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Maniobra para evitar vehículos largos

En ruta uno de los mayores peligros con respecto a camiones y colectivos es entrar en la zona de succión que realizan al desplazar grandes volúmenes de aire. La fuerza de atracción de esta zona es proporcional de nuestra distancia con el objeto.

Es común ver a pequeñas motos que van “pegadas” detrás de camiones o colectivos, están aprovechando esta fuerza de succión y muchas veces llevan una velocidad que de otra manera no podrían desarrollar.

No tendré que mencionar lo peligroso de esta maniobra ya que cualquiera con un poco de sentido común se dará cuenta que ante cualquier situación que se presente, el tiempo y la distancia de reacción será igual a cero. Es completamente una lotería terminar un trayecto exitosamente.

En el artículo denominado “¿Cómo circular correctamente en ruta?” previamente publicado comente las posiciones que podremos adoptar en el carril y las ventajas y desventajas de la misma.

De todas ellas afirmo que la llamada “Posición Dominante” es la mejor. Tiene muchas ventajas con respecto a las demás, desde tener una mejor visión hacia adelante; con lo que podremos mirar más lejos y anticipar cualquier maniobra. Requerimiento exclusivo de manejar a la defensiva.

Por otro lado tiene dos ventajas que utilizaremos en esta maniobra, lo que nos dará un margen de seguridad muy amplio. La maniobra consta de 4 pasos.

 

Paso 1

Maniobra evasiba contra vehiculos largos 1

Estado posicionados en el carril dominante los demás vehículos tendrán que rebasarnos utilizando completamente el carril izquierdo. Para que esta salga correctamente nuestra atención tendrá que estar dividida entre el frente y el espejo izquierdo.

Cuando distinguimos que un vehículo de gran porte se abrió para rebasarnos observaremos por el espejo a que este perfectamente posicionado en el carril de nuestra izquierda.

Esta maniobra puede realizarse tanto contra autos, camiones o colectivos, pero solo los últimos por su gran volumen generan el desplazamiento de aire suficiente para crear una zona de succión que puede afectarnos si estamos en su campo de acción.

 

Paso 2

Maniobra evasiba contra vehiculos largos 2

Aquí utilizaremos la segunda ventaja de la posición dominante: la posibilidad de maniobra por el espacio reservado hacia nuestra derecha.

Cuando el vehículo está por llegar a nuestra altura nos anticiparemos al empuje de aire para cambiarnos al carril pasivo, incluso podremos pegarnos al límite de la calzada poniendo la máxima distancia entre él y nosotros.

El movimiento tiene que ser bastante ajustado ya que si nos desplazamos antes de tiempo puede que el vehículo no termine de tomar su posición en el otro carril acortando mucho nuestro espacio.

Si lo hacemos tarde puede llegar a nuestra posición y tal vez ingresemos en la zona de succión, algo que debemos evitar a toda costa.

 

Paso 3

Maniobra evasiba contra vehiculos largos 3

Lo siguiente es mantenernos contra la banquina hasta que el vehículo nos haya pasado totalmente y estemos fuera de su zona trasera que es donde se encuentra la turbulencia. Es posible que para que esta maniobra se realice más rápido tendremos que aflojar un poco la velocidad para que nos pase más rápidamente.

Durante todo el momento nuestra atención tiene que estar fundamentalmente en la rueda delantera del camión, tomando como parámetro las marcas de la ruta sabremos rápidamente si el camión se está cerrando.

También tendremos que estar atento al tránsito de la mano contraria, ya que si se acerca un vehículo tal vez al camión este forzado a cerrarse antes de tiempo. Nos ayudara a prever esta maniobra y poder actuar en consecuencia más delicadamente con el freno, tal vez con el freno de motor sea suficiente.

 

Paso 4

Maniobra evasiba contra vehiculos largos 4

Una vez que el camión se alejó revisaremos por el espejo retrovisor izquierdo si otro vehículo que estaba oculto está rebasándonos, caso contrario podremos volver a tomar nuestro lugar en la posición dominante y habremos terminado la maniobra.

 

Esta maniobra se puede realizar tanto en viajes en solitario como en viajes en grupo, para esto último y que los pilotos que se encuentren en la parte izquierda del carril puedan hacer la maniobra y circular en una sola fila con los de la derecha, la distancia de seguridad tiene que estar perfectamente coordinada, caso contrario es muy peligrosa.

Tambien Podremos utilizar esta maniobra en rutas de doble mano y de un transito moderado para elegir en que momento nos sentimos seguros para que nos rebasen. Indicaremos que nos rebasen poniendo el giro hacia la derecha dos veces y nos despazaremos en esa dirección hasta pegarnos a la línea externa.

Una vez que el auto nos rebaso retornaremos a nuestra posición original.

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Nota: el presente artículo fue realizado considerando el viaje en solitario. Cuando es un grupo de motos las posiciones y comportamiento difieren un poco de lo escrito acá. 

Así mismo esta maniobra es utilizada en “condiciones normales”, si hubiera viento deberíamos ajustar los movimientos según de donde provenga el mismo (Esto será explicado en los artículos sobre estas condiciones climáticas).

 

NOTA RELACIONADA: ¿Cómo circular correctamente en ruta?

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¿Cómo circular correctamente en ruta?

Circular correctamente en ruta es una de las acciones más importante que tendremos que hacer como viajeros, realizarla perfectamente será uno de los factores decisivos para la culminación de un viaje exitoso.

Transitar por una ruta comprende al menos tres ítems importantes:

  • Tendremos que tener un buen conocimiento y aplicación de las leyes de tránsito.
  • Por otro lado se encuentra la velocidad que desarrollemos en la misma.
  • Por último nuestra posición de circulación sobre la carretera.

