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¿Cómo circular correctamente en ruta?

Circular correctamente en ruta es una de las acciones más importante que tendremos que hacer como viajeros, realizarla perfectamente será uno de los factores decisivos para la culminación de un viaje exitoso.

Transitar por una ruta comprende al menos tres ítems importantes:

  • Tendremos que tener un buen conocimiento y aplicación de las leyes de tránsito.
  • Por otro lado se encuentra la velocidad que desarrollemos en la misma.
  • Por último nuestra posición de circulación sobre la carretera.

Las reglas de tránsito, señales y conductas a tener en cuenta tanto en ruta como en calles estipulo que todos las sabemos ya que tuvimos que estudiarlas y rendirlas aprobándolas todas para conseguir nuestro carnet de conducir.

Es necesario aclarar que las mismas pueden diferir de país a país y nunca podremos ampararnos ante una contravención o multa diciendo que desconocíamos la Ley. Viajar a otro país insume también una investigación sobre su reglamentación específica para no encontrarnos en alguna situación desagradable.

Con respecto a la velocidad conveniente a llevar sobre una ruta existen tantas opiniones como viajeros hay. Voy a hablar de los parámetros que existen según las leyes, todas las rutas tienen una velocidad máxima y una mínima.

Generalmente es de 60 km/h en autopistas y cualquier moto de 100 cc en adelante puede alcanzarla. El máximo suele ser de 130 km/h en el mismo lugar. Dentro de este rango usaremos la velocidad con la que nos sintamos cómodos y seguros.

Este artículo no pretende desarrollar este tema en profundidad y será motivo de otro próximo haciendo hincapié en las motos de baja cilindrada y con la consecuente limitación en la velocidad que pueden conseguir.

Pasaremos  al último ítem que es el que nos interesa, por donde debemos circular en las rutas para hacerlo correctamente.

Lo que primero tendremos que aprender es que hay una regla no escrita que dice: NUNCA TRANSITAR POR ZONAS OSCURAS. Una mancha de aceite sobre la ruta se verá como tal y es clarísimo que no conviene pasar sobre ella, pero la regla tiene un sentido más amplio.

Quiere decir que las zonas más seguras para transitar son las claras, aunque suene raro en la ruta estas están marcadas perfectamente. Los carriles de las rutas transitadas están divididos en su zona central por una franja más oscura, al estar detenidos es difícil distinguirla pero al ir en movimiento se revelan claramente.

Es el producto de la mugre acumulada que han ido tirado los autos y camiones de sus motores. Está compuesta mayormente por restos de aceites y gasoil.

Comprendiendo esto es que entendemos muy fácilmente a que se refiere la regla. Al transitar por ella iremos impregnando nuestros neumáticos con los residuos haciendo que los mismos pierdan adherencia, y como consecuencia directa se incrementarán los riesgos de derrape de la moto.

Debemos estar atentos cuando la ruta se encuentre mojada por una llovizna suave ya que produce que esta suciedad se licue, haciendo la calzada muy peligrosa. Por el contrario, la lluvia abundante lava completamente el cemento pero los riesgos se incrementan por el efecto aquaplaning.

Las dos franjas claras que delinea la zona oscura es donde apoyan los neumáticos de los vehículos, una a la izquierda y otra a la derecha. Llamaremos a la primera Trazada Dominante y a la segunda Trazada Pasiva.

El nombre determina que transitando por una u otra tendremos distinta actitud de manejo en la ruta. Al desplazarnos por la Trazada Dominante, podremos controlar nuestra posición y obligaremos a los vehículos a realizar los adelantamientos correctamente por el carril izquierdo.

De igual manera si circulamos por la Trazada Pasiva tendernos poco margen de maniobra y algunos vehículos realizaran las maniobras muy cerca de nuestra posición, muchas veces por pereza de realizar correctamente la maniobra y otras para acortar el tiempo de adelantamiento.

Entiendo que a muchos pilotos novicios les cuesta tomar el coraje para circular por la trazada dominante, sobre todo si lo hacen con motos de baja cilindrada. Para combatir estos miedos quiero aclarar un par de cosas:

  • No existen los asesinos al volante, ninguno por más “camionero” que sea nos tirará el vehículo encima para chocarnos. (es cierto que hay muchos imprudentes manejando que no respetan las distancias de seguridad y ante la imposibilidad de pasarnos se nos “pegan atrás”).
  • La moto tiene el mismo derecho de circular por las rutas al igual que cualquier otro vehículo, siempre y cuando lo haga con todas las reglas y normas que rigen esta actividad.
  • Este derecho también nos otorga el mismo espacio que los demás, aunque la moto ocupe menos no quiere decir que nos corresponde “medio carril”.
  • Cada ruta y principalmente las autopistas tienen una velocidad máxima pero también una mínima, mientras nuestra moto circule entre este rango no estará rompiendo ninguna ley.

manejo en ruta 2

  • Una moto es de escasa visibilidad. Hay que estar atento ya que distintas situaciones puede reducir esto hasta llegar a un cierto grado de invisibilidad, a saber: dependerá de la hora del día, de los factores climáticos, de nuestra visualización trasera, etc. Puede ser posible que un bólido no nos vea y nos “lleve puestos”, hay que estar muy atentos a estas situaciones especiales.

 

En el carril podremos circular por distintos lugares en estas trazadas, analizaremos los más seguros y los que no lo son.

manejo en ruta 1

 


Posición dominante (A)

POSICION EN RUTA A

Es la mejor opción para manejar en ruta, circularemos por la mitad de la trazada dominante, con lo que podremos controlar correctamente la relación entre nuestra posición y los vehículos que nos rebasen.

Este lugar nos dejara mucho espacio hacia la derecha y la izquierda para realizar maniobras evasivas. En otro artículo desarrollare una maniobra para evitar la succión de vehículos largos.

Nos dará un muy buen punto de visión y podremos ver muy adelante anticipando situaciones y de esta manera manejar de forma defensiva.

Nos obliga a estar muy pendientes del espejo retrovisor izquierdo para anticipar las maniobras de adelantamiento de los vehículos.

En esta posición el mayor peligro son las demás motos que estarán tentadas a pasar por nuestra derecha en el espacio que dejamos hasta la banquina, recordemos que nunca se debe adelantar por la derecha.

Al circular mucho tiempo por esta posición desarrollaremos el vicio de no controlar el espejo derecho con las evidentes consecuencias si se diera la situación descripta anteriormente.


Posición B y C

POSICION EN RUTA B C

Estas son las que se ubican sobre los límites de la zona oscura central, no son las posiciones óptimas pero a veces necesitamos circular un poco más relajados y estas nos dan la sensación de ir “más seguros” al disminuir la atención sobre los espejos retrovisores.

También tendremos espacio hacia los lados para maniobras  de emergencia. La “B” es relativamente mejor que la “C” ya que nos dará más dominio de maniobras de rebases de los demás vehículos.


Posiciones D y E

POSICION EN RUTA D E

Ubicadas en los extremos de los carriles, son las dos posiciones más peligrosas donde ubicar nuestras motos, ya que las mismas no nos dejan en situaciones límites y no tendremos posibilidades de maniobra.

La “D” está ubicada en el centro de la calzada, posicionándonos allí obligaremos a los automóviles a realizar maniobras extremas contra la banquina izquierda al rebasarnos. Si en vez de eso fuera un micro o camión los que quisieran hacerlo es muy posible que no tengan el espacio suficiente para circular sobre la calzada y eso conlleva la posibilidad de tocarnos en algún punto o pasarnos haciéndonos “un fino”.

La cercanía del gran volumen de estos vehículos y su desplazamiento de aire, generan una zona de succión, pudiendo suceder un accidente de muy graves consecuencias si estamos en su campo de acción.

La posición”E” normalmente es usada por motos de muy baja cilindrada, ante la lentitud de su marcha elijen esta ubicación para facilitar el paso de todos los vehículos. Este es el mayor peligro ya que normalmente lo hacen sin respetar la distancia mínima dejándolos ante la imposibilidad total de maniobrar. Si se diera la situación que el vehículo que nos rebasa sea un colectivo o un camión podremos ser atrapados por su succión, por el contrario si hubiera viento según su intensidad y dirección nos afectaría en la estabilidad de nuestra moto.

En todo lo escrito anteriormente asumo que hay una banquina, pero muchas rutas si las tienen pueden poseer un gran desnivel, estar en mal estado o tener unas protuberancias que impiden la circulación sobre las mismas. Todo ello afectara a la firmeza de nuestra moto.


Posición X

POSICION EN RUTA X

La zona oscura no solo es peligrosa por todo lo descripto anteriormente sino que es allí donde encontraremos normalmente los objetos que fueron arrojados voluntariamente o no desde los vehículos. Algunos pueden ser casi inofensivos como hojas o cartones, pero otros pueden ser realmente peligrosos como madera o restos de neumáticos.

Si el hecho no acaba de suceder, los autos y camiones por medio del viento o de pisarlos van moviéndolos a esa zona donde quedarán hasta que alguien los retire.

Para circular seguros debemos evitarla, pero toda regla tiene su excepción: algunas veces es la zona más segura ya que hay rutas tienen huellones con bordes desparejos y profundidades preocupantes que nos pondrían en peligro. Entonces será la parte más pareja ya que los camiones no la han deteriorado con su peso.

Se da comúnmente en caminos realizados con mejorado, durante el verano por el calor pierden su solidez y el peso de los vehículos grandes los mueven como si fueran líquido, de allí su forma.

firma

 

 

 

Nota: el presente artículo fue realizado considerando el viaje en solitario. Cuando es un grupo de motos las posiciones y comportamiento difieren un poco de lo escrito acá.

 


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Servis de la moto

La vida y salud de la moto está dada por los services que se le hacen, la calidad y profesionalismo con que se realicen.

Erróneamente se cree que en estos sólo es cambiar aceite y algún que otro filtro, este mito está muy lejos de la realidad y conlleva la rotura prematura de nuestro vehículo.

Por desconocimiento o conveniencia económica muchos mecánicos realizan de esta manera los trabajos y acrecientan la idea.

Cada moto tiene un manual y en él se estipula mediante una tabla cada cuantos kilómetros hay que realizar los services y las tareas a realizar. Que se venza la garantía no quiere decir que no haya que seguir realizándolos, totalmente lo contrario, cuanto más kilometraje tenga la moto mayor es el desgaste y por lo tanto más exhaustivos tiene que ser el control de la misma.

A medida que sumamos kilómetros mayor es el control a realizar y por lo tanto tiene que realizarlo alguien con conocimientos cada vez más especializados, un profesional.

Hay que continuar haciendo servicios de mantenimiento que conllevan más trabajo y el consecuente aumento del costo del mismo. Por ejemplo: a los 20.000 km hay que desarmar el sistema de vieletas del monoshok para un control total de la amortiguación trasera.

En el primer tiempo hay que prestar atención a la lubricación por la fricción que sufre el motor en el hermanado de los metales (ablande). También hay que hacer un ajuste a la tapa y tornillería en general.

Cuanto mayor es la distancia recorrida con la moto otros elementos comienzan a tomar importancia ya que van sufriendo el desgaste normal de los mismos. Pastillas de freno, discos de embrague, batería, etc.

Si la moto fue sometida a exigencias mayores por el tipo de piso o carga, hay que incrementar la observación ante posibles deterioros en los sistemas mecánicos de la misma.

También hay que observar el posible avance de la corrosión en sus partes metálicas si fue metida en el mar o transitado alguna salina, lo mismo ha de realizar quien viva en un entorno marítimo.

La diferencia básica entre un service oficial y otro que no lo es, está vinculada con la garantía ya que la misma solo se puede mantener asegurando que a la moto se le realizaron los trabajos correspondientes en tiempo y forma.

Algunas marcas establecen un límite al kilometraje o al tiempo desde la compra del vehículo, lo que suceda primero para la realización. Dando plazos de 100 días como vencimiento.

Luego está el tema de los repuestos originales, solo estos garantizan la calidad establecida por el fabricante para la moto.

Hay una gran diferencia entre una moto grande y por ende de mayor costo con una de pequeña o mediana cilindrada. Normalmente los usuarios de grandes marcas la llevan siempre al servicio técnico oficial y en él realizan los reemplazos de piezas según el manual, incluso sin consulta al propietario.

En cambio cuanto más económica es la moto mayor es la tendencia a no realizarle los services oficiales, con respecto a las partes de la moto se instaura un pensamiento: “todavía tira un poco más”. Puede ser que “tire” un poco más pero en algún momento se romperá dejándonos en medio de un camino o lo que es peor, produciéndonos un daño o incrementándolo.

Como ejemplo mencionare el rodamiento, lo cambio cada 15.000 km, puede “tirar” unos 20.000 km, pero sale $250 a valores de hoy y si por ahorrarlos se llega a romper hay posibilidades que también se dañe la llanta que cuesta $7.000. Ya desde la matemática o la prudencia no sirve posponer el reemplazo.

Lo último escrito es uno de los fundamentos por los cuales pienso que las motos “de marca” andan “mejor” que las chinas. No creo que sea tan así, mis últimas motos han sido chinas, me han llevado y traído de viajes muy largos y no fueron la excepción. Muchas lo hicieron.

El control y mantenimiento es el secreto de tener una moto que solo da satisfacciones. Algunos moteros llaman a esto “darle cariño”, tal vez sea un gesto romántico pero no por eso deja de ser correcto. Una moto cuidada tiene muy pocas posibilidades de darnos un disgusto en medio del camino.

Listado de tareas a realizar en un service

  • Revisar carga de la batería.
  • Revisar el ajuste y desgaste de los frenos.
  • Controlar el nivel de aceite.
  • Limpieza del carburador.
  • Ajustar cable del acelerador.
  • Lubricar cables de comando.
  • Revisar dirección.
  • Revisar suspensión trasera.
  • Revisar suspensión delantera.
  • Revisar ajuste de rayos de ruedas en los modelos que corresponda.
  • Revisar ajuste de tornillos, tuercas y sujetadores.
  • Limpiar y/o reemplazar elemento de filtro de aire.
  • Cambiar filtro de nafta.
  • Realizar lubricación general.
  • Revisar / Cambiar bujía.
  • Lubricar y ajustar cadena.
  • Chequear luz de válvulas.
  • Revisar y/o ajustar embrague.

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Pata de cabra

Todas las motos traen algún sistema de apoyo para estacionarlas o pararlas, el más generalizado es la muleta lateral. Consta de una palanca rebatible del lado izquierdo que al utilizarla podremos poner nuestro vehículo con una inclinación hacia ese lado.

Normalmente con este apoyo es suficiente para dejarla sin riesgo de caídas, pero toda norma tiene sus excepciones. Para que lo anteriormente escrito sea cierto el piso tiene que estar en óptimas condiciones, que sea ser firme y plano para poder soportar el peso de la moto.

pata de cabra4
La moto se cayo porque llovió de noche y el piso se convirtió en barro y no soporto el peso.

Este peso recae en gran medida en un punto de apoyo generalmente muy pequeño, realizando entonces un presión sobre el piso que ofrece la resistencia necesaria para lograr un equilibrio.

Muchas veces esta ecuación no puede establecerse por distintos motivos: porque el suelo es arenoso; o ha llovido recientemente y no es consistente; o es rocoso y no hay buena base de apoyo.  En cualquier caso nos deja ante la incertidumbre de una posible caída lateral pudiendo sufrir algunos daños aunque sea en la estética.

pata de cabra5.jpg

También influye fuertemente el peso extra sobre el punto de apoyo. Cuando viajamos normalmente la moto se carga mucho, a menor cilindrada mayor será el exceso de carga. Las de grandes cilindradas normalmente están sobredimensionados sus cálculos de apoyo.

Para corregir esto lo que se hace es aumentar la superficie de apoyo para distribuir la presión ejercida y por lo tanto sea más difícil penetrar la superficie del suelo.

La forma más sencilla de hacerlo es poniendo bajo la pata una madera, una lata de gaseosa o una botella descartable aplastada, o cualquier elemento que el entornos nos brinde para apoyarnos.

pata de cabra3

Muchas veces en caminos solitarios no contamos con esta posibilidad ya que nada encontraremos para usar. Puede darse también el caso de que podamos utilizar una piedra como soporte pero no haya nadie que pueda alcanzarla para ponerla en posición bajo nuestra pata.

En algún momento de mis viajes solía llevar una tabla que tenía un orificio por donde pasaba una pequeña soga que ataba al manubrio. La razón de esto es que cuando subía a la moto para arrancar no podía alcanzarla, entonces tirando de la soga la recuperaba para el próximo stop.

He visto motos a las que le han soldado arandelas de gran tamaño u otro tipo de placa metálica, siempre con distintos grados de terminación en la realización.

pata de cabra6

Los fabricantes de accesorios para la moto desarrollaron un dispositivo al que se lo conoce como “Pata de cabra” y es para ser adicionado a la muleta. Vine de varios materiales, los mejores son de acero inoxidable o duraluminio (el de las señales de tránsito).

Un punto muy importante a tener en cuenta ante la adquisición de este accesorio es que el mismo no sea muy grueso en su espesor ya que puede incrementar la distancia de la muleta, como consecuencia la moto quedará muy parada.

Hay modelos donde este margen es tan escaso que puede dejar a la misma en una posición casi vertical, generando mucha inestabilidad ya que es fácilmente volcable hacia la derecha.

Su colocación suele ser sencilla y realizable por cualquiera, aunque puede variar mucho sus sistemas de sujeción. El costo no es tan elevado, hay genéricos y otros son específicos para determinados modelos de motos.

Este es un accesorio que recomiendo mucho ya que al usarlo nos daremos cuenta lo pendiente que estábamos cuando estacionábamos nuestra moto, afectando directamente el stress que se incrementa cuando estamos de viaje.firma

 

 

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Córdoba – parte 5

Villa María (Córdoba) – San Pedro (Buenos Aires)

Dormimos espléndidamente y la habitación por lo chica que era fue muy fácil de calefaccionar. Por eso andábamos en remera dentro de ella pero cuando salimos la cosa cambio bastante.

Cuando salí para ir a desayunar tuve que volverme rapidito a buscar abrigo del frío que hacía. Ni quería imaginarme el que haría en la calle.

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Al dejar el hotel hacía un día precioso, muy soleado pero fresco, demasiado. La sensación térmica producto del viento generado por el andar de la moto era muy cortante.

Salimos a la ruta con equipo completo para ese clima, lo que fue un acierto ya que estaba bravo realmente. Un viento cruzado y el frío hacían que el retorno se viviera de una forma muy particular.

Mi mujer acaba de decirme: “vos tenés problemas con los finales”. Creo que tiene toda la razón, cada vez que tengo que escribir el epílogo de un viaje me sucede lo mismo: no sé sobre qué escribir ya que en la ruta raramente sucede algo.

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Los paisajes son totalmente cotidianos y todo pasa por nuestra cabeza. El viaje se torna muy reflexivo al recordar donde estuvimos pero más que nada pensar en nuestro hogar, en las cosas cotidianas que dejamos y extrañamos. La necesidad de volver.

El retorno siempre es muy silencioso. Raramente hablamos por los intercomunicadores, tal vez por la nostalgia, tal vez cansancio, o un poco de todo eso hace que estemos ensimismados.

A medida que pasaban las horas y el día avanzaba, la ruta se cargaba cada vez de más de autos. Comenzaba el retorno de los que salieron por el fin de semana largo y normalmente lo hacen a gran velocidad.

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Siempre te encontrás con algún hijo de puta que hace maniobras arriesgadas y ponen en peligro a todo el mundo. Por eso hay que volver muy atento a los espejos retrovisores.

Haber adelantado hasta Villa María nos dejó por delante 400 km hasta San Pedro, podíamos hacer tiros de 200 km o mejor aún, dos de 150 y uno final de 100.

Extrañamente a lo que me imagine me cruce con pocas motos en la ruta, y de las pocas que vi ninguna de ellas eran de las que fueron a Tucumán a participar del rally de motos clásicas.

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Llegamos a destino cerca de las 18 hs. La moto nuevamente se comportó de forma espectacular llevándonos y trayéndonos sin ningún tipo de problema, demostrando que la confianza depositada en ella tiene sus fundamentos.

Otro viaje para recordar, principalmente porque Valeria lo disfruto mucho y volvió feliz. Paseo y descanso como quería, tal vez le faltó un poco de aventura por el medio de las sierras. Pero ya vendrán otros para hacer eso.

Hasta ese momento.firma

 

 

Parte 4


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Córdoba – parte 4

La Serranita (Córdoba) – Villa María (Córdoba)

Ya se hizo rutina esto de despertarnos a las 9 de la mañana, ni da luchar contra molinos de viento. Me levante con la intriga de cómo sería el paisaje del lugar.

En el hogar de la Posada estaba encendido un fuego gigante. Empezamos muy bien.

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El desayuno fue exquisito. Fue servido con unos dulces hechos por la dueña de casa, repetimos varias veces.

Salir al patio nos revelo un paisaje maravilloso, además hacia un día espectacular. Esto último nos sorprendió ya que el anterior estuvo muy frío y nublado, amenazaba con ponerse peor.

1

Despacio y al sol arme la moto mientras mi mujer compraba dulces para llevar. Luego nos despedimos muy cariñosamente ya que los dueños son personas de gran valía.

Tomamos la ruta provincial 5, es serpenteante, que sube, que baja, que rota hacia la izquierda y luego a la derecha para volver a repetir todo.

De pronto aparece el embalse Los Molinos, que sorprende y es de una belleza increíble.

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En el dique paramos a tomar mate y disfrutar el paisaje. Pasaban muchas motos de gran cilindrada ya que había un encuentro en Rumipal y estábamos cerca.

Después de un rato me puse a observar a las personas que estaban alrededor, note algo que llamo mí atención: bajaban del auto o colectivo, se acercaban al borde fascinados por el entorno, luego se sacaban un par de fotos y seguidamente se ponían a mirar el celular y ya no apreciaban el entorno. Como si les diera lo mismo o directamente no existía.

Pensé que llegar allí tiene un costo en esfuerzo, en tiempo y por su puesto en plata. Llegar y no comprometerse con el entorno me resulta un despilfarro incomprensible.

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Como que solo es ir a buscar la foto sin vivir el entorno. Muchas veces me digo que no vale la pena tomar una foto del lugar ya que en internet hay fotos más espectaculares sacadas por profesionales, solo hay que buscarlas.

Llegué a la conclusión que todo tiene un tiempo, cuando comenzamos a mirar cualquier cosa menos el paisaje quiere decir que la parada ha sido suficiente y es hora de seguir.

Retomamos ruta para parar unos kilómetros más adelante en la ciudad de Villa General Belgrano, era un loquero de gente. Es uno de los lugares donde realmente no quiero ir, reconozco lo pintoresco del lugar pero siempre está siempre lleno de turistas y el tráfico se torna imposible.

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La parada fue necesaria para terminar de comprar unos presentes que queríamos llevar. Estuvimos muy poco tiempo, lo necesario para realizar estas compras, pero alcanzo para encontrarme con personas que estuvimos hablando vía Facebook.

Seguimos paseando hasta llegar a la ciudad de Embalse y desde allí buscar la ruta Provincial 6 que nos llevaría primero a Río Tercero y luego a Villa María, nuestro destino final para el día.

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Durante el trayecto el viento fue aumentando y la temperatura descendiendo mucho. Habiendo empezado con una mañana tan linda y agradable no imaginamos que a la tarde la situación cambiaría tan drásticamente y nos faltaba abrigo.

Llegamos congelados y lo único que queríamos era parar en algún bar a merendar un café caliente.

Cuando se configura un GPS con una ciudad como destino, generalmente te lleva al centro de la misma. Normalmente la plaza más importante donde está la municipalidad y también la iglesia principal.

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Al ir acercándonos nos preguntábamos si ya habíamos estado, nos resultaba vagamente familiar. Paramos en una esquina que tenía el bar y desde donde podíamos mirar la moto que estaba estacionada totalmente cargada y equipada.

Ni bien entramos nos dimos cuenta que efectivamente ya estuvimos. Además recordábamos una mala experiencia con ese lugar, mala atención, el wifi lo tienen al pedo ya que un año después sigue sin funcionar.

Luego de un buen tiempo de espera viene la moza diciendo que lo que habíamos pedido no lo tenían. Eso colmó el vaso, nos levantamos y nos fuimos con rumbo a una estación de servicio que conocíamos donde podríamos conectarnos perfectamente.

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Ya era de noche y aún no teníamos donde parar. Necesitábamos un lugar tranquilo y con buena conexión a internet para realizar la búsqueda.

Llamamos a todos lados y todo estaba ocupado. Incluso miramos alternativas en los pueblos cercanos, aunque no teníamos ganas de volver a la ruta pero era lo que posiblemente que tendríamos que hacer.

Ya cuando estábamos desanimados Valeria se llegó al hotel que estaba al lado, ya había llamado y le dijeron que no tenían nada, pero la esperanza es lo último que se pierde.

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Volvió sonriente y así supe que algo había conseguido. Efectivamente como se lo imagino alguien cancelo la reserva hacia unos momentos y por lo tanto teníamos lugar.

Realmente tuvo que haberla pasado mal o al menos imaginarse cualquier cosa por la sonrisa que traía, revelaba su alivio ante la situación.

La habitación era chica y el baño aún más, pero la cama estaba bien y el calefactor calentaba espectacularmente.

Así termino un día con altibajos. Mañana será otro.

Hasta entonces.firma

 

 

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Córdoba – parte 3

La Falda (Córdoba) – La Serranita (Córdoba)

Otra vez la misma historia, despertarse tarde y remolonear en la cama. Por poco casi nos perdemos el desayuno.

Nuevamente salimos casi mediodía. El primer destino era muy cerca: Cosquín, a 20 km de distancia. La ruta 38 que une estas ciudades es una sucesión de construcciones turísticas donde  casi no se advierte cuando termina una localidad y comienza la otra.

Hay que otear el horizonte para poder ver las sierras y un poco de naturaleza. El camino es de doble mano y la velocidad de los vehículos es constante, no hay forma de sobrepasar. Entonces la velocidad la determina el más lento. Es una verdadera tortura romana si toca ir detrás de algún camión viejo o auto de la época del 70.

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Mucho no me quejo ya que el mío también era casi de la misma época y cuando anduve por estos lugares era el más lento, realmente uno va sufriendo ya que sabe que detrás la gente comienza a ponerse nerviosa. ¿Pero que se le puede hacer? Si el auto no da, no da.

En Cosquín fuimos a la plaza Prospero Molina que es donde está ubicado el famoso escenario. No lo hicimos por la tradición del festival sino porque allí funciona la oficina de información turística.

Conseguí un mapa carretero muy lindo de la provincia de Córdoba. Me encantan estos mapas, los voy coleccionando viaje a viaje.

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Y lo más importante: me orientaron para agarrar el camino de tierra que llevaba a Tanti, va por las sierras. El GPS me quería llevar a toda costa por la ruta de cemento, está configurado para que me oriente por el camino más rápido, eso hace que sus elecciones se basen en autopistas, rutas o avenidas.

Si por el contrario lo configurara como el camino más rápido, entonces sus elecciones tendrían la prioridad las distancias sin importar el tipo de ruta que sea.

El camino a medida que fue subiendo iba revelando paisajes muy bonitos. No es complicado de hacerlo y es bastante transitado.

tito (2)

A mitad del recorrido un arroyo cruzaba por un badén. Paramos a tomar mates y disfrutar del momento, iba a escribir “de la paz del lugar” pero eso no fue cierto ya que ni bien nos sentamos aparecieron unos patos que a los gritos reclamaban comida.

Le tire un par de patadas tipo kung fu y los grité como hincha de futbol pero ni mu, se nota que están re acostumbrados a que la gente los alimente.

3

Nos ganaron por cansancio y se terminaron comiendo la mitad del paquete de bizcochitos. Debo reconocer que son muy buenos negociantes.

Picamos algo en Tanti a modo de almuerzo y nos pusimos a mirar el mapa, como estábamos de paseo no teníamos nada planeado. Nos daba lo mismo ir para un lado tanto como para el otro.

6

Decidimos ir para Alta Gracia ya que nos quedaba bien para ir emprendiendo el regreso. Estaríamos por el Sur de la capital y cerca de la ruta hacia Rosario.

El trayecto es todo de asfalto y mayormente autopista. Había un viento muy fuerte y cruzado que aparecía por ráfagas, había que extremar las precauciones.

Dimos unas vueltas por la ciudad de Alta Gracia para conocer un poco y nos dirigimos a la oficina de turismo para ver que opciones de plazas tenían.

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Al estacionar la moto en un lugar marcado como exclusivo veo una parejita que estaba vendiendo artesanías. Les pregunte el precio de unas “malas” (rosario budista) y me puse a conversar un rato.

Se sorprendieron mucho cuando les dije que éramos de San Pedro ya que él también lo era. Se llama Julián y es el hermano menor de una persona que conozco. Los otros días justamente me estuvieron hablando de su hermano “el trotamundos”, me contaban en qué lugares estuvo y lo que hacía.

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A veces las casualidades me sorprenden, venir a encontrar la persona de quien hablaste pero que no conozco justo donde estaciono la moto en medio de una ciudad a la que no planeaba venir es demasiado. El destino trabaja de maneras misteriosas.

Este viaje estuvo lleno de este tipo de eventos, personas con las que hablaba por las redes sociales  de pronto estaban estacionadas donde yo lo hacía.

Buscar alojamiento estuvo muy complicado. No había en toda la ciudad y el que había lo cobraban como si fuera un refugio atómico. Antes duermo en una plaza que pagarles esas cifras a estos avivados.

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Cuando ya nos entraba la desesperación dijimos que mejor era tomárselo con soda y nos fuimos a un bar para consultar tranquilos internet. Allí relajamos y pudimos encontrar un hospedaje a 10 km. En un lugar llamado “La Serranita”.

Llegamos rápido al destino pero ahí se nos complicó ya que estos pueblitos de la sierra no tienen dos calles paralelas. Es como que todas se cruzaran con todas y así cuesta ubicarse.

Al final tuvimos que usar el PPS (Paro Pregunto Sigo) y por fin pudimos encontrar el hostal.

Así termino un día, mañana será otro.

Hasta entonces.firma

 

 

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Córdoba – parte 2

Córdoba capital – La Falda (Córdoba)

Después de tantos viajes he llegado a la conclusión que hacerlo con mí mujer es contraproducente por varios motivos:

El primero es que tras que me cuesta arrancar el día ella invita a hace fiaca. Ese no es el más grave sino el segundo que mencionaré, me fomenta mucho el comer y los desayunos se hacen largos.

