Archivo de la etiqueta: Motoviajeros

Córdoba – parte 5

Villa María (Córdoba) – San Pedro (Buenos Aires)

Dormimos espléndidamente y la habitación por lo chica que era fue muy fácil de calefaccionar. Por eso andábamos en remera dentro de ella pero cuando salimos la cosa cambio bastante.

Cuando salí para ir a desayunar tuve que volverme rapidito a buscar abrigo del frío que hacía. Ni quería imaginarme el que haría en la calle.

3

Al dejar el hotel hacía un día precioso, muy soleado pero fresco, demasiado. La sensación térmica producto del viento generado por el andar de la moto era muy cortante.

Salimos a la ruta con equipo completo para ese clima, lo que fue un acierto ya que estaba bravo realmente. Un viento cruzado y el frío hacían que el retorno se viviera de una forma muy particular.

Mi mujer acaba de decirme: “vos tenés problemas con los finales”. Creo que tiene toda la razón, cada vez que tengo que escribir el epílogo de un viaje me sucede lo mismo: no sé sobre qué escribir ya que en la ruta raramente sucede algo.

2

Los paisajes son totalmente cotidianos y todo pasa por nuestra cabeza. El viaje se torna muy reflexivo al recordar donde estuvimos pero más que nada pensar en nuestro hogar, en las cosas cotidianas que dejamos y extrañamos. La necesidad de volver.

El retorno siempre es muy silencioso. Raramente hablamos por los intercomunicadores, tal vez por la nostalgia, tal vez cansancio, o un poco de todo eso hace que estemos ensimismados.

A medida que pasaban las horas y el día avanzaba, la ruta se cargaba cada vez de más de autos. Comenzaba el retorno de los que salieron por el fin de semana largo y normalmente lo hacen a gran velocidad.

5

Siempre te encontrás con algún hijo de puta que hace maniobras arriesgadas y ponen en peligro a todo el mundo. Por eso hay que volver muy atento a los espejos retrovisores.

Haber adelantado hasta Villa María nos dejó por delante 400 km hasta San Pedro, podíamos hacer tiros de 200 km o mejor aún, dos de 150 y uno final de 100.

Extrañamente a lo que me imagine me cruce con pocas motos en la ruta, y de las pocas que vi ninguna de ellas eran de las que fueron a Tucumán a participar del rally de motos clásicas.

4

Llegamos a destino cerca de las 18 hs. La moto nuevamente se comportó de forma espectacular llevándonos y trayéndonos sin ningún tipo de problema, demostrando que la confianza depositada en ella tiene sus fundamentos.

Otro viaje para recordar, principalmente porque Valeria lo disfruto mucho y volvió feliz. Paseo y descanso como quería, tal vez le faltó un poco de aventura por el medio de las sierras. Pero ya vendrán otros para hacer eso.

Hasta ese momento.firma

 

 

Parte 4


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


Grupo de Facebook banner chico

instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Córdoba – parte 4

La Serranita (Córdoba) – Villa María (Córdoba)

Ya se hizo rutina esto de despertarnos a las 9 de la mañana, ni da luchar contra molinos de viento. Me levante con la intriga de cómo sería el paisaje del lugar.

En el hogar de la Posada estaba encendido un fuego gigante. Empezamos muy bien.

3

El desayuno fue exquisito. Fue servido con unos dulces hechos por la dueña de casa, repetimos varias veces.

Salir al patio nos revelo un paisaje maravilloso, además hacia un día espectacular. Esto último nos sorprendió ya que el anterior estuvo muy frío y nublado, amenazaba con ponerse peor.

1

Despacio y al sol arme la moto mientras mi mujer compraba dulces para llevar. Luego nos despedimos muy cariñosamente ya que los dueños son personas de gran valía.

Tomamos la ruta provincial 5, es serpenteante, que sube, que baja, que rota hacia la izquierda y luego a la derecha para volver a repetir todo.

De pronto aparece el embalse Los Molinos, que sorprende y es de una belleza increíble.

4

En el dique paramos a tomar mate y disfrutar el paisaje. Pasaban muchas motos de gran cilindrada ya que había un encuentro en Rumipal y estábamos cerca.

Después de un rato me puse a observar a las personas que estaban alrededor, note algo que llamo mí atención: bajaban del auto o colectivo, se acercaban al borde fascinados por el entorno, luego se sacaban un par de fotos y seguidamente se ponían a mirar el celular y ya no apreciaban el entorno. Como si les diera lo mismo o directamente no existía.

Pensé que llegar allí tiene un costo en esfuerzo, en tiempo y por su puesto en plata. Llegar y no comprometerse con el entorno me resulta un despilfarro incomprensible.

5

Como que solo es ir a buscar la foto sin vivir el entorno. Muchas veces me digo que no vale la pena tomar una foto del lugar ya que en internet hay fotos más espectaculares sacadas por profesionales, solo hay que buscarlas.

Llegué a la conclusión que todo tiene un tiempo, cuando comenzamos a mirar cualquier cosa menos el paisaje quiere decir que la parada ha sido suficiente y es hora de seguir.

Retomamos ruta para parar unos kilómetros más adelante en la ciudad de Villa General Belgrano, era un loquero de gente. Es uno de los lugares donde realmente no quiero ir, reconozco lo pintoresco del lugar pero siempre está siempre lleno de turistas y el tráfico se torna imposible.

8

La parada fue necesaria para terminar de comprar unos presentes que queríamos llevar. Estuvimos muy poco tiempo, lo necesario para realizar estas compras, pero alcanzo para encontrarme con personas que estuvimos hablando vía Facebook.

Seguimos paseando hasta llegar a la ciudad de Embalse y desde allí buscar la ruta Provincial 6 que nos llevaría primero a Río Tercero y luego a Villa María, nuestro destino final para el día.