Las reglas de tránsito, señales y conductas a tener en cuenta tanto en ruta como en calles estipulo que todos las sabemos ya que tuvimos que estudiarlas y rendirlas aprobándolas todas para conseguir nuestro carnet de conducir.

Es necesario aclarar que las mismas pueden diferir de país a país y nunca podremos ampararnos ante una contravención o multa diciendo que desconocíamos la Ley. Viajar a otro país insume también una investigación sobre su reglamentación específica para no encontrarnos en alguna situación desagradable.

Con respecto a la velocidad conveniente a llevar sobre una ruta existen tantas opiniones como viajeros hay. Voy a hablar de los parámetros que existen según las leyes, todas las rutas tienen una velocidad máxima y una mínima.

Generalmente es de 60 km/h en autopistas y cualquier moto de 100 cc en adelante puede alcanzarla. El máximo suele ser de 130 km/h en el mismo lugar. Dentro de este rango usaremos la velocidad con la que nos sintamos cómodos y seguros.

Este artículo no pretende desarrollar este tema en profundidad y será motivo de otro próximo haciendo hincapié en las motos de baja cilindrada y con la consecuente limitación en la velocidad que pueden conseguir.

Pasaremos  al último ítem que es el que nos interesa, por donde debemos circular en las rutas para hacerlo correctamente.

Lo que primero tendremos que aprender es que hay una regla no escrita que dice: NUNCA TRANSITAR POR ZONAS OSCURAS. Una mancha de aceite sobre la ruta se verá como tal y es clarísimo que no conviene pasar sobre ella, pero la regla tiene un sentido más amplio.

Quiere decir que las zonas más seguras para transitar son las claras, aunque suene raro en la ruta estas están marcadas perfectamente. Los carriles de las rutas transitadas están divididos en su zona central por una franja más oscura, al estar detenidos es difícil distinguirla pero al ir en movimiento se revelan claramente.

Es el producto de la mugre acumulada que han ido tirado los autos y camiones de sus motores. Está compuesta mayormente por restos de aceites y gasoil.

Comprendiendo esto es que entendemos muy fácilmente a que se refiere la regla. Al transitar por ella iremos impregnando nuestros neumáticos con los residuos haciendo que los mismos pierdan adherencia, y como consecuencia directa se incrementarán los riesgos de derrape de la moto.

Debemos estar atentos cuando la ruta se encuentre mojada por una llovizna suave ya que produce que esta suciedad se licue, haciendo la calzada muy peligrosa. Por el contrario, la lluvia abundante lava completamente el cemento pero los riesgos se incrementan por el efecto aquaplaning.

Las dos franjas claras que delinea la zona oscura es donde apoyan los neumáticos de los vehículos, una a la izquierda y otra a la derecha. Llamaremos a la primera Trazada Dominante y a la segunda Trazada Pasiva.

El nombre determina que transitando por una u otra tendremos distinta actitud de manejo en la ruta. Al desplazarnos por la Trazada Dominante, podremos controlar nuestra posición y obligaremos a los vehículos a realizar los adelantamientos correctamente por el carril izquierdo.

De igual manera si circulamos por la Trazada Pasiva tendernos poco margen de maniobra y algunos vehículos realizaran las maniobras muy cerca de nuestra posición, muchas veces por pereza de realizar correctamente la maniobra y otras para acortar el tiempo de adelantamiento.

Entiendo que a muchos pilotos novicios les cuesta tomar el coraje para circular por la trazada dominante, sobre todo si lo hacen con motos de baja cilindrada. Para combatir estos miedos quiero aclarar un par de cosas:

  • No existen los asesinos al volante, ninguno por más “camionero” que sea nos tirará el vehículo encima para chocarnos. (es cierto que hay muchos imprudentes manejando que no respetan las distancias de seguridad y ante la imposibilidad de pasarnos se nos “pegan atrás”).
  • La moto tiene el mismo derecho de circular por las rutas al igual que cualquier otro vehículo, siempre y cuando lo haga con todas las reglas y normas que rigen esta actividad.
  • Este derecho también nos otorga el mismo espacio que los demás, aunque la moto ocupe menos no quiere decir que nos corresponde “medio carril”.
  • Cada ruta y principalmente las autopistas tienen una velocidad máxima pero también una mínima, mientras nuestra moto circule entre este rango no estará rompiendo ninguna ley.

manejo en ruta 2

  • Una moto es de escasa visibilidad. Hay que estar atento ya que distintas situaciones puede reducir esto hasta llegar a un cierto grado de invisibilidad, a saber: dependerá de la hora del día, de los factores climáticos, de nuestra visualización trasera, etc. Puede ser posible que un bólido no nos vea y nos “lleve puestos”, hay que estar muy atentos a estas situaciones especiales.

 

En el carril podremos circular por distintos lugares en estas trazadas, analizaremos los más seguros y los que no lo son.

manejo en ruta 1

 


Posición dominante (A)

POSICION EN RUTA A

Es la mejor opción para manejar en ruta, circularemos por la mitad de la trazada dominante, con lo que podremos controlar correctamente la relación entre nuestra posición y los vehículos que nos rebasen.

Este lugar nos dejara mucho espacio hacia la derecha y la izquierda para realizar maniobras evasivas. En otro artículo desarrollare una maniobra para evitar la succión de vehículos largos (si quieres leer este artículo click ACA)

Nos dará un muy buen punto de visión y podremos ver muy adelante anticipando situaciones y de esta manera manejar de forma defensiva.

Nos obliga a estar muy pendientes del espejo retrovisor izquierdo para anticipar las maniobras de adelantamiento de los vehículos.

En esta posición el mayor peligro son las demás motos que estarán tentadas a pasar por nuestra derecha en el espacio que dejamos hasta la banquina, recordemos que nunca se debe adelantar por la derecha.

Al circular mucho tiempo por esta posición desarrollaremos el vicio de no controlar el espejo derecho con las evidentes consecuencias si se diera la situación descripta anteriormente.


Posición B y C

POSICION EN RUTA B C

Estas son las que se ubican sobre los límites de la zona oscura central, no son las posiciones óptimas pero a veces necesitamos circular un poco más relajados y estas nos dan la sensación de ir “más seguros” al disminuir la atención sobre los espejos retrovisores.

También tendremos espacio hacia los lados para maniobras  de emergencia. La “B” es relativamente mejor que la “C” ya que nos dará más dominio de maniobras de rebases de los demás vehículos.


Posiciones D y E

POSICION EN RUTA D E

Ubicadas en los extremos de los carriles, son las dos posiciones más peligrosas donde ubicar nuestras motos, ya que las mismas no nos dejan en situaciones límites y no tendremos posibilidades de maniobra.

La “D” está ubicada en el centro de la calzada, posicionándonos allí obligaremos a los automóviles a realizar maniobras extremas contra la banquina izquierda al rebasarnos. Si en vez de eso fuera un micro o camión los que quisieran hacerlo es muy posible que no tengan el espacio suficiente para circular sobre la calzada y eso conlleva la posibilidad de tocarnos en algún punto o pasarnos haciéndonos “un fino”.

La cercanía del gran volumen de estos vehículos y su desplazamiento de aire, generan una zona de succión, pudiendo suceder un accidente de muy graves consecuencias si estamos en su campo de acción.

La posición”E” normalmente es usada por motos de muy baja cilindrada, ante la lentitud de su marcha elijen esta ubicación para facilitar el paso de todos los vehículos. Este es el mayor peligro ya que normalmente lo hacen sin respetar la distancia mínima dejándolos ante la imposibilidad total de maniobrar. Si se diera la situación que el vehículo que nos rebasa sea un colectivo o un camión podremos ser atrapados por su succión, por el contrario si hubiera viento según su intensidad y dirección nos afectaría en la estabilidad de nuestra moto.

En todo lo escrito anteriormente asumo que hay una banquina, pero muchas rutas si las tienen pueden poseer un gran desnivel, estar en mal estado o tener unas protuberancias que impiden la circulación sobre las mismas. Todo ello afectara a la firmeza de nuestra moto.


Posición X

POSICION EN RUTA X

La zona oscura no solo es peligrosa por todo lo descripto anteriormente sino que es allí donde encontraremos normalmente los objetos que fueron arrojados voluntariamente o no desde los vehículos. Algunos pueden ser casi inofensivos como hojas o cartones, pero otros pueden ser realmente peligrosos como madera o restos de neumáticos.

Si el hecho no acaba de suceder, los autos y camiones por medio del viento o de pisarlos van moviéndolos a esa zona donde quedarán hasta que alguien los retire.

Para circular seguros debemos evitarla, pero toda regla tiene su excepción: algunas veces es la zona más segura ya que hay rutas tienen huellones con bordes desparejos y profundidades preocupantes que nos pondrían en peligro. Entonces será la parte más pareja ya que los camiones no la han deteriorado con su peso.

Se da comúnmente en caminos realizados con mejorado, durante el verano por el calor pierden su solidez y el peso de los vehículos grandes los mueven como si fueran líquido, de allí su forma.

firma

 

 

 

Nota: el presente artículo fue realizado considerando el viaje en solitario. Cuando es un grupo de motos las posiciones y comportamiento difieren un poco de lo escrito acá.

Nota relacionada: Maniobra para evitar vehículos largos

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Un paseo por Catamarca – parte 12

Colonia Dora (Santiago del Estero) – San Pedro (Buenos Aires)

Quedaban 750 km hasta mi casa. Tenía planeado arrancar a las 6 de la mañana para llegar temprano. Puse el despertador y cuando sonó por el frío que hacía me quedé dentro de la bolsa de dormir y lo reprogramé para las 7 am.

Repetí la situación hasta para las 8 de la mañana. Cuando se hizo esa hora ya me daba no sé qué seguir acostado, hacía rato que había terminado el ruido de los camiones al arrancar.

Una mañana muy fría pero soleada. Junté todo y algunas cosas las guarde mal total no volvería a usarlas. Para no perder más tiempo arranque sin desayunar.

Algunas personas conocedoras me habían advertido que nunca tomara la ruta 34 ya que es un infierno de camiones, pero quería conocerla así que desoí todo y me aventure por ella.

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Ya en los primeros kilómetros me arrepentí de la decisión, pero ya estaba en el baile. Es un rosario de camiones, el ritmo de viaje no supera los 80 km/h y muchas veces está por debajo de ese número.

Para estar en esas procesiones hay que tener una paciencia zen, soportar la situación sin andar asomándose a ver en qué momento se puede sobrepasar.

La circulación de camiones es tan grande que lo normal es ver los vehículos por grupos. Primero el camión lento, detrás uno o dos más tratando de pasarlo y luego vienen los autos que se hayan juntado. En total una media de 7 vehículos por tiro. Por ultimo hay un espacio de algún centenar de metros y otra vez el mismo esquema.

Si por alguna casualidad se llega a pasar al grupo hay que ir muy atento al acelerar ya que en sentido contrario viene otro grupo y tal vez algún osado haga una maniobra peligrosa tratando de ganar algunos metros.

Sobre todo nosotros que vamos en moto. Para asegurarme que me respetaran iba con todas las luces prendidas incluidas las auxiliares para que me vean, en cuanto veía algún rodado sobre mi trazada comenzaba a hacerle señas de luces para advertirle mi presencia.

Aun así varias veces tuve que desacelerar para dar tiempo a que se acomoden en su lugar. Con toda esta actividad pareciera que uno va entretenido y atento al camino. Todo lo contrario, se vuelve muy aburrido.

