Archivo de la etiqueta: jade

Buscando a Pepe (Mujica) – parte 2

Me desperté a las 6 de la mañana, no por gusto sino porque el cuerpo tiene urgencias que uno de 20 no tiene. Luego me obligue a dormir una hora más. Ya a las 7 me levante dispuesto a empezar el día desde temprano.

El campamento estaba en silencio y pude apreciar la belleza del lugar, un camping que dirige una asociación motera local y está en medio del campo. Todo rodeado por naturaleza.

La mañana estaba radiante y el cielo totalmente azul. De a poco fueron apareciendo los demás y ser armaron los mates y las charlas se retomaron donde habían quedado a la noche.

vlcsnap-2018-11-22-14h19m12s11

Varios eran futuros viajeros internacionales y muchos más tenían su canal de Youtube, andaban con sus cámaras registrando todo y entrevistándose mutuamente. Parece que ser motoviajero está cambiando su forma y ahora tener un canal de Youtube es requerimiento necesario.

Después de los saludos y fotos correspondientes arme a JADE y puse rumbo a la ciudad, quería ir a Uruguay con el tanque y bidón lleno ya que allá el litro de nafta súper esta unos 70 pesos al cambio.

Cuando estaba acercándome cayeron 10 gotas y 3 me dieron a mí, pero fueron solo esas. Después paro y el cielo comenzó a nublarse, nada preocupante. Luego del paso por el ACA me dirigí hacia el puente internacional que nos une con Fray Bentos, ya todo se había encapotado de nubes.

Pasé el peaje que cobran $60 y es el único lugar donde la relación es de $ 1,10. Hay que calcular que si sale 30 pesos uruguayos, al cambio te sale unos 40 o 50 mangos.

20181117_124839

Cuando estaba por hacer aduana me detuve a tomar unas fotos. Se largó un chaparrón que no termino hasta muy entrada la tarde, de a ratos aflojaba un poco pero después retomaba con intensidad.

Andaba medio desorientado y no podía discernir para donde iba la tormenta, llevaba una dirección sureste. Miraba la dirección del viento. Miraba las nubes, pero no terminaba de pasarla.

Cuando finalmente pude conectarme a una red wifi abrí una app que se llama “alarma de tormenta”, te muestra las últimas 3 imágenes de radar de las tormentas en un lapso de 30 minutos. Allí se puede determinar la magnitud de la misma, la intensidad ya que los colores la marcan y una animación te muestra la dirección de avance.

Pude ver que el frente era bastante pequeño, pero iba en sentido noreste. Lo estuve recorriendo longitudinalmente y por eso no aflojaba.

20181117_155804

Antes de salir había chequeado el pronóstico del tiempo para Montevideo, daba soleado para el sábado y domingo y con temperaturas en ascenso. Fue por eso elegí traer el traje de verano y ningún abrigo, mucho menos el equipo de lluvia.

Se imaginarán la alegría que me dio que el pronóstico se equivocara, no solamente me moje hasta los huesos sino que además la ruta se complicó mucho. Había un viento cruzado que la hacía muy peligrosa sobre todo en el adelantamiento de camiones.

Sólo había 350 km hasta mi destino, termine llegando a las 19 hs ya que lleve un ritmo bajo de velocidad. Además pare mucho en estaciones de servicio a ver si la tormenta aflojaba un poco y a que mi cuerpo tomara un poco de temperatura ya que estaba congelado.

El arranque era lo peor ya que el viento hacía que me volviera a enfriar y la diferencia era mucha hasta que me aclimataba. En una de las estaciones seleccione a través de internet un posible alojamiento y hacia allá me dirigí. Me urgía un baño bien caliente.

Entrar en la ciudad es muy fácil, rápidamente estuve en el casco histórico, más precisamente en la plaza de la independencia donde supuestamente estaba el hostel. Dije “supuestamente” porque no estaba, se había mudado y nunca actualizaron la dirección en la web.

Así que salí a buscar algún lugar, tenía muchas direcciones pero en todas figuraban que no tenían estacionamiento. El que no arriesga no gana ¿No?

vlcsnap-2018-11-22-14h15m14s168

Efectivamente no sólo no tenían lugar para dejar la moto sino que las calles son todas arboladas, muy pintorescas pero muy oscuras. Estuve buen rato recorriendo y buscando la combinación donde el hostel tuviera una cama libre y además hubiera un estacionamiento cerca.

Pedir que fuera barato es algo que solo queda en el mundo de los unicornios, uno me cobraba 50 pesos uruguayos por hora, SOLO POR HORA, o sea que si la dejaba 10 hs tendría que pagar unos $700 argentinos.

¡Creo que ni con un arma me sacan esa plata!

Finalmente encontré uno que me cobro unos 700 pesos argentinos y en el estacionamiento negocie por otros 200, unos 900 la jodita de tomar un baño caliente que no fue tal. Evidentemente tienen termotanques para calentar agua y no daban abasto para todos los pasajeros.

vlcsnap-2018-11-22-14h17m13s99

Se estaban preparando para la salida del sábado a la noche, todos jóvenes muy entusiasmados y ruidosos. Después de cenar me fui a la cama alrededor de las 23 hs, el cuarto con 10 personas invitándose mutuamente a distintos lugares. Con el cansancio que traía me dormí de todos modos, como cambia la vida con los años.

Lo hice bastante preocupado ya que comencé a toser, primero suavemente y después con más ímpetu. Evidentemente la enfriada de la tarde se cobraría su precio.

Espero que no me impida realizar la visita de mañana.

Pero será otro día.

Hasta entonces.firma

 

 

Parte 1   |   Parte 3


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


Grupo de Facebook banner chico

instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


Córdoba – parte 4

La Serranita (Córdoba) – Villa María (Córdoba)

Ya se hizo rutina esto de despertarnos a las 9 de la mañana, ni da luchar contra molinos de viento. Me levante con la intriga de cómo sería el paisaje del lugar.

En el hogar de la Posada estaba encendido un fuego gigante. Empezamos muy bien.

3

El desayuno fue exquisito. Fue servido con unos dulces hechos por la dueña de casa, repetimos varias veces.

Salir al patio nos revelo un paisaje maravilloso, además hacia un día espectacular. Esto último nos sorprendió ya que el anterior estuvo muy frío y nublado, amenazaba con ponerse peor.

1

Despacio y al sol arme la moto mientras mi mujer compraba dulces para llevar. Luego nos despedimos muy cariñosamente ya que los dueños son personas de gran valía.

Tomamos la ruta provincial 5, es serpenteante, que sube, que baja, que rota hacia la izquierda y luego a la derecha para volver a repetir todo.

De pronto aparece el embalse Los Molinos, que sorprende y es de una belleza increíble.

4

En el dique paramos a tomar mate y disfrutar el paisaje. Pasaban muchas motos de gran cilindrada ya que había un encuentro en Rumipal y estábamos cerca.

Después de un rato me puse a observar a las personas que estaban alrededor, note algo que llamo mí atención: bajaban del auto o colectivo, se acercaban al borde fascinados por el entorno, luego se sacaban un par de fotos y seguidamente se ponían a mirar el celular y ya no apreciaban el entorno. Como si les diera lo mismo o directamente no existía.

Pensé que llegar allí tiene un costo en esfuerzo, en tiempo y por su puesto en plata. Llegar y no comprometerse con el entorno me resulta un despilfarro incomprensible.

5

Como que solo es ir a buscar la foto sin vivir el entorno. Muchas veces me digo que no vale la pena tomar una foto del lugar ya que en internet hay fotos más espectaculares sacadas por profesionales, solo hay que buscarlas.

Llegué a la conclusión que todo tiene un tiempo, cuando comenzamos a mirar cualquier cosa menos el paisaje quiere decir que la parada ha sido suficiente y es hora de seguir.

Retomamos ruta para parar unos kilómetros más adelante en la ciudad de Villa General Belgrano, era un loquero de gente. Es uno de los lugares donde realmente no quiero ir, reconozco lo pintoresco del lugar pero siempre está siempre lleno de turistas y el tráfico se torna imposible.

8

La parada fue necesaria para terminar de comprar unos presentes que queríamos llevar. Estuvimos muy poco tiempo, lo necesario para realizar estas compras, pero alcanzo para encontrarme con personas que estuvimos hablando vía Facebook.

Seguimos paseando hasta llegar a la ciudad de Embalse y desde allí buscar la ruta Provincial 6 que nos llevaría primero a Río Tercero y luego a Villa María, nuestro destino final para el día.

10

Durante el trayecto el viento fue aumentando y la temperatura descendiendo mucho. Habiendo empezado con una mañana tan linda y agradable no imaginamos que a la tarde la situación cambiaría tan drásticamente y nos faltaba abrigo.

Llegamos congelados y lo único que queríamos era parar en algún bar a merendar un café caliente.

Cuando se configura un GPS con una ciudad como destino, generalmente te lleva al centro de la misma. Normalmente la plaza más importante donde está la municipalidad y también la iglesia principal.

12

Al ir acercándonos nos preguntábamos si ya habíamos estado, nos resultaba vagamente familiar. Paramos en una esquina que tenía el bar y desde donde podíamos mirar la moto que estaba estacionada totalmente cargada y equipada.

Ni bien entramos nos dimos cuenta que efectivamente ya estuvimos. Además recordábamos una mala experiencia con ese lugar, mala atención, el wifi lo tienen al pedo ya que un año después sigue sin funcionar.

Luego de un buen tiempo de espera viene la moza diciendo que lo que habíamos pedido no lo tenían. Eso colmó el vaso, nos levantamos y nos fuimos con rumbo a una estación de servicio que conocíamos donde podríamos conectarnos perfectamente.

6

Ya era de noche y aún no teníamos donde parar. Necesitábamos un lugar tranquilo y con buena conexión a internet para realizar la búsqueda.

Llamamos a todos lados y todo estaba ocupado. Incluso miramos alternativas en los pueblos cercanos, aunque no teníamos ganas de volver a la ruta pero era lo que posiblemente que tendríamos que hacer.

Ya cuando estábamos desanimados Valeria se llegó al hotel que estaba al lado, ya había llamado y le dijeron que no tenían nada, pero la esperanza es lo último que se pierde.

134

Volvió sonriente y así supe que algo había conseguido. Efectivamente como se lo imagino alguien cancelo la reserva hacia unos momentos y por lo tanto teníamos lugar.

Realmente tuvo que haberla pasado mal o al menos imaginarse cualquier cosa por la sonrisa que traía, revelaba su alivio ante la situación.

La habitación era chica y el baño aún más, pero la cama estaba bien y el calefactor calentaba espectacularmente.

Así termino un día con altibajos. Mañana será otro.

Hasta entonces.firma

 

 

Parte 3   |   Parte 5


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Un paseo por Catamarca – parte 12

Colonia Dora (Santiago del Estero) – San Pedro (Buenos Aires)

Quedaban 750 km hasta mi casa. Tenía planeado arrancar a las 6 de la mañana para llegar temprano. Puse el despertador y cuando sonó por el frío que hacía me quedé dentro de la bolsa de dormir y lo reprogramé para las 7 am.

Repetí la situación hasta para las 8 de la mañana. Cuando se hizo esa hora ya me daba no sé qué seguir acostado, hacía rato que había terminado el ruido de los camiones al arrancar.

Una mañana muy fría pero soleada. Junté todo y algunas cosas las guarde mal total no volvería a usarlas. Para no perder más tiempo arranque sin desayunar.

Algunas personas conocedoras me habían advertido que nunca tomara la ruta 34 ya que es un infierno de camiones, pero quería conocerla así que desoí todo y me aventure por ella.

20180726_101117

Ya en los primeros kilómetros me arrepentí de la decisión, pero ya estaba en el baile. Es un rosario de camiones, el ritmo de viaje no supera los 80 km/h y muchas veces está por debajo de ese número.

Para estar en esas procesiones hay que tener una paciencia zen, soportar la situación sin andar asomándose a ver en qué momento se puede sobrepasar.

La circulación de camiones es tan grande que lo normal es ver los vehículos por grupos. Primero el camión lento, detrás uno o dos más tratando de pasarlo y luego vienen los autos que se hayan juntado. En total una media de 7 vehículos por tiro. Por ultimo hay un espacio de algún centenar de metros y otra vez el mismo esquema.

Si por alguna casualidad se llega a pasar al grupo hay que ir muy atento al acelerar ya que en sentido contrario viene otro grupo y tal vez algún osado haga una maniobra peligrosa tratando de ganar algunos metros.

Sobre todo nosotros que vamos en moto. Para asegurarme que me respetaran iba con todas las luces prendidas incluidas las auxiliares para que me vean, en cuanto veía algún rodado sobre mi trazada comenzaba a hacerle señas de luces para advertirle mi presencia.

Aun así varias veces tuve que desacelerar para dar tiempo a que se acomoden en su lugar. Con toda esta actividad pareciera que uno va entretenido y atento al camino. Todo lo contrario, se vuelve muy aburrido.

En estas situaciones yo me pongo a cantar, no lo hago bien pero la acústica del casco y el ruido del viento que se filtra disimulan mucho la situación. El grado de aburrimiento está dado por el volumen del canto, yo venía a los gritos.

20180726_175713

Deje de hacerlo cuando comenzó  a dolerme la garamanta. Tuve que buscar otra cosa para entretenerme, entonces me puse a contar vagones de trenes porque pasaron cuatro.

Hacia media mañana en el horizonte se dibujaban unas formaciones oscuras muy parecidas a las montañas cuando uno se va acercando. Algo totalmente imposible ya que mi rumbo era hacia el Este, casi en el límite con la provincia de Santa Fe.

Eran nubes de tormenta, más exactamente el frente de frío polar que avanzaba en el mismo sentido pero al ir más rápido lo estaba alcanzando.

Me di cuenta que el viaje se pondría frio y lluvioso. Decidí parar y ponerme el equipo de agua y preparar la moto para la lluvia.

Una muy buena idea ya que unos kilómetros más adelante empezó a chispear. Prefiero una cortina de agua torrencial y no pulverizada que moja igual pero no corre por el visor imposibilitando ver correctamente. La única solución es acelerar más para que el viento producido por el desplazamiento corra las gotas.

20180726_101142

Así fue el resto de la mañana y continúo todo el día. Hice dos paradas haciendo tramos de 200 km cada uno, unas tres horas de manejo.

A Rosario llegue de noche y pare en la estación de servicio que esta sobre la Panamericana después del peaje. Cene algo allí y me prepare para hacer los últimos 100 km que quedaban.

A veces es difícil hacer primar la seguridad. Después de un viaje largo uno lo único que quiero es llegar a su casa y dormir en mi cama.

Esa es una de esas situaciones donde se toma el riesgo que significa viajar de noche por llegar rápido. Lo hice porque conozco esa ruta y tome precauciones para minimizar riesgo.

Busque un camión que circulaba a unos 80 km/h y que además tuviera mucha iluminación trasera. Me mantuve a 5 segundos de distancia (1) con esto me aseguraba que nadie me llevara puesto ya que el camión impedía el paso.

20180726_101058

Además apartaría cualquier objeto que hubiera en la ruta y el movimiento de las luces me mostraba anticipadamente si había algún desnivel en la calzada.

De esta manera llegué a mi terruño y fue muy agradable reencontrarme con mis afectos y cosas. Creo que uno sale a pasear para volver y valorar mucho más lo que se tiene. Romper con la zona de confort para redefinirla y evolucionar.

Una aventura termina para que otra empiece.

Hasta ese momento y gracias por leer.firma

 

 

(1) En ruta la distancia de frenado se mide en tiempo y no en metros. Ya que la velocidad cambia y por lo tanto la cantidad de espacio necesario para la frenada. En cambio midiendo el tiempo ajusta está perfectamente.

Parte 11


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Un paseo por Catamarca – parte 11

Tafí del Valle (Tucumán) – Colonia Dora (Santiago del Estero)

Tuve un sueño bastante interrumpido, muchos ruidos de puertas abriéndose y cerrándose en el hostel, chicos corriendo y grandes retando. Llego la mañana y con ella el desayuno.

Cuando todo estuvo organizado, incluida una compra de última hora por encargue, fui al baldío donde estaba Jade.

20180724_185002

Ahí había pasado la noche estacionada debajo de un techo, si bien hizo frío no fue tan terrible. Le tocaba un pequeño “service”, cambio de aceite, control de batería y trasmisión.

Saque las herramientas, busque botellas descartables para poner el aceite viejo y una bolsa de plástico sirvió de base por si algo caía no se ensuciara con la tierra.

Sacar el tapón de abajo es simple pero incómodo, lo hice despacio para que drenara el líquido en el tacho. Cuando estaba por llenarse quise ajustar nuevamente para cambiar el recipiente pero se terminó de aflojar y se salió.

Se hizo un enchastre bárbaro. Todo el aceite derramado. Tire tierra encima para que lo absorba y no avanzara.

20180725_103223

Pude hacer todo correctamente salvando ese inconveniente. Arme la moto reubicando cosas para poder llevar los presentes que se agregaron a la carga.

Cuando estaba todo listo emprendí el regreso, a partir de este punto considero que el viaje terminó y solo queda el retorno al hogar.

El camino que desciende de Tafí es uno de los más lindos que conozco. Va haciendo zig zag por la ladera de la montaña y muy rápidamente se llena de vegetación.

screen_f048b9fa1daebc80_1532534208000

Por el otro lado nos acompaña hasta abajo un río que va descendiendo entre piedras. Realmente todo muy bello. Son las yungas que hay en ese valle. Uno se cansa de doblar pero desea que el paseo no termine nunca.

Pero lo hizo al final. De pronto todo se transforma en un llano, campos con cultivos de cañas de azúcar y las montañas con sus hermosos paisajes están allá, detrás de las nubes. Apenas se perciben y siempre pienso que tal vez todo fue un hermoso sueño.

A medida que pasan los kilómetros se van escondiendo detrás de un velo azul, resulta increíble que haya paisajes tan hermosos ahí nomás, detrás de aquella curva. Están como velados esperando a los aventureros que quieran descubrirlos.

20180725_122506

Tuve que agarrar varias rutas hasta poder empalmar con la 9 que me llevaría a Santiago del Estero, de allí tomar la 34 hasta Rosario.

De pronto todo se ha transformado en un paisaje totalmente conocido, campos cultivados y nada interesante donde posar la vista.

Pase por la Termas de Río Hondo y por dos minutos me plantee la posibilidad de quedarme allí, hasta que me acorde que la malla quedó en un baño de Fiambalá por si alguien la necesitaba.