10

Durante el trayecto el viento fue aumentando y la temperatura descendiendo mucho. Habiendo empezado con una mañana tan linda y agradable no imaginamos que a la tarde la situación cambiaría tan drásticamente y nos faltaba abrigo.

Llegamos congelados y lo único que queríamos era parar en algún bar a merendar un café caliente.

Cuando se configura un GPS con una ciudad como destino, generalmente te lleva al centro de la misma. Normalmente la plaza más importante donde está la municipalidad y también la iglesia principal.

12

Al ir acercándonos nos preguntábamos si ya habíamos estado, nos resultaba vagamente familiar. Paramos en una esquina que tenía el bar y desde donde podíamos mirar la moto que estaba estacionada totalmente cargada y equipada.

Ni bien entramos nos dimos cuenta que efectivamente ya estuvimos. Además recordábamos una mala experiencia con ese lugar, mala atención, el wifi lo tienen al pedo ya que un año después sigue sin funcionar.

Luego de un buen tiempo de espera viene la moza diciendo que lo que habíamos pedido no lo tenían. Eso colmó el vaso, nos levantamos y nos fuimos con rumbo a una estación de servicio que conocíamos donde podríamos conectarnos perfectamente.

6

Ya era de noche y aún no teníamos donde parar. Necesitábamos un lugar tranquilo y con buena conexión a internet para realizar la búsqueda.

Llamamos a todos lados y todo estaba ocupado. Incluso miramos alternativas en los pueblos cercanos, aunque no teníamos ganas de volver a la ruta pero era lo que posiblemente que tendríamos que hacer.

Ya cuando estábamos desanimados Valeria se llegó al hotel que estaba al lado, ya había llamado y le dijeron que no tenían nada, pero la esperanza es lo último que se pierde.

134

Volvió sonriente y así supe que algo había conseguido. Efectivamente como se lo imagino alguien cancelo la reserva hacia unos momentos y por lo tanto teníamos lugar.

Realmente tuvo que haberla pasado mal o al menos imaginarse cualquier cosa por la sonrisa que traía, revelaba su alivio ante la situación.

La habitación era chica y el baño aún más, pero la cama estaba bien y el calefactor calentaba espectacularmente.

Así termino un día con altibajos. Mañana será otro.

Hasta entonces.firma

 

 

Parte 3   |   Parte 5


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Córdoba – parte 3

La Falda (Córdoba) – La Serranita (Córdoba)

Otra vez la misma historia, despertarse tarde y remolonear en la cama. Por poco casi nos perdemos el desayuno.

Nuevamente salimos casi mediodía. El primer destino era muy cerca: Cosquín, a 20 km de distancia. La ruta 38 que une estas ciudades es una sucesión de construcciones turísticas donde  casi no se advierte cuando termina una localidad y comienza la otra.

Hay que otear el horizonte para poder ver las sierras y un poco de naturaleza. El camino es de doble mano y la velocidad de los vehículos es constante, no hay forma de sobrepasar. Entonces la velocidad la determina el más lento. Es una verdadera tortura romana si toca ir detrás de algún camión viejo o auto de la época del 70.

1

Mucho no me quejo ya que el mío también era casi de la misma época y cuando anduve por estos lugares era el más lento, realmente uno va sufriendo ya que sabe que detrás la gente comienza a ponerse nerviosa. ¿Pero que se le puede hacer? Si el auto no da, no da.

En Cosquín fuimos a la plaza Prospero Molina que es donde está ubicado el famoso escenario. No lo hicimos por la tradición del festival sino porque allí funciona la oficina de información turística.

Conseguí un mapa carretero muy lindo de la provincia de Córdoba. Me encantan estos mapas, los voy coleccionando viaje a viaje.

2

Y lo más importante: me orientaron para agarrar el camino de tierra que llevaba a Tanti, va por las sierras. El GPS me quería llevar a toda costa por la ruta de cemento, está configurado para que me oriente por el camino más rápido, eso hace que sus elecciones se basen en autopistas, rutas o avenidas.

Si por el contrario lo configurara como el camino más rápido, entonces sus elecciones tendrían la prioridad las distancias sin importar el tipo de ruta que sea.

El camino a medida que fue subiendo iba revelando paisajes muy bonitos. No es complicado de hacerlo y es bastante transitado.

tito (2)

A mitad del recorrido un arroyo cruzaba por un badén. Paramos a tomar mates y disfrutar del momento, iba a escribir “de la paz del lugar” pero eso no fue cierto ya que ni bien nos sentamos aparecieron unos patos que a los gritos reclamaban comida.

Le tire un par de patadas tipo kung fu y los grité como hincha de futbol pero ni mu, se nota que están re acostumbrados a que la gente los alimente.

3

Nos ganaron por cansancio y se terminaron comiendo la mitad del paquete de bizcochitos. Debo reconocer que son muy buenos negociantes.

Picamos algo en Tanti a modo de almuerzo y nos pusimos a mirar el mapa, como estábamos de paseo no teníamos nada planeado. Nos daba lo mismo ir para un lado tanto como para el otro.

6

Decidimos ir para Alta Gracia ya que nos quedaba bien para ir emprendiendo el regreso. Estaríamos por el Sur de la capital y cerca de la ruta hacia Rosario.

El trayecto es todo de asfalto y mayormente autopista. Había un viento muy fuerte y cruzado que aparecía por ráfagas, había que extremar las precauciones.

Dimos unas vueltas por la ciudad de Alta Gracia para conocer un poco y nos dirigimos a la oficina de turismo para ver que opciones de plazas tenían.

7

Al estacionar la moto en un lugar marcado como exclusivo veo una parejita que estaba vendiendo artesanías. Les pregunte el precio de unas “malas” (rosario budista) y me puse a conversar un rato.