En estas situaciones yo me pongo a cantar, no lo hago bien pero la acústica del casco y el ruido del viento que se filtra disimulan mucho la situación. El grado de aburrimiento está dado por el volumen del canto, yo venía a los gritos.

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Deje de hacerlo cuando comenzó  a dolerme la garamanta. Tuve que buscar otra cosa para entretenerme, entonces me puse a contar vagones de trenes porque pasaron cuatro.

Hacia media mañana en el horizonte se dibujaban unas formaciones oscuras muy parecidas a las montañas cuando uno se va acercando. Algo totalmente imposible ya que mi rumbo era hacia el Este, casi en el límite con la provincia de Santa Fe.

Eran nubes de tormenta, más exactamente el frente de frío polar que avanzaba en el mismo sentido pero al ir más rápido lo estaba alcanzando.

Me di cuenta que el viaje se pondría frio y lluvioso. Decidí parar y ponerme el equipo de agua y preparar la moto para la lluvia.

Una muy buena idea ya que unos kilómetros más adelante empezó a chispear. Prefiero una cortina de agua torrencial y no pulverizada que moja igual pero no corre por el visor imposibilitando ver correctamente. La única solución es acelerar más para que el viento producido por el desplazamiento corra las gotas.

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Así fue el resto de la mañana y continúo todo el día. Hice dos paradas haciendo tramos de 200 km cada uno, unas tres horas de manejo.

A Rosario llegue de noche y pare en la estación de servicio que esta sobre la Panamericana después del peaje. Cene algo allí y me prepare para hacer los últimos 100 km que quedaban.

A veces es difícil hacer primar la seguridad. Después de un viaje largo uno lo único que quiero es llegar a su casa y dormir en mi cama.

Esa es una de esas situaciones donde se toma el riesgo que significa viajar de noche por llegar rápido. Lo hice porque conozco esa ruta y tome precauciones para minimizar riesgo.

Busque un camión que circulaba a unos 80 km/h y que además tuviera mucha iluminación trasera. Me mantuve a 5 segundos de distancia (1) con esto me aseguraba que nadie me llevara puesto ya que el camión impedía el paso.

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Además apartaría cualquier objeto que hubiera en la ruta y el movimiento de las luces me mostraba anticipadamente si había algún desnivel en la calzada.

De esta manera llegué a mi terruño y fue muy agradable reencontrarme con mis afectos y cosas. Creo que uno sale a pasear para volver y valorar mucho más lo que se tiene. Romper con la zona de confort para redefinirla y evolucionar.

Una aventura termina para que otra empiece.

Hasta ese momento y gracias por leer.firma

 

 

(1) En ruta la distancia de frenado se mide en tiempo y no en metros. Ya que la velocidad cambia y por lo tanto la cantidad de espacio necesario para la frenada. En cambio midiendo el tiempo ajusta está perfectamente.

Parte 11


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Un paseo por Catamarca – parte 10

Hualfin (Catamarca) – Tafí del Valle (Tucumán)

El hospedaje donde me alojé realmente fue un lujo. No por el lugar que estaba correcto, sino por las personas que lo atendían, una familia. Me hicieron una merienda y después la cena. Salí de allí muy cerca del mediodía.

La ruta 40 es realmente hermosa. En partes iba custodiado por un cordón montañoso a cada lado, después se abrieron hasta el horizonte dando paso a una llanura espectacular.

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Tuve que bajar un poco la velocidad por el viento, pero más que nada por la cantidad de animales que había en la calzada. Pasaba tocando bocina para que se corran los burros, los chivos, las ovejas, los caballos y hasta personas que jugaban al fútbol sobre la ruta en algunos pueblos.

El día estaba soleado pero bastante frío, me puse el equipo completo para no sentirlo. Hacia las 15 hs llegué a Amaicha del Valle, donde pensaba parar a almorzar.

Entre despacio muy atento a los carteles buscando un comedor. En vez de eso vi indicaciones de donde vivían los artesanos. El primero que visité resulto ser un alfarero donde compre dos vasijas de barro para la sopa.

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Yo la voy a odiar, pero mi mujer las va a amar ya que mantienen el calor mucho tiempo. Me la voy a pasar soplando como queriendo apagar esas bengalas que le ponen ahora a las tortas.

Más adelante vivía otra artesana que se dedicaba al tejido. Allí por fin encontré lo que estaba buscando. Pero no lo comento porque es una sorpresa para mi mujer, solo diré que es bellísimo y muy barato.

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En toda la provincia de Catamarca no hay fomento para el turismo y mucho menos para sus artesanos, los trabajos que vi eran realmente muy pobres y no motivaban a su adquisición.

Estuve buscando también algo lindo que dijera “Recuerdo de Catamarca” y no encontré nada.

Almorcé frente a la plaza unos tacos exquisitos, si bien es comida tradicional mexicana acá le pusieron la variación de amaicha.

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Volví a tomar ruta con destino final en Tafí. El camino va serpenteando por la ladera de la montaña ganando altura metro a metro y mostrando el valle cada vez más arriba.

Todo lleno de cardones (esos cactus gigantes) que volvieron a aparecer.

En algunos momentos la calzada tiene parche sobre parche y termina con un desnivel tan grande que uno termina extrañando los serruchos del ripio.

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Al pasar al otro lado de la montaña cambio nuevamente el clima. Antes se había templado y estaba relativamente cálido pero volvió a enfriarse mucho. Aproveche paradas para sacar fotos y volví a abrigarme.

Ya llegando encontré el árbol donde el año pasado hice una foto mágica. Todo desértico con sus colores amarillos y la copa toda nevada de la noche anterior. Saqué la foto que atestigua los dos momentos.

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Al acercarme a la ciudad pude ver lo grande que es Tafí del Valle y la ciudad que esta contigua, El Mollar, que está más allá junto a un lago.

Voy a pasar la noche acá y mañana le toca un service a Jade. Luego ya agarrar ruta directo a mi ciudad. Las etapas de ruta determinarán el horario de salida de acá.

