

La segunda está dirigida hacia Jawa, una pequeña empresa que a pulmón y enfrentando distintas crisis sigue tratando de hacer las cosas bien.

Cuando algún problema se presenta con la primera, el único canal que tengo es un #nosecuanto y me atiende normalmente algún centro americano que con toda cortesía y paciencia me manda al carajo. Me quedo con mi problema, sin solución y más caliente que antes.

Cuando la situación es con la moto, instintivamente llamo a Jawa, si el horario no es el comercial llamo AL DUEÑO de Jawa, no porque tenga coronita, sino porque él mismo fomenta que los usuarios ante algún inconveniente lo llamen a su celular personal.

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Como buen mal educado lo he llamado un sábado a las 10 de la noche porque tenía un viaje al otro día. Muy gentilmente me atendió en medio de una fiesta y tratamos de solucionar la situación, dos moteros que estaban conmigo son testigo de esto último.

Creo que con todo lo dicho he respondido claramente porque no uso celular y porque tengo puesta la camiseta de Jawa. El sistema de ellos funciona y me permite viajar tranquilo.

Esto tal vez te parezca una propaganda, pero es mi forma de agradecer que pueda seguir con mi pasión sintiendo que no estoy solo, que al menos una empresa me apoya.

Deseando que alguna ruta nos cruce, hasta ese momento te dejo mi cariño.

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Epílogo

Paseo por Villa Gesell – Lunes 15 de Octubre – Día 3

Dejamos la arena con la promesa no volver más. En lo profundo sabemos que es mentira, cuando el cuerpo se acomode nuevamente y las ganas reaparezcan volveremos.

Una experiencia maravillosa, el grupo la disfruto y sufrió al mismo tiempo. Cosas locas que pasan.

La mañana empezó muy temprano con la partida de los que tenían que llegar al medio día, y después poco a poco los demás fueron despidiéndose. Yo me quede con los “chicos” que todavía tenían ganas de jugar con las motos en la arena. Aproveche para hacer tomas aéreas con el dron y practicar para cuando tenga que hacerlo todo solo.

Así que partimos a la playa a ver que salía, ir caminando es igual de trabajoso que ir en moto, esa arena blanda que no te deja avanzar es un suplicio.

Estuvimos hasta que la gente empezó a ir hacia la playa, así que sacamos las motos de allí. Conseguimos unas muy lindas fotos y videos.

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Desarmamos el campamento y nos despedimos con pocas ganas. Qué lugar lindo es Mar Azul y el camping está perfecto para disfrutarlo. Solo quedábamos cuatro motos para volver, ahí nomás una se fue al piso, con esta cerramos el tanteador de caídas.

El arranque estuvo lento, no por el tráfico que ya se notaba iba a ser intenso, sino porque cada pocos kilómetros alguien pedía parar, o porque le faltaba nafta, o porque quería revisar la moto porque escuchaba un ruido o ya ni me acuerdo porque más. Pero fueron muchas.

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En medio de la ruta se agregó otro viajero que viajaba solo, señas y un bocinazo bastaron para sumar un nuevo compañero.

Había mucho viento en contra con lo que las motos iban muy frenadas, todos muy cargados así que tuvimos que hacer acopio de paciencia, pero mucha más tuvieron que tener los autos que venían detrás, la cola se hizo realmente larga.

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En un momento pido parar para devolverle a la naturaleza tanta agua tomada y aprovechamos para dejar pasar a los autos que estábamos congestionando.

Esto se resolvió cuando la ruta se convirtió en carril doble, en Castelli nos separamos de las motos que iban para Buenos Aires, nosotros tomamos la ruta 41 que termina en Baradero y de allí a San Pedro son apenas 30 km.

Antoine de Saint-Exúpery dijo: “Vivir es nacer lentamente. ¡Sería demasiado cómodo habitar de entrada en almas concluidas!”, fue viajero y piloto de guerra, estuvo en nuestras tierras y algunos paisajes lo inspiraron para escribir El Principito.