Lo hicimos tarde y arrancamos aún más tarde. La primera parada programada era Río Ceballos, 30 km de distancia marcaba el GPS.

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El tráfico de Córdoba es como el de Buenos Aires, a eso hay que sumarle los zorros que están atentos a meter multas en cuanto pueden. Quería pasear por el centro para que Vale lo conociera pero a las pocas cuadras desistí de la idea. Salir del centro fue un infierno.

Ya casi en el límite de la ciudad de pronto me sorprende una risa apasionada de mi mujer, había visto un grafiti político que le causó mucha gracia. Cuando se clamo pude explicarme de que se reía y entendí que expresiones como “culiadazo” no se ven en el resto del país. Estos cordobeses son graciosos hasta para putear a los políticos.

La ruta pasa por al lado del aeropuerto y estaba soplando un viento muy intenso, por un momento baraje la posibilidad de parar y mirar que hacían los aviones en estas situaciones.

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Luego recordé videos de vientos mucho más fuertes y los aviones entrando de costado a la pista, pensé que tanto por la distancia o porque la ventolina no era para tanto entonces decidí seguir camino.

Casi sin darnos cuenta estuvimos en destino, entramos despacio por el centro. Ya era mediodía.

Hacía muy poco que habíamos desayunado y por eso le propuse a Valeria parar a tomar algo, eso hicimos en un bar con estilo mexicano. Ella pidió nachos con queso chedar.

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Para que no se sienta tan mal de comer sola tuve que sacrificarme y acompañarla, si me ven muy panzón ya saben quién es la responsable del incremento de mis curvas, ella nunca engorda nada.

Mirando un poco el google maps vi que había un camino que atravesaba las sierras y llegaba a “algún lado”, como andábamos paseando y no teníamos idea hacia dónde íbamos nos quedaba bien tanto un lugar como el otro.

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Averiguamos y resulto que la ciudad era La Falda y el camino se llama Camino del Cuadrado. Para allá fuimos, un camino tan divino como cortito. Cuando le estas agarrando el gustito ya llegaste al final.

Está completamente asfaltado y va recorriendo la sierra, llegando a la cima y luego descendiendo. A mitad de camino hay un parador muy “hippie” para tomar algo y tiene un balcón natural donde se aprecia una vista panorámica única.

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Estatua alusiva a Rubén Juarez, maestro del bandoneón.

Para quien no lo conozca se lo recomiendo mucho. Es sencillo de hacer y emocionante por sus curvas y contra curvas. Hacia el final se llega a La Falda “desde arriba”, se puede ver la ciudad entera y parte del valle.

Era súper temprano. Llegamos al hotel y desensillamos, nos sacamos todo el equipo de astronauta que llevábamos. No sin antes causar alguna que otra mirada asombrada por el centro de la ciudad.

Cuando estuvimos cómodamente instalados nos fuimos a pasear por él y a comprar presentes para nuestra gente querida.

La tarde estaba genial. Pero esto de andar caminando por pendientes cansa mucho, y más con el aire de las sierras dirían los viejos. Así que salió una pequeña siesta.

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Por la noche un baño y al centro a cenar. Es muy pintoresco y lo habíamos imaginamos lleno de gente por ser viernes de un fin de semana largo, resulto todo lo contrario.

Estaba bastante solitario y nos explicaron los del lugar que recién el sábado a la noche o domingo se sentiría la ola turística.

Después de comer fuimos cuesta arriba hacia el hotel, el día llegaba a su fin.

Mañana será otro día. Hasta entonces.

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Córdoba – parte 1

San Pedro (Buenos Aires) – Córdoba (Córdoba)

Un nuevo viaje comienza, entonces hay que hacerlo con el nuevo día. Pero… como siempre hacemos salimos tarde, muy tarde.

Llevo mucho tiempo armar la moto, no por la cantidad de cosas que llevábamos sino todo lo contrario, sobraba espacio y había que equilibrarla.

Un día muy lindo para estar en la ruta y nosotros la pisamos pasado el mediodía.

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Contentos del nuevo paseo nos pusimos a conversar con Valeria y sin darnos cuenta ya estábamos en San Nicolás y ahí nomás estaba Rosario.

Había un poco de viento y lo teníamos de lado. Me alegraba la idea que cuando tomara la  autopista a Córdoba lo tendríamos de cola.

Decidimos hacerla en dos tiros de 200 km, porque somos de demorar mucho en cada parada y entonces llegaríamos muy de noche si no apurábamos.

Luego de circunvalacion cuando estábamos rumbo al oeste paramos en la primera estación de servicio. Llenamos el tanque de nafta y el bidón que llevábamos.

Es muy loco y a su vez muy lindo cuando la gente reconoce a Jade y se acerca a saludar. Descoloca un poco cuando la persona conoce algunas cosas nuestras y nosotros no tenemos ni idea de él. Normalmente son seguidores del facebook que se lamentan de ir enlatados. Nos dicen que disfrutan nuestros viajes como si fueran los suyos.

Allí comimos unos sándwich como almuerzo. Pero fueron más que suficientes para que un rato después nos provocara modorra. Nuevamente tuvimos que parar en una estación de servicio a tomar un energizante que nos quite el sueño, era en Leones.

Allí nos encontramos con algunas motos clásicas y me entere que había un Rally de Motos Clásicas en Tucumán. Verdaderas joyas que todavía dan felicidad a sus dueños.

Habíamos hecho 100 km y tengo la costumbre de cargar entre los 200 y los 250 km para no llegar al fondo del marcador y andar preocupándome. No reposte y salimos nuevamente a la ruta.

A medida que el sol comenzó a bajar se fue poniendo muy molesto ya que viajábamos con rumbo Oeste. Se hizo un atardecer espectacular y paramos a sacar algunas fotos porque realmente parecía un cuadro.

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Cuando llegamos a la altura de Villa María casi había anochecido. Recordé donde estaba la estación de servicio y elegí no parar, quise seguir hacia nuestro destino para no perder ni un minuto.

Quedaban unos 150 km por delante. Siendo ya noche cerrada paramos bajo un puente a ponerle la nafta del bidón. De toda manera llegamos a destino pisando la última raya del marcador.