Hasta entonces.firma

 

 

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Un paseo por Catamarca – parte 9

El Peñón (Catamarca) – Hualfin (Catamarca)

Ya desde ayer, cuando llegué, todo el mundo diciéndome que el camino al Campo de Piedra Pómez era imposible. Le preguntara a quien le preguntara siempre la misma respuesta, miraban la moto y me decían que no pasaba, que era muy pesada y se enterraría.

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Estas cosas y la preocupación de dañar el embrague de Jade me tuvo toda la noche y la mañana pensando en que hacer. Ir en una 4×4 de excursión no me apetecía, menos a $1000 por cabeza.

¡Mejor me pegaba la vuelta y listo!

Cuando termine de mariconear desmonté los baúles y todo el equipaje que no iba a necesitar. Fui a la oficina de informes donde me hice de un mapa del camino.

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Ni bien se sale de El Peñón por un camino descendente metro a metro se incrementa el deterioro de la calzada hasta que termina desapareciendo y transformándose en ripio.

Hay un cartel de madera que anuncia la entrada hacia el campo. Y allí se acaban las indicaciones.

Creo que todo es una maniobra de los lugareños para que sí o sí uno contrate la expedición que ofrecen o a lo sumo busque a un baqueano que conduzcan los vehículos. Hasta el mapa no está bien realizado y es confuso.

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En algún punto me desvié hacia la derecha y me dirigí hacia el volcán Carachipampa. El paseo estuvo bueno y pude llegar hasta la base, todo el piso y laderas de piedras negras como quemadas.

Hacia el horizonte se veía el campo pero cuanto más avanzaba más me apartaba de él. Busque unas dunas que supuestamente tenía que pasar por el este y las encontré por mi izquierda. O sea que estaba bastante desviado del camino.

Decidí volver sobre mis pasos y buscar algún sendero que se dirigiera hacia el sur. Después de andar un rato por fin lo encontré y pude tomarlo.

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El camino que abandoné era difícil pero este nuevo realmente era bravo. Me obligo a pilotear todo el tiempo, exigiéndome al máximo. Mucha parte de él tuve que ir parado en los pedalines para poder controlar la moto.

Cuando tuve la duna a la derecha como indicaba el mapa, duna blanca se llama, empecé a manejar sobre arena cada vez más suelta.

En un momento cruzando por un banco muy profundo la rueda delantera se enterró y la moto se inclinó hacia la izquierda. Nos caímos sin mayores consecuencias. La moto atrapo mi pierna pero pude apartarla.

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Me saque la campera, el casco, los guantes y todos los elementos de protección ya que hacía calor. Tomé un par de fotos y rápidamente puse la moto en vertical.

Por el caño de venteo del tanque estaba saliendo gasolina y realmente era un punto que me traía preocupado. La estación de servicio más cercana quedaba a 170 km y no sabía cuánto consumiría en el paseo. No estaba holgado para andar tirando nafta por ahí.

Después de la duna hay una subida de arena volcánica, no es tan jodida como la de la duna. Pero arena es arena.

Bajando se llega finalmente al campo. Algo impresionante. Fui bordeándolo hasta llegar a un “estacionamiento” y desde allí se entra a pie para recorrerlo.

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Emociona caminar por esas piedras. Ver las formaciones que la naturaleza hizo. Una blancura que hieren los ojos si no se usa lentes oscuros.

Cuando estaba volando el dron un guía me comento que después del medio día levantaba el viento y empezaba a arrastrar arena de la duna blanca llegando a tapar o imposibilitar de ver el camino.

Entonces me apure a guardar todo y arranque detrás de una camioneta manejada por un lugareño. Hizo un camino parecido al que llegue pero no respetándolo totalmente. Entonces al pisar suelo “virgen” sin huella la moto se comportaba mejor. Se dejaba llevar.

En algún momento perdí de vista a la camioneta pero estaba orientado hacia donde debería ir. No había huella que me guiara, así y todo pude llegar al cartel de indicación de la ruta.

Realmente es un paseo único pero no lo recomiendo para principiantes o viajeros solitarios, puede tornarse peligroso.

Volví a el pueblo y arme nuevamente la moto, puse la nafta que llevaba en el bidón en el tanque  y me puse a hacer cálculos mentales si me alcanzaría.

Antes de arrancar suspire murmurando: MISION CUMPLIDA. Pude llegar al campo como me había propuesto al imaginarme este viaje. Eran las 15 horas y tenía 160 km por delante.

Recordaba el tramo de ripio, pero después de la paliza de la mañana sería un camino en perfecto estado.

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Para cuando iba llegando a la bifurcación que se llama El Eje el clima se puso realmente frío. Ya hacía rato que soplaba el viento y era genial porque lo traía de cola.

Paré en la primera ciudad sobre la ruta 40 llamada Hualfin, busque donde alojarme.

Allí pude relajarme frente a un hogar hermoso y revisar mapa para ver por donde tomaría para retornar a mi hogar.

Hasta entonces.firma

 

 

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Un paseo por Catamarca – parte 8

Tinogasta (Catamarca) – El Peñón (Catamarca)

La noche fue muy fría, me sorprendio que a la mañana hiciera tanto calor. Al preguntar sobre esto me dijeron que estaba soplando el viento Zonda.

Que trae un aire muy seco y caluroso, conjuntamente con mucho polvo. Después viene la helada, esto ya no me gusto nada.

Tomé la ruta 60 y luego empalme con la famosa ruta 40. Ni bien lo hice del margen izquierdo se presentaron unas montañas imponentes.

Hay montañas sonsas. Así, como no queriendo serlo. Con sus laderas cubiertas de arena o tierra. Sin nada especial. Solo estan ahí.

