Archivo de la etiqueta: motoviajero

Córdoba – parte 5

Villa María (Córdoba) – San Pedro (Buenos Aires)

Dormimos espléndidamente y la habitación por lo chica que era fue muy fácil de calefaccionar. Por eso andábamos en remera dentro de ella pero cuando salimos la cosa cambio bastante.

Cuando salí para ir a desayunar tuve que volverme rapidito a buscar abrigo del frío que hacía. Ni quería imaginarme el que haría en la calle.

3

Al dejar el hotel hacía un día precioso, muy soleado pero fresco, demasiado. La sensación térmica producto del viento generado por el andar de la moto era muy cortante.

Salimos a la ruta con equipo completo para ese clima, lo que fue un acierto ya que estaba bravo realmente. Un viento cruzado y el frío hacían que el retorno se viviera de una forma muy particular.

Mi mujer acaba de decirme: “vos tenés problemas con los finales”. Creo que tiene toda la razón, cada vez que tengo que escribir el epílogo de un viaje me sucede lo mismo: no sé sobre qué escribir ya que en la ruta raramente sucede algo.

2

Los paisajes son totalmente cotidianos y todo pasa por nuestra cabeza. El viaje se torna muy reflexivo al recordar donde estuvimos pero más que nada pensar en nuestro hogar, en las cosas cotidianas que dejamos y extrañamos. La necesidad de volver.

El retorno siempre es muy silencioso. Raramente hablamos por los intercomunicadores, tal vez por la nostalgia, tal vez cansancio, o un poco de todo eso hace que estemos ensimismados.

A medida que pasaban las horas y el día avanzaba, la ruta se cargaba cada vez de más de autos. Comenzaba el retorno de los que salieron por el fin de semana largo y normalmente lo hacen a gran velocidad.

5

Siempre te encontrás con algún hijo de puta que hace maniobras arriesgadas y ponen en peligro a todo el mundo. Por eso hay que volver muy atento a los espejos retrovisores.

Haber adelantado hasta Villa María nos dejó por delante 400 km hasta San Pedro, podíamos hacer tiros de 200 km o mejor aún, dos de 150 y uno final de 100.

Extrañamente a lo que me imagine me cruce con pocas motos en la ruta, y de las pocas que vi ninguna de ellas eran de las que fueron a Tucumán a participar del rally de motos clásicas.

4

Llegamos a destino cerca de las 18 hs. La moto nuevamente se comportó de forma espectacular llevándonos y trayéndonos sin ningún tipo de problema, demostrando que la confianza depositada en ella tiene sus fundamentos.

Otro viaje para recordar, principalmente porque Valeria lo disfruto mucho y volvió feliz. Paseo y descanso como quería, tal vez le faltó un poco de aventura por el medio de las sierras. Pero ya vendrán otros para hacer eso.

Hasta ese momento.firma

 

 

Parte 4


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


Grupo de Facebook banner chico

instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Córdoba – parte 4

La Serranita (Córdoba) – Villa María (Córdoba)

Ya se hizo rutina esto de despertarnos a las 9 de la mañana, ni da luchar contra molinos de viento. Me levante con la intriga de cómo sería el paisaje del lugar.

En el hogar de la Posada estaba encendido un fuego gigante. Empezamos muy bien.

3

El desayuno fue exquisito. Fue servido con unos dulces hechos por la dueña de casa, repetimos varias veces.

Salir al patio nos revelo un paisaje maravilloso, además hacia un día espectacular. Esto último nos sorprendió ya que el anterior estuvo muy frío y nublado, amenazaba con ponerse peor.

1

Despacio y al sol arme la moto mientras mi mujer compraba dulces para llevar. Luego nos despedimos muy cariñosamente ya que los dueños son personas de gran valía.

Tomamos la ruta provincial 5, es serpenteante, que sube, que baja, que rota hacia la izquierda y luego a la derecha para volver a repetir todo.

De pronto aparece el embalse Los Molinos, que sorprende y es de una belleza increíble.

4

En el dique paramos a tomar mate y disfrutar el paisaje. Pasaban muchas motos de gran cilindrada ya que había un encuentro en Rumipal y estábamos cerca.

Después de un rato me puse a observar a las personas que estaban alrededor, note algo que llamo mí atención: bajaban del auto o colectivo, se acercaban al borde fascinados por el entorno, luego se sacaban un par de fotos y seguidamente se ponían a mirar el celular y ya no apreciaban el entorno. Como si les diera lo mismo o directamente no existía.

Pensé que llegar allí tiene un costo en esfuerzo, en tiempo y por su puesto en plata. Llegar y no comprometerse con el entorno me resulta un despilfarro incomprensible.

5

Como que solo es ir a buscar la foto sin vivir el entorno. Muchas veces me digo que no vale la pena tomar una foto del lugar ya que en internet hay fotos más espectaculares sacadas por profesionales, solo hay que buscarlas.

Llegué a la conclusión que todo tiene un tiempo, cuando comenzamos a mirar cualquier cosa menos el paisaje quiere decir que la parada ha sido suficiente y es hora de seguir.

Retomamos ruta para parar unos kilómetros más adelante en la ciudad de Villa General Belgrano, era un loquero de gente. Es uno de los lugares donde realmente no quiero ir, reconozco lo pintoresco del lugar pero siempre está siempre lleno de turistas y el tráfico se torna imposible.

8

La parada fue necesaria para terminar de comprar unos presentes que queríamos llevar. Estuvimos muy poco tiempo, lo necesario para realizar estas compras, pero alcanzo para encontrarme con personas que estuvimos hablando vía Facebook.

Seguimos paseando hasta llegar a la ciudad de Embalse y desde allí buscar la ruta Provincial 6 que nos llevaría primero a Río Tercero y luego a Villa María, nuestro destino final para el día.

10

Durante el trayecto el viento fue aumentando y la temperatura descendiendo mucho. Habiendo empezado con una mañana tan linda y agradable no imaginamos que a la tarde la situación cambiaría tan drásticamente y nos faltaba abrigo.

Llegamos congelados y lo único que queríamos era parar en algún bar a merendar un café caliente.

Cuando se configura un GPS con una ciudad como destino, generalmente te lleva al centro de la misma. Normalmente la plaza más importante donde está la municipalidad y también la iglesia principal.

12

Al ir acercándonos nos preguntábamos si ya habíamos estado, nos resultaba vagamente familiar. Paramos en una esquina que tenía el bar y desde donde podíamos mirar la moto que estaba estacionada totalmente cargada y equipada.

Ni bien entramos nos dimos cuenta que efectivamente ya estuvimos. Además recordábamos una mala experiencia con ese lugar, mala atención, el wifi lo tienen al pedo ya que un año después sigue sin funcionar.

Luego de un buen tiempo de espera viene la moza diciendo que lo que habíamos pedido no lo tenían. Eso colmó el vaso, nos levantamos y nos fuimos con rumbo a una estación de servicio que conocíamos donde podríamos conectarnos perfectamente.

6

Ya era de noche y aún no teníamos donde parar. Necesitábamos un lugar tranquilo y con buena conexión a internet para realizar la búsqueda.

Llamamos a todos lados y todo estaba ocupado. Incluso miramos alternativas en los pueblos cercanos, aunque no teníamos ganas de volver a la ruta pero era lo que posiblemente que tendríamos que hacer.

Ya cuando estábamos desanimados Valeria se llegó al hotel que estaba al lado, ya había llamado y le dijeron que no tenían nada, pero la esperanza es lo último que se pierde.

134

Volvió sonriente y así supe que algo había conseguido. Efectivamente como se lo imagino alguien cancelo la reserva hacia unos momentos y por lo tanto teníamos lugar.

Realmente tuvo que haberla pasado mal o al menos imaginarse cualquier cosa por la sonrisa que traía, revelaba su alivio ante la situación.

La habitación era chica y el baño aún más, pero la cama estaba bien y el calefactor calentaba espectacularmente.

Así termino un día con altibajos. Mañana será otro.

Hasta entonces.firma

 

 

Parte 3   |   Parte 5


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Córdoba – parte 3

La Falda (Córdoba) – La Serranita (Córdoba)

Otra vez la misma historia, despertarse tarde y remolonear en la cama. Por poco casi nos perdemos el desayuno.

Nuevamente salimos casi mediodía. El primer destino era muy cerca: Cosquín, a 20 km de distancia. La ruta 38 que une estas ciudades es una sucesión de construcciones turísticas donde  casi no se advierte cuando termina una localidad y comienza la otra.

Hay que otear el horizonte para poder ver las sierras y un poco de naturaleza. El camino es de doble mano y la velocidad de los vehículos es constante, no hay forma de sobrepasar. Entonces la velocidad la determina el más lento. Es una verdadera tortura romana si toca ir detrás de algún camión viejo o auto de la época del 70.

1

Mucho no me quejo ya que el mío también era casi de la misma época y cuando anduve por estos lugares era el más lento, realmente uno va sufriendo ya que sabe que detrás la gente comienza a ponerse nerviosa. ¿Pero que se le puede hacer? Si el auto no da, no da.

En Cosquín fuimos a la plaza Prospero Molina que es donde está ubicado el famoso escenario. No lo hicimos por la tradición del festival sino porque allí funciona la oficina de información turística.

Conseguí un mapa carretero muy lindo de la provincia de Córdoba. Me encantan estos mapas, los voy coleccionando viaje a viaje.

2

Y lo más importante: me orientaron para agarrar el camino de tierra que llevaba a Tanti, va por las sierras. El GPS me quería llevar a toda costa por la ruta de cemento, está configurado para que me oriente por el camino más rápido, eso hace que sus elecciones se basen en autopistas, rutas o avenidas.

Si por el contrario lo configurara como el camino más rápido, entonces sus elecciones tendrían la prioridad las distancias sin importar el tipo de ruta que sea.

El camino a medida que fue subiendo iba revelando paisajes muy bonitos. No es complicado de hacerlo y es bastante transitado.

tito (2)

A mitad del recorrido un arroyo cruzaba por un badén. Paramos a tomar mates y disfrutar del momento, iba a escribir “de la paz del lugar” pero eso no fue cierto ya que ni bien nos sentamos aparecieron unos patos que a los gritos reclamaban comida.

Le tire un par de patadas tipo kung fu y los grité como hincha de futbol pero ni mu, se nota que están re acostumbrados a que la gente los alimente.