Entrando por circunvalación una camioneta nos saludó e hizo señas que paráramos. Se presentó como viajero y participa de la red M.A.I. (Moto Ayuda Internacional), ofreció tanto su ayuda como su hospitalidad lamentándose porque tal vez su casa estaba un poco desordenada. Perfecta demostración del espíritu motero y humildad.

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Declinamos la oferta y le comentamos que andábamos de paseo y por lo tanto no teníamos ni urgencias y mucho menos decidido nada. Cuando viajo con mi mujer trato de hacer las cosas de la mejor manera y llevarla a hoteles donde puede relajarse total mente sin contar el desayuno de las mañanas.

Al entrar en la ciudad lo primero que hicimos fue buscar una parrilla para comer. Nos guiaron los consejos del playero de la estación de servicio que habíamos visitado último.

Luego de andar un rato encontramos una donde paramos. El menú me pareció caro y no muy bueno pero entre el cansancio y las ganas de encontrar una cama para descansar apuramos la cena sin quejarnos demasiado.

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Cuando terminamos seguimos por la que habíamos entrado, la Av. Sabatini donde hay algunos hoteles. El primero en el que paramos bajo Valeria a preguntar el precio. Volvió diciendo que la habitación doble valía 1.400 pesos.

Le dije que ella no sabía negociar. Al siguiente baje yo y volví con la cabeza gacha. Ni siquiera había una habitación doble y la triple costaba 1.600 pesos, se me rio en la cara.

A medida que nos adentrábamos en la capital la avenida por la que circulábamos nos llevó al costado de la terminal de ómnibus donde la oferta hotelera es mayor.

Allí configure el GPS para que mostrara en el mapa la ubicación de todos los hoteles de la zona. (1)

Empezamos a recorrerlos y no tenían muchas comodidades, sobre todo una cochera para Jade.

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Como todo en la vida es perseverar, de tanto buscar pudimos encontrar uno donde Valeria negocio un pago en efectivo de 900 pesos.

Sea porque aprendió a negociar de golpe o por la hora que era, nos hicieron descuento de 500 pesos que nos convenció.

Jade durmió bajo techo y nosotros a bañarnos y descansar. El día llegaba a su fin.

Mañana será otro, hasta entonces.

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Parte 2

(1)  Para consultar el procedimiento a realizar consultar el artículo sobre el GPS, link ACA.

 


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Haciendo fuego con leña mojada

Lo que voy a contarte es una de las historias de mi primer viaje. Fue hacia el sur y hace casi 25 años.

En esa época la Patagonia era realmente inhóspita. En su mayoría las rutas eran de ripio y muy peligrosas. La que más recuerdo era la ruta 40 donde unía Bariloche con El Bolsón y pasaba por el Cañadón de la Mosca.

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Tan inaccesible que cuando algún vehículo se desbarrancaba allá quedaba, era un cementerio de autos y colectivos oxidados marcando lo peligroso del camino.

Lo que quiero relatarte sucedió un poco más allá, en el Parque Nacional Los Alerces. Cerca de la ciudad de Esquel, a orillas del Lago Futalaufken.

Fue un viaje dividido en 3 etapas. Esquel – Bariloche, Bariloche – Los siete lagos y Parque Nacional  Lanin. Cada uno duro un mes y si por último el tiempo no hubiera desmejorado tanto tal vez todavía estaría allá.

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Una aventura realmente salvaje, la civilización casi no había llegado y los lugares de aprovisionamiento estaban muy lejos.

Mi mejor recuerdo era parar en los ranchos que encontraba en el camino y comprarles pan. Un pan de campo único, hechos tal vez en hornos de barro y con grasa de vaya a saber que animal. Nunca volví a comer panes tan ricos.

La escasez de comida se solucionaba pescando en los lagos. Eran un manjar las truchas a la parrilla sazonadas con desesperación.

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Toda la vida y supervivencia pasaba por el fuego. Con él se calentaba el agua para los fideos o el arroz, también preparaba el mate que disimulaba el hambre.

Por las noches su calor no solo cocinaba la comida,  además invitaba a los viajeros a sumarse al fogón. Se intercambiaban historias o si aparecía una guitarra se cantaba el repertorio completo de Sui Generis o la canción de Víctor Jara, “a desalambrar”.

Eran épocas muy revolucionarias con la democracia recién inaugurada. Nos sentíamos subversivos allá en las montañas pero duraba mientras los leños crepitaban.

Por la mañana todo volvía a la normalidad. Con un ritmo suave nos aseábamos con agua helada… a veces. Preparábamos mate y si había otros acampantes tal vez juntaran sus cosas para seguir su destino. Por mi parte me quedaba un buen tiempo en cada lugar.

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Una noche el fogón termino rápido ya que el tiempo estaba desmejorando mucho. Como allá no se dice una cosa por otra a la madrugada se largó una lluvia de esas que te imaginas que nunca terminaran.

Lo hizo por la mañana, al salir de la carpa todo estaba mojado. Yo no, ¡pero todo lo demás sí!

Me preguntaba como prepararía el desayuno o qué almorzaría, era evidente que no podría hacer fuego estando toda la leña mojada.

En este punto del relato me veo en la obligación de aclarar que nunca fui partidario de llevar un calentador de esos con garrafitas de gas. No tengo otra razón más allá de mi testarudez.

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El maestro Olmedo dijo esta frase brillante: “si lo vamos a hacer lo hacemos bien”. Entonces si íbamos a la aventura lo hacíamos en toda regla: a pura supervivencia.

Si no podía hacer fuego realmente estaba en un problema. Una opción era desarmar todo e irme a otro lugar donde no hubiera llovido, tal vez a muchos kilómetros de ese parque. Como no quería dejar ese lugar fantástico decidí hacer fuego como fuera.

Puse manos a la obra. Lo primero fue seleccionar y clasificar ramitas pequeñas. Luego hacer un montoncito de unas más gruesas. Después otro para ramas y finalmente uno de leña.

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El segundo paso fue agarrar las más finitas y secarlas con el encendedor, de a una. Como tenía muchas el trabajo fue arduo.

Cuando tuve una buena cantidad empecé un fueguito muy tímido, con este me puse a secar las de mayor tamaño.

Este ciclo lo estuve repitiendo hasta llegar a los leños y que estos al final agarraran fuego. Uno muy débil y que casi no producía calor. Pero fuego al fin.

