Una para abajo y todas para arriba (Capítulo 2)

Libro escrito por Victor Talia

Capítulo 2

 LOS PRIMEROS VIAJES

Y fue así entonces que treinta días después de concurrir por primera vez a un motoencuentro al que fui sin moto, iría a uno, con dos, si … Es así, con la Vulcan y la Twister.

Obvio que no conduje las 2, con mi esposa fuimos en la Vulcan y le preste a mi cuñado y su mujer la otra. Gran viaje y experiencia de 30 kms, fuimos a la localidad cercana a Rosario de Roldan y sólo a pasar el día.

Ahí recorrí con orgullo mi primer caravana de motos, rodeado de otras 500 motos de todas las cilindradas y estilos posibles. Pude compartir con diferentes personas, algunos conocidos y otras completamente extraños, vestidos con ropas de cuero y otros con sus particulares chalecos vaqueros , llenos de parches e insignias, todo una rareza para mi …

Comencé a vivenciar detalles, pequeñas cosas, como la camaradería y otras que voy a ir desarrollando más adelante …

Si, paso el primer viaje y fue muy motivante, pero con gusto a poco, me quede con ansiedad. Necesitaba más y no recuerdo puntualmente cuanto tiempo pasó pero no fue más de un mes que ya me embarcaba a otro evento.

Esta vez en otra  provincia, nos dirigimos a la localidad Cordobesa de Marcos Juárez, distantes a 120 kms de Rosario. Ese fue el primero en estar los dos días del encuentro y además vi por primera vez en vivo a unos de los mejores guitarristas del mundo: el famoso Norberto «Carpo» Napolitano y su banda Pappo Blues.

¡¿Como no emocionarme?! estaba extasiado, me sentía feliz, completo …

Recuerdo una anécdota, el grupo de motociclistas con los que viaje eran experimentados y avezados en motos, encuentros y viajes. Hacia muchos años que cultivaban este movimiento.

Contaban además con motocicletas de últimos modelos y muy lindas, fue entonces que estacionadas estas junto a mi Vulcan , una al lado de la otra y en línea, apareció un fotógrafo y pidió permiso para sacar una foto.

Ellos aceptaron gustosos y ahí ocurrió lo inesperado, el hombre de la gran cámara pregunto: ¿de quien es esta Belleza? Medio sin entender respondí mía …

Me dijo: – ¿te podés subir?, por que quiero tomar la foto con el conductor, va a ser la portada de la nota para el Diario de mañana de Marcos Juárez …

Yo entre la sorpresa, mezclada con orgullo y ego, no caía en mi asombro y mis compañeros reprochando mi momento. Me decían hace un ratito que andas en moto y te eligen como foto representativa de un motoencuentro …

Es increíble decían …

Y si, al otro día compré 15 diarios. Ahí estaba yo y mi moto …

Otra de ese mismo encuentro ocurrió en el centro de la ciudad, decidimos ir a comer a un alto restorán, encaramos el estacionamiento y las acomodamos una al lado de la otra contra la gran vidriera del lugar.

Corría un invierno crudo, nos bajamos súper abrigados con nuestras características prendas de cueros y encaramos la puerta. Al atravesar la misma se pudo notar como esa música de bullicio que se forma entre murmullos, risas, ruidos de cubiertos y copas, se enmudeció automáticamente como si se los hubiese desenchufado.

El gran silencio fue como si se congelara la imagen, quedaron todos estatua y mirándonos con cara de ver al mismo Diablo. Sólo una mujer junto valor y se levantó a agarrar a su niñito que correteaba entre las mesas.

No se cuanto les duro el susto pero fueron unos segundos paralizados …

Después todo volvió a la normalidad y ya sin camperas, bufandas y pasamontañas nos vieron normales. Volvió la melodía del bullicio.

Después, ya en confianza, nos pedían permiso para posar a sus hijos en las motos y tomarles fotografías …

Al regreso de este inolvidable evento, y con la experiencia de 2 al hilo, fui mejorando la conducción y el equipamiento. Me compre calzado adecuado y coloque parabrisas a mi moto.

Después se sucedieron muchos eventos y entre ellos la Meca de los motociclistas: el Motoencuentro Internacional de Diamante, en la provincia de Entre Ríos.

Impresionante marea de motos rebalsando esa pequeña localidad, desde las más nuevas a las más antiguas. De colección, customizadas y otras muy raras.

Motos de propia creación, personalizadas y originales. Todo eso sumado a las tribus humanas de todo tipo, una conjunción de estilos de vida que van de lo más ostentoso a lo más austero.

Sencillo y humilde en el buen sentido de la palabra , todos unidos por una misma pasión , locura o como cada uno lo interprete …

En ese lugar cargado de recitales, juegos y puestos de ventas de accesorios para motos y motociclistas , fui consumiendo artículos temáticos tanto vestimenta como equipamiento para la moto.

Así me fui transformando y pareciendo un poco más a un motociclista viajero, además de seguir alimentado el fuego de la pasión por este hobby …

CAPITULO 1 | CAPITULO 3

Autor: Victor Talia
PARADOR DE MOTOS CHARLY BROWN

Deja un comentario

Abrir chat
A %d blogueros les gusta esto: