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CRONICAS DE UN PASEO – Parte 3

Mar del Plata

Domingo 31 de Septiembre de 2017

Empieza lo que se termina, el año se va y hay que prepararse, parece un día normal pero no lo es. Lo anímico, lo espiritual y ni hablar sobre lo físico a la noche, todo cambiara.

Día de reflexiones o de apuros, dependerá de cómo lo tomemos. Por mi parte bien tempranito rumbo al consultorio del Dr. Juan Rotundo a seguir con el tratamiento. Creo que a estas alturas del relato ya nos dimos cuenta la clase de profesional y amigo que es, ¿no?

Por estas cosas es que me gusta tanto la Tekken, esto te lo da una moto, compras una y te integras a algún grupo de pertenencia, por la marca, por el lugar o por cualquier otro motivo. Y desde allí se construye y crece.

Juan también ha tenido motos grandes, algunas muy costosas (pero muy, he) y forma parte de estos dos tipos de grupo, por marca pertenece a “los tekkeneros” y por lugar tiene un grupo de amigos con los que salen a recorrer la zona los fines de semana, me cuenta que la suya es la más humilde, que las demás son de 600 cc para arriba, todas marcas alemanas y japonesas.

 

Pero el con su Tekken no se queda atrás y va donde vayan. Entre un aparato y otro me cuenta historias, lo que es bueno así se entretiene de otra manera y deja de pincharme, electrocutarme, quemarme y “palanquearme”. Tal vez soy un poco exagerado pero por lo visto funciona ya que estoy teniendo más movilidad.

Cuando termino a media mañana paseamos por la costa y al final nos separamos con rumbos distintos, en mi caso a pasar un poco de tiempo con los míos y descansar. “Pasar” las fiestas siempre es bravo.

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Por la tarde salimos a pasear todos en camioneta a los lugares clásicos cuando hay viento o baja temperatura: el puerto, la costa, los acantilados, etc. Ya por la noche la cena y en esta ocasión ir antes de las 12 a la playa a ver los fuegos artificiales, realmente magníficos.

Así termina mi año, tranquilo y contento de lo vivido, fue muy prospero en muchos aspectos pero el que se destaca es como se incrementó mi número de amigos y conocidos, mucho se lo debo a este medio.

Les deseo a todos un muy buen año, que lo tengan llenos de proyectos y que se les cumplan. Nos vemos en el 2018.

Felicidades.firma navidad

 

 

 


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CRONICAS DE UN PASEO – Parte 2

Mar del Plata

Sábado 30 de Septiembre de 2017

¡Que noche insoportable! Ya venía complicado con el calor del día que no aflojo con el correr de las horas. El servicio meteorológico registró una marca a las 12 de la noche de 30° y ni pizca de viento. Así que tire un colchón en el balcón y solo me dormí por el cansancio que traía.

Ni bien aclaro, ¡plin! Los ojos como platos. Entonces arranque muy temprano.

Ayer les comentaba que tenía un motivo muy importante para venir a Mar del Plata, muchas excusas pero uno fundamental. Acá vive mi amigo el Dr. Juan Francisco Rotundo, kinesiólogo para más datos. Uno de los hermanos que la Tekken me dio.

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Ya antes del viaje que hicimos con “los tekkeneros” a Villa Gesell hice un mal movimiento con el hombro y me dolía, pero como soy macho me chupe las lágrimas y seguí para adelante. En esa ocasión me dijo que tenía un desplazamiento del tendón del bíceps. Si con un movimiento se salió con otro volvería al lugar, eso sí, el precio era un fuerte dolor.

Listo, algo fácil y “arreglable”. Lo deje pasar y así pasaron los meses, con determinados movimientos me dolía pero ya les hable de mi “machura”. Con la preparación del viaje a Brasil no solo hay que prestarle atención a la moto y dejarla lo mejor posible sino que también al cuerpo, es así que me doy cuenta que el dolor se incrementaba y por lo tanto tome cartas en el asunto. Esto decidió el viaje a la costa para consultarlo como profesional.