Se sorprendieron mucho cuando les dije que éramos de San Pedro ya que él también lo era. Se llama Julián y es el hermano menor de una persona que conozco. Los otros días justamente me estuvieron hablando de su hermano “el trotamundos”, me contaban en qué lugares estuvo y lo que hacía.

5

A veces las casualidades me sorprenden, venir a encontrar la persona de quien hablaste pero que no conozco justo donde estaciono la moto en medio de una ciudad a la que no planeaba venir es demasiado. El destino trabaja de maneras misteriosas.

Este viaje estuvo lleno de este tipo de eventos, personas con las que hablaba por las redes sociales  de pronto estaban estacionadas donde yo lo hacía.

Buscar alojamiento estuvo muy complicado. No había en toda la ciudad y el que había lo cobraban como si fuera un refugio atómico. Antes duermo en una plaza que pagarles esas cifras a estos avivados.

9

Cuando ya nos entraba la desesperación dijimos que mejor era tomárselo con soda y nos fuimos a un bar para consultar tranquilos internet. Allí relajamos y pudimos encontrar un hospedaje a 10 km. En un lugar llamado “La Serranita”.

Llegamos rápido al destino pero ahí se nos complicó ya que estos pueblitos de la sierra no tienen dos calles paralelas. Es como que todas se cruzaran con todas y así cuesta ubicarse.

Al final tuvimos que usar el PPS (Paro Pregunto Sigo) y por fin pudimos encontrar el hostal.

Así termino un día, mañana será otro.

Hasta entonces.firma

 

 

Parte 2   |   Parte 4


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Córdoba – parte 2

Córdoba capital – La Falda (Córdoba)

Después de tantos viajes he llegado a la conclusión que hacerlo con mí mujer es contraproducente por varios motivos:

El primero es que tras que me cuesta arrancar el día ella invita a hace fiaca. Ese no es el más grave sino el segundo que mencionaré, me fomenta mucho el comer y los desayunos se hacen largos.

Lo hicimos tarde y arrancamos aún más tarde. La primera parada programada era Río Ceballos, 30 km de distancia marcaba el GPS.

1

El tráfico de Córdoba es como el de Buenos Aires, a eso hay que sumarle los zorros que están atentos a meter multas en cuanto pueden. Quería pasear por el centro para que Vale lo conociera pero a las pocas cuadras desistí de la idea. Salir del centro fue un infierno.

Ya casi en el límite de la ciudad de pronto me sorprende una risa apasionada de mi mujer, había visto un grafiti político que le causó mucha gracia. Cuando se clamo pude explicarme de que se reía y entendí que expresiones como “culiadazo” no se ven en el resto del país. Estos cordobeses son graciosos hasta para putear a los políticos.

La ruta pasa por al lado del aeropuerto y estaba soplando un viento muy intenso, por un momento baraje la posibilidad de parar y mirar que hacían los aviones en estas situaciones.

5

Luego recordé videos de vientos mucho más fuertes y los aviones entrando de costado a la pista, pensé que tanto por la distancia o porque la ventolina no era para tanto entonces decidí seguir camino.

Casi sin darnos cuenta estuvimos en destino, entramos despacio por el centro. Ya era mediodía.

Hacía muy poco que habíamos desayunado y por eso le propuse a Valeria parar a tomar algo, eso hicimos en un bar con estilo mexicano. Ella pidió nachos con queso chedar.

3

Para que no se sienta tan mal de comer sola tuve que sacrificarme y acompañarla, si me ven muy panzón ya saben quién es la responsable del incremento de mis curvas, ella nunca engorda nada.

Mirando un poco el google maps vi que había un camino que atravesaba las sierras y llegaba a “algún lado”, como andábamos paseando y no teníamos idea hacia dónde íbamos nos quedaba bien tanto un lugar como el otro.

2

Averiguamos y resulto que la ciudad era La Falda y el camino se llama Camino del Cuadrado. Para allá fuimos, un camino tan divino como cortito. Cuando le estas agarrando el gustito ya llegaste al final.

Está completamente asfaltado y va recorriendo la sierra, llegando a la cima y luego descendiendo. A mitad de camino hay un parador muy “hippie” para tomar algo y tiene un balcón natural donde se aprecia una vista panorámica única.

6
Estatua alusiva a Rubén Juarez, maestro del bandoneón.

Para quien no lo conozca se lo recomiendo mucho. Es sencillo de hacer y emocionante por sus curvas y contra curvas. Hacia el final se llega a La Falda “desde arriba”, se puede ver la ciudad entera y parte del valle.

Era súper temprano. Llegamos al hotel y desensillamos, nos sacamos todo el equipo de astronauta que llevábamos. No sin antes causar alguna que otra mirada asombrada por el centro de la ciudad.

Cuando estuvimos cómodamente instalados nos fuimos a pasear por él y a comprar presentes para nuestra gente querida.

La tarde estaba genial. Pero esto de andar caminando por pendientes cansa mucho, y más con el aire de las sierras dirían los viejos. Así que salió una pequeña siesta.

7

Por la noche un baño y al centro a cenar. Es muy pintoresco y lo habíamos imaginamos lleno de gente por ser viernes de un fin de semana largo, resulto todo lo contrario.

Estaba bastante solitario y nos explicaron los del lugar que recién el sábado a la noche o domingo se sentiría la ola turística.

Después de comer fuimos cuesta arriba hacia el hotel, el día llegaba a su fin.

Mañana será otro día. Hasta entonces.

firma

 

 

 

Parte 1   |   Parte 3


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Un paseo por Catamarca – parte 12

Colonia Dora (Santiago del Estero) – San Pedro (Buenos Aires)

Quedaban 750 km hasta mi casa. Tenía planeado arrancar a las 6 de la mañana para llegar temprano. Puse el despertador y cuando sonó por el frío que hacía me quedé dentro de la bolsa de dormir y lo reprogramé para las 7 am.

Repetí la situación hasta para las 8 de la mañana. Cuando se hizo esa hora ya me daba no sé qué seguir acostado, hacía rato que había terminado el ruido de los camiones al arrancar.

Una mañana muy fría pero soleada. Junté todo y algunas cosas las guarde mal total no volvería a usarlas. Para no perder más tiempo arranque sin desayunar.

Algunas personas conocedoras me habían advertido que nunca tomara la ruta 34 ya que es un infierno de camiones, pero quería conocerla así que desoí todo y me aventure por ella.

20180726_101117

Ya en los primeros kilómetros me arrepentí de la decisión, pero ya estaba en el baile. Es un rosario de camiones, el ritmo de viaje no supera los 80 km/h y muchas veces está por debajo de ese número.

Para estar en esas procesiones hay que tener una paciencia zen, soportar la situación sin andar asomándose a ver en qué momento se puede sobrepasar.

La circulación de camiones es tan grande que lo normal es ver los vehículos por grupos. Primero el camión lento, detrás uno o dos más tratando de pasarlo y luego vienen los autos que se hayan juntado. En total una media de 7 vehículos por tiro. Por ultimo hay un espacio de algún centenar de metros y otra vez el mismo esquema.

Si por alguna casualidad se llega a pasar al grupo hay que ir muy atento al acelerar ya que en sentido contrario viene otro grupo y tal vez algún osado haga una maniobra peligrosa tratando de ganar algunos metros.

Sobre todo nosotros que vamos en moto. Para asegurarme que me respetaran iba con todas las luces prendidas incluidas las auxiliares para que me vean, en cuanto veía algún rodado sobre mi trazada comenzaba a hacerle señas de luces para advertirle mi presencia.

Aun así varias veces tuve que desacelerar para dar tiempo a que se acomoden en su lugar. Con toda esta actividad pareciera que uno va entretenido y atento al camino. Todo lo contrario, se vuelve muy aburrido.

En estas situaciones yo me pongo a cantar, no lo hago bien pero la acústica del casco y el ruido del viento que se filtra disimulan mucho la situación. El grado de aburrimiento está dado por el volumen del canto, yo venía a los gritos.

20180726_175713

Deje de hacerlo cuando comenzó  a dolerme la garamanta. Tuve que buscar otra cosa para entretenerme, entonces me puse a contar vagones de trenes porque pasaron cuatro.

Hacia media mañana en el horizonte se dibujaban unas formaciones oscuras muy parecidas a las montañas cuando uno se va acercando. Algo totalmente imposible ya que mi rumbo era hacia el Este, casi en el límite con la provincia de Santa Fe.

Eran nubes de tormenta, más exactamente el frente de frío polar que avanzaba en el mismo sentido pero al ir más rápido lo estaba alcanzando.

Me di cuenta que el viaje se pondría frio y lluvioso. Decidí parar y ponerme el equipo de agua y preparar la moto para la lluvia.

Una muy buena idea ya que unos kilómetros más adelante empezó a chispear. Prefiero una cortina de agua torrencial y no pulverizada que moja igual pero no corre por el visor imposibilitando ver correctamente. La única solución es acelerar más para que el viento producido por el desplazamiento corra las gotas.

20180726_101142

Así fue el resto de la mañana y continúo todo el día. Hice dos paradas haciendo tramos de 200 km cada uno, unas tres horas de manejo.

A Rosario llegue de noche y pare en la estación de servicio que esta sobre la Panamericana después del peaje. Cene algo allí y me prepare para hacer los últimos 100 km que quedaban.

A veces es difícil hacer primar la seguridad. Después de un viaje largo uno lo único que quiero es llegar a su casa y dormir en mi cama.

Esa es una de esas situaciones donde se toma el riesgo que significa viajar de noche por llegar rápido. Lo hice porque conozco esa ruta y tome precauciones para minimizar riesgo.

Busque un camión que circulaba a unos 80 km/h y que además tuviera mucha iluminación trasera. Me mantuve a 5 segundos de distancia (1) con esto me aseguraba que nadie me llevara puesto ya que el camión impedía el paso.

20180726_101058

Además apartaría cualquier objeto que hubiera en la ruta y el movimiento de las luces me mostraba anticipadamente si había algún desnivel en la calzada.

De esta manera llegué a mi terruño y fue muy agradable reencontrarme con mis afectos y cosas. Creo que uno sale a pasear para volver y valorar mucho más lo que se tiene. Romper con la zona de confort para redefinirla y evolucionar.

Una aventura termina para que otra empiece.

Hasta ese momento y gracias por leer.firma

 

 

(1) En ruta la distancia de frenado se mide en tiempo y no en metros. Ya que la velocidad cambia y por lo tanto la cantidad de espacio necesario para la frenada. En cambio midiendo el tiempo ajusta está perfectamente.

Parte 11


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Un paseo por Catamarca – parte 8

Tinogasta (Catamarca) – El Peñón (Catamarca)

La noche fue muy fría, me sorprendio que a la mañana hiciera tanto calor. Al preguntar sobre esto me dijeron que estaba soplando el viento Zonda.

Que trae un aire muy seco y caluroso, conjuntamente con mucho polvo. Después viene la helada, esto ya no me gusto nada.

Tomé la ruta 60 y luego empalme con la famosa ruta 40. Ni bien lo hice del margen izquierdo se presentaron unas montañas imponentes.

Hay montañas sonsas. Así, como no queriendo serlo. Con sus laderas cubiertas de arena o tierra. Sin nada especial. Solo estan ahí.

Tambíen hay montañas muy coquetas, llenas de colores y formas. Normalmente andan en conjunto. Se diferencian unas de otras y cuesta decidir cual es más linda.

Pero hay otras que estan bien plantadas sobre la tierra. Pura piedra, cortes como cicatrices de peleas por donde baja el agua desde la cima. Su presencia no pasa desapercibida y causa admiración. De estas montañas estoy hablando. Me acompañaron por muchos kilómetros.

