Consejos para un viaje [largo] en moto – parte 2

Consejos para un viaje [largo] en moto – parte 2

Este artículo es la segunda parte de los “Consejos para un viaje [largo] en moto”, detallaré los puntos a tener en cuenta mientras se esté realizando el viaje programado. Entonces…

DURANTE EL VIAJE EN MOTO

5., 4.., 3…, 2…. 1…. Arrancamos

En el momento que ponemos primera y nos alejamos de nuestro hogar ha comenzado el viaje, desde ese momento en adelante comienza la etapa de disfrutar verdaderamente lo que tanto planeamos.

Siempre hay que recordar que lo más importante en un viaje es volver.

Fernando Picasso

Siempre hay que recordar que lo más importante en un viaje es volver, y para poder hacerlo tendremos que seguir teniendo en cuenta algunos puntos específicos:

Comunicación durante un viaje en moto

Debemos anticipar y resolver de antemano el tema de la comunicación, desde el primer día de viaje.

Tendremos que tener alguna persona que nos vaya siguiendo durante el viaje, esto comúnmente lo hace una novia, una esposa, una madre o amigo. Cualquiera puede ir sabiendo con bastante exactitud por qué zona andamos y para dónde vamos.

Esta comunicación se produce de forma coloquial y casi sin darnos cuenta, contamos por donde andamos, que vimos, para donde nos dirigimos, alguna pequeña anécdota, etc.

De esta comunicación a veces surgen informaciones que afectan nuestro viaje:
– Mira que anuncian lluvia, o la ruta X dicen que está cerrada, o
– Hay un gran accidente en…

Cualquier comentario de este tipo ponen automáticamente la situación ante una decisión: si seguimos con lo planeado o lo alteramos. La conclusión a la cual lleguemos nuestro contacto se enterará.

Uno de los grandes errores que encuentro en este ítem es que las personas naturalizan su realidad como algo común a cualquier otro lado. Dicho en otras palabras: creen que donde vayan tendrán la posibilidad de comunicarse a través de internet o por teléfono como normalmente lo hacen, esto dista mucho de ser así.

Sólo en las grandes ciudades o puntos turísticos se darán estas condiciones, pero a medida que entremos en terrenos inhóspitos más difícil será establecer algún tipo de comunicación.

Para tranquilidad de las personas que esperan nuestro contacto es imprescindible anticiparnos a esta situación y trasmitirla. Al mismo tiempo establecer algún sistema alternativo. En mis viajes uso mucho las estaciones de servicio para conectarme a internet.

De allí que selecciono muy bien en cual hacerlo no sólo por la calidad de la nafta sino por los servicios extras. Algunas veces le pifio, tienen un cartel con mucha facha pero cero internet y unos baños deplorables.

Cuando estemos por ingresar a alguna zona inosita o de difícil acceso es imprescindible que avisemos a alguna autoridad sobre nuestro propósito y destino: policía, guardia de parque nacional, etc.

Cuando terminemos de atravesar esa ruta, camino o sendero deberemos nuevamente informar que lo realizamos exitosamente. Si no hiciéramos esto al poco tiempo se formará un operativo para localizarnos, por lo tanto es una responsabilidad grande involucrar a las autoridades. En algunas zonas es fundamental para que estemos lo más seguro posibles.

Equiparnos bien para viajar en moto

En el trabajo de planificación pudimos conocer los climas y temperaturas esperables durante el viaje, pero al estarlo haciendo efectivamente sabremos que nos espera por delante. Por lo tanto deberemos equiparnos según esta información.

No hay situación peor que el pronóstico anticipando anuncie lluvias y nosotros no hagamos caso de él. Tener que desarmar la moto para buscar el equipo en medio de un chaparrón es una de las peores experiencias ya que no solo nos mojaremos sino que no sabremos que más se está mojando en el equipaje.

La temperatura baja 1°C por cada 10 Km/h que llevemos

Popular

Ante situaciones de frío debemos recordar que la temperatura baja 1°C cada 10 km/h de velocidad. Esto que parece tan complicado en realidad es muy simple, permítanme ejemplificarlo:

El pronóstico del tiempo dice que tendremos 20°C, casi calor. Por efecto del viento generado por la velocidad y suponiendo que vayamos a 90 km/h, por lo dicho anteriormente tendremos que la temperatura a la cual estaremos sometidos será de 11°C o sea bastante frío.

Si la temperatura desciende  1°C cada 10km/h, al ir a 90 km/h descenderá 9°C, entonces tendremos el resultado de 20 – 9 = 11°C

Como verán es muy fácil equivocarse en la indumentaria a usar durante el tramo que haremos. Nos enfriaremos y dependerá de nuestras defensas no enfermarnos. Recordemos que en un viaje largo las mismas disminuyen mucho por alimentación, cansancio, stress y varias cosas más.

Tengo un “sistema” para saber si estoy bien vestido para la ruta: si tengo bastante calor al prepararme para salir estaré bien en el camino, si por el contrario, si estoy cómodo antes de arrancar entonces tendré frío.

Respetar la moto

Recordar lo que dije anteriormente, lo más importante de un viaje es volver. Para poder hacerlo es fundamental que respetemos todas las señales de tránsito que encontremos, también que viajemos en condiciones de seguridad.

También debemos estar atentos a otros tipos de señales, como por ejemplo nuestra sed. Recuerden que si sentimos la necesidad de líquido ya habrá comenzado un proceso de deshidratación que puede tener serias consecuencias en muy poco tiempo.

(En otro artículo ya hable específicamente de esto)

Las señales de cansancio son importantes, a medida que el viaje avance iremos acumulando cansancio. El grado del mismo dependerá mucho de nuestro estado físico y edad.

Suele jugarnos muy en contra ya que en la planificación raramente tenemos este factor en cuenta. Si nuestra proyección diaria de km es alta, cuanto más cerca del final estemos más complicado nos resultará cumplir con la cuota fijada.

Esto se vuelve peligroso ya que con nuestro cansancio disminuyen los reflejos y la fuerza muy necesaria en algunas situaciones. De no estar atentos podremos tener accidentes.