Como será de amigo gaucho que me recibió en su consultorio a las 8 de la mañana. Cuando me reviso me hizo poner las manos extendidas por delante a la altura de los hombros y me dice “si, se ve descolocado” a lo que pensé que con su ojo clínico veía cosas imperceptibles.

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Cuando te lo muestran es fácil verlo.

Me llevo frente a un espejo y me mostro, quede impresionado por la deformación que vi en el hombro, a partir de ahí comencé a prestar atención y realmente vengo mal.

Lo llama “hombro congelado”, o sea, no lo puedo mover. Estoy peor de lo que pensé pero Juan me da ánimos, dice que lo vamos a resolver y en el confío. Me trato con un montón de aparatos y a un ritmo acelerado, me hizo sentir un atleta de alto rendimiento con tantas atenciones.

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Como el servicio fue exclusivo cuando termino me llevo a pasear a Balcarce, ciudad que no conocía. Muy linda la ruta RN 226, autopista y toda en perfecto estado. Me había contado que estaba rodeada de lindos paisajes, ya que va pasando por elevaciones rocosas que son de la sierra de Los Padres y que terminan en Playa Chica y los acantilados de Mar del Plata.

Desde media mañana el tiempo venia desmejorando pero hacia el medio día había en la ruta un viento cruzado bastante fuerte, venía empujando nubes que juraban lluvia.

Llegamos a destino y fuimos directamente al Museo Fangio, está en el centro de la ciudad. A mí los autos mucho no me gustan pero parece que es obligación ir al museo si vas a Balcarce, para colmo me chusmean que el protagonista solo era buen corredor. En otros aspectos dejaba bastante que desear.

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El museo es una playa de estacionamiento de varios pisos, no sé si lo edificaron especialmente o si reformaron algo que existía. Al frente hay un bar o algo parecido y al fondo tiene la entrada propiamente dicha, había una reja por la mitad entonces no se sabía si estaba cerrado o abierto, ante la duda pasamos. Estuvo bueno ya que pudimos recorrerlo tranquilos y en solitario.

Me llamaron mucho la atención unos autos viejos, especialmente una catramina de 1906, un sulky con motor, los que la anduvieron realmente eran aventureros. Entiéndase bien, lo viejo no me gusta más que en esos aspectos, incluidas las motos.

Saque varias fotos y a otra cosa, a algo más importante, o sea almorzar. Lo hicimos en una parrillita muy linda donde además había 3 motos a la sombra, una Tornado 250, un V-strom 1000 y una Africa Twin flamante, ¡por fin algo lindo! Pero cuando estacionamos las Tekken al costado no tuvieron que envidiar nada, cada una es bella en lo suyo.

Después del almuerzo y con un pequeño chispeo de lluvia retornamos a Mardel, otra vez al consultorio para seguir con el tratamiento. Juan me hizo otros procedimientos a ver si el hombro mejoraba en algo. El lugar está en medio del Barrio Los troncos, rodeados de edificaciones realmente maravillosas y las calles con árboles imponentes, si bien desde chico vengo a esta ciudad nunca estuve en el corazón de este barrio.

Al terminar aproveche la tarde y me fui directo al mástil que está sobre el campo de golf, hice unas fotos muy lindas con esa bandera impresionante, el viento que había ayudaba mucho para que las tomas fueron grandiosas.

Desde esa rotonda se puede ver la Base Naval de Mar del Plata, siempre iba a mirar los barcos y principalmente los submarinos, que siempre estaban los tres amarrados. Los veía tan obsoletos que pensaba que no funcionaban, que eran algún tipo de buque escuela o museo o algo parecido. Al mirar para abajo me di cuenta que algo falta y lo que falta duele.

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Donde esta la flecha atracaba el submarino ARA San Juan

Vaya mi respeto y reconocimiento a estas personas que desde su rol trataron de hacer una patria más grande, una nación. Si me pongo filosófico con el tema apuntare en el mismo sentido a cada una de las personas y empresas que conozco que intentan día a día crecer y con ello hacer un país mejor para todos. A ellos mi apoyo y agradecimiento, si prestan atención sabrán en quienes pienso.