Tambíen hay montañas muy coquetas, llenas de colores y formas. Normalmente andan en conjunto. Se diferencian unas de otras y cuesta decidir cual es más linda.

Pero hay otras que estan bien plantadas sobre la tierra. Pura piedra, cortes como cicatrices de peleas por donde baja el agua desde la cima. Su presencia no pasa desapercibida y causa admiración. De estas montañas estoy hablando. Me acompañaron por muchos kilómetros.

Llegué al medio día a la ciudad de Belén y estaba arrancando un festival. Paré para comer algo y buscar algunos regalos entre los artesanos que estaban exponiendo sus productos.

No me demore mucho y continué con mi camino bastante rápido, seguí hasta la ciudad de Hualfin donde comprendí que había equivocado la ruta otra vez.

Nuevamente esto de andar perdido y sin un rumbo concreto, me pasé de donde tenía que doblar. Tuve que desandar algunos kilómetros hasta un cruce llamado El Eje para tomar la ruta 43 y dirigirme hacia El Peñon, donde pensaba hacer noche.

Dista unos 150 km. Los primeros diez son de cemento y luego hay 30 km de ripio en relativo buen estado. después de ese tramo nuevamente cemento hasta el destino.

En alguna parte del camino tuve que detenerme y ayudar a otro motero que se dirigía al pueblo llamado Laguna Blanca.

El paisaje es algo cautivante. Al principio se recorren valles, después algunas dunas que quieren tragarse la carretera y por ultimo unas llanuras inmensas con pastos secos y pintando todo de amarillo.

Iba contemplando todo embelezado hasta que noto que el motor empieza a trabajar a marcha forzada. Me extraño mucho y decido cambiar la pantalla del GPS a datos numéricos donde me da información de la altura.

Allí descubro que lo que parecía plano no lo era en absoluto. Es un pendiente bastante pronunciada pero ante la bastedad del paisaje no se nota. Llega hasta los 3960 msnm. Casi estaba a 4000 metros y si no era por el motor ni me avivaba.

Llegando a la cima de esa “loma”, me da no se que decirle montaña porque no lo era, hay que tener cuidado con los pequeños arroyitos que cruzan la ruta ya que tienen hielo.

A esa altura el clima se había puesto realmente frío. Volvió a solpar el viento y con bastante fuerza. Faltaban muy pocos kilómetros para llegar por lo que no incremente mi abrigo. Esto tuvo consecuencias ya que llegué helado.

El pueblito es el típico de casitas de adobe con algunos beneficios de la civilización.

Rápidamente busqué donde alojarme y un comedor para cenar, comí bife de llama a la criolla. Muy rico realmente.

Mañana será el día de cumplir el objetivo del viaje a Catamarca: visitar el campo de piedra pómez.

Hasta entonces.

 

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Un paseo por Catamarca – parte 7

Complejo termal Fiambalá (Catamarca) – Tinogasta (Catamarca)

Me levante a las ocho y me dirigí al comedor del complejo para desayunar. Estaba cerrado y todo desierto. Aproveche para explorar y sacar fotos. Llegué casi hasta la vertiente de las aguas termales.

Luego me fuí a sentar cerca del comedor esperando que abriera. De a poco comenzaron a ir los bañistas a las piletas.

En la terraza donde estaba dos chinos vinieron a sacarse fotos. Los escuche hablar en su idioma. Cuando quedo uno solo le pregunte si entendía el castellano, me respondío en perfecto “porteño”.

Nos pusimos a hablar y me contó que le dicen “chapi”. Es argentino descendiente de chinos y pertenece a una organización que nuclea a varias fundaciónes. Participan junto a CRU Misión Valle Calchaquies. (1)

Llevaron camiones con donaciones realizadas por la comunidad china hasta Salta donde hicieron su base de operaciones.

Desde allí las distribujeron en escuelitas rurales de los Valles Calchaquies. “Chapi” fue el encargado de llevarlas con su grupo a Humahuaca e Iruya.

Me contó que esta es una acción directa ya que la comunidad siempre hace donaciones pero al entregarlas para su distribución las ponen en bolsas con bandera política. Típico punterismo argentino.

Eso los afecta de distintas maneras, principalmente en la imagen del inmigrante que se quiere integrar. Por el otro lado me conto una anécdota bastante triste, la de un inmigrante chino que dono mercadería y fue entregada como donación de una fuerza política. Luego la gente que la recibió saqueo el supermercado que la había dado.

Que cada uno reflexione sobre nuestros abuelos o bisabuelos y su lucha por integrarse.

En lo personal lo vivo en carne propia cuando me dicen que Jade, mi moto, por ser china es de mala calidad. Pero los dichos se refutan con acciones, 44.000 km al momento, es la distancia ida y vuelta hasta Alaska.

Después de desayunar me metí a las piletas. Empecé por la que había estado anoche y casi quedo rostizado, como había chicas cerca me aguante el grito y a fuerza de voluntad me quedé allí hasta el medio día.

Me tomé unos mates y nuevamente al agua otro par de horas. El día era esplendido y hacía calor. Todavía no había decidido si quedarme o partir.

Para las tres de la tarde comenzó a nublarse y ya estaba medio aburrido así que todo dicho. Prepare todo y baje de la montaña.

En Fiambalá había un festibal, pregunte y me dijeron que se llamaba “Jornada sentir y vivir lo nuestro, primera edición fiesta y concurso de la empanada y el locro”.

Dí un vuelta, comí algunas empanadas. Un grupo folklórico estaba bailando y al fondo estaban jugando a la taba por plata.

Me acerqué a curiosear y pregunte como se jugaba. La cosa resulto simple: se revolea la taba, tiene que pasar la marca hechas por unos palitos. Si cae del lado dorado ganaste. Si cae del plateado, perdiste. Y si cae de lado no pasa nada.