Deberemos ver la posibilidad de hacer paradas extras o quedarnos más tiempo en un lugar si vemos que aparecen estos síntomas.

Descanso durante el viaje en moto

Considero este uno de los ítems a tener muy en cuenta durante un viaje largo, por eso hago este apartado especial si bien fue mencionado en el punto anterior. El cansancio siempre aparece y muchas veces se disimula con la emoción o el entusiasmo y no llegamos a darle la debida importancia.

El descanso no es algo meramente físico, y acá nuevamente serán factores determinantes la edad, el estado físico y la preparación. Para poder revertirlo ya sabemos que dormir más o mejor ayudará a quitarlo.

Pero hay otro cansancio que raramente tenemos presente que es el stress del viaje. Entendemos la palabra stress como algo relacionado con lo NEGATIVO y nunca pensaremos que un viaje de placer pueda producirlo.

El stress es una reacción fisiológica del organismo donde se ponen en juego mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada, esta es una de las definiciones que da el Google.

Toda situación nueva o desconocida incrementa los mecanismos de defensa. Segregaciones que nos ponen alerta o eufóricos, instintos muy primitivos de correr o atacar.

Estas emociones exaltadas creemos que son consecuencia del viaje y la aventura, en parte lo son, pero otra parte es producto de estos mecanismos mencionados.

A medida que pasan los días esto se incrementa y termina siendo un exceso trayendo consecuencias. Una de ellas es la disminución de la concentración, otra es que la adrenalina que deja los músculos abatidos multiplicando el cansancio físico.

Todos estos procesos los podrá explicar un médico mucho mejor que yo, no es tan importante saber el proceso, sino reconocer que existen y prestar atención.

La forma de resolver esto es DESCANSANDO, pero este descanso es de la cabeza. Tomarnos un tiempo sin hacer nada disfrutando del entorno, llamémosle un descanso “mental”.

Veo muchos viajeros programando viajes largos donde no han dejado ningún día para descansar. En lo particular tomo un promedio de un día de pleno descanso por cada seis días de viaje.

No digo que esos viajes no se puedan realizar, digo que se incrementan las posibilidades de tener algún tipo de accidente debido a la falta de atención y velocidad de respuesta muscular.

Agua durante un viaje en moto

Todo lo descripto anteriormente se produce gracias al agua que posee nuestro cuerpo, podríamos decir que ella es el combustible del cerebro. Recordemos que eliminamos un gran porcentaje mediante la traspiración por la actividad física de conducir una moto.

Es imprescindible que nos mantengamos hidratados en todo momento. Recordemos: si tenemos sed quiere decir que el proceso de deshidratación comenzó.

Si tenemos sed quiere decir que el proceso de deshidratación comenzó

Fernando Picasso

Aprovecho el punto para hacer hincapié en la necesidad de llevar siempre una buena provisión de agua durante el viaje, me atrevería a decir que es casi más importante que llevar un bidón extra de nafta.

En el camino podremos sufrir cualquier tipo de improvisto y dependiendo de la zona cabría la posibilidad de que estemos un largo tiempo bajo el sol. Estas condiciones aumentan exponencialmente la deshidratación.

Considero que este es uno de los grandes peligros ocultos de un viaje largo. Recuerdo el caso de un viajero que sufrió esta situación en la autopista que une Rosario con Córdoba, estuvo mucho tiempo esperando el auxilio al rayo del sol.

Al mirar el mapa ninguno pensaría que en esa ruta acecha ese peligro y ya ven, pasó.

Por lo tanto nuestro equipaje para un viaje largo en moto tiene que contener al menos dos litros de agua, en mi caso llevo casi cinco.

Estos son algunos de los puntos que considero importante tener en cuanta ante la planificación de un viaje, cualquiera sea, pero principalmente ante uno largo.

Espero te sirva de referencia

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Llegan las vacaciones y con ellas las ganas de realizar viajes largos que durante el año no se pueden hacer. Tal vez haya alguién leyendo que será la primera vez que emprenda este tipo de aventura, el siguiente texto está pensado para ellos.

Hace mucho tiempo un viajero me hablo sobre los PASEOS y los VIAJES, decía que un recorrido de 2.000 km es un “paseo” y que más allá de ese número lo consideraba un “viaje”. Ya me gustaría verte a vos paseando a pie 2.000 km, fue mi respuesta entendiendo que un paseo es algo que podemos realizar a pie.

Si la vida cambia o no durante el recorrido es que lo que separa un término del otro, supo explicarme. En un viaje todo cambia: la alimentación; La rutina; El descanso; Todo.

Esta nueva forma de ver las cosas me pareció correcta y ahora la uso para saber si realizaré un paseo o un viaje. De esto depende el equipo que llevaré un y un montón grande de cosas a tener en cuenta.

Es por esto que hago el siguiente resumen para realizar un viaje [largo] exitoso.

ANTES DEL VIAJE EN MOTO

Definir el destino para viajar moto

Para comenzar a planificar el viaje debemos definir el destino, utilizando las herramientas que hoy nos brinda internet podremos saber rápidamente la distancia que nos separa, cual es la ruta recomendada y cuales las alternativas, tipos de caminos que nos esperan, pueblos y ciudades por donde pasaremos, atracciones turísticas y miles de datos más.

Toda esta información nos brindará de antemano un panorama con respecto a situaciones y experiencias que podremos encontrarnos, también nos ayudará a redefinir el plan inicial si fuera necesario. A veces un desvío de algún centenar de kilómetros nos llevará a puntos imperdibles para visitar.

Este primer acercamiento al viaje nos lleva directamente al siguiente punto.

Planificar el viaje en moto

Una vez definido el recorrido que haremos y las rutas que transitaremos podremos planificar paradas intermedias. Estaciones de servicio donde nos abasteceremos (esto es muy importante ya que está relacionado con la autonomía de nuestra moto y por lo tanto requerirá una planificación particular, no podremos basarnos en información de terceros); también buscaremos estaciones de servicio alternativas por si en las seleccionadas no tuvieran combustible.