Hasta mañana esperando el fin de año.firma

 

 


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CRONICAS DE UN PASEO – Parte 1

 

San Pedro – Mar del Plata

Viernes 29 de Septiembre de 2017

Empezamos repitiéndonos, ya no recuerdo el número de veces que he organizado algo y luego no hay forma de cumplirlo.

En realidad todo fue desorganizado, el mismo viaje. Lo decidí de un momento a otro, fui juntando excusas a lo largo de las horas que lo justificaran. Particularmente porque la bruja no podría acompañarme. Soy malo al llamarla así ya que es un ángel que me hace la segunda en todas y esta no sería la excepción.

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La verdad de la milanesa es que andaba necesitando ruta, estoy de vacaciones pero para empezarlas tengo que esperar a que las tenga mi compañera, eso será dentro de una semana. Mientras tanto pensaba  viajar a Córdoba pero por el mal tiempo se pospuso hasta ser irrealizable.

Ahora se acerca la fiesta de fin de año y otra vez todo los tiempos cortados. Te contaba que empecé a juntar excusas: que voy a saludar a mi vieja que vive allá, que también va mi hermano, que “acá” hace calor, etc, etc.

A todo esto hay que sumarle un punto realmente importante pero prefiero contárselos mañana que estaré en ello y seguir con el relato del día de ayer.

Lo poco que tenía planeado era salir temprano, bien temprano, tipo 5 o 6 de la mañana para no viajar con tanto calor. Como siempre minga voy a cumplir lo que organizo, por eso no lo hago.

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Me desperté una y otra vez hasta que por fin desayune tranquilo, de a poco fui preparando la moto y lo que llevaría. Me bañe. Cerré la casa, me puse todo el equipo con el calor que estaba haciendo, guantes incluidos, y cuando estaba calentando la moto queriendo programar el GPS no me reconocía el destino, miro el mapa y solo tenía el de Brasil.

Había actualizado el aparato pero por lo visto no cargue el mapa de Argentina, así que a bajarse de la moto, sacarse todo y conectar la computadora para descargar el mapa, a Mardel se llegar de memoria, pero a la vuelta lo necesitaría porque en Buenos Aires tengo que ir a varios lugares.

Después del tiempo que insumió todo eso, otra vez a la moto. Entonces me doy cuenta que el valijón derecho, el más importante ya que en él estoy llevando toda la electrónica (incluso varios aparatos que compre especialmente para Brasil, y bastante costosos) no tiene el candado. A buscar por todos lados, otro tiempo perdido. Como ya era muy tarde me dije que de última cuando llegara a destino compraría uno.

Entre una cosa y la otra termine saliendo a las 11 de la mañana, ya el sol estaba pegando lindo. ¡Que viaje me esperaba! Pero calavera no chilla así que me fui a la ruta.

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Primero la RN 9 para después tomar la RP 41 que recorre en diagonal la provincia, ni bien la tomo en su nacimiento, Baradero, después de la primera curva me encuentro con un control policial de “aquellos”, muchísimos uniformados, patrullas por todos lados y no eran los de acá, eran los federales, armados hasta los dientes.

Seguro que andaban buscando algo y te aseguro que lo iban a encontrar. Ver todo ese operativo hace que uno se sienta culpable de algo, meten miedo en serio.

Tengo todo en regla y nada paso. A darle para adelante que hace calor. Hice un par de kilómetros y me encuentro en medio de camiones lentos y autos haciendo procesión.

¿Qué pasa?

¡Claaaaaro! Viernes, fin de año, algunos empiezan las vacaciones, la ruta lleva a la costa. Obvio que va a estar llena, ni pensar lo que será la RN 2 cuando la agarre por la tarde.

¡Solo a mí se me ocurre salir con esta combinación de situaciones! Va, a mí y a los 2.000 tipos más que seguramente viajaran hoy. Vamos, vamos, pensamiento positivo y a darle con paciencia.

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Mucho no pudimos hacerlo porque antes de los 100 km ya estaba parando. ¡Que calor por favor! Parece que sería el día de las exclamaciones pero el calor era terrible y la moto sufría mucho, y ni hablar de mí que venía todo vestido de negro.

Así fueron transcurriendo los kilómetros, muchas paradas, mucho refrescarse y darle la oportunidad a la moto de hacerlo. En una estación de servicio estaban cambiando el aire acondicionado, o sea que hacía más calor adentro que afuera.

Como sería que hasta los girasoles estaban desorientados, miraban para cualquier lado.

En el apuro de terminar todo y salir me olvide varias cosas importantes que a estas alturas se hacían notar mucho, el hidratador y el corderito.

Ya casi había terminado de recorrer la RP 41 con mucho cuidado, por un lado porque hacia el final hay varios radares y por el otro porque en algunos tramos esta sin capa asfáltica. En el viaje a Gesell hace unos meses estaban trabajando pero ahora está todo abandonado, dicen que no hay más asfalto, que se yo, cosas de la política.

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Cuando pare en Castelli me encontré con dos moteros, uno se fue rápido, pero el otro que andaba en una Tornado 250 recién llegaba y combinamos rutear juntos algunos kilómetros ya que él desviaba en Coronel Vidal.

Cuando transitábamos tranquilamente a una velocidad de 90 km/h, el adelante, hace la maniobra para adelantar un camión y se le fue encima una camioneta que le paso a centímetros. Creo que me asuste más yo que él.

Me quede reflexionando que si uno pudiera ver una foto de los “finos “ que hemos pegado no nos subiríamos nunca más a una moto. Se me hacía presente algunas situaciones vividas.

Cuando llegamos al desvío de la RP 55, la que pasa por Balcarce y termina cerca de Necochea, me despedí de Hector Di Paolo, que así se llama mi nuevo amigo. Si bien la ruta nos separaba ahora la relación sigue por el Facebook, un tipazo que vale la pena conocer.

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Llegue según lo planeado pasadas las 20 hs. Lo primero que hice fue volver a llenar el tanque para hacer la estadística y conocer el consumo. Pero más importante para mí es el promedio en plata por kilómetro, con los aumentos desconocía el nuevo valor.

Antes era $1 el km, o sea, si tenía un viaje de 600 km en nafta gastaba $600, facilísimo. Esto  ahora se modificó a $1,32 por km. Ya tengo anotado hacer un artículo explicando cómo hacer esto por si te interesa.

Hasta mañana que será otro día y veremos que nos depara.firma

 

 


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Nieve en el desierto

Bitácora de ruta

WINTER ADVENTURE 2017

 

DIA 3.

Domingo 17 de Julio de 2017

Salida: Simoca (Tucumán)

Llegada: Cachi (Salta)

Km recorridos: 361 km

Km totales: 1408 km

Rutas: Ruta Provincial 325, 307 y Ruta Nacional 40 (RN 40)

Dia 3

Parte 1 – 13.30 Amaicha del Valle (Tucumán)

Pasé la noche bastante bien. No tanto frío, si lo comparamos con las noches anteriores, pero igual es una cosa seria y por lo tanto, sabiendo que subiría de altura, reforcé con más ropa térmica, sobre todo con las medias de neopreno que son fantásticas.

Me tomé la salida con calma, porque a partir de ahí comenzaba el paseo.

Tomé la RP 325 y después la RP 307 que va hacia Tafí del Valle, Tucumán. Ya me habían contado que la última era un espectáculo. Camino ascendente, curvas y contra curvas. De pronto apareció una vegetación tan densa que me hizo acordar a una ruta de Brasil, muy cerca de Misiones para que se ubiquen.

Ahí bajó mucho la temperatura: todo estaba en sombra. De pronto comenzó a verse nieve, primero en las copas de los árboles y después sobre el piso. Tuve que ir con precaución no fuera el caso de que hubiera hielo en la ruta. ¡Porque entonces, sí! Patinazo y salgo como boleadora rota.