20180725_125437

Pase de largo igual que a la capital, Santiago del Estero. La ruta tomo un puente muy lindo y después una circunvalación, por lo tanto no vi nada de la ciudad.

Trate de hacer la mayor cantidad de kilómetros para tener la posibilidad de llegar mañana a mi hogar. Por delante quedan casi 800 km.

Si quiero hacerlo tendré que subirme a la ruta muy temprano y estar allí todo el día. Haciendo paradas breves para no llegar de noche.

Hasta entonces.firma

 

 

Parte 10   |   Parte 12


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Un paseo por Catamarca – parte 10

Hualfin (Catamarca) – Tafí del Valle (Tucumán)

El hospedaje donde me alojé realmente fue un lujo. No por el lugar que estaba correcto, sino por las personas que lo atendían, una familia. Me hicieron una merienda y después la cena. Salí de allí muy cerca del mediodía.

La ruta 40 es realmente hermosa. En partes iba custodiado por un cordón montañoso a cada lado, después se abrieron hasta el horizonte dando paso a una llanura espectacular.

20180724_130224

Tuve que bajar un poco la velocidad por el viento, pero más que nada por la cantidad de animales que había en la calzada. Pasaba tocando bocina para que se corran los burros, los chivos, las ovejas, los caballos y hasta personas que jugaban al fútbol sobre la ruta en algunos pueblos.

El día estaba soleado pero bastante frío, me puse el equipo completo para no sentirlo. Hacia las 15 hs llegué a Amaicha del Valle, donde pensaba parar a almorzar.

Entre despacio muy atento a los carteles buscando un comedor. En vez de eso vi indicaciones de donde vivían los artesanos. El primero que visité resulto ser un alfarero donde compre dos vasijas de barro para la sopa.

20180724_172719

Yo la voy a odiar, pero mi mujer las va a amar ya que mantienen el calor mucho tiempo. Me la voy a pasar soplando como queriendo apagar esas bengalas que le ponen ahora a las tortas.

Más adelante vivía otra artesana que se dedicaba al tejido. Allí por fin encontré lo que estaba buscando. Pero no lo comento porque es una sorpresa para mi mujer, solo diré que es bellísimo y muy barato.

20180724_173753

En toda la provincia de Catamarca no hay fomento para el turismo y mucho menos para sus artesanos, los trabajos que vi eran realmente muy pobres y no motivaban a su adquisición.

Estuve buscando también algo lindo que dijera “Recuerdo de Catamarca” y no encontré nada.

Almorcé frente a la plaza unos tacos exquisitos, si bien es comida tradicional mexicana acá le pusieron la variación de amaicha.

20180724_173748

Volví a tomar ruta con destino final en Tafí. El camino va serpenteando por la ladera de la montaña ganando altura metro a metro y mostrando el valle cada vez más arriba.

Todo lleno de cardones (esos cactus gigantes) que volvieron a aparecer.

En algunos momentos la calzada tiene parche sobre parche y termina con un desnivel tan grande que uno termina extrañando los serruchos del ripio.

20180724_172616

Al pasar al otro lado de la montaña cambio nuevamente el clima. Antes se había templado y estaba relativamente cálido pero volvió a enfriarse mucho. Aproveche paradas para sacar fotos y volví a abrigarme.

Ya llegando encontré el árbol donde el año pasado hice una foto mágica. Todo desértico con sus colores amarillos y la copa toda nevada de la noche anterior. Saqué la foto que atestigua los dos momentos.

20934043_1122679201196739_6553610277280989451_o copia20180724_171110 copia

Al acercarme a la ciudad pude ver lo grande que es Tafí del Valle y la ciudad que esta contigua, El Mollar, que está más allá junto a un lago.

Voy a pasar la noche acá y mañana le toca un service a Jade. Luego ya agarrar ruta directo a mi ciudad. Las etapas de ruta determinarán el horario de salida de acá.

Hasta entonces.firma

 

 

Parte 9   |   Parte 11


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


 

instagramfacebookYoutube

Un paseo por Catamarca – parte 8

Tinogasta (Catamarca) – El Peñón (Catamarca)

La noche fue muy fría, me sorprendio que a la mañana hiciera tanto calor. Al preguntar sobre esto me dijeron que estaba soplando el viento Zonda.

Que trae un aire muy seco y caluroso, conjuntamente con mucho polvo. Después viene la helada, esto ya no me gusto nada.

Tomé la ruta 60 y luego empalme con la famosa ruta 40. Ni bien lo hice del margen izquierdo se presentaron unas montañas imponentes.

Hay montañas sonsas. Así, como no queriendo serlo. Con sus laderas cubiertas de arena o tierra. Sin nada especial. Solo estan ahí.

Tambíen hay montañas muy coquetas, llenas de colores y formas. Normalmente andan en conjunto. Se diferencian unas de otras y cuesta decidir cual es más linda.

Pero hay otras que estan bien plantadas sobre la tierra. Pura piedra, cortes como cicatrices de peleas por donde baja el agua desde la cima. Su presencia no pasa desapercibida y causa admiración. De estas montañas estoy hablando. Me acompañaron por muchos kilómetros.

Llegué al medio día a la ciudad de Belén y estaba arrancando un festival. Paré para comer algo y buscar algunos regalos entre los artesanos que estaban exponiendo sus productos.

No me demore mucho y continué con mi camino bastante rápido, seguí hasta la ciudad de Hualfin donde comprendí que había equivocado la ruta otra vez.

Nuevamente esto de andar perdido y sin un rumbo concreto, me pasé de donde tenía que doblar. Tuve que desandar algunos kilómetros hasta un cruce llamado El Eje para tomar la ruta 43 y dirigirme hacia El Peñon, donde pensaba hacer noche.

Dista unos 150 km. Los primeros diez son de cemento y luego hay 30 km de ripio en relativo buen estado. después de ese tramo nuevamente cemento hasta el destino.

En alguna parte del camino tuve que detenerme y ayudar a otro motero que se dirigía al pueblo llamado Laguna Blanca.

El paisaje es algo cautivante. Al principio se recorren valles, después algunas dunas que quieren tragarse la carretera y por ultimo unas llanuras inmensas con pastos secos y pintando todo de amarillo.

Iba contemplando todo embelezado hasta que noto que el motor empieza a trabajar a marcha forzada. Me extraño mucho y decido cambiar la pantalla del GPS a datos numéricos donde me da información de la altura.

Allí descubro que lo que parecía plano no lo era en absoluto. Es un pendiente bastante pronunciada pero ante la bastedad del paisaje no se nota. Llega hasta los 3960 msnm. Casi estaba a 4000 metros y si no era por el motor ni me avivaba.

Llegando a la cima de esa “loma”, me da no se que decirle montaña porque no lo era, hay que tener cuidado con los pequeños arroyitos que cruzan la ruta ya que tienen hielo.

A esa altura el clima se había puesto realmente frío. Volvió a solpar el viento y con bastante fuerza. Faltaban muy pocos kilómetros para llegar por lo que no incremente mi abrigo. Esto tuvo consecuencias ya que llegué helado.

El pueblito es el típico de casitas de adobe con algunos beneficios de la civilización.

Rápidamente busqué donde alojarme y un comedor para cenar, comí bife de llama a la criolla. Muy rico realmente.

Mañana será el día de cumplir el objetivo del viaje a Catamarca: visitar el campo de piedra pómez.

Hasta entonces.

 

Parte 7   |   Parte 9


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Un paseo por Catamarca – parte 7

Complejo termal Fiambalá (Catamarca) – Tinogasta (Catamarca)

Me levante a las ocho y me dirigí al comedor del complejo para desayunar. Estaba cerrado y todo desierto. Aproveche para explorar y sacar fotos. Llegué casi hasta la vertiente de las aguas termales.

Luego me fuí a sentar cerca del comedor esperando que abriera. De a poco comenzaron a ir los bañistas a las piletas.

En la terraza donde estaba dos chinos vinieron a sacarse fotos. Los escuche hablar en su idioma. Cuando quedo uno solo le pregunte si entendía el castellano, me respondío en perfecto “porteño”.

Nos pusimos a hablar y me contó que le dicen “chapi”. Es argentino descendiente de chinos y pertenece a una organización que nuclea a varias fundaciónes. Participan junto a CRU Misión Valle Calchaquies. (1)

Llevaron camiones con donaciones realizadas por la comunidad china hasta Salta donde hicieron su base de operaciones.

Desde allí las distribujeron en escuelitas rurales de los Valles Calchaquies. “Chapi” fue el encargado de llevarlas con su grupo a Humahuaca e Iruya.

Me contó que esta es una acción directa ya que la comunidad siempre hace donaciones pero al entregarlas para su distribución las ponen en bolsas con bandera política. Típico punterismo argentino.

Eso los afecta de distintas maneras, principalmente en la imagen del inmigrante que se quiere integrar. Por el otro lado me conto una anécdota bastante triste, la de un inmigrante chino que dono mercadería y fue entregada como donación de una fuerza política. Luego la gente que la recibió saqueo el supermercado que la había dado.

Que cada uno reflexione sobre nuestros abuelos o bisabuelos y su lucha por integrarse.

En lo personal lo vivo en carne propia cuando me dicen que Jade, mi moto, por ser china es de mala calidad. Pero los dichos se refutan con acciones, 44.000 km al momento, es la distancia ida y vuelta hasta Alaska.

Después de desayunar me metí a las piletas. Empecé por la que había estado anoche y casi quedo rostizado, como había chicas cerca me aguante el grito y a fuerza de voluntad me quedé allí hasta el medio día.