Creo que la frase describe totalmente el sentir de los moteros, con cada viaje y paseo el alma se llena y la persona se construye. De pronto se presentan situaciones, algunas nos asustan por lo graves y otras por lo inesperadas, pero al superarlas nos redescubrimos como individuos, nos revalorizamos.

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Todo eso fue lo que encontramos en la arena, hubo caídas y algunos contratiempos, también frustraciones y miedos, pero al ver a una persona de 60 años intentarlo y superar la prueba nos llena de orgullo y da fe que podemos. Que somos más de los que nos pensamos.

También se incrementó la comunión con nuestra moto, la sometimos a pruebas realmente duras, para ella y para nosotros, y salimos exitosos. Todos conformes con las motos y su desempeño.

Ahora viene la parte más difícil, lavar y limpiar para quietar todos los restos de sal y arena, evitar por cualquier modo la oxidación, los tiempos que se vienen serán de mucho control hasta asegurarnos que el paseo no trajo consecuencias indeseadas.

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Esta semana será de desarmado y control, preparándola para el viaje del fin de semana que viene. Iré a Buenos Aires por las elecciones, son relativamente pocos kilómetros para preocuparse, pero solo basta un metro para tener un percance. Hay que hacer lo posible para que no pase. Muchos se quejan de las motos chinas, pero manteniéndolas como corresponde pueden llevarnos al fin del mundo.

Hasta ese viaje te dejo mi cariño hermano, que alguna ruta nos cruce es mi deseo.

 

Si querés leer el DIA 1 ACA  |  DIA 2 ACA

El Faro Querandi.

Paseo por Villa Gesell – parte 2

Día 2

15 de Octubre de 2017

 

Acá en Mar Azul hay mucha fauna, ayer a la noche había un zorro buscando comida y por lo visto el Sargento García roncaba en la carpa de al lado. A las 5.30 de la mañana ya estaba despierto por el canto de los pájaros.

Temprano empezó la actividad en el campamento, hubo que ir hasta Villa Gesell a ponerle nafta a las motos y algún que otro tramite. Sirvió de mucho porque nos permitió recorrer calles con arena e ir tomando confianza en el comportamiento de las Tekken.

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A media mañana y después de sacarle accesorios a las motos partimos primero hacia la playa y desde allí poner rumbo hacia el Faro.

Antes de entrar y abriendo el marcador del día me fui al piso. Los demás se metieron como pudieron. A los ponchazos y preguntándose de quien fue la idea. ¡Claro! De Pascual fue y conociendo el paño no vino, dice que tenía compromisos, desconfío.

No habíamos hecho cien metros cuando nos mirábamos entre todos para ver quién era el valiente que pegaba la vuelta, el primero siempre es el más difícil. Atrás lo escoltaríamos todos. Como nadie lo hizo tuvimos que seguir hacia la playa.

Ahí la cosa mejoro, la arena más firme y las motos no se movían tanto, le pelotón de vanguardia abría el camino y sorprendía a los turistas, pero los de atrás se comieron las broncas que les tiraban la gente.

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Más adelante nos detuvo un móvil de los guarda parques y nos explicaron por dónde circular y por dónde no. Si, acertaron, nos mandaron de nuevo a la arena suelta.

¡Qué manera de bailar! Las motos se enterraban, y si las acelerabas lo hacían aún más. Casi tenemos que llevarlas de tiro. Poco a poco las fuimos sacando y seguimos adelante. En tramos mejoraba por unos arroyos que se dirigían al mar y la confianza aumentaba.

Lo que también crecía era el tanteador de caídos. Pero como íbamos concentrados en lo nuestro ni nos enterábamos. Para juntar nuevamente el pelotón esperábamos a los rezagados y aprovechábamos para hacer fotos y videos.

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Al fin divisamos a lo lejos el famoso faro, el camino se hacía eterno por la lentitud del avance. Cuando llegamos el almuerzo fue a la sombra de un puestito de guardavidas que hay allí. Frutas y agua.

Buscamos un camino para llegar a la base del faro y de tanto andar descubrimos una pequeña laguna, allí los más chicos se sacaron las ganas de trepar y tirarse desde la cima de las dunas, los más viejos apenas nos quedaban fuerzas para aplaudir.