Cuando la nieve cubría toda la vegetación, esta dejó de ser tan tupida dándole pasos a los árboles. Es cosa de no creer, cómo casi a la vuelta de una curva, el paisaje pasa de ser una selva a un desierto: las montañas no dejan pasar las nubes hacia el otro lado. Pero es así, el clima cambia.

Se hace más cálido y seco y comienzan a aparecer los primeros cactus. No el de las macetas, sino esos gigantes llamados Cardones. Tienen unas espinas tan grandes, que agradecés que sean firmes. Si se volaran, ya veríamos quién es el valiente que pasa en moto por esta ruta, ¡ja!

Y así aparece Tafí del Valle… en un valle… la ves desde arriba y te vas acercando. Cuando la pasás, volvés a elevarte para verla del otro lado como si fuera distinta. Y lo es realmente, ya que a estas alturas todo el paisaje es desértico (seguro hay un nombre más específico para este terreno, mi vieja se va a enojar, fue mi profesora de geografía… ella me enseñó muy bien, el problema fui yo, que no aprendí un carajo).

Después se toma la emblemática ruta 40. Se van sucediendo los pueblitos y aparece Cafayate… no voy a opinar nada de esta ciudad, ya todos la conocen, sobre todo por sus bodegas. El tema es que la moto y el vino se llevan realmente mal entonces la pasé por alto como alambre caído.

Va siendo hora de parar a comer. Lo hago en una parrilla al costado de la ruta, en el pueblo de Amaicha del Valle.

Pido un pollo con ensalada de lechuga y tomate (de tomate tiene poco), pero la pechuga que trajeron es digna de una foto. Desconfío que sea pollo, para mí es el pecho de un cóndor o tal vez la pata de un chancho. ¡Qué grande por dios! Pero bueno, hay hambre y la ajusticiamos como corresponde.

Provecho y a seguir viaje.

Parte 2 – 00 hs. Cachi (Salta)

No los voy a aburrir contándoles la sucesión de pueblos que hay en la ruta 40. Me adelanto hasta que se convierte en ripio. Paro un poco antes y le bajo la presión a los neumáticos, los dejo en 20 libras. Me meto en la ruta y, como siempre que retomo viaje, empiezo despacio para acostumbrarme a la situación. Después, de a poco, voy agarrando ritmo.

Hago un alto y voy a hablar un poco de Jade (mi moto, una Jawa Tekken 250 cc). Se dice que las motos son nuestras mujeres, nuestras novias, nuestras amantes, lo que sea, pero mujeres al fin. Haciéndose eco de esto, Jade se comporta como tal, a veces se levanta “mosqueada” y no quiere arrancar. Son esos momentos en los que puteo como loco.

Otras veces, cuando le gusta lo que le propongo es una seda, se comió unas heladas bárbaras y al otro día arrancaba de una. El caso es que le encanta el ripio, realmente se disfruta manejarla en estos terrenos y hoy, particularmente, estaba cómo que se meaba de la manera que corría. ¡Un espectáculo!

Jade había estado antes en ripio, pero fueron ocasiones donde estaba mojado y lloviendo, o había un viento que daba pelea.

Hoy estaba perfecto el clima, así que pudo sacar todo lo que tiene. No me canso de pensarlo, ¡impresionante!

Había partes donde el ripio dejaba paso a la arena, ningún problema, nos paramos en los estribos y a no soltar el acelerador. Una velocidad entre 50 y 60 km/h, y cuando tenía que trepar, si ponía tercera la mal educada empezaba a tirar piedras para todos lados. ¡Así es Jade!

Qué puedo decir de los paisajes que veía, valió la pena todos los fríos que viví para llegar hasta acá. No puedo describirlos. Más tarde subiré imágenes para mostrárselos. Paré mucho a sacar fotos.

En una de esas paradas había una casa abandonada muy pintoresca. Un chico bajaba corriendo del cerro. Aproveché y lo llamé para que me sacara unas fotos. Con el celular todo bien, pero le encantó hacerlo con la Nikkon.

Hablamos un poco y me contó que venía de la escuela que estaba del otro lado. Que cursaba la primaria en su último año y que concurrían unos veinticinco chicos. Después, dijo, iba ir a la secundaria. Yo miraba lo desolado que eran los alrededores, preguntándome dónde estarían. Ahí me hice un nuevo amigo, Sebastián se llama.

En la moto sólo se lleva lo imprescindible, así que no tenía para darle más que una botella de jugo, ahí está la foto con él sonriendo.

Seguí viaje. Ya les comenté que todo es muy desértico, de pronto, en medio de la nada aparecieron unos juegos infantiles, de esos que tienen todas las plazas. Pero acá están en una loma pelada. Aunque no la veamos, intuyo que los alrededores está lleno de gente.

Entre tanta fotito y charla se me hizo tarde y terminé manejando los últimos 30 km de noche. No me gustó hacerlo, pero Jade tiene unos poderosos faros auxiliares que iluminaban todo. Con precaución llegué a un pueblito muy pintoresco llamado Cachi.

Allí conocí a un motero de esos que tienen muchos kilómetros encima. Después de los saludos quedamos para desayunar.

Ahora estoy escribiendo estas líneas en el camping municipal. Ya armada la carpa, aproveché y me di un baño espectacular. Me afeité para salir lindo en las fotos del fisbuk. Como hay electricidad aprovecho para cargar todas las baterías. ¿Qué más puedo pedir?, nada, me duermo feliz.

Buenas noches.

Sumando Kilómetros

Bitácora de ruta

WINTER ADVENTURE 2017

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DIA 2.

Domingo 16 de Julio de 2017

Salida: Jesús María (Córdoba)

Llegada Simoca (Tucumán)

Km recorridos: 451 km

Km totales: 1047 km

Rutas: Ruta 60 y Ruta 157

 Dia 2

Parte 1 – 13 hs. – Recreo, Catamarca.

Estoy almorzando en una fondita en la ciudad de Recreo. Es tan pintoresca que me trajeron tres platos y ninguno hacia juego.

Pero empecemos por el principio, la noche. ¡Uf! ¿Cómo contarla? Llegó un momento en que pensé: “Estuve despierto toda la noche”, pero en realidad me dormía y despertaba a cada rato por el frío que hacía.

Un frío como hacía rato no sentía, y de puro vago no busqué la ropa de abrigo para no desarmar la alforja. Puse el despertador a las 7 am, y cuando sonó seguía siendo de noche.

Como no podía dormirme nuevamente, después de dar algunas vueltas en la bolsa, decidí empezar el día. Hasta acá las malas noticias.

Una de las buenas: detrás de la estación de servicio hay una panadería. En el aire flotaba un olor a pan recién cocinado delicioso. El desayuno fue té con pan caliente.

La otra buena fue el dato que me dio una persona que se acercó a saludarme. Iba en auto y hablando del frío que hacía, me contó que el tablero del auto le marcaba 0°. Pensé: “Bueno, peor que esto no se pondrá”. (Ya los días siguientes me mostrarían lo equivocado que estaba).

Cuando agarré la ruta el paisaje había cambiado. Iba mejorando, ¡bah!, tal vez no mejoraba, sólo es distinto a la pampa húmeda que estoy acostumbrado a ver siempre. Con campos de soja uno al lado del otro. Y eso no cambia. Hasta que llega un momento que la vista se cansa.

Aparecieron sierras a los lados. Pasé por una salina al lado de la ruta 60, hice un par de fotos, pal’feisbuk obviamente: los resultados son lamentables. No “garpan”… en realidad lo que no garpa es la cara de loco acobardado de frío que tengo. Totalmente destruido.

Esto recién empieza.

Hora de retomar el viaje.

Parte 2 – 20.30 hs – Simoca, Tucumán.