Me tomé unos mates y nuevamente al agua otro par de horas. El día era esplendido y hacía calor. Todavía no había decidido si quedarme o partir.

Para las tres de la tarde comenzó a nublarse y ya estaba medio aburrido así que todo dicho. Prepare todo y baje de la montaña.

En Fiambalá había un festibal, pregunte y me dijeron que se llamaba “Jornada sentir y vivir lo nuestro, primera edición fiesta y concurso de la empanada y el locro”.

Dí un vuelta, comí algunas empanadas. Un grupo folklórico estaba bailando y al fondo estaban jugando a la taba por plata.

Me acerqué a curiosear y pregunte como se jugaba. La cosa resulto simple: se revolea la taba, tiene que pasar la marca hechas por unos palitos. Si cae del lado dorado ganaste. Si cae del plateado, perdiste. Y si cae de lado no pasa nada.

Agarré la ruta con el propósito de llegar a la ciudad de Belén que esta a 200 km, pero primero hice una parada en el ACA de Tinogasta a cargar combustible.

Llegando allí me sentía afiebrado, me imaginé que por la diferencia de temperaturas en las termas. Entonces decidí hacer noche ahí y buscar una farmacia para tomar algo que me ayudara.

También fuí al super a compar algo, ya en el hotel a bañarme y descansar que mañana tengo que manejar bastante.

Hasta entonces.

 

Parte 6   |   Parte 8


(1) Para más datos o consultas de la organización:

https://www.facebook.com/proyectovas/

https://www.facebook.com/fundaciontodosjuntosporvos/

 


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Un paseo por Catamarca – parte 6

Fiambalá (Catamarca) – Complejo termal Fiambalá (Catamarca)

Fui el primero es levantarme en el hostel. Mucho frío y unas nubes que desanimaban a cualquiera.

Afortunadamente y muy rápidamente se fueron para algún lado y quedo un día totalmente soleado que de a poco se fue calentando.

Desayune tranquilo y para cuando estaba con el mate comenzaron a caer por la cocina los pasajeros. Se converso poco, cada uno luego del café partieron hacia lo que planeaban visitar.

Arme todo y me fui a ver a Jade que había quedado en el patio del fondo. Controle el aceite, la tensión de la cadena y me fije si necesitaba lubricación. Cuando quede conforme la “ensille” y salí hacia el destino elegido.


Quería visitar en primer lugar el Cañón del Indio. Me habían dado las indicaciones para llegar pero se equivocaron bastante con las distancias.

Me habían dicho que lo único que señalizaba la entrada era un pequeño apilamiento de piedras hacia la banquina izquierda. Cuando recorrí los kilómetros que me habían comentado empece a buscar el mojón.

Un poco mas allá había uno y un camino bastante marcado y todo de arena. Nunca me dijeron que ese era el tipo de elemento que tendría que cruzar.

Hice de tripas corazón y me metí. Las imágenes que me mostraron del cañón valían la pena. Fuí llevando a Jade hacia el interior, pero de formaciones rocosas ni noticias.

Cuando me convencí que no era el camino correcto aproveche la ocasión para sacar fotos agrestes. También volé el dron para tener un registro completo.

Desde donde estaba veía hacía la derecha unas rocas que tal vez fueran las buscadas. Nuevamente a la ruta y a encontrar una entrada que me acercara a ellas. La ubique un par de kilómetros más allá. Un camino peor que el anterior y nuevamente no me llevo a ningún lado.

Regrese sobre mis pasos y decidí alejarme un poco con rumbo al paso San Francisco que cruza a Chile,al menos para pasear ya que la mañana se había tornado espectacular.

Fuí viendo varios mojones pero el entorno no mostraba ninguna montaña que pudiera tener un cañón.

Cuando ya estaba por pegarme la vuelta veo toda la combinación esperable y además una flecha en el piso hecha con piedras.

Un camino mitad ripio y mitad arena me fue metiendo por la garganta del cañón.

Un lugar único. En un punto no se puede transitar más y entonces continúe a pie hasta el fondo.

Nunca vi la cabeza de ningún indio pero el lugar tiene una energía muy particular. Me quede horas disfrutándola y escuchando el silencio, a veces roto por una brisa de viento.
Realmente muy pintoresco pero saque muy pocas fotos ya que no podía romper la quietud del lugar.

Cerca de las 16 hs entré nuevamente en Fiambalá y me dí cuenta que estaba sin almorzar. Pare a comer y pedir referencias de como llegar a las termas.

Tienen una señalizacion cuanto menos cuestionable pero pude llegar. Me cobraron el ingreso y el camping, decidí acampar allí a pesar que la noche anterior había nevado.