Llegué al medio día a la ciudad de Belén y estaba arrancando un festival. Paré para comer algo y buscar algunos regalos entre los artesanos que estaban exponiendo sus productos.

No me demore mucho y continué con mi camino bastante rápido, seguí hasta la ciudad de Hualfin donde comprendí que había equivocado la ruta otra vez.

Nuevamente esto de andar perdido y sin un rumbo concreto, me pasé de donde tenía que doblar. Tuve que desandar algunos kilómetros hasta un cruce llamado El Eje para tomar la ruta 43 y dirigirme hacia El Peñon, donde pensaba hacer noche.

Dista unos 150 km. Los primeros diez son de cemento y luego hay 30 km de ripio en relativo buen estado. después de ese tramo nuevamente cemento hasta el destino.

En alguna parte del camino tuve que detenerme y ayudar a otro motero que se dirigía al pueblo llamado Laguna Blanca.

El paisaje es algo cautivante. Al principio se recorren valles, después algunas dunas que quieren tragarse la carretera y por ultimo unas llanuras inmensas con pastos secos y pintando todo de amarillo.

Iba contemplando todo embelezado hasta que noto que el motor empieza a trabajar a marcha forzada. Me extraño mucho y decido cambiar la pantalla del GPS a datos numéricos donde me da información de la altura.

Allí descubro que lo que parecía plano no lo era en absoluto. Es un pendiente bastante pronunciada pero ante la bastedad del paisaje no se nota. Llega hasta los 3960 msnm. Casi estaba a 4000 metros y si no era por el motor ni me avivaba.

Llegando a la cima de esa “loma”, me da no se que decirle montaña porque no lo era, hay que tener cuidado con los pequeños arroyitos que cruzan la ruta ya que tienen hielo.

A esa altura el clima se había puesto realmente frío. Volvió a solpar el viento y con bastante fuerza. Faltaban muy pocos kilómetros para llegar por lo que no incremente mi abrigo. Esto tuvo consecuencias ya que llegué helado.

El pueblito es el típico de casitas de adobe con algunos beneficios de la civilización.

Rápidamente busqué donde alojarme y un comedor para cenar, comí bife de llama a la criolla. Muy rico realmente.

Mañana será el día de cumplir el objetivo del viaje a Catamarca: visitar el campo de piedra pómez.

Hasta entonces.

 

Parte 7   |   Parte 9


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Un paseo por Catamarca – parte 7

Complejo termal Fiambalá (Catamarca) – Tinogasta (Catamarca)

Me levante a las ocho y me dirigí al comedor del complejo para desayunar. Estaba cerrado y todo desierto. Aproveche para explorar y sacar fotos. Llegué casi hasta la vertiente de las aguas termales.

Luego me fuí a sentar cerca del comedor esperando que abriera. De a poco comenzaron a ir los bañistas a las piletas.

En la terraza donde estaba dos chinos vinieron a sacarse fotos. Los escuche hablar en su idioma. Cuando quedo uno solo le pregunte si entendía el castellano, me respondío en perfecto “porteño”.

Nos pusimos a hablar y me contó que le dicen “chapi”. Es argentino descendiente de chinos y pertenece a una organización que nuclea a varias fundaciónes. Participan junto a CRU Misión Valle Calchaquies. (1)

Llevaron camiones con donaciones realizadas por la comunidad china hasta Salta donde hicieron su base de operaciones.

Desde allí las distribujeron en escuelitas rurales de los Valles Calchaquies. “Chapi” fue el encargado de llevarlas con su grupo a Humahuaca e Iruya.

Me contó que esta es una acción directa ya que la comunidad siempre hace donaciones pero al entregarlas para su distribución las ponen en bolsas con bandera política. Típico punterismo argentino.

Eso los afecta de distintas maneras, principalmente en la imagen del inmigrante que se quiere integrar. Por el otro lado me conto una anécdota bastante triste, la de un inmigrante chino que dono mercadería y fue entregada como donación de una fuerza política. Luego la gente que la recibió saqueo el supermercado que la había dado.

Que cada uno reflexione sobre nuestros abuelos o bisabuelos y su lucha por integrarse.

En lo personal lo vivo en carne propia cuando me dicen que Jade, mi moto, por ser china es de mala calidad. Pero los dichos se refutan con acciones, 44.000 km al momento, es la distancia ida y vuelta hasta Alaska.

Después de desayunar me metí a las piletas. Empecé por la que había estado anoche y casi quedo rostizado, como había chicas cerca me aguante el grito y a fuerza de voluntad me quedé allí hasta el medio día.

Me tomé unos mates y nuevamente al agua otro par de horas. El día era esplendido y hacía calor. Todavía no había decidido si quedarme o partir.

Para las tres de la tarde comenzó a nublarse y ya estaba medio aburrido así que todo dicho. Prepare todo y baje de la montaña.

En Fiambalá había un festibal, pregunte y me dijeron que se llamaba “Jornada sentir y vivir lo nuestro, primera edición fiesta y concurso de la empanada y el locro”.

Dí un vuelta, comí algunas empanadas. Un grupo folklórico estaba bailando y al fondo estaban jugando a la taba por plata.

Me acerqué a curiosear y pregunte como se jugaba. La cosa resulto simple: se revolea la taba, tiene que pasar la marca hechas por unos palitos. Si cae del lado dorado ganaste. Si cae del plateado, perdiste. Y si cae de lado no pasa nada.

Agarré la ruta con el propósito de llegar a la ciudad de Belén que esta a 200 km, pero primero hice una parada en el ACA de Tinogasta a cargar combustible.

Llegando allí me sentía afiebrado, me imaginé que por la diferencia de temperaturas en las termas. Entonces decidí hacer noche ahí y buscar una farmacia para tomar algo que me ayudara.

También fuí al super a compar algo, ya en el hotel a bañarme y descansar que mañana tengo que manejar bastante.

Hasta entonces.

 

Parte 6   |   Parte 8


(1) Para más datos o consultas de la organización:

https://www.facebook.com/proyectovas/

https://www.facebook.com/fundaciontodosjuntosporvos/

 


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Un vino y seguimos ruta

Esta historia paso cierta vez cuando con un amigo estábamos organizando una juntada y nos fuimos a recorrer el camino que haríamos. Queríamos cronomtrarlo, ver las paradas y atractivos que tendríamos.

Era de tierra y creo que ni nombre tiene, y sobre esto no hay mucho más para contar. Paisajes típicos de campo, la pampa húmeda en su esplendor. Calor como para secar uvas y un polvo de esos que se meten dentro de las medias.

El verano estaba cerca y ya se sentía con fuerza. Íbamos despacio por desconocer el camino, los mapas no ayudaban mucho.

A las perdidas nos cruzábamos con algún auto o moto que venía en sentido contrario. Pero no mucho más que eso, muy solitario todo.

Transitábamos paralelos a las vías del tren que nos acompañaron por kilómetros. Al doblar en un paso a nivel por fin hicimos un cambio en la rutina poniéndolas del otro lado, cuando terminamos la maniobra nos dimos de lleno con una reunión campestre.

Mucho gaucho a caballo vistiendo todo su atuendo, incluido sus rastras con monedas. Difícil determinar quién sacaba más pecho, si el animal o el jinete. Puro orgullo esa gente.

A los costados estaban los gauchos modernos. Esos que visten como tales pero andan en camioneta, van con a la familia y hasta al perro llevan.

El encuentro resulto ser una carrera de sortija. En el campo al lado del camino se ponían de a tres y largaban a todo galope hasta un arco que cruzaba la recta de varios cientos de metros, allá a lo lejos.

Al fin algo para contar me dije, me acerque despacio para mirar mejor.

No sabía cómo los matungos iban a reaccionar si les pasaba una moto cerca. Estaban por todos lados y nosotros íbamos entre las patas. Despacito y atentos, sobre todo a la mirada del paisanaje.

Si algo quedaba desubicado en ese lugar era una moto con sus tripulantes vestidos como astronautas con todas las protecciones y sudando la gota gorda.

Al final no supe si las miradas eran de asombro, de reprobación o si simplemente no veían nada por tanto polvo que levantaban las carreras.

Donde pude estacione la moto y nos fuimos a caminar por la fiesta. Había de todo: puestos que vendían productos tradicionales y otros que también vendían productos tradicionales pero de china (esos desentonaban aún más que nosotros).

Me acerco a la meta de la carrera para mirar mejor. Los concursantes pasaban a todo galope, el gauchaje aplaudía o se lamentaba la suerte de los participantes. Tal vez hubieran hecho alguna apuesta.

Del travesaño del arco colgaban 3 argollas que a mi gusto eran demasiado pequeñas. Cuando pasaban los corredores era imposible ver si la embocaban o no. Solo por el clamor de la gente sabía el resultado.

Me aleje de ahí pensando que la inmensidad del campo hace la vista se afine, o que todos aplaudían para no sincerarse y decir que no veían un carajo.

Seguí caminando y explorando un poco más. Hacia el fondo estaban las parrillas, los asados haciéndose despacito y al costado los tablones que servían de mostrador. Allí se pedía la carne con el vino o la gaseosa.

¡Eso me tentó! Aunque uno esté lleno el olor de los chorizos entusiasma a cualquiera, nosotros veníamos famélicos. Cuando quise proponerle a mi amigo un almuerzo en toda regla me percato que no estaba con nosotros.

Hago memoria y descubro que hace rato que no lo veíamos.

¿Dónde se había metido? ¿Qué le paso?

Deshago mi camino buscándolo y lo encuentro en la entrada del predio. Ahí estaba él, mirando la moto con una cara de esas que hacen que las viejas comiencen a santiguarse. Algún velorio de seguro habría.

Al acercarme me comenta que había pinchado la rueda trasera y su ánimo estaba por el piso.

Tres situaciones jugaban en su contra: no había ninguna gomería cerca; No traía herramientas, mucho menos parches y la moto no tenía caballete.

Con esa situación ya estaba para que le tachen la doble generala.

 – Espera que voy a buscar la moto, le dije.

Otra vez a circular entre los caballos aunque ahora más acostumbrado, lo que me preocupaba era la bosta que había por todos lados.

Al llegar estacione a su lado, saque las herramientas y los parches listo para la reparación.

El problema era levantar la moto. Algunos le ponen el casco o en su defecto el top-case para hacerlo, pero yo ni de chiste rayo esos elementos.

Preferí ponerme a caminar para ver que encontraba. Así lo hice, primero fui para acá y después para allá, mirando atentamente como buscando plata en el piso.

A los pocos metros vi algo que nos podía servir: ¡una botella de vino!

La pusimos del lado derecho de la moto, debajo del horquillón. De esta manera la rueda quedo suspendida, pudimos sacarla y arreglar todo.

Cuando estábamos listos a partir me dio pena revolearla a los yuyos, lo sentía como una traición a nuestra salvadora que tanta ayuda había brindado, preferí dejarla tranquila al borde del camino.

Quien te dice que hoy en esa curva no haya un santuario de la Difunta Correa.

firma

 

 

 

PD: Lamento amigos haber perdido los videos y fotos de esta aventura, tal vez mañana aparezcan entre los que tengo guardado.

 

Volver <—


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


Grupo de Facebook banner chico

instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

Muerte en el Paso Pehuenche

Lo que voy a contar sucedió y tratare de relatarlo tan exactamente como mi memoria lo permita. La historia comenzó unos días después del recién inaugurado 2015.