Algunas rutas de Argentina, particularmente en el extremo norte o en el sur profundo, tienen pocas opciones de recarga de combustible y están separadas por una gran distancia. Conociendo este dato sabremos la necesidad de llevar un bidón para combustible extra.

De la misma manera definiremos las etapas de cada día, donde pararemos a dormir y en qué tipo de alojamiento será, si fueran hoteles u hostel requerirán una investigación extra para seleccionarlos y tal vez haya que hacer alguna reserva previa.

Si por el contrario decidiéramos acampar debemos asesorarnos sobre el tipo de campings que hay en el lugar. También podremos hacer acampe agreste (así se le llama cuando tiramos la carpa “en cualquier lado”).

Se están reproduciendo una nueva forma de parar a pernoctar y son las llamadas “motoposadas”, como el nombre lo indica es para viajeros en moto. Normalmente tienen una buena cama para descansar, ducha caliente, cocina disponible, etc. Muy parecido al formato hostel donde todo es compartido.

Algunas cuentan con herramientas y espacio que dan la posibilidad de hacer servicios o reparaciones ligeras a las motos. Para encontrarlas hay que buscar en internet o por referencia de otro viajero. Casi siempre hay que combinar la llegada para asegurarnos un lugar.

Como resultado de este trabajo tendremos un plan diario con todos los detalles y de la sumatoria obtendremos los totales del viaje imaginado.

Llegado a esta instancia escribo el siguiente punto a modo de recomendación.

Viajar al extranjero en moto

Si es la primera vez que realizan un viaje en moto, en lo posible no salir del país.

Fernando Picasso

Si es la primera vez que realizan un viaje en moto, en lo posible no salir del país.

Un viaje tiene muchas complejidades ocultas, pequeños detalles que se escapan a una planificación, un clima que no figuraba en los pronósticos. Costos ocultos que disminuyen nuestro presupuesto hasta el punto que algunas veces tendremos que modificar el recorrido, etc.

Sobre estas situaciones considero que son la verdadera riqueza de un viaje ya que serán las anécdotas que contaremos a nuestros amigos en los asados. Si todo está planificado donde queda la aventura, ¿no?

Si eres novato en el tema de los viajes no sumes a estos pequeños imprevistos las dificultades extras que significan irse a otro país. Manejar otro idioma, otra moneda, otras leyes, otras costumbres y hasta la forma de comunicarte con los tuyos se verá afectada.

A todo lo dicho en párrafos anteriores sobre la gran cantidad de pequeños imprevistos que encontraremos hay que sumarle otra gran cantidad si salimos del país. Hay que mantener simple el viaje para poder controlarlo y que el recorrido se parezca lo más posible a lo planificado.

Donde termina lo previsto la aventura empieza, es genial cuando el viaje se convierte en una aventura. Esto lo hace único e irrepetible pero hay que tener muy en cuenta el stress que significa una situación imprevista, manejarlo es una práctica que se va realizado y perfeccionando a lo largo de los viajes, es lo que se conoce como experiencia.

Poner a punto la moto

Gran parte de un viaje exitoso se debe al comportamiento de la moto. Cualquier falla en esta, sea leve o grave puede arruinar todo lo planeado.

Es por esto que hago mucho hincapié en lo que se conoce como MECÁNICA PREVENTIVA, significa tener un completo control e información de nuestra moto y anticiparnos a las roturas a través de los reemplazos.

Como ejemplo de lo que planteo contaré una situación personal: planificando un viaje a Brasil la moto (y el embrague por supuesto) tenían 30.000km. Con la moto habíamos hecho caminos de barro, de arena y muchos otros terrenos donde sabía que había esforzado muchísimo al embrague.

El recorrido proyectado era de 10.000 km por Brasil, entonces al finalizar tendría un embrague con 40.000 km. Conozco motos con el doble de kilómetros con el embrague funcionando perfecto, y otras que no.

Tenía que hacer el cambio de aceite de la moto previo al viaje y los discos no son caros. Entonces, ¡¿Por qué no cambiarlos?!

Si resultaba que los cambiaba sin motivo, solo perdería unos pesos. Pero si estuvieran por comenzar a fallar me ahorraría unos buenos dolores de cabeza sumado a la incertidumbre de saber si en Brasil encontraría repuestos.

Nada reemplaza la tranquilidad de viajar confiando en que la moto está “0 km”

Fernando Picasso

Entonces una buena MECÁNICA PREVENTIVA surge del conocimiento que tengamos de nuestra moto, reconocer el uso al que fue sometida. Ese instinto que surge de la relación con ella nos dice donde podremos tener problemas, a que sistema prestarle atención, etc.

Por experiencia puedo decir que cuantas más horas le dediquemos a la moto antes del viaje, memos tiempo gastaremos con ella durante el viaje.

Dentro de este ítem hay un punto particular del que me gustaría hablar

El sistema eléctrico de la moto

Mucho de lo que diré acá corresponde al punto anterior, pero lo he separado por varios motivos y veo en la ruta que muchos de ellos no son debidamente atendidos.

El primer punto es una revisión exhaustiva del sistema de iluminación. Veo viajero que su única preocupación son las luces auxiliares, donde ponerlas, como hacerlo, que tipo comprar, etc.

A ellos les digo que tan importante como VER en la ruta también es que NOS VEAN. La luz trasera original al igual que la delantera de la moto cumple muy bien su función en el tránsito urbano, pero deja mucho que desear en la ruta.

Así como notamos en la ruta que la luz “larga” en escasa y necesitamos reforzarla con faros auxiliares porque necesitamos ver “más lejos” por la velocidad que llevamos. Lo mismo sucede con nuestra luz trasera o sistema de guiños.

Te reto a que en alguna ruta transitando de noche observes detenidamente alguna moto que circule delante tuyo y determines a qué distancia entiendes el punto rojo como un vehículo.

Te darás cuenta que al hacerlo casi estamos en el límite de seguridad de la moto que va adelante. Cualquier vehículo que vaya más rápido tal vez no tenga esa distancia y se la lleve puesta.

Otro ítem también relacionado con esto es marcar a través de luces EL ANCHO de nuestra moto, sobre todo si llevamos los baúles un poco separados de la moto.

Creo que un buen sistema para hacernos visibles de atrás es una mezcla de componentes eléctricos y de materiales reflectivos. Está redundancia nos garantizará que si fallara la luz de posición (y te aseguro que no te darás cuenta hasta mucho tiempo después si se quemara) al menos nos verán a través del resplandor al ser iluminado los que nos sobrepasen.

Preparar el equipo en la moto

El viaje insumirá algún tipo de equipo, puede ser mucho o poco. Él que sea, será el que consideramos necesario para llevar una travesía exitosa.

Por lo tanto es imprescindible que el mismo se encuentre en óptimas condiciones. Tendremos que revisarlo, lavarlo, probarlo, repararlo, etc.

De no realizar todos esos pasos, no serás el primero en notar al querer armar la carpa que le falta alguna estaca o varilla. O que el cierre no corre fácilmente. O tal vez al querer dormir nos encontremos con la bolsa llena de humedad y olor cuando no con cosas peores. O cualquier otro detalle que tal vez comprometan si no el viaje al menos la situación.

Todo lo que llevemos entra en esta categoría, debemos revisar y chequear. Constatar que tenemos todas las herramientas, chequear que los parches o tarugos para reparar un pinchazo no se han resecado por ejemplo.

Vuelvo a repetir lo antedicho: cuanto más tiempo dediquemos a la preparación menos tiempo requerirán las situaciones durante el viaje.

Cuanto más tiempo dediquemos a la preparación menos tiempo requerirán las situaciones durante el viaje.

Fernando Picasso

Todo listo para el viaje en moto

Cuando todo lo mencionado anteriormente esté listo y preparado entonces nuestra atención deberá concretarse en el armado específico de la moto. Lo primero es la distribución del peso para que la moto no esté desequilibrada y su comportamiento sea el esperado.

Recordar que el PESO MÁXIMO que está estipulado en el manual no se refiere al peso que la moto puede llevar sino al peso que el fabricante garantiza que la moto se comportará correctamente.

Recomiendo la creación de un “sistema de armado” personal, determinar distintas secciones en las zonas de almacenajes: donde pondremos la ropa, donde las herramientas, donde el botiquín, etc.

Para determinar dónde ubicarlas tendremos que tener en cuenta las prioridades, imaginar el viaje día a día, o sea: imaginar que puedo parar a tomar algunos mates, o necesitar las herramientas o el botiquín. También puedo necesitar la cámara de foto o el papel higiénico. Todo esto será lo que tendremos más arriba, ¡más a mano!

Cuando lleguemos a un lugar donde pernoctaremos necesitaremos en primer lugar la carpa para armar el campamento y luego todo lo demás. Tal vez la llegada sea a plena noche y por lo tanto necesitaremos a mano la linterna.

Una vez armado el campamento tal vez no deseemos desarmar mucho los baúles pero queramos darnos un baño, entonces la toalla, las ojotas, el jabón, etc. tendrán que estar juntos hacia algún costado.

Espero haber explicado bien el punto, cada cual tiene su forma de armar el equipo según el viaje que hagamos. Para una cuestión de orden recomiendo que este esquema de armado se repita durante todo el viaje.

Si necesitamos algo en especial recordaremos donde buscarlo sin tener que desarmar todo. De igual manera al ir armado la moto la falta de algo será muy notoria al quedar el espacio vacío.

Por eso es recomendable armar la moto con anticipación ya que podremos probar formas y distribuciones distintas hasta que quedemos conformes con el resultado.

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Consejos para un viaje [largo] en moto – Parte II

¿Esta moto sirve para viajar? O ¿Qué moto sirve?

¿Esta moto sirve para viajar? O ¿Qué moto sirve?

¿Esta moto sirve para viajar? O ¿Qué moto sirve para viajar? Son dos de las preguntas más comunes que me hacen los futuros viajeros que se quieren aventurar por primera vez a la ruta.

Considero que hay cosas más importantes que la moto para iniciar un viaje: el espíritu, las ganas, la decisión, y un largo etcétera.

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Relatos de Viajeros

Relatos de Viajeros

Video sobre la charla realizada por 5 viajeros que utilizan distintos medios de trasporte para realizar sus travesías.

Cronograma del video:

CARLOS ROTUNDO             6:35 min.      Motorhome
GUADALUPE GONZÁLEZ    19:41 min.    Viajes organizados
FERNANDO PICASSO          27:15 min.    Moto
PAOLA CASTILLO               49:38 min.    Viajes organizados
FACUNDO JULIANO           59:39 min.     Travesías 4×4

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Haciendo fuego con leña mojada

Haciendo fuego con leña mojada

Lo que voy a contarte es una de las historias de mi primer viaje. Fue hacia el sur y hace casi 25 años.

En esa época la Patagonia era realmente inhóspita. En su mayoría las rutas eran de ripio y muy peligrosas. La que más recuerdo era la ruta 40 donde unía Bariloche con El Bolsón y pasaba por el Cañadón de la Mosca.

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Tan inaccesible que cuando algún vehículo se desbarrancaba allá quedaba, era un cementerio de autos y colectivos oxidados marcando lo peligroso del camino.

Lo que quiero relatarte sucedió un poco más allá, en el Parque Nacional Los Alerces. Cerca de la ciudad de Esquel, a orillas del Lago Futalaufken.

Fue un viaje dividido en 3 etapas. Esquel – Bariloche, Bariloche – Los siete lagos y Parque Nacional  Lanin. Cada uno duro un mes y si por último el tiempo no hubiera desmejorado tanto tal vez todavía estaría allá.

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Una aventura realmente salvaje, la civilización casi no había llegado y los lugares de aprovisionamiento estaban muy lejos.

Mi mejor recuerdo era parar en los ranchos que encontraba en el camino y comprarles pan. Un pan de campo único, hechos tal vez en hornos de barro y con grasa de vaya a saber que animal. Nunca volví a comer panes tan ricos.

La escasez de comida se solucionaba pescando en los lagos. Eran un manjar las truchas a la parrilla sazonadas con desesperación.

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Toda la vida y supervivencia pasaba por el fuego. Con él se calentaba el agua para los fideos o el arroz, también preparaba el mate que disimulaba el hambre.

Por las noches su calor no solo cocinaba la comida,  además invitaba a los viajeros a sumarse al fogón. Se intercambiaban historias o si aparecía una guitarra se cantaba el repertorio completo de Sui Generis o la canción de Víctor Jara, «a desalambrar».

Eran épocas muy revolucionarias con la democracia recién inaugurada. Nos sentíamos subversivos allá en las montañas pero duraba mientras los leños crepitaban.

Por la mañana todo volvía a la normalidad. Con un ritmo suave nos aseábamos con agua helada… a veces. Preparábamos mate y si había otros acampantes tal vez juntaran sus cosas para seguir su destino. Por mi parte me quedaba un buen tiempo en cada lugar.

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Una noche el fogón termino rápido ya que el tiempo estaba desmejorando mucho. Como allá no se dice una cosa por otra a la madrugada se largó una lluvia de esas que te imaginas que nunca terminaran.

Lo hizo por la mañana, al salir de la carpa todo estaba mojado. Yo no, ¡pero todo lo demás sí!

Me preguntaba como prepararía el desayuno o qué almorzaría, era evidente que no podría hacer fuego estando toda la leña mojada.

En este punto del relato me veo en la obligación de aclarar que nunca fui partidario de llevar un calentador de esos con garrafitas de gas. No tengo otra razón más allá de mi testarudez.

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El maestro Olmedo dijo esta frase brillante: «si lo vamos a hacer lo hacemos bien». Entonces si íbamos a la aventura lo hacíamos en toda regla: a pura supervivencia.

Si no podía hacer fuego realmente estaba en un problema. Una opción era desarmar todo e irme a otro lugar donde no hubiera llovido, tal vez a muchos kilómetros de ese parque. Como no quería dejar ese lugar fantástico decidí hacer fuego como fuera.

Puse manos a la obra. Lo primero fue seleccionar y clasificar ramitas pequeñas. Luego hacer un montoncito de unas más gruesas. Después otro para ramas y finalmente uno de leña.

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El segundo paso fue agarrar las más finitas y secarlas con el encendedor, de a una. Como tenía muchas el trabajo fue arduo.

Cuando tuve una buena cantidad empecé un fueguito muy tímido, con este me puse a secar las de mayor tamaño.

Este ciclo lo estuve repitiendo hasta llegar a los leños y que estos al final agarraran fuego. Uno muy débil y que casi no producía calor. Pero fuego al fin.

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Todo el trabajo me llevo la mañana completa. Fue una tarea tediosa pero no tenía otra cosa por hacer. Cuando finalmente la tarea estuvo concluida y el fuego encendido me sentí orgulloso de mi logro. Hasta el día de hoy recuerdo haber pensado: si puedo hacer fuego con leña mojada, ¿qué no podré hacer?

Este pensamiento es uno de los que estructuraron mi personalidad, al sentir que la tarea era imposible pero con garra pude realizarla.

Hace un par de años contando esta anécdota a un grupo de amigos me di cuenta de un dato muy importante pero que lo había pasado totalmente por alto: al lado tenía una moto con un tanque lleno de nafta que podría haberme facilitado mucho las cosas.

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Comprendí la diferencia entre la juventud y la adultez: el joven no piensa mucho y arremete, consigue las cosas a fuerza de voluntad. En cambio el adulto antes de actuar razona todas las posibilidades para elegir la más viable. Obtiene lo mismo pero sin tanto esfuerzo.

Hoy en día sigo acampando esperando encontrarme con que la leña esté mojada o algún nuevo desafío que comprometa mi pensar.firma


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Un paseo por Catamarca – parte 12

Un paseo por Catamarca – parte 12

Colonia Dora (Santiago del Estero) – San Pedro (Buenos Aires)

Quedaban 750 km hasta mi casa. Tenía planeado arrancar a las 6 de la mañana para llegar temprano. Puse el despertador y cuando sonó por el frío que hacía me quedé dentro de la bolsa de dormir y lo reprogramé para las 7 am.

Repetí la situación hasta para las 8 de la mañana. Cuando se hizo esa hora ya me daba no sé qué seguir acostado, hacía rato que había terminado el ruido de los camiones al arrancar.

Una mañana muy fría pero soleada. Junté todo y algunas cosas las guarde mal total no volvería a usarlas. Para no perder más tiempo arranque sin desayunar.

Algunas personas conocedoras me habían advertido que nunca tomara la ruta 34 ya que es un infierno de camiones, pero quería conocerla así que desoí todo y me aventure por ella.

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Ya en los primeros kilómetros me arrepentí de la decisión, pero ya estaba en el baile. Es un rosario de camiones, el ritmo de viaje no supera los 80 km/h y muchas veces está por debajo de ese número.

Para estar en esas procesiones hay que tener una paciencia zen, soportar la situación sin andar asomándose a ver en qué momento se puede sobrepasar.

La circulación de camiones es tan grande que lo normal es ver los vehículos por grupos. Primero el camión lento, detrás uno o dos más tratando de pasarlo y luego vienen los autos que se hayan juntado. En total una media de 7 vehículos por tiro. Por ultimo hay un espacio de algún centenar de metros y otra vez el mismo esquema.

Si por alguna casualidad se llega a pasar al grupo hay que ir muy atento al acelerar ya que en sentido contrario viene otro grupo y tal vez algún osado haga una maniobra peligrosa tratando de ganar algunos metros.

Sobre todo nosotros que vamos en moto. Para asegurarme que me respetaran iba con todas las luces prendidas incluidas las auxiliares para que me vean, en cuanto veía algún rodado sobre mi trazada comenzaba a hacerle señas de luces para advertirle mi presencia.

Aun así varias veces tuve que desacelerar para dar tiempo a que se acomoden en su lugar. Con toda esta actividad pareciera que uno va entretenido y atento al camino. Todo lo contrario, se vuelve muy aburrido.

En estas situaciones yo me pongo a cantar, no lo hago bien pero la acústica del casco y el ruido del viento que se filtra disimulan mucho la situación. El grado de aburrimiento está dado por el volumen del canto, yo venía a los gritos.

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Deje de hacerlo cuando comenzó  a dolerme la garamanta. Tuve que buscar otra cosa para entretenerme, entonces me puse a contar vagones de trenes porque pasaron cuatro.

Hacia media mañana en el horizonte se dibujaban unas formaciones oscuras muy parecidas a las montañas cuando uno se va acercando. Algo totalmente imposible ya que mi rumbo era hacia el Este, casi en el límite con la provincia de Santa Fe.

Eran nubes de tormenta, más exactamente el frente de frío polar que avanzaba en el mismo sentido pero al ir más rápido lo estaba alcanzando.

Me di cuenta que el viaje se pondría frio y lluvioso. Decidí parar y ponerme el equipo de agua y preparar la moto para la lluvia.

Una muy buena idea ya que unos kilómetros más adelante empezó a chispear. Prefiero una cortina de agua torrencial y no pulverizada que moja igual pero no corre por el visor imposibilitando ver correctamente. La única solución es acelerar más para que el viento producido por el desplazamiento corra las gotas.

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Así fue el resto de la mañana y continúo todo el día. Hice dos paradas haciendo tramos de 200 km cada uno, unas tres horas de manejo.

A Rosario llegue de noche y pare en la estación de servicio que esta sobre la Panamericana después del peaje. Cene algo allí y me prepare para hacer los últimos 100 km que quedaban.

A veces es difícil hacer primar la seguridad. Después de un viaje largo uno lo único que quiero es llegar a su casa y dormir en mi cama.

Esa es una de esas situaciones donde se toma el riesgo que significa viajar de noche por llegar rápido. Lo hice porque conozco esa ruta y tome precauciones para minimizar riesgo.

Busque un camión que circulaba a unos 80 km/h y que además tuviera mucha iluminación trasera. Me mantuve a 5 segundos de distancia (1) con esto me aseguraba que nadie me llevara puesto ya que el camión impedía el paso.

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Además apartaría cualquier objeto que hubiera en la ruta y el movimiento de las luces me mostraba anticipadamente si había algún desnivel en la calzada.

De esta manera llegué a mi terruño y fue muy agradable reencontrarme con mis afectos y cosas. Creo que uno sale a pasear para volver y valorar mucho más lo que se tiene. Romper con la zona de confort para redefinirla y evolucionar.

Una aventura termina para que otra empiece.

Hasta ese momento y gracias por leer.firma

 

 

(1) En ruta la distancia de frenado se mide en tiempo y no en metros. Ya que la velocidad cambia y por lo tanto la cantidad de espacio necesario para la frenada. En cambio midiendo el tiempo ajusta está perfectamente.

Parte 11


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Un paseo por Catamarca – parte 6

Un paseo por Catamarca – parte 6

Fiambalá (Catamarca) – Complejo termal Fiambalá (Catamarca)

Fui el primero es levantarme en el hostel. Mucho frío y unas nubes que desanimaban a cualquiera.

Afortunadamente y muy rápidamente se fueron para algún lado y quedo un día totalmente soleado que de a poco se fue calentando.

Desayune tranquilo y para cuando estaba con el mate comenzaron a caer por la cocina los pasajeros. Se converso poco, cada uno luego del café partieron hacia lo que planeaban visitar.

Arme todo y me fui a ver a Jade que había quedado en el patio del fondo. Controle el aceite, la tensión de la cadena y me fije si necesitaba lubricación. Cuando quede conforme la «ensille» y salí hacia el destino elegido.


Quería visitar en primer lugar el Cañón del Indio. Me habían dado las indicaciones para llegar pero se equivocaron bastante con las distancias.

Me habían dicho que lo único que señalizaba la entrada era un pequeño apilamiento de piedras hacia la banquina izquierda. Cuando recorrí los kilómetros que me habían comentado empece a buscar el mojón.

Un poco mas allá había uno y un camino bastante marcado y todo de arena. Nunca me dijeron que ese era el tipo de elemento que tendría que cruzar.

Hice de tripas corazón y me metí. Las imágenes que me mostraron del cañón valían la pena. Fuí llevando a Jade hacia el interior, pero de formaciones rocosas ni noticias.

Cuando me convencí que no era el camino correcto aproveche la ocasión para sacar fotos agrestes. También volé el dron para tener un registro completo.

Desde donde estaba veía hacía la derecha unas rocas que tal vez fueran las buscadas. Nuevamente a la ruta y a encontrar una entrada que me acercara a ellas. La ubique un par de kilómetros más allá. Un camino peor que el anterior y nuevamente no me llevo a ningún lado.

Regrese sobre mis pasos y decidí alejarme un poco con rumbo al paso San Francisco que cruza a Chile,al menos para pasear ya que la mañana se había tornado espectacular.

Fuí viendo varios mojones pero el entorno no mostraba ninguna montaña que pudiera tener un cañón.

Cuando ya estaba por pegarme la vuelta veo toda la combinación esperable y además una flecha en el piso hecha con piedras.

Un camino mitad ripio y mitad arena me fue metiendo por la garganta del cañón.

Un lugar único. En un punto no se puede transitar más y entonces continúe a pie hasta el fondo.

Nunca vi la cabeza de ningún indio pero el lugar tiene una energía muy particular. Me quede horas disfrutándola y escuchando el silencio, a veces roto por una brisa de viento.
Realmente muy pintoresco pero saque muy pocas fotos ya que no podía romper la quietud del lugar.

Cerca de las 16 hs entré nuevamente en Fiambalá y me dí cuenta que estaba sin almorzar. Pare a comer y pedir referencias de como llegar a las termas.

Tienen una señalizacion cuanto menos cuestionable pero pude llegar. Me cobraron el ingreso y el camping, decidí acampar allí a pesar que la noche anterior había nevado.

Para quien no conoce es una ruta que serpentea entre montañas. Con subidas y bajadas.
En la subida final primero aparece una casilla que oficia de boletería y control de acceso. Un kilómetro más arriba a mano izquierda esta el camping.

Preferí seguir subiendo para conocer todo antes y menos mal que lo hice así. La pendiente es muy pronunciada y esta bastante lejos del complejo.

Esto no lo subo ni mamado me dije. Acabo de cumplir 50 años y algún beneficio debería tener. ¿No?

Llegué a la parte más alta donde esta el estacionamiento y veo varios motor home y casillas estacionadas. Hable con el que cuida y pedí permiso para acampar en un rinconcito.

Muy amable me lo concedió y pude establecerme en el playón mas cercano a las piletas. Al lado tengo el baño con ducha y todo. Nuevamente arme el rancho completo por si nuevamente quiere nevar como lo hizo la noche anterior.

Una vez listo me puse una malla que me regaláron en el hostel cuando comente que me la había olvidado. Fuí a conocer las famosas termas.

Realmente tienen la fama bien merecida. Son espectaculares. Una serie de piletas hechas con piedras conectadas entre sí por cascadas que van enfriando el agua.

Uno elige en cual meterse según el grado de la temperatura. Empece por una tibia pero luego me pase a una mucho más caliente.

Son relativamente pequeñas lo que hace que uno entable conversación con los demás. Poco a poco se fueron retirando hasta que al fin quede solo.

Salí de ella a las diez de la noche. Es muy loco estar en el agua mirando las estrellas en un entorno bastante frío. Están abiertas hasta la medianoche.

Volví a la carpa y tomo unos mates mientras escribo estos. Hoy no hay cena y esta comenzando a refrescar.

Mañana decidiré si me quedo un día más o no.
Hasta entonces.

 

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Un vino y seguimos ruta

Un vino y seguimos ruta

Esta historia paso cierta vez cuando con un amigo estábamos organizando una juntada y nos fuimos a recorrer el camino que haríamos. Queríamos cronomtrarlo, ver las paradas y atractivos que tendríamos.

Era de tierra y creo que ni nombre tiene, y sobre esto no hay mucho más para contar. Paisajes típicos de campo, la pampa húmeda en su esplendor. Calor como para secar uvas y un polvo de esos que se meten dentro de las medias.

El verano estaba cerca y ya se sentía con fuerza. Íbamos despacio por desconocer el camino, los mapas no ayudaban mucho.

A las perdidas nos cruzábamos con algún auto o moto que venía en sentido contrario. Pero no mucho más que eso, muy solitario todo.

Transitábamos paralelos a las vías del tren que nos acompañaron por kilómetros. Al doblar en un paso a nivel por fin hicimos un cambio en la rutina poniéndolas del otro lado, cuando terminamos la maniobra nos dimos de lleno con una reunión campestre.

Mucho gaucho a caballo vistiendo todo su atuendo, incluido sus rastras con monedas. Difícil determinar quién sacaba más pecho, si el animal o el jinete. Puro orgullo esa gente.

A los costados estaban los gauchos modernos. Esos que visten como tales pero andan en camioneta, van con a la familia y hasta al perro llevan.

El encuentro resulto ser una carrera de sortija. En el campo al lado del camino se ponían de a tres y largaban a todo galope hasta un arco que cruzaba la recta de varios cientos de metros, allá a lo lejos.

Al fin algo para contar me dije, me acerque despacio para mirar mejor.

No sabía cómo los matungos iban a reaccionar si les pasaba una moto cerca. Estaban por todos lados y nosotros íbamos entre las patas. Despacito y atentos, sobre todo a la mirada del paisanaje.

Si algo quedaba desubicado en ese lugar era una moto con sus tripulantes vestidos como astronautas con todas las protecciones y sudando la gota gorda.

Al final no supe si las miradas eran de asombro, de reprobación o si simplemente no veían nada por tanto polvo que levantaban las carreras.

Donde pude estacione la moto y nos fuimos a caminar por la fiesta. Había de todo: puestos que vendían productos tradicionales y otros que también vendían productos tradicionales pero de china (esos desentonaban aún más que nosotros).

Me acerco a la meta de la carrera para mirar mejor. Los concursantes pasaban a todo galope, el gauchaje aplaudía o se lamentaba la suerte de los participantes. Tal vez hubieran hecho alguna apuesta.

Del travesaño del arco colgaban 3 argollas que a mi gusto eran demasiado pequeñas. Cuando pasaban los corredores era imposible ver si la embocaban o no. Solo por el clamor de la gente sabía el resultado.

Me aleje de ahí pensando que la inmensidad del campo hace la vista se afine, o que todos aplaudían para no sincerarse y decir que no veían un carajo.

Seguí caminando y explorando un poco más. Hacia el fondo estaban las parrillas, los asados haciéndose despacito y al costado los tablones que servían de mostrador. Allí se pedía la carne con el vino o la gaseosa.

¡Eso me tentó! Aunque uno esté lleno el olor de los chorizos entusiasma a cualquiera, nosotros veníamos famélicos. Cuando quise proponerle a mi amigo un almuerzo en toda regla me percato que no estaba con nosotros.

Hago memoria y descubro que hace rato que no lo veíamos.

¿Dónde se había metido? ¿Qué le paso?

Deshago mi camino buscándolo y lo encuentro en la entrada del predio. Ahí estaba él, mirando la moto con una cara de esas que hacen que las viejas comiencen a santiguarse. Algún velorio de seguro habría.

Al acercarme me comenta que había pinchado la rueda trasera y su ánimo estaba por el piso.

Tres situaciones jugaban en su contra: no había ninguna gomería cerca; No traía herramientas, mucho menos parches y la moto no tenía caballete.

Con esa situación ya estaba para que le tachen la doble generala.

 – Espera que voy a buscar la moto, le dije.

Otra vez a circular entre los caballos aunque ahora más acostumbrado, lo que me preocupaba era la bosta que había por todos lados.

Al llegar estacione a su lado, saque las herramientas y los parches listo para la reparación.

El problema era levantar la moto. Algunos le ponen el casco o en su defecto el top-case para hacerlo, pero yo ni de chiste rayo esos elementos.

Preferí ponerme a caminar para ver que encontraba. Así lo hice, primero fui para acá y después para allá, mirando atentamente como buscando plata en el piso.

A los pocos metros vi algo que nos podía servir: ¡una botella de vino!

La pusimos del lado derecho de la moto, debajo del horquillón. De esta manera la rueda quedo suspendida, pudimos sacarla y arreglar todo.

Cuando estábamos listos a partir me dio pena revolearla a los yuyos, lo sentía como una traición a nuestra salvadora que tanta ayuda había brindado, preferí dejarla tranquila al borde del camino.

Quien te dice que hoy en esa curva no haya un santuario de la Difunta Correa.

firma

PD: Lamento amigos haber perdido los videos y fotos de esta aventura, tal vez mañana aparezcan entre los que tengo guardado.


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UN VIAJE AL INFIERNO – parte 8

UN VIAJE AL INFIERNO – parte 8

Sábado 13 de Enero de 2018

Florianópolis, Brasil

¡SALIO EL SOL! Con este grito de guerra que hice en un suspiro salí de la carpa por el calor que ya hacia adentro, insoportable. Bah, por lo visto tanto no hacía porque Valeria estaba durmiendo muy plácidamente.

Cuando finalmente despertó, tire la lona a la sombra y dispusimos las cosas para desayunar. Dispuestos a disfrutar lo máximo posible ese regalo que era un día sin lluvia, al menos por el momento, más allá de lo que estaba pronosticado.

Emprendimos el sendero de 500m y Valeria sabiendo que para mí era un esfuerzo grande llevarla cargada por su miedo a lo que podría haber en el agua hizo de tripas corazón y despacito me siguió.

04

Este tipo de gestos son los que me dicen que estoy con la persona correcta, no porque no tenga miedos, sino porque es lo suficientemente valiente para enfrentarlos, la he visto hacer eso reiteradas veces y realmente puedo afirmar que es una gran mujer.

Como somos los humanos al no reconocernos en estos aspectos, minimizarlos y tal vez en otros valorarlos. Tener miedos y aun así enfrentarlos no solo es de valientes, sino de personas sanas. El miedo no es para impedirnos hacer las cosas, es una llamada de alerta sobre algún posible peligro. Prestamos atención y realizamos la acción con seguridad, eso es valor y valorable.

Cuando llegamos a la playa estaba desierta, toda para nosotros, totalmente disfrutable. Comenzamos con el ritual de todo turista oceánico: miramos para un lado, luego para el otro; Seleccionamos el mejor lugar de la playa aunque la arena es igual en todos lados; Extendemos la lona y nos sentamos; Volvemos a mirar a todos lados buscando vaya a saber qué; Nos disponemos a tomar sol para después bien acalorados meternos al mar; Buscamos el protector para ponernos y… oh, oh, oh, con la emoción se nos olvidó en el campamento.

05

Ninguno de los dos pensaba volver a buscarlo por miedo a que el tiempo cambie y de pronto se largue a llover. Al hecho pecho y a tomar sol a lo indio, que si nos flechamos al menos la gente sabrá que estuvimos en la playa.

Hasta este momento la única marca de sol que teníamos era en las muñecas de Valeria, una pequeña separación entre el guante y la campera dejaba expuesta la piel y se le quemo mucho después de tantos días de viajar en moto. Sumado a eso tenía un redondel arriba de la mano producto de un agujero que hace el guante antes del cierre. Se veía bastante ridículo pero me abstuve de comentarlo.

Volver blancos sin la marca de la mallas es una vergüenza. Había sol pero esta velado por algunas nubes. El mar esta frío y además lleno de ramitas y hojitas que las lluvias le arrancaron a los árboles y terminaron en la orilla.

01

Paso la mañana, para el medio día ya estábamos cansados de estar como lagartos y nos fuimos para la carpa. Debajo de los arboles tomamos unos mates y sirvieron como almuerzo.

Por la tarde volvimos a la playa, esta vez poniendo mucha atención de llevar el protector. Ya se sentía la piel tirante, realmente es muy fuerte el sol por estos lares.

Cuando consideramos que tuvimos suficiente volvimos al camping. Aprovechamos para darnos un baño refrescante y ponernos crema, ante estas situaciones me hago el minusválido y dejo que mi mujer me ponga, me quedo calladito y quietito no sea cosa que se corten los mimos. A veces le señalo partes donde no la pasó para prolongarlos.

03

Me preguntaba qué haría cuando no estuviera ella para hacerlo ya que me conozco y soy muy vago para ponerme protector o cremas humectantes. Cosas de bruto nomás, pero creo que todos los hombres somos un poco así, inconscientes.

Me puse a mirar un poco el circuito eléctrico de JADE (mi moto RVM Tekken 250) ya que se quema el fusible de los cargadores de 12 v que le puse, mire un poco por arriba y lo deje para más adelante, ya habrá tiempo.

Hora de ir a comer, iremos para Barra de Lagoa, el caserío que queda cerca, a conocerlo y ver si encontramos donde cenar.

Hasta mañana.firma

 

 


Kilómetros viajados hoy: 0 km.

Kilómetros viajados totales: 1967 km.

Días viajando: 8 días.

recorrido


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TIP: uso de herramientas durante un viaje

TIP: uso de herramientas durante un viaje

Normalmente cuando tenemos que usar las herramientas en un viaje de debe a una urgencia, tal vez hagamos un «service» en algún lugar donde estemos parando.

En la mayoría de los casos el piso donde estemos trabajando es irregular, y puede que sea de pasto o piedras con hendijas.

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