Hace un rato que llegué a este pueblo, que está a 50 km de Tucumán. Acá desvío mañana hacia el oeste buscando la ruta 40 para ir a Salta. Otra vez empecé por el final. Volvamos a Recreo que es donde me quedé.

Cuando salí del restaurante donde almorcé, que estaba a la salida del pueblo, luego de una curva, había un “control policial”. Lo digo entre comillas, porque delante mío había un auto al que  le hacen señas para que se dirija hacia la banquina. El conductor no sé qué dice y ahí el “policía” exclama: “…pero me hubieras echo señas de luces…”.

Me pongo a mirar detenidamente el procedimiento, me extrañó porque paraban a todos los autos (a mi me dejaron pasar tranquilo), normalmente en un control policial paran a un auto cada tanto, y a veces ni eso.

Acá, a todos los bajaban a la banquina y con un folleto de educación vial le pedían colaboración. Vestían uniforme azul escasamente oficial. El coche de los bomberos, o algo así, con luces en el techo y un par de conos, armaron un lindo “kioskito”.

Al poco de retomar la ruta el paisaje se convirtió en algo muy desolado. Hacía frío y tenía el viento de cola. Lo bueno de la “vela” que tengo por baúl es que a veces te frena, pero en otras, en días como hoy, te empuja haciéndote el viaje más fácil. Con decir que iba a 100 km/h a sólo 6500 rpm.

La ruta se convirtió en esos paisajes en que lo único que podés contar son los kilómetros. Entonces la mente se te va, te ponés a pensar cualquier cosa. Reflexionaba, por ejemplo, cómo sufriría mi mujer si me hubiera acompañado: es tan friolenta. A veces uno hace cosas no solo porque puede sino también porque lo dejan, ¿no?

Y así iban pasando los kilómetros, sin penas ni glorias hasta que en medio de la ruta vi un perro comiendo algo. Bajé la velocidad, cuando se dió cuenta de que venía, amagó a cruzarse. Lo esquivé limpiamente. Detrás mío venía una camioneta y de frente un colectivo. Elijo no mirar por el espejo retrovisor, para no amargarme con un posible drama. Qué pasó con el perrito, será otra de las dudas que quedarán toda mi vida.

Bueno, el día de hoy no tuvo tantas anécdotas.

Jade se comporta espectacular, arrancó enseguida, aún después del frío que se comió a la intemperie, y eso que viene floja de batería.

¡Ah!, no se los había mencionado, fue uno de los interrogantes a resolver antes de salir. Al fin, opté por ir viendo y de última la cambiaba por el camino. También le ajusté mucho el amortiguador trasero, según la opinión de varios amigos que respeto mucho, y la verdad es que el comportamiento de la moto cambió notablemente. Se hamaca suavemente como si fuera navegando.

Ahora me toca armar la carpa y hacer la cena. Espero prepararme mejor para soportar el frío que se viene.

Buenas noches.

Atravesando los grises

Bitácora de ruta

WINTER ADVENTURE 2017

 

DIA 1.

Sábado 15 de Julio de 2017

Salida: San Pedro (Buenos Aires)

Llegada: Jesús María (Córdoba)

Km recorridos: 596 km

Km totales: 596 km

Rutas: Ruta Nacional 9 (RN9)

Dia 1

 

Parte 1 – 18 hs. – Villa María, Córdoba.

20170715_105917.jpgEl día empezó como empiezan las aventuras: con una niebla que no se veía nada, de esas que cuando te habla tu mujer y, como no la ves, empezás a creer en las ánimas (yo conozco algunas… es preferible que te hable un espíritu).

Pero retomemos: saco del garage a Jade, así llamo a mi moto, una TEKKEN 250, para los últimos preparativos y la foto pal’faisbuk. Cuando la público me doy cuenta de que les faltan las cachas laterales, ahí estaba ella mostrando sus intimidades a todos.