La vuelta se hizo más corta, aunque igualmente complicada. Algunos ya con toda la confianza encima le dábamos al acelerador. Las motos se enroscaban cuando perdían velocidad y tendían a enterrarse, pero cuando ponías 4ta e ibas a 50 km/h o más flotaban.

A mitad de camino nos reencontramos con los guarda parques, les consultamos sobre caminos alternativos ya que algunos compañeros venían realmente cansados, nos dijeron el de “la arenera”. Preferimos seguir por la playa ya que había que atravesar una laguna un poco profunda. Salíamos de Guatemala y nos metíamos en Guatepeor.

Hacia las 15 hs ya estábamos en el campamento, todos exhaustos pero inmensamente contentos, compartiendo fotos y videos, comentando maniobras. Algunos parecían pescadores de como mentían.

El que no viene más porque trabajo más que en la semana es Juan, el traumatólogo”, tuvo que arreglar varios cuerpos, una quemadura de segundo grado por levantar una moto con pantalones cortos (no digan anda, es un amigo), y un dedo del pie quebrado en un golpe de ayer.

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Ya de noche siguen las mentiras con el truco y otros preparan el asado, fin de semana soñado y para coronar esto todos contento con la moto, pregunte quien se la compraría nuevamente y la respuesta fue unánime, todos.

Mañana a retornar a nuestras casas, soñando con el próximo encuentro, será Las Cañas, Uruguay, iremos al país vecino a mostrar las Tekken y hacerlas desear.

Un punto aparte es Jade, no deja de impresionarme esta moto, la comparaba con las demás, el kilometraje iba de los 3000 km a los 10000 km, nada con comparado con los 26.000 km que ya suma ella. Y se comporta de la misma manera, aclaremos que no cambie piñón y seguí con el de 14 cuando otras tenían el de 13.

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Sé que no es la moto sino lo que el piloto puede hacer con ella. Esto es totalmente cierto en algunos aspectos y sobre todo en las actitudes, pero la confianza la moto se la tiene que ganar. Por lo pronto no me interesa otra moto que no sea mi Tekken.

Recuento de la aventura: 5 hs. para hacer 20 km.

Tanteador de caídas:

“El conejo” —> 2 caídas y una quemada

Daniel —> 4 caídas y un dedo quebrado.

Edgardo —> 0 caídas

Guido —> 1 caída

Juan —> 6 caídas

Misha —> 0 caídas

Lucas —> 5 caídas (1 tiro la moto para ir a ayudar a otro, pero cuenta igual, la moto toco el piso)

Fernando  —> 1 caída

Alejandro —> 1 caída

Carlos —> 1 caída

Angel —> no pudo participar por la lesión de ayer.

No estuvo tan mal, ¿No?

Hasta mañana que les cuento el regreso.

 

 

 

 

 

Paseo por Villa Gesell – parte 1

Día 0 y 1

14 de Octubre de 2017

Primero lo primero. A ningún lado se puede ir si no hay moto. Así que la prioridad fue ir a buscarla. Entonces el viernes hice el camino inverso y me tome un micro hacia Buenos Aires.

Paree que era el día de los olores. Ni bien me subo en el asiento de al lado viajaba un hombre que tenía sobre su falda un perro caniche hermoso. Color gris, dos añitos y muy buenito. Se estaba muy quieto y daban ganas de acariciarlo.

El tema es que era muy pedorrero. Se tiraba uno y todos se reían festejando para no matarlo. Tanto el dueño como el chofer se pasaron todo el viaje tirando perfume, del berreta por supuesto. Con toda esa mezcla de olores el mareo era importante.

En zarate hago trasbordo a un micro que salía de la terminal. Ahí la cosa empeoro porque el chofer lo había limpiado con algún perfume barato de esos que te agarran la nariz y te la estrujan. Esta vez yo no era el más oloroso del pasaje.