Cada vez que emprendo un viaje lo hago con un rumbo pero sin un destino. Aquella vez se me ocurrió enfilar para Mendoza y recorrer esa provincia, pero la vida tenía otros planes para mí.

El viaje fue muy lento ya que iba en una moto Brava Altino 150 cc. No me importaba porque paseaba y no tenía apuro. Cuando llegue a la provincia de Córdoba todo cambio.

Hacia el Oeste y el Sur comenzó a formarse un frente de tormenta con unas nubes muy preocupantes. A medida que avanzaba hacia mi destino el pronóstico se ponía cada vez más complicado.

En el camino conocí a otro motero que ruteaba a la misma velocidad, hicimos los últimos kilómetros acompañándonos y compartiendo cosas. Él viajaba justamente a la ciudad de Mendoza donde residía.

muerte6

Me invito a su casa, aproveche para conectarme a internet y revisar el pronóstico del tiempo para la zona, las malas noticias se acumulaban como boletas impagas. Mirara para donde mirara había cinco días de lluvias intensas como mínimo.

Me preguntaba qué haría con tanta agua sobre mí, recorriendo paisajes agrestes y caminos de ripio. De tanto mirar el mapa me fijo en Chile y cuando le comente a mi anfitrión sobre ese posible destino me contesto:

– ¡Ha no! Chile es otro mundo, son climas totalmente distintos.

El pronóstico informaba que todos los días serían de pleno sol. Sin pensarlo mucho me fui para allá, totalmente improvisado y desconociendo absolutamente su geografía.

Así conocí el paso libertadores, una maravilla esa ruta, descendiendo en curvas y contracurvas interminables.

Me encanto hacerlas pero un pensamiento se iba afianzando: “Con esta moto por acá no subo”, entonces mi paseo por el país vecino fue siempre con rumbo hacia el sur, buscando algún paso más bajo para volver.

muerte5

Después de muchos días de pasear y conocer llegue a la ciudad de Talca, era hora de torcer el camino y poner rumbo hacia el Este, retornar a la Argentina por el paso llamado Pehuenche que tiene una altitud de 2.500m aproximadamente. Me había ahorrado unos 700m con respecto al anterior.

Nunca tuve en cuenta el tipo de camino ni el transito que tendría, el único interés era que fuera lo suficientemente bajo y sin una pendiente pronunciada para que pudiera cruzarlo con mi pequeña moto.

Desde la ciudad chilena hay unos 150km hasta el paso, unos 250 km hasta el primer pueblo en Argentina y 300 km a Malargüe. Salí al medio día pensando que iría bien con el tiempo considerando las distancias.

Ese fue mi primer error, confiarme.

muerte2

El camino era muy lindo, franqueado por árboles. Lleno de fincas. De a poco se fue elevando y poniendo más agreste. El paisaje mejoraba pero el entorno se hacía cada vez más solitario.

Pase la Aduana de Chile haciendo todos los trámites con apuros ya que se hacía tarde y tal vez no llegara a la Argentina. Estaba haciendo bastante frio y el sol ya no se veía, todo lo empeoraba un viento helado que soplaba de costado.

En el punto más alto de la cordillera, o sea, en el hito fronterizo donde están los carteles de bienvenida a cada país pare a sacar unas fotos. Tal era la fuerza que tenía el viento que no me anime a bajarme de la moto por miedo a que la tirara.

Opte por apoyar un pie a cada lado y desde esa posición realizar las tomas. Cuando tuve las suficientes decidí continuar mi camino, puse primera y arranque.

La ruta estaba en muy buenas condiciones y permitían tomar velocidad así que puse segunda, puse tercera, todo iba muy bien hasta cuando quise poner la cuarta…

¡En ese momento morí en medio de la cordillera!

muerte4

La palanca colgaba inerte, totalmente imposible de poner los cambios. Tuve que parar de a poco y al borde del camino detenerme, bajarme a pesar del viento que soplaba.

Al examinar el problema me di cuenta que faltaba la tuerca que unía las palancas que accionaban el sistema, sin ella era lo mismo que la moto no tuviera motor.

La desesperación comenzó a apoderarse de mí, entendí la expresión “se me lleno el culo de preguntas”. Tal vez te parezca un poco fuerte pero es lo que más se ajusta al sentimiento del momento.

Se me venían miles de preguntas e ideas a la cabeza, todas al mismo tiempo. Sabía perfectamente que esa tuerca no formaba parte de mis repuestos y que la moto no contaba con otra de ese tipo que pudiera sacar y utilizar.

¡Estaba muerto! ¡Hasta acá llegó Picasso!, me decía.

Un paraje totalmente solitario, oscurecía cada vez más rápido y el frío se estaba haciendo intolerable. No sabía qué hacer y era lo más alarmante.

Por no enloquecer me puse a caminar por la ruta con la esperanza que la tuerca brillara y pudiera encontrarla, cosa muy difícil ya que no había sol. Pero ante la desesperación cualquier esperanza sirve, ¿no?

Desde que había parado en el límite hasta que me percate de la situación habían pasado solo un par de kilómetros, no era tanto.

Dios no le dará un problema a quien no tenga la solución, me decía. Solo tengo que encontrarla.

A medida que caminaba me fui tranquilizando porque “algo” estaba haciendo. Nuevamente hice un inventario mental de los repuestos que llevaba por si alguno serviría y tal vez se me había pasado por alto.

Fue así que recordé cuando a la mañana, en una parada al costado del camino, mientras estiraba las piernas y me relajaba un poco había encontrado un alambre que me llamo la atención por lo finito y brillante que era. Había decidido guardármelo y estaba hecho un bollito en el bolsillo de la campera que llevaba.