Por la niebla salgo tarde a la ruta. Al rato me doy cuenta de que cuando limpié el pinlook (sistema para que no se empañe el visor del casco) lo armé mal y se me estaba empañando por mi respiración. Como no era grave decidí continuar, ya más adelante, cuando hiciera una parada, lo arreglaría.

Ya estaba agarrando ritmo y de pronto… sonamos, un atascamiento: la ruta venía cargada por el inicio de las vacaciones. Bueno, ningún problema, saco la moto de la calzada y vamos por la banquina.

Como había autos tratando de hacer lo mismo… ¡me fui al barro! (acá van a saltar los puritanos de la seguridad y el buen manejo a opinar sobre estas acciones, pero Jade es una preciosa “crossover”, y le encantan los caminos complicados y si no le doy el gusto, ¿para qué me la compré?). Otra vez me distraje. Sigamos con la historia, no había hecho ni 100 km y otra anécdota, se larga a llover. Bueno,  a apechugarla y de paso se le lava el barro a la moto.

Así pasamos Rosario. Con frío y lluvia. Los autos pasaban bastante cerca y podía verle la cara a los ocupantes, esas caras que decían… “Lindo día para andar en moto”. Bah, de vez en  cuando iba algún pibe que te miraba con cara de admiración y uno reconoce en él un pichón de motero.

Cuando entro en la provincia de Córdoba la lluvia cesa, pero lo hace porque un viento muy fuerte que la viene limpiando. Un viento tan fuerte que me hace abarajar la moto como quien rompió la bolsa de las papas.

Así venía, diciéndome que casi no había empezado el viaje y ya me estaba pasando de todo. No bien dije eso al viento se le sumó nuevamente la lluvia: ¡cartón lleno! Menos mal que sólo fueron un par de kilómetros.

Van pasando las ciudades y decido entrar en Villa María, Córdoba. No porque tuviera un problema como la vez pasada, sino que entro a saludar a los amigos que esas situaciones te dan. Gente que desinteresadamente te ayuda cuando tenés algún problema y ahí te das cuenta que son oro puro y vale la pena conservarlos cerca tuyo.

Y acá estoy esperando a David, uno de estos amigos. Escribo estas líneas sin saber dónde pasaré la noche. Está oscureciendo. La ruta, la ruta ya lo dirá.

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Parte 2 – 23.30 hs., Jesús María.

Qué bueno es encontrarse con amigos. Linda charla y lindo tiempo compartido con David. Me despedí con el corazón contento por el encuentro y porque me hice tiempo para arreglar el pinlook, que me venía molestando hasta acá.

Salí a la ruta ya de noche, serían más o menos las 21 hs. (ahora aparecen enfurecidos de nuevo los criticones del manejo… o mi suegra, unos porque no me conocen y la otra porque, en el fondo, me quiere).

Una noche muy linda. Muy despejada, llena de estrellas. Pero muy fría. En un momento ví, al costado de la ruta, un motero con una Honda Titán 150 cc que arrancaba. Bajé la velocidad y le hice señas para que rutearamos los dos.20170715_204108

En un peaje se presentó, Valerio se llama, ¡Cómo para olvidarme de ese nombre! Y me contó que iba para Córdoba, así que aprovechamos el tiro y lo hicimos juntos. En Circunvalación nos despedimos.

Yo seguí con rumbo a Jesús María, pero con ganas de parar porque no conocía la ruta. Además era mano simple y tenía frío. Pero el caso es que no había ningún lugar donde tirar la carpa. Y así llegue hasta acá: Una estación de servicio en la ciudad de destino.

Armé la carpa, me cociné una sopa con gusto a pobre, tape a Jade.

El baño tiene ducha con agua caliente, pero ni de chiste me baño.

El playero me preguntó:

— ¿Frío?

— No, gracias, ya tengo.

Ya estoy metido en la bolsa de dormir. Sólo un deseo tengo en este momento, que no me agarren ganas de ir al baño de madrugada.

Buenas noches.

 

Amigos para no olvidar:
  • David Ceballos (Jesús María, Córdoba)
  • Valerio Illan (Pilar, Buenos Aires)