3

Nos ganaron por cansancio y se terminaron comiendo la mitad del paquete de bizcochitos. Debo reconocer que son muy buenos negociantes.

Picamos algo en Tanti a modo de almuerzo y nos pusimos a mirar el mapa, como estábamos de paseo no teníamos nada planeado. Nos daba lo mismo ir para un lado tanto como para el otro.

6

Decidimos ir para Alta Gracia ya que nos quedaba bien para ir emprendiendo el regreso. Estaríamos por el Sur de la capital y cerca de la ruta hacia Rosario.

El trayecto es todo de asfalto y mayormente autopista. Había un viento muy fuerte y cruzado que aparecía por ráfagas, había que extremar las precauciones.

Dimos unas vueltas por la ciudad de Alta Gracia para conocer un poco y nos dirigimos a la oficina de turismo para ver que opciones de plazas tenían.

7

Al estacionar la moto en un lugar marcado como exclusivo veo una parejita que estaba vendiendo artesanías. Les pregunte el precio de unas “malas” (rosario budista) y me puse a conversar un rato.

Se sorprendieron mucho cuando les dije que éramos de San Pedro ya que él también lo era. Se llama Julián y es el hermano menor de una persona que conozco. Los otros días justamente me estuvieron hablando de su hermano “el trotamundos”, me contaban en qué lugares estuvo y lo que hacía.

5

A veces las casualidades me sorprenden, venir a encontrar la persona de quien hablaste pero que no conozco justo donde estaciono la moto en medio de una ciudad a la que no planeaba venir es demasiado. El destino trabaja de maneras misteriosas.

Este viaje estuvo lleno de este tipo de eventos, personas con las que hablaba por las redes sociales  de pronto estaban estacionadas donde yo lo hacía.

Buscar alojamiento estuvo muy complicado. No había en toda la ciudad y el que había lo cobraban como si fuera un refugio atómico. Antes duermo en una plaza que pagarles esas cifras a estos avivados.

9

Cuando ya nos entraba la desesperación dijimos que mejor era tomárselo con soda y nos fuimos a un bar para consultar tranquilos internet. Allí relajamos y pudimos encontrar un hospedaje a 10 km. En un lugar llamado “La Serranita”.

Llegamos rápido al destino pero ahí se nos complicó ya que estos pueblitos de la sierra no tienen dos calles paralelas. Es como que todas se cruzaran con todas y así cuesta ubicarse.

Al final tuvimos que usar el PPS (Paro Pregunto Sigo) y por fin pudimos encontrar el hostal.

Así termino un día, mañana será otro.

Hasta entonces.firma

 

 

Parte 2   |   Parte 4


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Córdoba – parte 2

Córdoba capital – La Falda (Córdoba)

Después de tantos viajes he llegado a la conclusión que hacerlo con mí mujer es contraproducente por varios motivos:

El primero es que tras que me cuesta arrancar el día ella invita a hace fiaca. Ese no es el más grave sino el segundo que mencionaré, me fomenta mucho el comer y los desayunos se hacen largos.

Lo hicimos tarde y arrancamos aún más tarde. La primera parada programada era Río Ceballos, 30 km de distancia marcaba el GPS.

1

El tráfico de Córdoba es como el de Buenos Aires, a eso hay que sumarle los zorros que están atentos a meter multas en cuanto pueden. Quería pasear por el centro para que Vale lo conociera pero a las pocas cuadras desistí de la idea. Salir del centro fue un infierno.

Ya casi en el límite de la ciudad de pronto me sorprende una risa apasionada de mi mujer, había visto un grafiti político que le causó mucha gracia. Cuando se clamo pude explicarme de que se reía y entendí que expresiones como “culiadazo” no se ven en el resto del país. Estos cordobeses son graciosos hasta para putear a los políticos.

La ruta pasa por al lado del aeropuerto y estaba soplando un viento muy intenso, por un momento baraje la posibilidad de parar y mirar que hacían los aviones en estas situaciones.

5

Luego recordé videos de vientos mucho más fuertes y los aviones entrando de costado a la pista, pensé que tanto por la distancia o porque la ventolina no era para tanto entonces decidí seguir camino.

Casi sin darnos cuenta estuvimos en destino, entramos despacio por el centro. Ya era mediodía.

Hacía muy poco que habíamos desayunado y por eso le propuse a Valeria parar a tomar algo, eso hicimos en un bar con estilo mexicano. Ella pidió nachos con queso chedar.

3

Para que no se sienta tan mal de comer sola tuve que sacrificarme y acompañarla, si me ven muy panzón ya saben quién es la responsable del incremento de mis curvas, ella nunca engorda nada.

Mirando un poco el google maps vi que había un camino que atravesaba las sierras y llegaba a “algún lado”, como andábamos paseando y no teníamos idea hacia dónde íbamos nos quedaba bien tanto un lugar como el otro.

2

Averiguamos y resulto que la ciudad era La Falda y el camino se llama Camino del Cuadrado. Para allá fuimos, un camino tan divino como cortito. Cuando le estas agarrando el gustito ya llegaste al final.