Agarré la ruta con el propósito de llegar a la ciudad de Belén que esta a 200 km, pero primero hice una parada en el ACA de Tinogasta a cargar combustible.

Llegando allí me sentía afiebrado, me imaginé que por la diferencia de temperaturas en las termas. Entonces decidí hacer noche ahí y buscar una farmacia para tomar algo que me ayudara.

También fuí al super a compar algo, ya en el hotel a bañarme y descansar que mañana tengo que manejar bastante.

Hasta entonces.

 

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(1) Para más datos o consultas de la organización:

https://www.facebook.com/proyectovas/

https://www.facebook.com/fundaciontodosjuntosporvos/

 


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Un paseo por Catamarca – parte 6

Fiambalá (Catamarca) – Complejo termal Fiambalá (Catamarca)

Fui el primero es levantarme en el hostel. Mucho frío y unas nubes que desanimaban a cualquiera.

Afortunadamente y muy rápidamente se fueron para algún lado y quedo un día totalmente soleado que de a poco se fue calentando.

Desayune tranquilo y para cuando estaba con el mate comenzaron a caer por la cocina los pasajeros. Se converso poco, cada uno luego del café partieron hacia lo que planeaban visitar.

Arme todo y me fui a ver a Jade que había quedado en el patio del fondo. Controle el aceite, la tensión de la cadena y me fije si necesitaba lubricación. Cuando quede conforme la “ensille” y salí hacia el destino elegido.


Quería visitar en primer lugar el Cañón del Indio. Me habían dado las indicaciones para llegar pero se equivocaron bastante con las distancias.

Me habían dicho que lo único que señalizaba la entrada era un pequeño apilamiento de piedras hacia la banquina izquierda. Cuando recorrí los kilómetros que me habían comentado empece a buscar el mojón.

Un poco mas allá había uno y un camino bastante marcado y todo de arena. Nunca me dijeron que ese era el tipo de elemento que tendría que cruzar.

Hice de tripas corazón y me metí. Las imágenes que me mostraron del cañón valían la pena. Fuí llevando a Jade hacia el interior, pero de formaciones rocosas ni noticias.

Cuando me convencí que no era el camino correcto aproveche la ocasión para sacar fotos agrestes. También volé el dron para tener un registro completo.

Desde donde estaba veía hacía la derecha unas rocas que tal vez fueran las buscadas. Nuevamente a la ruta y a encontrar una entrada que me acercara a ellas. La ubique un par de kilómetros más allá. Un camino peor que el anterior y nuevamente no me llevo a ningún lado.

Regrese sobre mis pasos y decidí alejarme un poco con rumbo al paso San Francisco que cruza a Chile,al menos para pasear ya que la mañana se había tornado espectacular.

Fuí viendo varios mojones pero el entorno no mostraba ninguna montaña que pudiera tener un cañón.

Cuando ya estaba por pegarme la vuelta veo toda la combinación esperable y además una flecha en el piso hecha con piedras.

Un camino mitad ripio y mitad arena me fue metiendo por la garganta del cañón.

Un lugar único. En un punto no se puede transitar más y entonces continúe a pie hasta el fondo.

Nunca vi la cabeza de ningún indio pero el lugar tiene una energía muy particular. Me quede horas disfrutándola y escuchando el silencio, a veces roto por una brisa de viento.
Realmente muy pintoresco pero saque muy pocas fotos ya que no podía romper la quietud del lugar.

Cerca de las 16 hs entré nuevamente en Fiambalá y me dí cuenta que estaba sin almorzar. Pare a comer y pedir referencias de como llegar a las termas.

Tienen una señalizacion cuanto menos cuestionable pero pude llegar. Me cobraron el ingreso y el camping, decidí acampar allí a pesar que la noche anterior había nevado.

Para quien no conoce es una ruta que serpentea entre montañas. Con subidas y bajadas.
En la subida final primero aparece una casilla que oficia de boletería y control de acceso. Un kilómetro más arriba a mano izquierda esta el camping.

Preferí seguir subiendo para conocer todo antes y menos mal que lo hice así. La pendiente es muy pronunciada y esta bastante lejos del complejo.

Esto no lo subo ni mamado me dije. Acabo de cumplir 50 años y algún beneficio debería tener. ¿No?

Llegué a la parte más alta donde esta el estacionamiento y veo varios motor home y casillas estacionadas. Hable con el que cuida y pedí permiso para acampar en un rinconcito.

Muy amable me lo concedió y pude establecerme en el playón mas cercano a las piletas. Al lado tengo el baño con ducha y todo. Nuevamente arme el rancho completo por si nuevamente quiere nevar como lo hizo la noche anterior.

Una vez listo me puse una malla que me regaláron en el hostel cuando comente que me la había olvidado. Fuí a conocer las famosas termas.

Realmente tienen la fama bien merecida. Son espectaculares. Una serie de piletas hechas con piedras conectadas entre sí por cascadas que van enfriando el agua.

Uno elige en cual meterse según el grado de la temperatura. Empece por una tibia pero luego me pase a una mucho más caliente.

Son relativamente pequeñas lo que hace que uno entable conversación con los demás. Poco a poco se fueron retirando hasta que al fin quede solo.

Salí de ella a las diez de la noche. Es muy loco estar en el agua mirando las estrellas en un entorno bastante frío. Están abiertas hasta la medianoche.

Volví a la carpa y tomo unos mates mientras escribo estos. Hoy no hay cena y esta comenzando a refrescar.

Mañana decidiré si me quedo un día más o no.
Hasta entonces.

 

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Un paseo por Catamarca – parte 5

San Martín (Catamarca) – Fiambalá (Catamarca)

Anoche cuando estaba armando la carpa paso un lugareño y nos pusimos a hablar. Las preguntas de siempre: ¿A donde vas?¿De donde venís? Etc.