¡Tenía una solución! Volví emocionado a la moto, tome mis herramientas y con ellas hice una “tuerca” con un alambre grueso. Como no estaba seguro que aguantara hasta la ciudad, con el alambre brillante hice una “contra tuerca”.

muerte1

De esta manera pude continuar camino y llegar hasta Malargüe en la provincia de Mendoza, donde hice noche. Al día siguiente compre dos tuercas por las dudas, no quería otro susto como el anterior.

Sigo pensando que la “reparación” hubiera aguantado un tiempo muy largo. De la aventura aprendí a llevar algunas tuercas y tornillos en mis viajes.

firma

 

 

 

 

Detalles del recorrido de ese viaje clik ACA.

Galería de fotos del viaje: PARTE 1PARTE 2

 

Volver <—


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


Grupo de Facebook banner chico

instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G


 

COMO REACCIONAR ANTE UN ACCIDENTE DE MOTO

Es muy importante tener conocimientos básicos de cómo reaccionar en caso de un accidente en moto, por lo que en esta ocasión te daremos unos consejos del protocolo de PAS (Proteger, Avisar, Socorrer).

Aunque las probabilidades de que te ocurra un accidente o que nunca conozcas que es un accidente en moto, es importantes tener estos conocimientos que puedes ocupar, pues como dice el dicho “es mejor tenerlos y no ocuparlos, que ocuparlo y no tenerlos”.

PROTEGER

En cuanto nos percatemos del accidente lo primero es el instinto de autoprotección. Nuestra ayuda es muy importante, por lo que no nos podemos poner en riesgo. Es el momento de detener la moto en un lugar seguro, fuera de la circulación o en su defecto lo más orillado a la derecha que podamos, encendiendo las luces de emergencia o el intermitente derecho.

Hay que tener cuidado al bajarse de la moto. Observar el tráfico existente. Si vas solo, revisar como esta todo el lugar. ¿Dónde está el accidentado? ¿Y el vehículo? ¿Está a salvo de la circulación o puede ser arrollado?

Si estás fuera de la carretera y está permanece más o menos despejada, hay que intentar buscar ayuda de otros conductores. Uno ayuda, pero tres personas colaborando es una mejor asistencia. Si por el contrario el conductor está tendido sobre uno de los carriles, hacer señas a los conductores que pueden venir por ese carril para que detengan su vehículo. En caso de que los dos carriles estén obstaculizados, pensar siempre en proteger al accidentado. Se tiene que avisar a los conductores de los dos carriles.

Para movernos y señalizar, siempre desde el arcén del carril, buscando una posición y actitud defensiva. Mover los brazos hacia arriba y abajo, pidiendo que aminoren la velocidad hasta que se detengan y entonces pedir colaboración en los mismos términos, es decir, seguir pensando en la seguridad de la gente que para a auxiliar.

¿Cuántas son las personas mínimas e ideales para ayudar en un accidente? Tres. Dos para señalizar, uno en cada sentido y un tercero para pedir la ayuda y hablar con los servicios de emergencia. Otra persona o dos para echar una mano con el accidentado no vienen mal (sacar fotos, ayudar a que la circulación no se detenga a mirar, que bordee los obstáculos, etc.). Una vez la situación está controlada, pasamos a la siguiente fase.

AVISAR

Llamar inmediatamente al 911. Línea de emergencia.

Una vez establecido el contacto con los servicios de emergencia, dar todos los datos posibles: ubicación, tipo de accidente, número de accidentados, estado en el que se encuentran, etc. Con estos datos y lo que nos pregunten, elegirán el protocolo de actuación y medios más adecuados.

Dar tus datos y teléfono por si necesitan volver a contactar con nosotros y esperar siempre a que nos digan que podemos colgar el teléfono cuando hayan recabado toda la información. Tras ello, puedes seguir a la tercera fase.

SOCORRO

Socorrer es una de las partes más complicadas. Si no tenemos conocimientos de medicina, lo mejor es hacer lo mínimo ya que podemos empeorar el estado del accidentado. En la mayoría de los casos, un NO es la respuesta.

No moverlo. No quitarle el casco. No quitarle ni la ropa ni los guantes, como mucho en caso de mucho calor abrirle la cremallera de la chaqueta o en caso de frío, abrigarlo con otra chaqueta o una manta. O si está lloviendo intentar protegerlo del agua.

Si está consciente, no hay que dejar que desvíe su atención o intente moverse a no ser que tengamos muy claro que puede hacerlo. Para ello podemos pedirle que vaya moviendo de una en una sus extremidades. Primero los brazos y luego las piernas. Si lo puede hacer, hay que pedirle que se incorpore por sus propios medios para luego, y si vemos que puede, ayudarlo a sentarse.

Que no se ponga de pie inmediatamente. No es extraño que con el accidente, sus facultades estén mermadas con lo que ni su equilibrio ni orientación es el correcto. Tras unos minutos de pie puede incorporarse completamente para, al menos, llevarlo a una ubicación segura donde esperaremos a los sanitarios.

Es mejor esperar a la ambulancia si la hemos avisado que trasladarnos en un vehículo particular. Ellos tienen más conocimientos para ver en qué estado se encuentra y trasladarlo en caso de ser necesario al hospital en mejores condiciones.

Si tiene alguna extremidad rota o lesiones, hablemos con él, intentemos tranquilizarlo y que no se mueva ni preocupe. Mejor mentirle diciéndole que no tiene nada grave y que permanezca relajado.

Por último, cuando llegue la ambulancia y o bomberos, hay que prestar toda la colaboración que necesiten y facilitarle todos los datos que tengamos. Desde si conocemos o no al accidentado hasta lo que ha ocurrido o lo que hemos hecho.


tito

Fuente: Revista Moto

 

 

 


Notas relacionadas:

 

Volver <—


PD: recuerda suscribirte con el botón que está en el menú de la izquierda para recibir las próximas entregas.


Grupo de Facebook banner chico

instagramfacebookYoutube


Secciones destacadas:

Blog G
Anecdotas G
Galeria de fotos G
Viajeros G