Está completamente asfaltado y va recorriendo la sierra, llegando a la cima y luego descendiendo. A mitad de camino hay un parador muy “hippie” para tomar algo y tiene un balcón natural donde se aprecia una vista panorámica única.

6
Estatua alusiva a Rubén Juarez, maestro del bandoneón.

Para quien no lo conozca se lo recomiendo mucho. Es sencillo de hacer y emocionante por sus curvas y contra curvas. Hacia el final se llega a La Falda “desde arriba”, se puede ver la ciudad entera y parte del valle.

Era súper temprano. Llegamos al hotel y desensillamos, nos sacamos todo el equipo de astronauta que llevábamos. No sin antes causar alguna que otra mirada asombrada por el centro de la ciudad.

Cuando estuvimos cómodamente instalados nos fuimos a pasear por él y a comprar presentes para nuestra gente querida.

La tarde estaba genial. Pero esto de andar caminando por pendientes cansa mucho, y más con el aire de las sierras dirían los viejos. Así que salió una pequeña siesta.

7

Por la noche un baño y al centro a cenar. Es muy pintoresco y lo habíamos imaginamos lleno de gente por ser viernes de un fin de semana largo, resulto todo lo contrario.

Estaba bastante solitario y nos explicaron los del lugar que recién el sábado a la noche o domingo se sentiría la ola turística.

Después de comer fuimos cuesta arriba hacia el hotel, el día llegaba a su fin.

Mañana será otro día. Hasta entonces.

firma

 

 

 

Parte 1   |   Parte 3


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Córdoba – parte 1

San Pedro (Buenos Aires) – Córdoba (Córdoba)

Un nuevo viaje comienza, entonces hay que hacerlo con el nuevo día. Pero… como siempre hacemos salimos tarde, muy tarde.

Llevo mucho tiempo armar la moto, no por la cantidad de cosas que llevábamos sino todo lo contrario, sobraba espacio y había que equilibrarla.

Un día muy lindo para estar en la ruta y nosotros la pisamos pasado el mediodía.

2

Contentos del nuevo paseo nos pusimos a conversar con Valeria y sin darnos cuenta ya estábamos en San Nicolás y ahí nomás estaba Rosario.

Había un poco de viento y lo teníamos de lado. Me alegraba la idea que cuando tomara la  autopista a Córdoba lo tendríamos de cola.

Decidimos hacerla en dos tiros de 200 km, porque somos de demorar mucho en cada parada y entonces llegaríamos muy de noche si no apurábamos.

Luego de circunvalacion cuando estábamos rumbo al oeste paramos en la primera estación de servicio. Llenamos el tanque de nafta y el bidón que llevábamos.

Es muy loco y a su vez muy lindo cuando la gente reconoce a Jade y se acerca a saludar. Descoloca un poco cuando la persona conoce algunas cosas nuestras y nosotros no tenemos ni idea de él. Normalmente son seguidores del facebook que se lamentan de ir enlatados. Nos dicen que disfrutan nuestros viajes como si fueran los suyos.

Allí comimos unos sándwich como almuerzo. Pero fueron más que suficientes para que un rato después nos provocara modorra. Nuevamente tuvimos que parar en una estación de servicio a tomar un energizante que nos quite el sueño, era en Leones.

Allí nos encontramos con algunas motos clásicas y me entere que había un Rally de Motos Clásicas en Tucumán. Verdaderas joyas que todavía dan felicidad a sus dueños.

Habíamos hecho 100 km y tengo la costumbre de cargar entre los 200 y los 250 km para no llegar al fondo del marcador y andar preocupándome. No reposte y salimos nuevamente a la ruta.

A medida que el sol comenzó a bajar se fue poniendo muy molesto ya que viajábamos con rumbo Oeste. Se hizo un atardecer espectacular y paramos a sacar algunas fotos porque realmente parecía un cuadro.

12

Cuando llegamos a la altura de Villa María casi había anochecido. Recordé donde estaba la estación de servicio y elegí no parar, quise seguir hacia nuestro destino para no perder ni un minuto.

Quedaban unos 150 km por delante. Siendo ya noche cerrada paramos bajo un puente a ponerle la nafta del bidón. De toda manera llegamos a destino pisando la última raya del marcador.

Entrando por circunvalación una camioneta nos saludó e hizo señas que paráramos. Se presentó como viajero y participa de la red M.A.I. (Moto Ayuda Internacional), ofreció tanto su ayuda como su hospitalidad lamentándose porque tal vez su casa estaba un poco desordenada. Perfecta demostración del espíritu motero y humildad.

1

Declinamos la oferta y le comentamos que andábamos de paseo y por lo tanto no teníamos ni urgencias y mucho menos decidido nada. Cuando viajo con mi mujer trato de hacer las cosas de la mejor manera y llevarla a hoteles donde puede relajarse total mente sin contar el desayuno de las mañanas.

Al entrar en la ciudad lo primero que hicimos fue buscar una parrilla para comer. Nos guiaron los consejos del playero de la estación de servicio que habíamos visitado último.

Luego de andar un rato encontramos una donde paramos. El menú me pareció caro y no muy bueno pero entre el cansancio y las ganas de encontrar una cama para descansar apuramos la cena sin quejarnos demasiado.