Voy a buscar a Jade. Nuevamente todo vestido de moto. Campera y pantalón con protecciones. Equipo completo. Pero esta vez le agregamos dos baúles laterales. Los llevo para colocarlos y dejarla lista para el viaje de mañana a Villa Gesell.

La ilusión de reencontrarme con la moto mantiene mi alegría alta. Superando los olores o ese día gris.

Luego con Jade fuimos a la fabrica JAWA a buscar unos repuestos por las dudas. Una cadena extra por si a la que tiene le pasa algo. En la ruta es mas fácil reemplazarla que repararla. Después distintos tramites en bs as. Volver a San Pedro de noche. Cargar y armar todo para salir al otro día bien temprano. Hay 600 km. Por delante.

Parece que tome el micro equivocado. En vez de uno directo me tome “el lechero”. Por dios que manera de dar vueltas. Pasea más que un tour turístico.

Al final toda salió genial. Jade quedo espectacular. La salida de Bs As estuvo complicada y termine llegando muy tarde. Después entre revisarla y empezar a cargarla se me hizo las 2 de la mañana. Así que a dormir algo.

Hoy sábado me desperté a las 7 y a seguir armando. Chequeando todo y a la ruta. Tan mal no estuvo ya que salí solo una hora después de lo planificado. O sea a las 9 hs.

Tome la ruta 41 hasta San Andrés de Giles para encontrarme con Alex y su mujer, de Zárate. Próxima parada: San Miguel del Monte. Ahí se sumaron Ángel y Carlos. De Escobar y José C. Paz respectivamente.

 Seguimos por esta ruta hasta empalmar con la ruta 2. Preguntándonos todos como venimos con las multas ya que la primera cámara ni la vimos, la segunda la vimos pero nada hicimos. Y la tercera la pasamos como corresponde.

Reflexiono para que piden motos rápidas. ¿Dónde las van a usar? Justamente esta semana hablaba con un amigo que los brasileros están vendiendo esos bichos gigantes que tienen y compran máximo un 250. Ya no pueden más con las multas.

En la autopista 2 y la que te lleva a Gesell tuvimos más cuidado. La reglamentación argentina a veces es irrisoria. Un poco más si la llevas de tiro capaz que consideran exceso de velocidad y te enchufan una multa. Así estamos.

Algunas veces la comunicación es algo extraña. Te podes pasar la tarde hablando y explicando algo y tal vez no te entiendas. Otras veces dos gestos y todo clarito. Ejemplificando esto: pasábamos por una cámara, bien despacito, y al lado nos pasa un auto a las chapas. Entonces Carlos desde la otra moto me lo señala (primer gesto). A continuación cierra el puño y lo empuja hacia adelante pero por el lado del meñique… clarito como el agua: “a ese se la ponen”, dijo.

Llegamos a Mar Azul ya que nos dijeron que Gesell hay muchos controles a las motos y queremos meterlas en las dunas. Si alguien conoce este hermoso pueblito sabrá que todo es arena. Ni bien la pisamos con la moto toda cargada nos dimos cuenta que no es joda.

Llegamos al camping como pudimos. Las patas abiertas como quién quiere atajar un penal. Hicimos los tramites y entramos a encontrarnos con el resto de los amigos.

Y ahí la primera caída de Ángel. Y por lo viso la última. Se rompió el ligamento colateral interno (LCI). Fuuuuaaaaaaa qué diagnostico, ¿no?. Te preguntaras como lo sabemos. Fácil. En el grupo hay un traumatólogo muy afamado. Juan.

Somos muy organizados y ya sabemos que habrán caídas y vinimos preparados. A la enfermera no pudimos convencerla.

Aproveche la movida y lo consulte por un dolor en el hombro que me tiene mal. En mi ciudad ni lo digo a ver si me suspenden la moto por un tiempo. Parece que no es tan grave.

Ahora estamos todos en el quincho: Daniel; Guido; “el conejo”; Edgardo y los que ya he nombrado. Estamos juagando al truco y haciendo asado. Creo que no hay mejor manera de terminar un día y empezar una aventura.

Mañana iremos al faro Querandi. Veremos como nos trata la arena. Mañana les cuento.

Buenas noches.