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Todo el trabajo me llevo la mañana completa. Fue una tarea tediosa pero no tenía otra cosa por hacer. Cuando finalmente la tarea estuvo concluida y el fuego encendido me sentí orgulloso de mi logro. Hasta el día de hoy recuerdo haber pensado: si puedo hacer fuego con leña mojada, ¿qué no podré hacer?

Este pensamiento es uno de los que estructuraron mi personalidad, al sentir que la tarea era imposible pero con garra pude realizarla.

Hace un par de años contando esta anécdota a un grupo de amigos me di cuenta de un dato muy importante pero que lo había pasado totalmente por alto: al lado tenía una moto con un tanque lleno de nafta que podría haberme facilitado mucho las cosas.

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Comprendí la diferencia entre la juventud y la adultez: el joven no piensa mucho y arremete, consigue las cosas a fuerza de voluntad. En cambio el adulto antes de actuar razona todas las posibilidades para elegir la más viable. Obtiene lo mismo pero sin tanto esfuerzo.

Hoy en día sigo acampando esperando encontrarme con que la leña esté mojada o algún nuevo desafío que comprometa mi pensar.firma

 

 

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Un paseo por Catamarca – parte 12

Colonia Dora (Santiago del Estero) – San Pedro (Buenos Aires)

Quedaban 750 km hasta mi casa. Tenía planeado arrancar a las 6 de la mañana para llegar temprano. Puse el despertador y cuando sonó por el frío que hacía me quedé dentro de la bolsa de dormir y lo reprogramé para las 7 am.

Repetí la situación hasta para las 8 de la mañana. Cuando se hizo esa hora ya me daba no sé qué seguir acostado, hacía rato que había terminado el ruido de los camiones al arrancar.

Una mañana muy fría pero soleada. Junté todo y algunas cosas las guarde mal total no volvería a usarlas. Para no perder más tiempo arranque sin desayunar.

Algunas personas conocedoras me habían advertido que nunca tomara la ruta 34 ya que es un infierno de camiones, pero quería conocerla así que desoí todo y me aventure por ella.

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Ya en los primeros kilómetros me arrepentí de la decisión, pero ya estaba en el baile. Es un rosario de camiones, el ritmo de viaje no supera los 80 km/h y muchas veces está por debajo de ese número.

Para estar en esas procesiones hay que tener una paciencia zen, soportar la situación sin andar asomándose a ver en qué momento se puede sobrepasar.

La circulación de camiones es tan grande que lo normal es ver los vehículos por grupos. Primero el camión lento, detrás uno o dos más tratando de pasarlo y luego vienen los autos que se hayan juntado. En total una media de 7 vehículos por tiro. Por ultimo hay un espacio de algún centenar de metros y otra vez el mismo esquema.

Si por alguna casualidad se llega a pasar al grupo hay que ir muy atento al acelerar ya que en sentido contrario viene otro grupo y tal vez algún osado haga una maniobra peligrosa tratando de ganar algunos metros.

Sobre todo nosotros que vamos en moto. Para asegurarme que me respetaran iba con todas las luces prendidas incluidas las auxiliares para que me vean, en cuanto veía algún rodado sobre mi trazada comenzaba a hacerle señas de luces para advertirle mi presencia.

Aun así varias veces tuve que desacelerar para dar tiempo a que se acomoden en su lugar. Con toda esta actividad pareciera que uno va entretenido y atento al camino. Todo lo contrario, se vuelve muy aburrido.

En estas situaciones yo me pongo a cantar, no lo hago bien pero la acústica del casco y el ruido del viento que se filtra disimulan mucho la situación. El grado de aburrimiento está dado por el volumen del canto, yo venía a los gritos.

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Deje de hacerlo cuando comenzó  a dolerme la garamanta. Tuve que buscar otra cosa para entretenerme, entonces me puse a contar vagones de trenes porque pasaron cuatro.

Hacia media mañana en el horizonte se dibujaban unas formaciones oscuras muy parecidas a las montañas cuando uno se va acercando. Algo totalmente imposible ya que mi rumbo era hacia el Este, casi en el límite con la provincia de Santa Fe.

Eran nubes de tormenta, más exactamente el frente de frío polar que avanzaba en el mismo sentido pero al ir más rápido lo estaba alcanzando.

Me di cuenta que el viaje se pondría frio y lluvioso. Decidí parar y ponerme el equipo de agua y preparar la moto para la lluvia.

Una muy buena idea ya que unos kilómetros más adelante empezó a chispear. Prefiero una cortina de agua torrencial y no pulverizada que moja igual pero no corre por el visor imposibilitando ver correctamente. La única solución es acelerar más para que el viento producido por el desplazamiento corra las gotas.

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Así fue el resto de la mañana y continúo todo el día. Hice dos paradas haciendo tramos de 200 km cada uno, unas tres horas de manejo.

A Rosario llegue de noche y pare en la estación de servicio que esta sobre la Panamericana después del peaje. Cene algo allí y me prepare para hacer los últimos 100 km que quedaban.

A veces es difícil hacer primar la seguridad. Después de un viaje largo uno lo único que quiero es llegar a su casa y dormir en mi cama.

Esa es una de esas situaciones donde se toma el riesgo que significa viajar de noche por llegar rápido. Lo hice porque conozco esa ruta y tome precauciones para minimizar riesgo.

Busque un camión que circulaba a unos 80 km/h y que además tuviera mucha iluminación trasera. Me mantuve a 5 segundos de distancia (1) con esto me aseguraba que nadie me llevara puesto ya que el camión impedía el paso.

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Además apartaría cualquier objeto que hubiera en la ruta y el movimiento de las luces me mostraba anticipadamente si había algún desnivel en la calzada.

De esta manera llegué a mi terruño y fue muy agradable reencontrarme con mis afectos y cosas. Creo que uno sale a pasear para volver y valorar mucho más lo que se tiene. Romper con la zona de confort para redefinirla y evolucionar.

Una aventura termina para que otra empiece.

Hasta ese momento y gracias por leer.firma

 

 

(1) En ruta la distancia de frenado se mide en tiempo y no en metros. Ya que la velocidad cambia y por lo tanto la cantidad de espacio necesario para la frenada. En cambio midiendo el tiempo ajusta está perfectamente.

Parte 11


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