15

Cuando terminamos seguimos por la que habíamos entrado, la Av. Sabatini donde hay algunos hoteles. El primero en el que paramos bajo Valeria a preguntar el precio. Volvió diciendo que la habitación doble valía 1.400 pesos.

Le dije que ella no sabía negociar. Al siguiente baje yo y volví con la cabeza gacha. Ni siquiera había una habitación doble y la triple costaba 1.600 pesos, se me rio en la cara.

A medida que nos adentrábamos en la capital la avenida por la que circulábamos nos llevó al costado de la terminal de ómnibus donde la oferta hotelera es mayor.

Allí configure el GPS para que mostrara en el mapa la ubicación de todos los hoteles de la zona. (1)

Empezamos a recorrerlos y no tenían muchas comodidades, sobre todo una cochera para Jade.

13

Como todo en la vida es perseverar, de tanto buscar pudimos encontrar uno donde Valeria negocio un pago en efectivo de 900 pesos.

Sea porque aprendió a negociar de golpe o por la hora que era, nos hicieron descuento de 500 pesos que nos convenció.

Jade durmió bajo techo y nosotros a bañarnos y descansar. El día llegaba a su fin.

Mañana será otro, hasta entonces.

firma

 

 

 

 

Parte 2

(1)  Para consultar el procedimiento a realizar consultar el artículo sobre el GPS, link ACA.

 


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Un vino y seguimos ruta

Esta historia paso cierta vez cuando con un amigo estábamos organizando una juntada y nos fuimos a recorrer el camino que haríamos. Queríamos cronomtrarlo, ver las paradas y atractivos que tendríamos.

Era de tierra y creo que ni nombre tiene, y sobre esto no hay mucho más para contar. Paisajes típicos de campo, la pampa húmeda en su esplendor. Calor como para secar uvas y un polvo de esos que se meten dentro de las medias.

El verano estaba cerca y ya se sentía con fuerza. Íbamos despacio por desconocer el camino, los mapas no ayudaban mucho.

A las perdidas nos cruzábamos con algún auto o moto que venía en sentido contrario. Pero no mucho más que eso, muy solitario todo.

Transitábamos paralelos a las vías del tren que nos acompañaron por kilómetros. Al doblar en un paso a nivel por fin hicimos un cambio en la rutina poniéndolas del otro lado, cuando terminamos la maniobra nos dimos de lleno con una reunión campestre.

Mucho gaucho a caballo vistiendo todo su atuendo, incluido sus rastras con monedas. Difícil determinar quién sacaba más pecho, si el animal o el jinete. Puro orgullo esa gente.

A los costados estaban los gauchos modernos. Esos que visten como tales pero andan en camioneta, van con a la familia y hasta al perro llevan.

El encuentro resulto ser una carrera de sortija. En el campo al lado del camino se ponían de a tres y largaban a todo galope hasta un arco que cruzaba la recta de varios cientos de metros, allá a lo lejos.

Al fin algo para contar me dije, me acerque despacio para mirar mejor.

No sabía cómo los matungos iban a reaccionar si les pasaba una moto cerca. Estaban por todos lados y nosotros íbamos entre las patas. Despacito y atentos, sobre todo a la mirada del paisanaje.

Si algo quedaba desubicado en ese lugar era una moto con sus tripulantes vestidos como astronautas con todas las protecciones y sudando la gota gorda.

Al final no supe si las miradas eran de asombro, de reprobación o si simplemente no veían nada por tanto polvo que levantaban las carreras.

Donde pude estacione la moto y nos fuimos a caminar por la fiesta. Había de todo: puestos que vendían productos tradicionales y otros que también vendían productos tradicionales pero de china (esos desentonaban aún más que nosotros).

Me acerco a la meta de la carrera para mirar mejor. Los concursantes pasaban a todo galope, el gauchaje aplaudía o se lamentaba la suerte de los participantes. Tal vez hubieran hecho alguna apuesta.

Del travesaño del arco colgaban 3 argollas que a mi gusto eran demasiado pequeñas. Cuando pasaban los corredores era imposible ver si la embocaban o no. Solo por el clamor de la gente sabía el resultado.

Me aleje de ahí pensando que la inmensidad del campo hace la vista se afine, o que todos aplaudían para no sincerarse y decir que no veían un carajo.

Seguí caminando y explorando un poco más. Hacia el fondo estaban las parrillas, los asados haciéndose despacito y al costado los tablones que servían de mostrador. Allí se pedía la carne con el vino o la gaseosa.

¡Eso me tentó! Aunque uno esté lleno el olor de los chorizos entusiasma a cualquiera, nosotros veníamos famélicos. Cuando quise proponerle a mi amigo un almuerzo en toda regla me percato que no estaba con nosotros.

Hago memoria y descubro que hace rato que no lo veíamos.

¿Dónde se había metido? ¿Qué le paso?

Deshago mi camino buscándolo y lo encuentro en la entrada del predio. Ahí estaba él, mirando la moto con una cara de esas que hacen que las viejas comiencen a santiguarse. Algún velorio de seguro habría.

Al acercarme me comenta que había pinchado la rueda trasera y su ánimo estaba por el piso.

Tres situaciones jugaban en su contra: no había ninguna gomería cerca; No traía herramientas, mucho menos parches y la moto no tenía caballete.

Con esa situación ya estaba para que le tachen la doble generala.

 – Espera que voy a buscar la moto, le dije.

Otra vez a circular entre los caballos aunque ahora más acostumbrado, lo que me preocupaba era la bosta que había por todos lados.

Al llegar estacione a su lado, saque las herramientas y los parches listo para la reparación.

El problema era levantar la moto. Algunos le ponen el casco o en su defecto el top-case para hacerlo, pero yo ni de chiste rayo esos elementos.

Preferí ponerme a caminar para ver que encontraba. Así lo hice, primero fui para acá y después para allá, mirando atentamente como buscando plata en el piso.

A los pocos metros vi algo que nos podía servir: ¡una botella de vino!

La pusimos del lado derecho de la moto, debajo del horquillón. De esta manera la rueda quedo suspendida, pudimos sacarla y arreglar todo.

Cuando estábamos listos a partir me dio pena revolearla a los yuyos, lo sentía como una traición a nuestra salvadora que tanta ayuda había brindado, preferí dejarla tranquila al borde del camino.

Quien te dice que hoy en esa curva no haya un santuario de la Difunta Correa.

firma

 

 

 

PD: Lamento amigos haber perdido los videos y fotos de esta aventura, tal vez mañana aparezcan entre los que tengo guardado.

 

Volver <—


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


Grupo de Facebook banner chico

instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

COMO REACCIONAR ANTE UN ACCIDENTE DE MOTO

Es muy importante tener conocimientos básicos de cómo reaccionar en caso de un accidente en moto, por lo que en esta ocasión te daremos unos consejos del protocolo de PAS (Proteger, Avisar, Socorrer).

Aunque las probabilidades de que te ocurra un accidente o que nunca conozcas que es un accidente en moto, es importantes tener estos conocimientos que puedes ocupar, pues como dice el dicho “es mejor tenerlos y no ocuparlos, que ocuparlo y no tenerlos”.

PROTEGER

En cuanto nos percatemos del accidente lo primero es el instinto de autoprotección. Nuestra ayuda es muy importante, por lo que no nos podemos poner en riesgo. Es el momento de detener la moto en un lugar seguro, fuera de la circulación o en su defecto lo más orillado a la derecha que podamos, encendiendo las luces de emergencia o el intermitente derecho.

Hay que tener cuidado al bajarse de la moto. Observar el tráfico existente. Si vas solo, revisar como esta todo el lugar. ¿Dónde está el accidentado? ¿Y el vehículo? ¿Está a salvo de la circulación o puede ser arrollado?

Si estás fuera de la carretera y está permanece más o menos despejada, hay que intentar buscar ayuda de otros conductores. Uno ayuda, pero tres personas colaborando es una mejor asistencia. Si por el contrario el conductor está tendido sobre uno de los carriles, hacer señas a los conductores que pueden venir por ese carril para que detengan su vehículo. En caso de que los dos carriles estén obstaculizados, pensar siempre en proteger al accidentado. Se tiene que avisar a los conductores de los dos carriles.

Para movernos y señalizar, siempre desde el arcén del carril, buscando una posición y actitud defensiva. Mover los brazos hacia arriba y abajo, pidiendo que aminoren la velocidad hasta que se detengan y entonces pedir colaboración en los mismos términos, es decir, seguir pensando en la seguridad de la gente que para a auxiliar.

¿Cuántas son las personas mínimas e ideales para ayudar en un accidente? Tres. Dos para señalizar, uno en cada sentido y un tercero para pedir la ayuda y hablar con los servicios de emergencia. Otra persona o dos para echar una mano con el accidentado no vienen mal (sacar fotos, ayudar a que la circulación no se detenga a mirar, que bordee los obstáculos, etc.). Una vez la situación está controlada, pasamos a la siguiente fase.

AVISAR

Llamar inmediatamente al 911. Línea de emergencia.

Una vez establecido el contacto con los servicios de emergencia, dar todos los datos posibles: ubicación, tipo de accidente, número de accidentados, estado en el que se encuentran, etc. Con estos datos y lo que nos pregunten, elegirán el protocolo de actuación y medios más adecuados.

Dar tus datos y teléfono por si necesitan volver a contactar con nosotros y esperar siempre a que nos digan que podemos colgar el teléfono cuando hayan recabado toda la información. Tras ello, puedes seguir a la tercera fase.

SOCORRO

Socorrer es una de las partes más complicadas. Si no tenemos conocimientos de medicina, lo mejor es hacer lo mínimo ya que podemos empeorar el estado del accidentado. En la mayoría de los casos, un NO es la respuesta.

No moverlo. No quitarle el casco. No quitarle ni la ropa ni los guantes, como mucho en caso de mucho calor abrirle la cremallera de la chaqueta o en caso de frío, abrigarlo con otra chaqueta o una manta. O si está lloviendo intentar protegerlo del agua.

Si está consciente, no hay que dejar que desvíe su atención o intente moverse a no ser que tengamos muy claro que puede hacerlo. Para ello podemos pedirle que vaya moviendo de una en una sus extremidades. Primero los brazos y luego las piernas. Si lo puede hacer, hay que pedirle que se incorpore por sus propios medios para luego, y si vemos que puede, ayudarlo a sentarse.

Que no se ponga de pie inmediatamente. No es extraño que con el accidente, sus facultades estén mermadas con lo que ni su equilibrio ni orientación es el correcto. Tras unos minutos de pie puede incorporarse completamente para, al menos, llevarlo a una ubicación segura donde esperaremos a los sanitarios.

Es mejor esperar a la ambulancia si la hemos avisado que trasladarnos en un vehículo particular. Ellos tienen más conocimientos para ver en qué estado se encuentra y trasladarlo en caso de ser necesario al hospital en mejores condiciones.

Si tiene alguna extremidad rota o lesiones, hablemos con él, intentemos tranquilizarlo y que no se mueva ni preocupe. Mejor mentirle diciéndole que no tiene nada grave y que permanezca relajado.

Por último, cuando llegue la ambulancia y o bomberos, hay que prestar toda la colaboración que necesiten y facilitarle todos los datos que tengamos. Desde si conocemos o no al accidentado hasta lo que ha ocurrido o lo que hemos hecho.


tito

Fuente: Revista Moto

 

 

 


Notas relacionadas:

 

Volver <—


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


Grupo de Facebook banner chico

instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Fuí en moto y volví caminando.

Acá voy en un micro de línea. Todo vestido para la ruta: campera y pantalón con protecciones, botas para moto, ropa térmica. Equipo completo. Solo falta que me ponga el casco y ahí si mi vecino se caga de risa. Bastante esfuerzo hace para mantener la cara de seriedad ante lo ridículo que me veo así en colectivo.

Te preguntarás porqué estoy en esta situación, es fácil de responder: ¡Una tragedia!, tuve que dejar a Jade (así se llama mi moto JAWA-RVM Tekken 250) en un taller y volverme caminando.

Así estoy, muerto de calor y comenzando a despedir ese olorcito a oso encerrado tan característico. Ahora que lo pienso me pregunto si mi acompañante está aguantando la risa o el olor. Creo que mi compañero de viaje durará poco. Mejor caminar respirando aire puro que soportar esto.

20170929_133339

Hablando de caminar, con esto de hacerlo me di cuenta que cuando mi suegra me dice que tengo que hacer ejercicios porque ya se me nota mucho la panza tiene razón. Yo pensé que me lo decía de jodida que es nomas.

El caso es que una vez fui a un gimnasio de pesas y me anote. Ahí nomas empecé a levantar… a levantar quiniela. El físico no mejoro pero el bolsillo si. Chiste fácil para hacer más llevadero esto de andar de peatón por la vida.

Al final no te conté porque deje a Jade. Tranquilo, anda perfectamente, un lujo. Lleva 25.000 km y ni un pinchazo. Entonces como no gasto plata en repararla la gasto en accesorios.

Pregunte quien era el que mejor hacía defensas para motos y la respuesta fue unánime: Escapes Esteban. Listo, me contacte con él y concertamos una entrevista. Hablamos de diseños para la Tekken.

Nos imaginamos distintas formas y esta bueno eso de jugar con un cable grueso de electricidad. No el de las casas sino el de las calles. Son duros y flexibles a la vez. Le vas dando forma y jugando con el diseño y claro está, hay que meterle un poco de imaginación para tratar de ver cómo quedará finalmente.

Con Esteban, o Patricio, así lo llaman algunos (tal vez tenga un alter ego). Quedamos que le traería a Jade y que a la semana la tendría lista. Aproveche la volada para pedirle unos anclajes nuevos ya que también le cambio los baúles laterales. En el último viaje estuve pensando mucho en eso y me comprometí a rever las cosas que llevo conmigo.

Nuevamente averigüe por las opciones y algunos se deliran con marcas que salen más caras que la moto. Mirándolas bien no dan mucho más que eso: una marca sin una diferencia apreciable en el producto que justifique tamaño robo.

La cosa se pone peor cuando buscas baúles de aluminio. Preguntando descubrí los de la marca Ronlaiver, que además desarrollo unos específicos para la Tekken. En el caso de Jade son negros con tapas verdes.

20170929_133906
la cara lo dice todo, ¿no?

Los baúles están buenísimos. Muy bien construidos y diseñados. Son aerodinámicos y de un plástico muy grueso. Tienen unos desniveles que le dan más firmeza a la estructura. También vienen con una manija para el trasporte. Lo mejor de todo: su sistema de cierre. Una cerradura que hay que hacerle una par de movimientos para abrirla, lo que me asegura que no se abrirá accidentalmente durante un viaje.

En este tema de reducir el bulto que llevo como top-case tenía que reubicar donde llevaría los bidones de nafta y agua, ya que no viajo sin ellos. Nunca los necesite para mí, pero si les han servido a otros viajeros.

Entonces ahora Jade llevará detrás de los baúles otro accesorio de Ronlaiver: un soporte para el  bidón de gasolina. La construcción es muy segura y le quedan geniales a la moto. No tengo que andar metiéndole “stikers” de todos los lugares donde anduvimos para mostrarla como una moto viajada. Con esto sólo ya dice que ha recorrido muchas rutas.

El tema del agua lo voy a solucionar con un accesorio de otro proveedor. Son unos soportes para botellas o termos muy interesantes. Los tengo que ir a buscar a Santa Fe.