Para quien no conoce es una ruta que serpentea entre montañas. Con subidas y bajadas.
En la subida final primero aparece una casilla que oficia de boletería y control de acceso. Un kilómetro más arriba a mano izquierda esta el camping.

Preferí seguir subiendo para conocer todo antes y menos mal que lo hice así. La pendiente es muy pronunciada y esta bastante lejos del complejo.

Esto no lo subo ni mamado me dije. Acabo de cumplir 50 años y algún beneficio debería tener. ¿No?

Llegué a la parte más alta donde esta el estacionamiento y veo varios motor home y casillas estacionadas. Hable con el que cuida y pedí permiso para acampar en un rinconcito.

Muy amable me lo concedió y pude establecerme en el playón mas cercano a las piletas. Al lado tengo el baño con ducha y todo. Nuevamente arme el rancho completo por si nuevamente quiere nevar como lo hizo la noche anterior.

Una vez listo me puse una malla que me regaláron en el hostel cuando comente que me la había olvidado. Fuí a conocer las famosas termas.

Realmente tienen la fama bien merecida. Son espectaculares. Una serie de piletas hechas con piedras conectadas entre sí por cascadas que van enfriando el agua.

Uno elige en cual meterse según el grado de la temperatura. Empece por una tibia pero luego me pase a una mucho más caliente.

Son relativamente pequeñas lo que hace que uno entable conversación con los demás. Poco a poco se fueron retirando hasta que al fin quede solo.

Salí de ella a las diez de la noche. Es muy loco estar en el agua mirando las estrellas en un entorno bastante frío. Están abiertas hasta la medianoche.

Volví a la carpa y tomo unos mates mientras escribo estos. Hoy no hay cena y esta comenzando a refrescar.

Mañana decidiré si me quedo un día más o no.
Hasta entonces.

 

Parte 5   |   Parte 7


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Un paseo por Catamarca – parte 5

San Martín (Catamarca) – Fiambalá (Catamarca)

Anoche cuando estaba armando la carpa paso un lugareño y nos pusimos a hablar. Las preguntas de siempre: ¿A donde vas?¿De donde venís? Etc.

En un momento de la charla me comenta que a la noche habría helada. Tome buena nota del pronóstico y arme el campamento para esa eventualidad. Alto rancho diría alguno.


Dormí bien y muy calentito ya que me traje la bolsa “grande”. No tengo idea de cual será su rango de temperatura pero se que es bajo por como se comporta en estas situaciones.
Por la mañana desayune en la estación de servicio y consulte el mapa para definir mi destino. Nunca hice un viaje tan perdido como este. Realmente no tengo ni idea para donde voy.

Recorde que todo el mundo me dijo: “¡no te podés perder las termas de Fiambalá!” Entonces todo fue más fácil. Esa ciudad puse en el GPS y hacia allí me dirigí.

La ruta por momento se ponía muy solitaria y a veces empalmaba con otras que la llenaban de autos. Los paisajes cambiaban con la distancia. A veces eran llanuras yermas y otras veces montañas por ambos lados.

En algún momento comenzaron a aparecer las casitas hechas con adobe, algunas eran solo ruinas. Por ahí vi un cartel anunciando “la ruta del adobe”.

Me pregunte para que seguiría ese tipo de ruta, una vez que viste un rancho de adobe los viste a todos. la única diferencia es el grado de conservación.

Vi algunos cardones pero muy pocos, estaban como desparramados por un campo. Si hasta lástima daban.

Hacía el horizonte se perfilaban unas montañas majestuosas que terminaron desfilando por la derecha de la ruta. Todas sus cimas tapadas por las nubes.

En el recorrido tuve de todo: viento, frío, lluvia, nubes pesadas de tormenta y hasta un sol que daba esperanzas que el tiempo aclare. Pero todo quedo en un deseo.

Llegando a Fiambalá se levanto un viento en remolino que arrastraba arenilla. Se lo veía danzar sobre el asfalto. En un momento desacelere la moto porque veía que la ruta se transformaba en un camino de arena.

Algo incompensible considerando el turismo que viene por estos lados. Todo era una ilusión creada por el viento.

Al entrar a la ciudad busqué información para conseguir direcciones de hostel, elegí uno que se llama San Pedro. Ya se imaginarán porque fue mi preferencia.

Acá me encuentro ahora escribiendo estas líneas, bastante tarde. El motivo fue que al llegar me dirigí a la cocina para tomar unos mates y me puse a hablar con una pareja de cordobeses que estaban cocinando y me invitaron a compartir su cena.

Después vinieron cuatro amigos y nos quedamos hablando hasta muy tarde.

Lo mejor es que me recomendaron lugares imperdibles para visitar. Mañana los programaré y veré que sale.

Hasta entonces.

 

Parte 4   |   Parte 6


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G