En un momento de la charla me comenta que a la noche habría helada. Tome buena nota del pronóstico y arme el campamento para esa eventualidad. Alto rancho diría alguno.


Dormí bien y muy calentito ya que me traje la bolsa “grande”. No tengo idea de cual será su rango de temperatura pero se que es bajo por como se comporta en estas situaciones.
Por la mañana desayune en la estación de servicio y consulte el mapa para definir mi destino. Nunca hice un viaje tan perdido como este. Realmente no tengo ni idea para donde voy.

Recorde que todo el mundo me dijo: “¡no te podés perder las termas de Fiambalá!” Entonces todo fue más fácil. Esa ciudad puse en el GPS y hacia allí me dirigí.

La ruta por momento se ponía muy solitaria y a veces empalmaba con otras que la llenaban de autos. Los paisajes cambiaban con la distancia. A veces eran llanuras yermas y otras veces montañas por ambos lados.

En algún momento comenzaron a aparecer las casitas hechas con adobe, algunas eran solo ruinas. Por ahí vi un cartel anunciando “la ruta del adobe”.

Me pregunte para que seguiría ese tipo de ruta, una vez que viste un rancho de adobe los viste a todos. la única diferencia es el grado de conservación.

Vi algunos cardones pero muy pocos, estaban como desparramados por un campo. Si hasta lástima daban.

Hacía el horizonte se perfilaban unas montañas majestuosas que terminaron desfilando por la derecha de la ruta. Todas sus cimas tapadas por las nubes.

En el recorrido tuve de todo: viento, frío, lluvia, nubes pesadas de tormenta y hasta un sol que daba esperanzas que el tiempo aclare. Pero todo quedo en un deseo.

Llegando a Fiambalá se levanto un viento en remolino que arrastraba arenilla. Se lo veía danzar sobre el asfalto. En un momento desacelere la moto porque veía que la ruta se transformaba en un camino de arena.

Algo incompensible considerando el turismo que viene por estos lados. Todo era una ilusión creada por el viento.

Al entrar a la ciudad busqué información para conseguir direcciones de hostel, elegí uno que se llama San Pedro. Ya se imaginarán porque fue mi preferencia.

Acá me encuentro ahora escribiendo estas líneas, bastante tarde. El motivo fue que al llegar me dirigí a la cocina para tomar unos mates y me puse a hablar con una pareja de cordobeses que estaban cocinando y me invitaron a compartir su cena.

Después vinieron cuatro amigos y nos quedamos hablando hasta muy tarde.

Lo mejor es que me recomendaron lugares imperdibles para visitar. Mañana los programaré y veré que sale.

Hasta entonces.

 

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Un paseo por Catamarca – parte 4

Rio Ceballos (Córdoba) – San Martín (Catamarca)
Amanecio que no es poco, pero lo que la ventana mostraba no alentaban a dejar la cama.
Un día frío y con mucha niebla. Juan pensaba acompañarme unos kilometros para compartir un poco de ruta. Ante tal panorama elegimos tomarnos todo con calma. Un buen desayuno con mermeladas caseras fue ajusticiado debidamente.

Él aprovecho para adelantar trabajo desde la casa y yo arme todo preparandome para la lluvia, había muchas posibilidades que la encontrara en el camino.
Bastante cerca del medio día y después de despedirme seguí la trayectoria que el GPS me marcaba.
Un camino muy lindo, sierras a ambos lados y las casas allí enclavadas. Muchas con sus chimeneas aún humeando.

Fui pasando por pueblitos y luego de varios kilómetros llegué a Jesus María. Desde este punto tenía que enfilar hacia el Norte y después hacia el Noroeste con destino a San Fernando del Valle de Catamarca.
La ruta la conocía hasta pasando Dean Funes que es donde se divide, tuve que agarrar hacia la izquierda previa consulta al mapa.
Hasta ese punto llovía un poco y hacía frío. Se me complico porque la bota no aguanto y comenzo a filtrar agua. Si hay algo que bien se sabe es que el frío no se puede aguantar con los pies mojados.

Entonces pare en una estación de servicio y me puse las medias de neopren. Aproveche y también me puse unos guantes primera piel abajo de los de cuero.
¡Santo remedio! No tenía más frío y hasta podría asegurar que iba calentito.
En el salar que cruza la ruta 60 pare a sacar algunas fotos. Cada vez que estuve en él hacía unos fríos anecdóticos.

Como conte más arriba en un cruce de rutas tuve una confusión. El GPS lo tenía configurado para la ciudad de Recreo que distaba 50 km, pensaba parar a pasar la noche.

Lo que no tuve en cuenta es que la bifurcación estaba antes. Me sorprendio el cartel que señalaba que Catamarca era por el otro camino.
Efectivamente, reconfigure el GPS pero la próxima ciudad que estába a 110 km. Por primera vez en todos mis viajes tuve que hacer uso del bidón de nafta que siempre llevo. Aproveche la ocasión para testear cuantos kilómetros da Jade toda cargada. No deje que se apague pero facilmente llego a las 310 km.

Comenzo a soplar viento y con él empezo a abrir el cielo hacia el Oeste. Tenía una moneda con las dos caras, una buena y la otra mala. La mala es que tenía viento en contra. La buena es que estaba limpiando hacia donde me dirigía.
Llegue de noche a el pueblito de San Martín. En la estacion de servicio pregunte donde podía cenar y me indicaron dos lugares. Elegí el que tenía más camiones estacionados enfrente.

Un bolichito con apenas 4 mesas. Donde lo más costoso es el televisor led de 50″. En el piso esta tristemente abandonado el viejo de tubo. No lo van a tirar porque en su momento costo mucha plata, pero tampoco lo volverán a encender porque quedo obsoleto. Quedará allí hasta que ya no de pena tirarlo.
En unos momentos más tendré que ir a buscar un lugar donde poner la carpa.
Hasta la próxima.

 

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