No veo la hora de tenerla toda armada y sacarle fotos para mostrártela. La Tekken de serie se roba todas las miradas (los que la tienen no me dejarán mentir en algo así). Imagínatela con todos los accesorios y lista para el viaje. Además la defensa la pedí en color amarillo oro, bien farolera. Que le voy a hacer si así me gusta y es mi moto.

TITO

Acá vamos, volviendo a San Pedro en un colectivo muy lento. Con acompañantes que se cambian regularmente. Llevo conmigo dos ansias a cuestas. La primera es para que me devuelvan a Jade. La segunda es verla como quedó.

La semana que viene les cuento. Hasta entonces.

Buenas rutas y suaves vientos.firma

 

 

Volver <—


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


Grupo de Facebook banner chico

instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

El cuerito

La historia es más o menos así…

Desde siempre quise un cuero de corderito para el asiento de la moto. Sabía que era bueno para los viajes largos: si los gauchos lo usaban por algo sería.

En un viaje al sur, pasando Neuquén, en una chacra al lado del camino llena de ovejas, me dije: ¡Acá es el lugar!

Pare, aplaudí como quien ve un espectáculo y de tanto hacerlo apareció el “gringo” (gaucho para los citadinos).

Después de mucho “chamuyarlo” terminó dándome el corderito que usaba en su caballo. Era precioso, tan blando como una tela. Muy bien curtido.

Así seguí viaje, orgulloso de mi nuevo trofeo, lo más preciado en mi equipo de moto.

Llegué al Lago Nahuel Huapi y acampé en medio de la montaña, cerca del paso Samoré, por el lado Argentino. En un lugar llamado Brazo Rincón.

1

Estando el campamento armado, con el fogón listo para calentar el agua del mate, me pongo a conversar con un lugareño. En mala hora se me ocurre indagarlo si conocía sobre caballos y monturas. “Por supuesto, faltaba más”, dijo alejándose de la humildad como buen argentino.

Le pregunté sobre los cuidados que tenía que darle a mi nuevo tesoro. Que lo lavara con jabón neutro, lo dejara secar y listo. ¡Cómo nuevo!, me respondió.

De más está decir que fue lo primero que hice cuando llegué a casa, desarme la moto, lave y puse a secar el corderito según las instrucciones.

Pasaban los días y no se secaba, opte por ponerlo al sol. Alguna equivocación cometí ya que finalmente se pudrió y no sirvió más. La cagué como el mejor.

Para hacerla corta diré que al año siguiente, en un nuevo viaje fui para Chile. Como estaba con ganas de rutear seguí para Brasil. A veces el GPS se desconfigura y termino en cualquier lado.

2

3000 km más adelante, cuando voy llegando a la ciudad de Pelotas, muy oportunamente se me empieza a paspar lo que está al detrás de las mismas.

En la desesperación pensé que podría solucionarlo con un corderito. Allí empezaron mis desventuras.

Primero comprar un diccionario para traducir y luego pronunciar “cuero de oveja”, algo así como “couro de ovelha“. Muy graciosa la cara que ponían los brasucas cuando trataba de pronunciar eso en “portugués”. Lástima que mi dolor de posaderas no me dejara disfrutar del momento.

Insistiendo durante días, en diferentes lugares, al fin consigo el famoso cuero… ¡pero era cuero! Yo lo quería con la lana.

– haaaaa, me dijeron, entonces usted busca “Lã de ovelha” (lo pronuncian: “laaa de ovela”, arrastrando la “a” o algo por el estilo).

Ahí vamos de nuevo por la ciudad, emitiendo sonidos que nadie entiende. Hasta que en un pueblito, en una “agropecuaria”, lo  consigo.

Pero el daño ya estaba hecho, tenía las posaderas a la miseria y sentarme en la moto era un suplicio. Entonces se me ocurre una solución mágica: MAIZENA

3

¡Otra vez a traducir y pronunciar eso! Ahora es divertido, pero en ese momento era para matar a alguien.

Por fin la encontré en un almacencito que atendía una viejita muy amable, después de muchas muecas y señas pude hacerme entender. Todavía me pregunto cómo lo hice.

Allá andaba yo, parando en cada estación de servicio y desgraciándome en el baño poniéndome “almidón de maíz”. Todo blanco quedaba: mi culo, los pantalones, la remera, el piso, ¡todo!

Con eso más o menos la fui llevando. Si bien no curaba al menos no empeoraba.

Un buen día decido volver para Argentina y cruzo la frontera, todo bien, como por un tubo. Cuando ya estaba en la soledad de la ruta, con todo el tiempo para pensar, me doy cuenta que pase por dos destacamentos fronterizos con UN KILO DE POLVITO BLANCO en mi riñonera.

5

De buen quilombo me salvo mi buena suerte, sino, hasta que viniera el perito y constatara que el polvito era inofensivo… mejor no pensar en que nuevo lío me hubiera metido.

Hoy todo eso está solucionado. Tengo un cuerito espectacular que ni en pedo lavo, oloroso y mugriento, pero sano.

Fin (de esta historia)

firma

 

 

 

 

Si quieres conocer donde sucedió la historia ACA.
Para encontrar más información sobre el mismo ACA.

Volver <—


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


Grupo de Facebook banner chico

instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G